El flúor es un mineral que se encuentra en los huesos y los dientes, y que aporta grandes beneficios a nuestra salud bucodental. Viendo la gran cantidad de productos de higiene oral que incluyen el flúor entre sus componentes, resulta sencillo deducir que este mineral debe estar presente en nuestro día a día.
En muchos otros países, se agrega en pequeñas cantidades a los suministros públicos de agua. A nivel de consumo, el flúor está presente en muchos alimentos y, en muchas ocasiones, en el agua que bebemos. Si en muchas ocasiones te has decantado por una pasta dentífrica que indica claramente que contiene flúor sin saber muy bien qué es ni para qué sirve o tienes dudas sobre si en tu rutina o en la de tus peques hay la cantidad de flúor adecuada, esto te interesa.
El Flúor: Protege tus dientes, pero a un precio “Tóxico”
El artículo ha sido verificado para garantizar la mayor precisión posible (el contenido incluye enlaces a sitios de medios acreditados, instituciones académicas de investigación y, ocasionalmente, estudios médicos).
¿Qué es el Flúor y Para Qué Sirve?
El flúor es un elemento químico que se produce en la naturaleza e incluso en el cuerpo humano. Este participa en la formación de huesos y del esmalte dental, por lo que se considera un micromineral. Se encuentra en depósitos de agua, alimentos y la superficie terrestre.
Cuando comemos, los residuos de comida que quedan en la boca se descomponen hasta convertirse en azúcares y carbohidratos. Las bacterias actúan sobre estos y los vuelven ácidos perjudiciales para la salud bucal. Los ácidos que quedan en nuestra boca promueven la formación de caries dental, ya que desmineralizan el diente haciéndolo más débil.
El flúor para la salud bucal es bueno porque, al momento de entrar en contacto con los dientes, estos lo absorben, por lo que funciona para cuidar la pieza dental de las caries. Ya que repone el calcio y fósforo que se perdió en la desmineralización. Este elemento remineraliza el diente, haciéndolo más fuerte ante los ataques de los ácidos que se forman en la boca.
Antes de que los dientes atraviesen las encías, el flúor que se ingiere de los alimentos, bebidas y suplementos dietéticos fortalece el esmalte dental, lo que facilita la resistencia a la caries. Después de la erupción de los dientes, el flúor ayuda a reconstruir (remineralizar) el esmalte dental debilitado y revierte los primeros signos de caries. Cuando nos cepillamos los dientes con pasta dental con flúor o utilizamos otros productos dentales con flúor, el flúor se aplica a la superficie de los dientes.
Previene el crecimiento de bacterias orales dañinas, bacterias de la boca que descomponen el azúcar y los carbohidratos, produciendo ácidos que se comen los minerales del esmalte dental. Esta pérdida de minerales se llama desmineralización.
El principal beneficio de esta acción es que tendremos unos dientes mucho más resistentes contra la aparición de caries.

Beneficios del Flúor Dental
Aplicar flúor dental o utilizar pastas que contengan este mineral aporta diversos beneficios a los dientes y la salud bucal. Algunos de ellos son:
- Previene las caries: El proceso de mineralización que se produce en el diente con la presencia del flúor hace que este se vuelva más resistente contra las bacterias que generan las caries.
- Reduce la sensibilidad: Al fortalecer la capa protectora del diente, es capaz de reducir la sensibilidad del mismo.
- Puede desactivar caries que están empezando: El poder de este mineral sobre los dientes permite que una caries que se esté comenzando a producir desaparezca o se desactive. Incluso cuando son tan pequeñas que no pueden percibirse.
Es importante aclarar que decir que el flúor blanquea los dientes es un error. Este elemento fortalece la estructura dental, pero no modifica el color del esmalte, ya que no penetra la dentina que es la encargada de la coloración del diente.
Tipos de Aplicación de Flúor
El flúor que aplicamos sobre los dientes, o lo que es lo mismo, el flúor tópico, es el que se encuentra en la pasta dentífrica, en múltiples enjuagues bucales y en los tratamientos específicos que aplicamos los dentistas una o dos veces al año, solo en los casos en los que es necesario, mediante cubetas de gel o barnices. Su administración debe ser recomendada por un dentista.
