La erupción dentaria es un proceso fisiológico asociado al crecimiento, por el cual el diente se desplaza desde su posición de desarrollo dentro del proceso alveolar hasta su posición funcional en la boca. Este proceso se produce dos veces: primero con los dientes temporales o de leche, y más tarde con la erupción de los dientes permanentes o definitivos.
La dentición temporal incluye 20 piezas: 8 incisivos, 4 caninos y 8 molares. En cambio, la dentición permanente suma 32 piezas en total: además de incisivos (8) y caninos (4), incorpora 8 premolares (que no existen en la dentición de leche) y 12 molares (incluyendo los 4 terceros molares o muelas del juicio, que suelen erupcionar en la adultez).
Los dientes de leche comienzan a emerger alrededor de los 6 meses de edad, terminando su formación alrededor de los 36 meses (+-6 meses). En este momento, hay 20 dientes en la boca: 4 incisivos centrales, 4 incisivos laterales, 4 caninos y 8 molares.
La dentición definitiva se inicia a los 6 años de edad y coincide con la erupción del primer molar permanente. Este saldrá por detrás del segundo molar temporal sin realizar ninguna exfoliación. En este momento comienza lo que llamamos dentición mixta que consiste en la presencia de dientes definitivos a la vez que sigue habiendo dientes de leche en boca.
Cada diente temporal se recambia por su correspondiente permanente excepto los molares temporales que se sustituyen por los premolares permanentes.
La dentición mixta se divide en 2 fases:
- Dentición mixta primera fase: comprende el recambio de los 8 incisivos definitivos y la erupción de los 4 primeros molares definitivos entre los 6-8 años.
- Dentición mixta segunda fase: erupcionan 4 caninos definitivos y 8 premolares, concluyendo hacia los 12 años con la erupción de los 4 segundos molares definitivos.
En total, la dentadura de un adulto está comprendida por 32 piezas dentarias. Ésta se completa en el momento que erupcionan los terceros molares permanentes o más comúnmente conocidas como muelas del juicio.
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Secuencias de la Dentición Temporal y Definitiva
El proceso de dentición comienza cuando el bebé tiene de 6 a 8 meses de edad, pasando de dientes temporales a dientes definitivos. La caída de los primeros dientes suele comenzar alrededor de los 5 o 6 años.
- Primera fase: Los dientes inferiores, que fueron los primeros en aparecer, son los primeros en caer. Los superiores nacen por delante de la encía empujando a los temporales hacia dentro antes de su caída.
- Las muelas de los 6 años: El primer molar definitivo va a salir por detrás de las últimas muelas temporales.
- Segunda fase: A los diez años se inicia la segunda fase con la erupción de los premolares y caninos. En la arcada inferior hace erupción antes el canino y el primer premolar, y posteriormente el segundo premolar. En la arcada superior el primer premolar es el diente que antes hace erupción, seguida del segundo premolar y/o el canino.

Diferencias entre Dientes de Leche y Dientes Definitivos
Como odontopediatra, a menudo me preguntan cuál es la diferencia entre los dientes de leche y los definitivos. Si eres padre, madre o cuidador de un niño pequeño y tienes dudas sobre este tema, estás en el lugar indicado. En este artículo te voy a explicar todas las diferencias entre la dentición temporal (dientes de leche) y la dentición permanente (dientes definitivos). Además, compartiré consejos prácticos para cuidar ambas dentaduras y responderé a las preguntas más frecuentes.
La primera diferencia que salta a la vista es el tamaño y la cantidad de los dientes. Los dientes de leche (también llamados dientes temporales o primera dentición) son más pequeños y menos numerosos que los dientes definitivos.

Cantidad de dientes
La dentición temporal incluye 20 piezas: 8 incisivos, 4 caninos y 8 molares. En cambio, la dentición permanente suma 32 piezas en total: además de incisivos (8) y caninos (4), incorpora 8 premolares (que no existen en la dentición de leche) y 12 molares (incluyendo los 4 terceros molares o muelas del juicio, que suelen erupcionar en la adultez).
Esta diferencia se debe a que la mandíbula y el cráneo crecen con la edad, pudiendo albergar más dientes en la etapa adulta.
Tamaño individual
Cada diente temporal es más pequeño que su sucesor permanente. Por ejemplo, los incisivos y molares de leche ocupan menos espacio, acordes al tamaño de la boca del niño. Conforme el niño crece, su mandíbula también se expande.
