¿Sabías que nuestra nariz por dentro tiene una estructura mucho más compleja e importante de lo que la gente imagina? La anatomía interna de la nariz es crucial para poder mantener una correcta salud general en nuestro cuerpo.
Por ello, en este artículo te explicamos cómo es la nariz por dentro, qué funciones tiene su estructura y en qué aspectos de nuestra salud influye principalmente.
Partes de la Nariz Interna
Una nariz por dentro tiene alojada su estructura por encima del techo de la boca y se encuentra formada por:
- El meato externo u orificio piriforme
- El tabique nasal
- Las fosas nasales
- Los senos paranasales
A continuación, exploraremos en detalle cada una de estas partes.
1. El Meato Externo u Orificio Piriforme
Se trata de una cavidad de apertura triangular localizada en el centro de la cara sobre la cual se asienta la pirámide nasal. Su función es facilitar el paso del aire hacia los pulmones atravesando la nariz, filtrándolo, humidificándolo y calentándolo antes de llegar a los pulmones.
Todo este proceso de preparación del aire hace que el intercambio gaseoso en los pulmones sea mayor, más eficiente y más rápido, dando además una importante sensación de bienestar al respirar por la nariz.

2. El Tabique Nasal
Dentro de la nariz, el tabique nasal se encuentra formado por cartílago y hueso y recubierto por mucosas. El tabique nasal tiene como función la de proporcionar soporte estructural a la nariz.
A su vez, el tabique divide en dos cámaras la cavidad nasal, dando lugar a las las fosas nasales, cuyos orificios de entrada son los orificios nasales.
3. Las Fosas Nasales
Son conductos recubiertos por una membrana mucosa, la cual presenta diminutos pelos llamados ‘cilios’ que ayudan a limpiar la cavidad nasal y el aire que por ella entra. Cada fosa nasal presenta tres estructuras que ayudan a la preparación del aire:
- El cornete inferior, en el que se encuentra el orificio de drenaje del conducto nasolagrimal.
- El cornete medio, donde drenan los orificios de drenaje del seno frontal, las celdas etmoidales y el seno maxilar.
- El cornete superior, que posee el orificio de drenaje de las celdas etmoidales posteriores.
4. Los Senos Paranasales
Estos son cavidades, o bolsas de aire del esqueleto facial que también están recubiertas por una membrana mucosa. Su función es simplemente que la cabeza pese menos.
Todas las mucosas de la cavidad nasal y los senos producen aproximadamente un litro de moco diario, el cual va a mantener húmeda y limpia la nariz y por tanto el aire que respiramos.

Estructura de los Senos Paranasales
Los senos paranasales son cuatro tipos diferentes:
- Seno etmoidal: ubicado alrededor del puente de la nariz.
- Seno maxilar: se encuentra alrededor de la zona de las mejillas. Se encuentra en el centro de la cara, debajo del frontal y del etmoides. Presenta un orificio de comunicación con el seno maxilar, limitado por el unguis por delante, el etmoides por arriba, el cornete inferior por abajo y por el hueso palatino por detrás. También se encuentra en esta base el conducto palatino posterior, formado por por eta base del maxilar y por la cara externa de la lámina vertical del palatino. Forma parte del suelo de la órbita. Presenta un canal que pasa a convertirse en conducto y se abre a la cara facial: el conducto infraorbitario, paso del paquete vásculo-nerviosos infraorbitario. Además presenta: fosita mirtiforme (músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios), limitada hacia afuera por eminencias caninas (inserción del músculo tranverso de la nariz) y fosa canina (músculo canino). Denominada también tuberosidad del maxilar. Presenta tres pequeños orificios que pasan a ser canales dentarios posteriores, permitiendo el paso de nervios y vasos dentarios posteriores.
- Seno frontal: este subtipo está localizado alrededor de la zona de la frente.
- Seno esfenoidal: se encuentra ubicado en la profundidad de la cara, detrás de la nariz.
Capítulo 4: Cómo la higiene nasal previene infecciones respiratorias
La Importancia de un Buen Cuidado Interno de la Nariz
Es importante que nuestra nariz goce por dentro de buen estado, ya que son varios los factores que pueden agravar nuestra salud general desde esta zona si no se previenen:
- Rinitis de las fosas nasales
- Acumulación de suciedad y mucosa en las cavidades nasales
- Pérdida del sentido del olfato
1. Rinitis de las Fosas Nasales
Una actitud despreocupada en la higiene de nuestras fosas nasales puede producir una inflamación de la mucosa que la recubre generando síntomas de congestión nasal, mucosidad excesiva y verdosa, e incluso infecciones de la misma. En los casos más graves podrían generar la aparición de pólipos que obstruyan de una forma permanente la cavidad nasal. Esto ocurre con mayor frecuencia en pacientes asmáticos, alérgicos o con fibrosis quística.
2. Acumulación de Suciedad y Mucosa en las Cavidades Nasales
Una llegada y obstaculización continúa de suciedad y de mucosa en las cavidades nasales puede bloquear las vías respiratorias y no filtrar correctamente el aire que llegue a los pulmones. Esto puede provocar una irritación e inflamación de la mucosa, que pueden derivar en sinusitis y rinitis.
3. Pérdida del Sentido del Olfato
Una de las funciones más importantes de nuestra nariz por dentro es el sentido del olfato, gracias a las células receptoras de la cavidad nasal. Una inflamación y ausencia de limpieza en las células receptoras puede provocar ya no solo una pérdida del olfato, sino también del gusto, ya que son dos sentidos que se integran en el mismo área cerebral, por lo que el bloqueo de uno afecta al gusto.
Arbotante Frontomaxilar o Canino e Implantes Dentales
Este pilar se origina en el alveolo del canino superior, sigue el borde lateral de la apertura piriforme, forma el proceso frontal del maxilar y se une al borde medial del arco supraorbitario. La parte inferior se interpone entre la cavidad nasal y el seno maxilar y tiene forma triangular. Esta región está formada normalmente por una cortical compacta y un hueso medular denso, lo que permite colocar implantes largos y con una angulación parasinusal (9). El proceso quirúrgico consiste en la inserción del implante con una angulación hacia distal, buscando la bicorticalización con el suelo del seno maxilar o de la fosa nasal. En estos casos los osteodilatadores sirven de gran ayuda en el labrado del lecho del implante, sobre todo en casos con crestas alveolares estrechas (10).
En ocasiones, el maxilar superior atrófico presenta serias dificultades para la colocación de implantes de manera convencional, debido a la neumatización de los senos maxilares, la presencia de las fosas nasales y la reabsorción centrípeta del maxilar, frecuentemente asociada a una calidad de hueso tipo III o IV según Lekholm y Zarb (1). Las soluciones propuestas para la rehabilitación de dicha región son las técnicas de elevación sinusal con injerto óseo (2-5), la utilización de implantes cortos (6), de mayor diámetro (7, 8) y la colocación de implantes en arbotantes anatómicos.