Anatomía de la Apófisis Coronoides del Maxilar Inferior

La mandíbula, también conocida como hueso mandibular, es uno de los huesos de la cara, plano, impar, central y simétrico, en forma de herradura. Está situada en la parte inferior y anterior de la cara, constituyendo por sí solo la mandíbula. Hoy venimos a hablar sobre la anatomía mandibular.

La mandíbula es la estructura ósea del maxilar inferior y de la parte inferior de la cara. Es el mayor y más fuerte de los huesos de la cara y proporciona encajes para mantener los dientes inferiores en su sitio. La mandíbula forma la parte inferior del cráneo y consta de dos partes: una parte horizontal llamada cuerpo, y dos partes verticales llamadas ramas que ascienden casi verticalmente desde la parte posterior del cuerpo mandibular.

Presenta un cuerpo horizontal y dos ramas ascendentes verticales, situadas a ambos lados del cuerpo. Presenta un borde superior o alveolar (reborde alveolar), con orificios por donde nacen las raíces dentarias. En su parte media presenta la sínfisis mentoniana, línea de unión de las dos hemimandíbulas o hemiarcadas, que se osifica en el primer o segundo año de vida. A lo largo de esta línea hay varias crestas de osificación que constituyen la protuberancia mentoniana.

A la altura del segundo premolar de cada lado se encuentran los orificios mentonianos, punto de entrada de vasos y nervios. En su cara externa presenta un surco denominado línea oblicua externa. Parten de las extremidades posteriores del cuerpo hacia la zona superior, formando un ángulo de unos 15º, denominado ángulo mandibular o gonion. Cada rama, en su parte superior, presenta dos procesos, uno anterior denominado apófisis coronoides, que sirve de inserción para el músculo temporal y otro posterior denominado cóndilo mandibular. Entre ambos está la escotadura mandibular.

Si el tema de la anatomía llama tu atención estás de suerte. Estarás equipado con los conocimientos anatómicos necesarios para solicitar estudios posteriores en el campo de la medicina o la sanidad aliada.

Músculos Masticatorios y la Apófisis Coronoides

Los músculos masticatorios juegan un papel crucial en la función de la mandíbula. Estos músculos incluyen:

  • Masetero: Este músculo masticador cuadrangular se une desde el lado de la rama de la mandíbula a cada lado de la mandíbula al cráneo por encima. El masetero eleva y protruye la mandíbula, cerrando así la mandíbula.
  • Temporal: Este extenso y potente músculo masticador en forma de abanico se origina en el hueso temporal del cráneo y se une a la rama de la mandíbula y a su apófisis coronoides. El músculo temporal eleva la mandíbula, cerrando los maxilares.
  • Pterigoideo lateral: Este músculo tiene un aspecto cónico que se origina en la parte inferior del hueso temporal y los huesos esfenoides del cráneo y se une al cuello de la mandíbula, así como a la cápsula y el disco articular de la articulación temporomandibular. Actuando solos, los músculos pterigoideos laterales producen movimientos laterales de la mandíbula.
  • Pterigoideo medial: Este músculo cuadrilátero comienza en el cráneo y se inserta en la superficie interna de la rama de la mandíbula. Los músculos pterigoideos mediales ayudan a elevar la mandíbula, cerrando los maxilares. Actuando juntos, ayudan a protruir la mandíbula.

Articulación Temporomandibular (ATM)

La articulación temporomandibular es una estructura que se encuentra en la parte lateral de la cara, se encarga de engranar la mandíbula con la cabeza, mediante una articulación. La ATM contiene lo mismo que el resto de las articulaciones del cuerpo humano, dos superficies cartilaginosas cubiertas por una cápsula y una membrana sinovial.

El movimiento de la ATM ya no es igual que el resto de las articulaciones y posee movimientos muy amplios en todos los ejes, fundamentalmente un movimiento de rotación, que se producen al inicio del movimiento durante los primeros mm y uno de traslación, que se produce durante el resto del movimiento de apertura de la mandí­bula. Por tanto, es importante para entender que el movimiento de la articulación temporomandibular durante la función de la mandíbula, no se reduce solo a rotación y traslación, sino que es tridimensional.

Al margen de que es una articulación como las demás, la ATM tiene unas características especiales:

