Día tras día, muchos padres acuden a consulta preocupados porque a sus hijos aún no les han salido los dientes. Aunque generalmente no suele ser nada grave, sí se deben investigar las razones de este atraso. Por lo tanto, ¿a partir de qué momento debo preocuparme si a mi hijo no le salen los dientes?
La aparición de los primeros dientes del bebé, el comienzo de la dentición, suele producirse alrededor de los 6 meses de vida del bebé. No obstante, es cierto que hay una gran variabilidad en el momento en que sale el primer diente y es posible que salga antes o, en otros bebés, que lo haga más cerca de su primer año.
Es frecuente que la dentición produzca ciertas molestias e irritabilidad al bebé, por lo que será útil que los padres conozcan cómo pueden aliviarlas para hacerle a su pequeño más llevadera la salida de los dientes.
Además, será importante que los padres conozcan cómo cuidar de estos primeros dientes de su bebé, los dientes de leche, ya que es importante mantenerlos en buen estado pese a que se vayan a caer para dar lugar a los dientes definitivos.
A continuación, exploraremos todo lo que necesitas saber sobre la dentición de tu bebé, desde cuándo aparecen los primeros dientes hasta qué hacer si no salen en el orden esperado.
¿Cuándo Aparecen los Primeros Dientes del Bebé?
El momento en el que suele comenzar la dentición, es decir, la salida del primer diente del bebé, es bastante variable. Cada bebé lleva su ritmo de desarrollo, pero generalmente el primer diente aparece alrededor de los 6 meses de vida.
No obstante, hay bebés en los que el primer diente erupcionará antes, sobre los 3-4 meses. Incluso, hay bebés que presentan algún diente desde el nacimiento, aunque es poco frecuente. En otros bebés, en cambio, no se podrá ver su primer diente hasta cerca de los 12 meses.
En este sentido, la genética y los antecedentes familiares influyen. Por tanto, si los padres tuvieron una dentición más tardía, es posible que su bebé también.
Sin embargo, si hay cierto retraso en la aparición de los primeros dientes (aproximadamente, una vez superado el primer año de vida), es recomendable consultar al especialista.
Tradicionalmente se ha dicho que este tipo de alteraciones en el desarrollo se deben a la falta de calcio o flúor. Sin embargo, hay muchos otros agentes que intervienen en la dentición. Estos factores pueden ser los precedentes familiares, el mes de gestación en el que se produjo el parto (los niños prematuros suelen tener un desarrollo dental más lento), factores nutricionales, fisiológicos o incluso ambientales.
De manera general y aproximada, se establece que los primeros dientes afloran a los seis u ocho meses. Una vez se produce esta primera salida, los siguientes aparecerán con una diferencia de unos cuatro meses entre ellos aproximadamente. En torno a los 30-36 meses, los bebés suelen tener todos los dientes de leche fuera.
Si el bebé ha cumplido los 18 meses y no ha dado señales que indiquen la inminente salida de algún diente, como inflamación y sensibilidad en la encía, deberíamos consultar con un especialista, ya que podría tratarse de un síntoma de otras enfermedades como hipotiroidismo, hipovitaminosis D o agenesia.
¿En Qué Orden Salen los Dientes de Leche?
Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:
- Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente.
Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.

Síntomas de la Dentición
La aparición de los primeros dientes provoca toda una serie de síntomas en el pequeño, aunque no todos los presentarán:
- Exceso de salivación: antes de la aparición del primer diente el bebé tendrá un aumento en la salivación y babeará más de lo normal.
- Inflamación de las encías: las encías estarán inflamadas y sensibles y es posible que algo enrojecidas.
- Necesidad de morder: el pequeño comenzará a llevárselo todo a la boca, incluso, sus propios puños, ya que la presión ejercida lo aliviará.
- Irritabilidad: las encías se inflaman y se rasgan para dejar paso al diente, por lo que el pequeño sentirá molestias en la boca y le producirá cierta irritabilidad. Esto hará que llore más de lo habitual, que pierda el apetito por las molestias y que presente más dificultades para dormir.
Finalmente, es importante mencionar que, a pesar de que la temperatura puede subir ligeramente, la dentición no produce fiebre en el bebé. De igual modo, la diarrea tampoco es un síntoma de la salida de los dientes.
En caso de que el bebé presente estos síntomas, se debe consultar con el especialista, ya que puede ser debido a algún tipo de infección coincidiendo con este momento o como consecuencia de los gérmenes introducidos en la boca al llevarse objetos o sus manitas.
¿Cómo Aliviar las Molestias de la Dentición en el Bebé?
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.
- Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.

Agenesia
En estos casos, los niños no llegan a formar algunas de las piezas o se produce la ausencia total de ellas. Esta patología (3-10% de la población), que puede afectar a los dientes de leche o a los permanentes una vez se caen los primarios, se llama agenesia.
Generalmente, la agenesia no tiene implicaciones en la salud más allá de posibles malformaciones en la dentadura (los dientes que crecen se distribuyen por el espacio de manera aleatoria, ocupando mayor parte de la encía, doblándose, etc.), con las consecuentes dificultades para el habla o la alimentación.
Al igual que sucede con el retraso en la salida de los dientes de los bebés, son varios los factores que pueden derivar en agenesia (genéticos y ambientales, principalmente), por lo que cada caso merece su estudio personalizado.
Según el número de piezas dentales que falten podemos hablar de:
- Hipodoncia: En estos casos faltan entre uno y seis dientes, sin contar las muelas del juicio.
- Oligodoncia: Faltan más de seis dientes en una misma arcada, sin incluir las muelas del juicio. Suele provocar problemas en el crecimiento de las demás piezas dentales.
- Anodoncia: Ausencia total de dientes.
Mi hijo tiene agenesia. ¿Tiene solución?
Sin atender a la razón que en cada caso provoque la agenesia, el problema funcional y, en algunos casos, estético tiene solución.
Tras un análisis detallado por parte de ortodoncistas, implantólogos y odontólogos se podrán tomar diferentes medidas. Generalmente se recurre a procesos en los que se intenta corregir el espacio y la posición de las piezas existentes, completando los huecos desiertos con implantes o cerrándolos mediante ortodoncia, ignorando la pieza dental ausente.
Cuidado de los Dientes del Bebé
Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries.
Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.
