La anguila eléctrica, un nombre que evoca imágenes de misterio y poder, esconde secretos fascinantes sobre la adaptación y la evolución en el reino animal. Contrario a lo que su nombre sugiere, la anguila eléctrica no es una anguila en absoluto, sino un pez. Su cuerpo largo y esbelto le da la apariencia de ello, pero su capacidad para generar una descarga eléctrica de alto voltaje es lo que realmente la hace única.

Electrophorus electricus
Clasificación y Distribución
A pesar de su nombre común engañoso, la anguila eléctrica es una especie sudamericana de pez cuchillo y está estrechamente relacionada con el bagre. Existen tres especies diferentes de anguilas eléctricas. Cada especie habita en una región diferente: el electricus se encuentra en el Escudo de Guayana, el voltai está en el Escudo de Brasil y el varii habita en las tierras bajas de la cuenca del Amazonas.

Distribución de las especies de Electrophorus
El Poder de la Electricidad
Las anguilas eléctricas reciben su nombre por una buena razón: según la especie, pueden liberar una descarga eléctrica de hasta 860 voltios. Esta capacidad no solo es impresionante, sino que también es crucial para su supervivencia.
¿Cómo producen electricidad los peces? - Eleanor Nelsen
La pregunta es importante, aunque antes tenemos que responder a una más básica, porque si no es una anguila ¿qué es?
Más Peces Que Anguilas en el Mar
Cuando hablamos de anguilas eléctricas nos referimos al género Electrophorus, del orden Gymnotiformes. Se trata de unos animales alargados y con un cuerpo que recuerda al de las verdaderas anguilas, pero en realidad están más emparentados con el pez cuchillo (Apteronotus albifrons) o el famoso pez gato (Ictalurus). Las anguilas verdaderas son muy distintas y cuentan con una ristra de afilados dientes que los Gymnotiformes no tienen. Estas, pertenecen al orden Anguilliformes y cuentan con una enorme variedad de especies, desde la morena (Murenidae), hasta el congrio (Conger) pasando por la anguila común y sus crías las angulas (Anguila anguila).

Una Pila Viviente
Tenemos que entender que una corriente eléctrica es el flujo de unas partículas llamadas electrones que viajan de una zona con carga negativa a otra positiva. Podemos imaginar una pila, con sus dos polos. Cuando la conectamos a un circuito su lado negativo introduce electrones en la máquina que recorre el cableado para dirigirse a su meta, volviendo a entrar en la pila por el lado positivo. Las anguilas buscan conseguir lo mismo con cada uno de sus electrocitos, establecer una clara diferencia entre una parte negativa y otra positiva fomentando el flujo de electrones y produciendo por lo tanto una corriente eléctrica. No en vano, el inventor de la pila eléctrica, Alessandro Volta, se inspiró en la anatomía de estos peces.
Para convertirse en pequeñas pilas los electrocitos necesitarán crear en una de sus dos mitades una carga positiva y en la otra una negativa, esa es la meta. Para conseguirlo los pasos son varios, aunque no muchos. El primero es aprovecharse de pequeñas bombas que hay en la membrana de casi todas las células y que ayudan a enviar cosas de un lado a otro, introduciendo o expulsando partículas. La idea es jugar en este caso con partículas cargadas eléctricamente a las cuales llamamos iones. Si los electrocitos consiguen bombear al exterior de su membrana iones positivos de sodio y de potasio, estarán dándole a su superficie una carga positiva.

Organización de la membrana de un electrocito de Electrophorus electricus
Ahora solo queda que una de las mitades de ese electrocito pase de positiva a negativa. En este caso el truco estará en abrir de golpe unas compuertas especiales que hasta ahora estaban cerradas. En la superficie de la membrana se encuentran unos canales capaces de dejar pasar a los iones para que se equilibren entre el exterior y el interior. Esto, en nuestro caso significa que el sodio y el potasio irán de donde están más concentrados (el exterior) a donde apenas haya (el interior). De este modo, la membrana de la zona donde se abran estas compuertas se volverá negativa. Para hacer esto último, la encargada de abrir los canales es la acetilcolina, secretada por las terminaciones de un nervio que parte del cerebro del pez hasta sus órganos eléctricos. Cuando quiere activarlos solo ha de enviar un impulso a través del nervio, este liberará la acetilcolina que abrirá, como una oleada, los canales iónicos uno tras otro hasta llegar a una zona de la membrana que no puede atravesar, estableciendo así una frontera entre la parte cargada positivamente y la negativa.
El único problema aparente es que los electrocitos son minúsculos, la electricidad que pueden generar cada uno es casi ridícula. Por eso es tan importante su disposición. Están ordenados por filas, uno tras otro sumándose como si fueran pilas colocadas en serie. Así es como consiguen pasar de 0.15 voltios por electrocito a 860, tres veces el voltaje que tienen los enchufes de las casas.
Hut y Sachs, dos formas de vida
De hecho, tiene dos órganos eléctricos para funciones muy diferentes. Para comunicarse usando electricidad cuenta con el órgano de Sachs, que produce apenas 10 voltios. Con él genera un campo eléctrico “suave” que usa, salvando las distancias, como un radar. Si algo interfiere con el campo, sea una presa o un atacante, lo detectará con las ampollas de Lorenzini, hundidas en su aplanada cara.
El órgano de Hut es la versión cafeinada de lo que acabamos de ver. Este es el que, en el caso de la especie Electrophorus voltai, es capaz de llegar a los 860 voltios. Su funcionalidad es menos sutil, siendo un arma ofensiva y defensiva en toda regla, que puede paralizar a enemigos de envergadura gracias a su intensidad de un amperio, diez o veinte veces menos que la corriente de tu casa.