Los dientes de leche tienden a separarse un poquito entre sí hacia los 5-6 años, creando el espacio necesario para que broten los dientes permanentes más grandes. Por eso, es normal que alrededor de esa edad veas espacios entre los dientes de tu hijo: la naturaleza está haciendo sitio para la dentición definitiva.
Un niño tiene menos dientes y de menor tamaño. Esta es una adaptación evolutiva: la boca infantil es pequeña y no podría alojar las piezas grandes de un adulto.
Otra diferencia clave está en la edad de aparición y recambio de cada tipo de diente.
- Erupción de los dientes de leche: Los primeros dientes de leche suelen aparecer alrededor de los 6 meses de edad (a veces un poco antes, a veces después del primer cumpleaños, cada bebé tiene su ritmo). Normalmente, los incisivos centrales inferiores son los pioneros en salir. Durante la etapa de dentición infantil que abarca aproximadamente de los 6 meses a los 30 meses (2 años y medio), irán emergiendo todos los dientes temporales.
- Transición y caída (dentición mixta): Los dientes de leche empiezan a aflojarse y caerse típicamente alrededor de los 5 o 6 años. Este proceso de recambio se da de forma gradual y se conoce como dentición mixta, porque conviven en la boca dientes temporales que aún no caen junto a dientes permanentes que van saliendo. Por ejemplo, los incisivos centrales de leche suelen caer a los 6-7 años y dar paso a los incisivos permanentes, que a veces aparecen justo detrás o debajo antes de que caiga el de leche (¡esos “dientes de tiburón” pueden asustar, pero suelen resolverse solos!). Entre los 6 y 12 años aproximadamente, tu hijo irá perdiendo todos sus dientes de leche poco a poco.
- Erupción de dientes definitivos: A la par que caen los de leche, van erupcionando los dientes permanentes. Algunos dientes permanentes no sustituyen a ninguno de leche, sino que salen nuevos: por ejemplo, los primeros molares permanentes aparecen alrededor de los 6 años detrás del último molar de leche (por eso se llaman “molares de los 6 años”) y los segundos molares permanentes hacia los 12 años (las “muelas de los 12 años”). Estos molares no reemplazan a ningún diente existente; simplemente ocupan espacio nuevo en la arcada.
La cronología es distinta: los dientes temporales empiezan a los 6-12 meses de vida y están completos a los 3 años, luego se caen entre los 6 y 12 años; mientras que los permanentes emergen entre los 6 años hasta alrededor de los 13 años (excepto cordales). Cada niño es un mundo, así que las edades pueden variar un poco. Si notas retrasos muy marcados en la caída o salida de dientes, consulta al odontopediatra, pero en general hay un rango amplio de normalidad.
Podrías pensar que los dientes de leche no importan tanto porque “de todos modos se van a caer”.
Funciones importantes de los dientes de leche
- Reservar el espacio y guiar a los permanentes: La principal misión de los dientes de leche es mantener el espacio adecuado en los maxilares para que, en su momento, puedan salir correctamente los dientes permanentes. Los dientes temporales actúan como “marcadores de posición”. Si se pierden prematuramente (por caries o accidentes), el diente adyacente puede moverse e invadir ese espacio, dificultando la erupción del permanente y aumentando el riesgo de maloclusión.
- Desarrollo de huesos y músculos faciales: La presencia de la dentición temporal estimula el crecimiento adecuado de la mandíbula y el maxilar. Al masticar y ejercer funciones con ellos, el hueso recibe estímulos que favorecen su desarrollo.
- Masticación y nutrición: Aunque los pequeños inicialmente consumen alimentos blandos, pronto necesitan masticar comida más sólida. Los dientes de leche permiten al niño triturar los alimentos durante la infancia, lo cual es esencial para una buena nutrición.
- Aprender a hablar correctamente: Los dientes, incluso los temporales, son importantes para la fonación. Contribuyen a pronunciar bien ciertos sonidos (prueba a decir “s” o “f” sin dientes… ¡difícil!).
- Estética y confianza: La sonrisa de un niño, completa con sus dientecitos blancos, también juega un papel en su autoestima y socialización. Un niño con dolor o con dientes muy deteriorados puede sonreír menos o sentirse cohibido.