El flúor de autoaplicación es el que nos encontramos en colutorios y dentífricos en el día a día. La concentración de flúor está muy controlada para que podamos aplicarlo varias veces al día. Por ejemplo, los dentífricos normales para adultos tienen una concentración entre 1000-1500 partes por millón de flúor (ppF).
El flúor de aplicación en la clínica dental se realiza en momentos puntuales cuando considera el odontólogo. Normalmente se aconseja que al menos una vez al año se hagan aplicaciones de flúor profesional, ya que tiene más concentración de flúor que el que encontramos en otras dispensaciones no profesionales.
Gel Fluorado en Cubetas
Una de las formas de aplicar flúor en la clínica es mediante cubetas de flúor. Se trata de un gel en forma de solución tixotrópica (es fluido en contacto con los dientes) con una concentración de 12300 ppF. Se colocan cubetas que distribuyen el gel por todas las superficies de los dientes, y luego se eliminan los restos. Se recomienda no beber ni comer en al menos media hora para que el flúor pueda absorberse correctamente.
Barniz de Flúor
El barniz de flúor tiene una concentración de un 2% de fluoruro de sodio. Pasadas dos horas desde su aplicación, se mantiene el flúor en la boca, eso es por su gran efectividad a adherirse a las superficies de los dientes.
Se aplica mediante un pincel o pequeños algodones en las superficies de los dientes (previamente secadas) más propensas a desarrollar caries: zonas oclusales e interproximales. Debe esperarse al menos media hora para beber o comer tras su colocación.
Pastas de Profilaxis Fluoradas
Tras una limpieza profesional en la clínica, se recurre al pulido mediante un cepillo y pasta de profilaxis.
Fluor Dental: Indicaciones
La aplicación de flúor en niños y adultos debe realizarse cada seis meses aproximadamente. Cuando se coloca muy seguido puede ocurrir una fluorosis por exceso y esto perjudicará los dientes, contribuyendo a la aparición de manchas. Cuando el paciente presenta sensibilidad también se puede utilizar el flúor para su reducción.
Es importante que se aplique de manera rigurosa en la odontopediatría cuando:
- Los niños tienen alguna deficiencia mental o física que dificulte la higiene bucal.
- Tienen malformaciones bucales.
- Han presentado caries en momentos anteriores.
- Son pacientes con ortodoncia.
- Chicos con apiñamiento dental cuya morfología impida el acceso del cepillo dental a ciertos lugares.
- Niños que pueden presentar riesgos en su salud por la aparición de caries, como por ejemplo, pequeños que sufren de hemofilia o problemas de inmunidad.
¿Cómo se Aplica el Flúor Dental?
Los pasos para una aplicación de flúor en adultos y niños son:
- Toda la boca se aísla. Esta debe quedar completamente seca sin presencia de saliva o agua.
- El flúor se coloca en moldes desechables o mopas de algodón que se aplican sobre los dientes.
- Se deja reposar durante un minuto aproximadamente. Saber cuánto tiempo se deja el flúor en los dientes de forma exacta depende de las indicaciones del producto que incluya la casa fabricante del material.
- El paciente escupe y termina el proceso de aplicación.
Cuidados Después de Aplicar Flúor
Es necesario que el paciente no tome agua ni ingiera alimentos por período estimado de 30 minutos a 1 hora luego del tratamiento. Esto con el fin de que el flúor se adhiera de forma correcta a los dientes y se puedan tener resultados efectivos de su aplicación. De igual manera, el tiempo de reposo va a depender de la casa comerciante del producto.
¿Podemos Ingerir Flúor en Alimentos?
Sí, el flúor proviene de fuentes naturales y lo ingerimos casi a diario a través de alimentos. Incluye en tu lista de mercado verduras, hortalizas, pescados, tés, brotes de soya, etc. De hecho, el agua mineral, en su mayoría, contiene este elemento, ya que comenzó a agregarse a esta para prevenir las caries.
Al consumir estos alimentos el cuerpo los procesa y absorbe los nutrientes. Es aquí cuando utiliza el flúor para el fortalecimiento de huesos y protección de dientes.