  • Presencia de un fibrocartílago intra-articular: conocido como disco. Este fibrocartílago divide literalmente la articulación temporomandibular en dos compartimentos, superior e inferior, en los que se producirán movimientos diferenciados pero que, de forma normal, se darán de manera simultánea, y es precisamente este fibrocartílago un elemento esencial en la coordinación de estos movimientos.
  • Bilateralidad: la bilateralidad es un fenómeno que sin duda alguna condiciona su movilidad. El hecho de que el hueso mandibular ponga en conexión ambas articulaciones provoca que cualquier movimiento generado en una de las articulaciones, genere movimientos u otros eventos cómo cambios de presiones en la articulación contraria. Nada puede ocurrir, desde un punto de vista mecánico, en una de las articulaciones que no afecte a la contralatera.
  • Cartílago fibroso: las superficies articulares principales, la del cóndilo mandibular y la alojada en el hueso temporal se tapizan de cartílago fibroso, a diferencia de otras articulaciones sinoviales típicas, cuyas superficies articulares muestran principalmente cartílago de tipo hialino. Muy resistente a las cargas y a la compresión, pero, por el contrario, este tipo de cartílago posee un coeficiente de fricción mayor que el cartílago hialino, haciéndolo más sensible al desgaste por fricción. Esta característica obviamente se verá involucrada en la patología degenerativa intra-articular.
  • Oclusión: el final del recorrido articular en otras articulaciones es por ligamentos y músculos y así ocurre al final del movimiento de apertura de la boca, o en los movimientos laterales de la mandíbula, sin embargo, el final del movimiento de cierre bucal es rígido debido a la oclusión dental. Gracias a esto el reparto de presiones intra-articulares al final del movimiento de cierre mandibular, pues el contacto dentario garantizará un adecuado mantenimiento de la dimensión vertical, así como un reparto balanceado de la presión de cierre.

En la ATM participan dos superficies articulares, una alojada en el hueso temporal y que se confrontará con la situada en el cóndilo mandibular. En la parte más posterior de la articulación, se alojarán importantes estructuras de irrigación e inervación retroarticulares, por lo que supone una zona donde no deben proyectarse presiones del cóndilo o de otras estructuras de la articulación, pues podrían dañar estas delicadas estructuras o la propia pared del conducto auditivo, cuyo grosor es muy reducido. El choque del cóndilo con esta estructura supondrá que se produzca una irritación del shunt arteriovenoso y el paciente siente dolor en ciertos movimientos de mandíbula.

Osificación de la Mandíbula

La mandíbula está formada por una gruesa capa de tejido compacto y de tejido esponjoso. El conducto mandibular lo atraviesa de lado a lado. Este conducto comienza en la cara medial de la rama mandibular y se dirige inferior y anteriormente, describiendo una curva cóncava anterior y superior. Puede ser un conducto de paredes bien delimitadas o un simple trayecto a través de las mallas de tejido esponjoso.

Independientemente de su disposición, el conducto mandibular no se divide siempre anteriormente en un conducto mentoniano y un conducto incisivo: si el nervio mentoniano sale, por el agujero mentoniano, el nervio incisivo continúa su camino hacia delante, no en un conducto de paredes definidas sino a través de las células del tejido esponjoso. En el feto y en el niño pequeño, la mandíbula está recorrida por otro conducto llamado conducto de Serres, subyacente al anterior. El conducto de Serres contiene únicamente vasos.

Localización del Foramen Mandibular

Gran parte de las intervenciones en la cavidad oral provocan dolor por ser zonas ricas en terminaciones nerviosas libres y éstas transmiten dicho estímulo nociceptivo a las estructuras del Sistema Nervioso Central. Por este motivo, es necesaria la utilización de técnicas correctas de anestesia local y regional que consigan minimizar los impulsos dolorosos, permitiendo así realizar tratamientos indoloros y mermar el temor y la inquietud del paciente.

Para la mayoría de tratamientos dentales, es efectiva la utilización de técnicas anestésicas de tipo infiltrativo, consiguiendo el bloqueo efectivo del estímulo doloroso en todos los dientes de la arcada superior y del grupo incisivo, canino y premolar1 de la arcada inferior. El procedimiento consiste en depositar la solución anestésica en el fondo de vestíbulo, por encima del periostio y en un lugar cercano a la situación del ápice radicular, donde la conducción de impulsos de las terminaciones nerviosas se verán bloqueadas por la acción del anestésico, el cual habrá sido capaz de difundir a través de la cortical del hueso hasta alcanzar el ápice del diente.

Sin embargo, en la zona posterior de la mandíbula, donde se presenta una cortical más gruesa y, además, el nervio alveolar inferior discurre incluido en el grosor del cuerpo de la mandíbula, la técnica anestésica infiltrativa resulta controvertida. En estos casos, el bloqueo del Nervio Alveolar Inferior de tipo troncular se convierte en una maniobra aconsejable para una correcta praxis odontológica.

Fue a finales de noviembre de 1884 cuando William S. Halsted y Richard J. Hall consiguieron reportar el primer bloqueo nervioso de tipo troncular en la mandíbula, habiendo inyectado una solución de cocaína al 4% con epinefrina 1:50.000 en las vecindades del foramen mandibular. Desde entonces, la técnica que emplearon - técnica conocida como "clásica" o "convencional"- ha sido, y, sigue siendo ampliamente utilizada en nuestros días.

La técnica anestésica convencional se basa en la localización "probable" de la língula a partir de una serie de referencias intra y extraorales para poder ubicar, así, la zona perilocal al foramen mandibular -la más próxima a la entrada del nervio alveolar inferior al canal mandibular- donde se depositará la solución anestésica. Sin embargo, dada la variabilidad individual del foramen mandibular, a pesar de las referencias empleadas para localizar la zona de inoculación de la solución anestésica, el bloqueo puede fracasar o retardarse.

Anatomia - Mandìbula en 3D (Partes, Inserciones, Vasos y Nervios)

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