En cambio, los dientes definitivos serán los encargados de todas estas funciones durante la vida adulta: masticar eficientemente todo tipo de alimentos, mantener la estructura facial (imagina el rostro hundido de alguien sin dientes), permitir un habla clara, y por supuesto lucir una sonrisa saludable.
Si has visto juntos un diente de leche y uno permanente, habrás notado que no tienen el mismo color. Los dientes de leche suelen verse más blancos o claros, mientras que los definitivos tienden a un tono más amarillo o crema. ¿Por qué ocurre esto?
Color, Textura y Bordes
Los dientes están formados por capas, principalmente el esmalte (la capa externa dura y blanca) y la dentina (la capa interna amarillenta debajo del esmalte). En los dientes de leche, el esmalte y la dentina son mucho más delgados que en los permanentes. Esto tiene dos consecuencias: primero, al haber menos dentina (que es amarilla), el diente de leche se ve más blanco o “lechoso”. De hecho, su nombre común viene de ese color blanco “como la leche” que suelen tener. Segundo, el esmalte más fino hace que sean menos resistentes.
En los dientes permanentes, el esmalte es más grueso y fuerte, pensado para aguantar muchos años de uso, y también contienen más dentina, dándoles un tono más oscuro. Por eso es normal que cuando a tu hijo le salen sus primeros dientes definitivos los veas amarillentos en comparación con los de leche: no significa que estén sucios ni enfermos, es simplemente su color y composición natural. Con el tiempo, uno se acostumbra a ese tono.
Los dientes de leche suelen ser más lisos en la superficie. En particular, fíjate en el borde de los incisivos (los dientecitos frontales): en los niños pequeños, el borde de sus incisivos de leche es liso y recto. En cambio, cuando erupcionan los incisivos permanentes, a menudo presentan un borde irregular con pequeñas serraciones o “piquitos”. Esos bordes dentados se llaman mamelones y son protuberancias de esmalte normales en los dientes nuevos. Sirven para ayudar al diente a perforar la encía al salir.
Con el uso (al morder y comer), los mamelones de los incisivos permanentes se van desgastando y hacia la adolescencia el borde de esos dientes se vuelve más recto. Así que no te alarmes si ves que las paletas nuevas de tu hijo “tienen forma de sierra”, es algo temporal y natural.
En general, los dientes temporales son un poco más “suaves” o menos mineralizados. Esto los hace más vulnerables a los ácidos y a la caries. Seguro que has escuchado que los niños pueden tener caries rampantes rápidamente; una de las razones es que su esmalte fino ofrece menos barrera contra la desmineralización. Si la higiene no es rigurosa, las bacterias pueden perforar el esmalte de leche más rápido que el de un adulto. Una caries pequeña en un diente de leche puede avanzar muy rápido hacia el nervio (pulpa), causando dolor o infección, debido a estas capas delgadas.
Los dientes de leche son más blancos pero también más delicados, mientras que los definitivos vienen con “armadura” extra de esmalte, lucen más amarillentos y tienen a veces irregularidades (como los mamelones) que luego desaparecen. Recuerda: color más amarillo en dientes nuevos permanentes = normal; no hace falta salir corriendo a blanquearlos (¡no se recomienda blanqueamiento en niños!).
Coronas y Raíces
La corona es la parte visible del diente. En los dientes temporales, las coronas suelen ser más pequeñas y algo más achatadas o aplanadas que las de los permanentes equivalentes. Además, el cuello del diente (la zona donde la corona se une a la encía) es más estrecho en los dientes de leche. Esto les da a veces un aspecto más “chaparrito”. En cambio, los dientes permanentes suelen tener coronas más voluminosas y contornos más marcados. Piensa en un molar de leche: es más bajo y redondeado, mientras que un molar definitivo es más ancho y con más superficie de masticación.
Muchas personas creen que los dientes de leche no tienen raíz porque cuando se caen, normalmente los vemos sin ella. La realidad es que sí tienen raíces, solo que más finas, cortas y divergentes que las de los definitivos. Las raíces de los dientes temporales suelen ser más delgadas proporcionalmente y están más separadas entre sí (en el caso de los molares de leche, que tienen varias raíces, estas divergen en forma de “abanico”). Esto es así para dejar espacio entre las raíces donde se irán colocando los gérmenes (y luego las coronas) de los dientes permanentes que vienen debajo.