Árbol de la vida mostrando la diversificación de especies de Electrophorus
Comportamiento y Adaptaciones
La anguila eléctrica es un depredador superior que tiene poco que temer en la naturaleza. Las anguilas eléctricas no solo son capaces de generar una descarga de alto voltaje, sino que también se sabe que saltan fuera del agua para atacar a los depredadores. Debido a que la vara conduce la electricidad, las anguilas la vieron como un animal grande. Cuando se usaron no conductores, los animales ignoraron al objetivo y no atacaron.
Un estudio de los pulsos eléctricos descargados por éstas reveló que hay tres tipos distintivos. Las anguilas eléctricas inmovilizan a su presa para ser consumida fácilmente. Se enroscan a su alrededor, sosteniéndola cerca de sus colas, que son esencialmente dos postes eléctricos. Como mínimo, esta estrategia duplica la electricidad y, por lo tanto, la cantidad de descarga que recibe la presa.
Si bien las anguilas eléctricas pueden alcanzar una longitud corporal de hasta 8 pies, solo el 20% de esa longitud contiene sus órganos vitales. Toda la parte posterior de la anguila, el 80% de su cuerpo, se corresponde con órganos eléctricos. Incluso su piel está cubierta por células electroreceptoras tuberosas y ampulares.
El voltaje es tan alto porque está medido fuera del agua, pero bajo ella es menor. Si esto es cierto la anguila eléctrica sería menos aterradora de lo que parece ¿no? A no ser, que tuviera la habilidad de saltar fuera del agua para atacar a sus enemigos. Pues, de hecho, eso es exactamente lo que hace.
Tampoco nos engañemos, incluso rodeado por agua, este pez es capaz de dejar aturdido a un jaguar o un caimán, pero está preparado para hacer proezas mayores. De hecho, otra de las diferencias que tiene frente a las verdaderas anguilas es que, a pesar de ser un pez, respira mayormente fuera del agua. Cada dos minutos necesita sacar la cabeza y dar unas bocanadas. El oxígeno del aire atraviesa los vasos sanguíneos que irrigan el interior de su boca y con ello sobrevive. Es cierto que su respiración es más compleja y e intercambia el dióxido de carbono sobrante mientras está buceando, pero esta extraña costumbre nos da una pista. Y ya que están tan a gusto rodeadas de aire, no sería loco imaginarlas propulsándose fuera del agua atacando a, por ejemplo, un caballo.

Precisamente, este es el comportamiento que el doctor Catania ha registrado en varios de sus experimentos, utilizando tanto brazos de maniquíes como falsas cabezas de cocodrilo. De este modo, la anguila no solo se beneficia del contacto directo con su atacante y del aire que la aísla de perder demasiada electricidad en todas las direcciones no deseadas. Sino que otro de los beneficios principales se debe a que obliga a la corriente a recorrer una gran parte del cuerpo de su agresor viajando desde la cabeza de la anguila hasta el agua donde está el resto del su cuerpo, cerrando así el circuito.
Reproducción
Durante la estación seca, las anguilas eléctricas hembras ponen sus huevos en un nido de espuma hecho de saliva. Los machos son los encargados de de cuidar los huevos hasta que eclosionan. Un promedio de 1.200 crías de anguila saldrá del nido.
Respiración
Si bien tienen branquias pequeñas a los lados de la cabeza, las anguilas eléctricas obtienen la mayor parte de su oxígeno en la superficie del agua.
Misterios Sin Resolver
Parecía un pez más, pero con chispa, y sin embargo ha resultado ser un rara avis que nada tiene que ver con las anguilas de toda la vida. Respirando aire, produciendo voltajes tres veces superiores a los de tu casa y abalanzándose sobre caballos. Sin embargo, todavía hay algo crucial que desconocemos de las anguilas eléctricas. ¿Por qué no les afecta su propia electricidad? Existen hipótesis al respecto, por supuesto, y tal vez la más relevante sea la que habla de sus proporciones corporales, donde al ser tan delgadas los pulsos eléctricos que crean las atraviesan rápidamente, afectándoles poco. No obstante, todavía no hay una respuesta clara y el truco que usa para librarse sigue siendo una incógnita. Tal vez haya que esperar algunos años más para revelarlo, pero no nos confiemos, porque no es tan fácil agotar las sorpresas de un pez con tales superpoderes.