Aplicación de Flúor en Niños
Una de nuestras responsabilidades cuando estamos al cargo del bienestar de los niños es cuidar su salud bucodental. De ahí que muchos padres y tutores nos pregunten en la consulta cómo evitar las caries en los niños. Por supuesto, la primera medida para hacerlo será evitar hábitos nocivos para sus dientes, como el abuso de chucherías y dulces o endulzar el chupete. Normalmente, con los peques es suficiente con la pasta dentífrica e, incluso, al irse haciendo mayores, pueden incorporar enjuagues a su higiene bucodental.
¿Cuándo es Necesaria la Aplicación de Flúor en Niños?
Como hemos mencionado más arriba, no necesitamos la misma cantidad de flúor en todas las etapas de la vida. Entonces, ¿qué pasta de dientes para niños elegir y qué cantidad aplicar?
- De 0 a 3 años: La higiene oral de un niño se inicia con la salida de los dientes, desde la primera pieza dental. En esta fase, se utilizará pasta dental con 1000 ppm de ión flúor, con una frecuencia de dos veces al día con una cantidad equivalente a un grano de arroz. Claro que, tal y como imaginas, en este caso, tendrás que ocuparte tú del proceso. Para ello, puedes ayudarte de una gasa, un cepillo dental para bebés o un dedil de silicona.
- De 3 a 6 años: En esta etapa, se utilizará pasta dental con entre 1000 y 1450 ppm de ión flúor y en una cantidad similar al tamaño de un guisante. Aunque en esta edad puedan empezar a dar sus primeros pasos con la higiene dental, es importante la intervención de un adulto en el proceso.
- A partir de 6 años: Cuando ya han cumplido los seis, se recomienda utilizar un dentífrico con 1450 ppm de ión flúor, en una cantidad equivalente al tamaño de un guisante, aunque, en algunos casos, el odontopediatra puede indicar una cantidad mayor, dependiendo del riesgo de caries y del caso particular de cada peque.
Siempre hay que supervisar el cepillado del niño para asegurarse de que use la cantidad correcta de pasta de dientes. El enjuague bucal con flúor puede ayudar a que los dientes sean más resistentes a las caries, pero los niños de seis años o menos no deben usarlo a menos que lo recomiende un dentista.
En los niños, se tienen en cuenta factores como la edad y el riesgo de fluorosis, por lo que las concentraciones de flúor en las pastas dentales suelen ser más bajas que en los productos destinados a adultos. Por ejemplo, en la clínica, solemos aplicar tratamientos de flúor dental para niños especialmente después de las vacaciones de verano, como parte de su limpieza dental, coincidiendo con la vuelta al cole en septiembre.
Recuerda, tanto para adultos como para niños, una correcta aplicación del flúor dental es clave para prevenir problemas bucodentales. Así que, ¡no lo dudes!
Contraindicaciones y Precauciones del Flúor
Aunque el flúor tiene grandes ventajas para la salud bucodental, este debe administrarse siempre con control y en las medidas adecuadas, ya que un exceso de este mineral puede causar fluorosis dental, o lo que es lo mismo, una hipomineralización del esmalte dental.
La fluorosis dental se produce cuando se consume demasiado flúor cuando los dientes aún se están formando debajo de las encías. Esto da como resultado manchas blancas en su superficie. Tiende a afectar sólo a los niños menores de 6-8 años que todavía tienen dientes permanentes pendientes de erupcionar.
Existen ciertas ocasiones en las que una exposición excesiva de flúor en edad infantil puede crear problemas en el esmalte dental. El factor más común es la ingesta de aguas que superan excesivamente la cantidad de flúor recomendadas. El segundo factor es el uso de enjuagues bucales o pastas dentífricas con una cantidad de flúor que puede ser excesiva en niños. Por ello, existen pastas específicas para el público infantil, siendo diferentes en sus concentraciones que en las de los adultos. Actualmente no se recomienda el uso en niños de pastas dentífricas que contengan una concentración mayor de 1000 partes por millón (ppm) de flúor.
Por definición, la fluorosis dental es una alteración del esmalte, la capa externa del diente, provocada por una exposición excesiva de flúor durante el periodo de desarrollo de los dientes. Esta patología se manifiesta como pequeñas manchas blanquecinas en la superficie del diente, aunque en ocasiones puede cambiar ligeramente el tono o la textura del esmalte según la gravedad, que puede ser leve, moderada o avanzada. En casos leves principalmente crea un problema estético que será mayor según aumente la magnitud de la fluorosis.
| Edad | Concentración de Flúor Recomendada (ppm) | Cantidad de Pasta Dental |
|---|---|---|
| 0-3 años | 1000 ppm | Grano de arroz |
| 3-6 años | 1000-1450 ppm | Tamaño de un guisante |
| A partir de 6 años | 1450 ppm | Tamaño de un guisante (o más, según indicación) |
Es importante conocer en qué cantidad existe flúor en el día a día para que no se produzca la fluorosis.