¿Por qué no vemos la raíz cuando el diente de leche se cae? Porque en el proceso de recambio, la raíz del diente de leche se va reabsorbiendo. El diente permanente empuja desde abajo y literalmente “disuelve” la raíz del de leche, provocando que el diente de leche se afloje y finalmente caiga prácticamente sin raíces. Es un mecanismo biológico perfecto: el diente temporal hace sitio al definitivo y desaparece sin dejar rastro de raíz.
Por el contrario, los dientes permanentes tienen raíces más largas, gruesas y fuertes, diseñadas para anclarse firmemente al hueso. Estas raíces permanentes no se reabsorben (ya que no van a ser sustituidas naturalmente), a menos que haya un problema (como una infección grave o tratamiento de endodoncia).
Tamaño de la Pulpa
Internamente, la cavidad pulpar (donde está el nervio y vasos sanguíneos) es relativamente más grande en proporción en los dientes de leche, a pesar de que en términos absolutos sea menor. Esto quiere decir que el nervio está más cercano a la superficie. Como mencionamos, una caries en un diente de leche puede alcanzar el nervio más rápido debido a esta anatomía.
En definitiva, la anatomía dental está adaptada a cada etapa: los dientes temporales tienen raíces y coronas diseñadas para una estancia temporal (raíces que se “van” al cumplirse su misión), mientras que los permanentes tienen raíces fuertes para durar toda la vida.
¿Qué hacer cuando un diente no cae por sí solo?
Hay ocasiones en las que los dientes de leche no han terminado de exfoliarse y ya aparece en boca el definitivo. Esto se produce cuando no se está reabsorbiendo la raíz del diente de leche y el definitivo termina por erupcionar por delante o por detrás del de leche sin que esté haya caído. Es en estos casos cuando se debe acudir al Odontopediatra para realizar la extracción del diente temporal y así facilitar la correcta erupción del definitivo.
¿Por qué hay bebés que nacen con dientes?
La presencia de dientes en niños recién nacidos se conoce como dientes connatales, y si aparecen en las primeras semanas de vida, dientes neonatales. Esto consiste en una erupción precoz de dientes temporales, más comúnmente de incisivos centrales superiores o inferiores y son característicos por su escasa formación radicular por lo que tienen gran movilidad.
Además, pueden causar molestias en el momento de succión y generar heridas en la lengua del bebe por el roce por lo que está recomendada su extracción por el Odontopediatra.
¿Podemos tener dientes de más o de menos?
La falta de algún diente se conoce como agenesia, y tener dientes de más se conoce como la presencia de dientes supernumerarios. Se conocen como alteraciones dentarias, en este caso del número de dientes en boca y pueden generar maloclusiones ya que puede verse alterada la alineación dentaria.
El hallazgo de dientes supernumerarios suele ser radiográfico o en la exploración clínica y habrá que valorar la necesidad de extracción de esas piezas. En el caso de existir agenesias, el tratamiento dependerá de la severidad de cada caso.
Realizando visitas regulares a nuestro Odontopediatra podemos llevar un control de la erupción dentaria de los más pequeños.
La reabsorción radicular del diente temporal. ¿Por qué no se caen algunos dientes?
Para que se produzca la exfoliación o caída del diente de leche es necesario que se produzca la reabsorción radicular del diente de leche.
La reabsorción radicular es un proceso fisiológico por el que el diente de leche va perdiendo progresivamente su raíz hasta que se cae. Los dientes permanentes que sustituyen a los de leche erupcionan a continuación.
Cuando no se produce la reabsorción radicular de los dientes temporales, estos no caen. Puede producirse la erupción de los dientes definitivos por detrás de los de leche. Es decir, persiste el diente de leche a pesar de haber erupcionado el definitivo. Aconsejamos acudir al odontopediatra.
¿Es dolorosa la erupción dental?
Si al niño le hiciera daño, no mordería o tocaría objetos con las encías. No hay ningún argumento que avale la creencia popular que la erupción de los primeros dientes es dolorosa. Sin embargo, muchas madres afirman que los días previos a la erupción de los dientes de leche sus bebes tienen las encías inflamadas, están más irritables, babean en exceso, se llevan todo a la boca.
Los bebés suelen calmarse cuando sus padres les hacen masaje en las encías con el dedo limpio o cuando muerden cosas frías.
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