Al igual que otras sustancias, un consumo excesivo de flúor puede llegar a producir efectos perjudiciales para la salud dental y/o general:
- Fluorosis dental, que es una decoloración del esmalte del diente, afectando, sobre todo, a la estética dental.
- Algunos problemas gastrointestinales como el dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea pueden estar causados por el consumo excesivo de flúor.
- La erosión dental se produce, en este caso, debido a que se ha debilitado el esmalte del diente.
- Los huesos, la glándula del tiroides y el sistema nervioso pueden verse perjudicados en aquellos casos en los que el consumo de flúor ha superado en exceso los límites de ingestión.
El exceso de ingesta de flúor también puede producir la denominada fluorosis esquelética, la cual es similar a la fluorosis dental, pero involucra a los huesos en lugar de a los dientes. Los primeros síntomas incluyen dolor y rigidez en las articulaciones.
Tratamiento de la Fluorosis
Una vez hecho el diagnóstico de fluorosis, el especialista puede proponer un tratamiento en función de la gravedad. En la mayoría de las ocasiones, es útil y suficiente con realizar un blanqueamiento dental, siempre manejado en un ambiente profesional.
Selladores de Fosas y Fisuras
Para controlar la aparición de caries e inicios de desmineralizaciones es muy importante adoptar técnicas de prevención que puedan paralizar estos procesos. Las principales técnicas de prevención son: control de la dieta, correcta técnica de cepillado, sellados de fosas y fisuras y aplicación tópica de flúor en clínica.
Es una de las técnicas más eficaces para proteger las zona de los dientes más susceptibles a ser atacadas por las caries. El objetivo de los sellados es rellenar con una resina las fosas y fisuras de los molares donde se retienen más bacterias, así, se impide la colonización de éstas y la futura aparición de caries.
Existen programas comunitarios que han adoptado la financiación pública de sellados de molares en edades escolares. Es primordial adoptar esta técnica como indispensable para la prevención de caries tanto en edades tempranas como adolescentes o incluso en adultos en algunos casos.
La eficacia de los sellados es de alrededor de un 80% durante los 12 primeros meses tras su colocación. Puede perder efectividad pasado este tiempo, aunque siempre va a proteger más que si no los hay.
Indicaciones:
- Molares y premolares erupcionados recientemente que estén sanos y no tengan o hayan tenido caries.
- Pacientes que tengan un riesgo alto de tener caries.
- Morfología de los molares susceptible a originar caries, es decir, fosas y surcos de los molares muy marcados, profundos.
- Fracturas o defectos del esmalte, como hipoplasias.
Contraindicaciones:
- Pacientes con un elevado número de caries interproximales.
- Molares o premolares con caries.

Colocación de Sellados:
Los sellados están compuestos principalmente por resina ya sea transparente u opaca que habitualmente se endurece mediante una luz halógena. Para aplicar los selladores no es necesaria anestesia local.
- Se comienza realizando una limpieza de la superficie oclusal del molar que se vaya a sellar. Es importante eliminar todo resto de placa o biofilm bacteriano que esté depositado.
- A continuación se aísla el diente de toda contaminación, como la saliva. El aislamiento puede ser mediante un dique de goma o rollos de algodón.
- Cuando tenemos aislado el molar o premolar, se coloca sobre la zona oclusal un gel grabador (ácido ortofosfórico 37%) para imprimar la zona antes de colocar la resina.
- Para eliminar el gel, se lava con agua. A continuación se retiran los algodones mojados (si los hubiera) y se sustituyen por nuevos y se seca la pieza dental.
- En este momento es cuando se coloca la resina, cubriendo fosas y surcos y se comprueba con una sonda que queda bien distribuido y que no aparecen burbujas.
- Seguidamente se fotopolimeriza y se comprueba la oclusión del paciente.
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