La apófisis pterigoides es una estructura anatómica crucial en la región central de la cara, ubicada debajo del hueso frontal y el etmoides. Su importancia radica en su participación en diversas funciones y su relación con estructuras adyacentes.

Ubicación de la apófisis pterigoides en el cráneo (imagen ilustrativa)
Ubicación y Estructura
La apófisis pterigoides se encuentra en el centro de la cara, debajo del frontal y del etmoides. Las apófisis pterigoides son dos pequeñas columnas óseas, situadas en la parte inferior del hueso esfenoides. Están verticalmente dirigidas de arriba a abajo; debemos considerar en ellas dos raíces, que se prolongan hacia abajo por hojas aisladas por detrás y unidas por delante; son las alas interna y externa de la apófisis pterigoides, que comprenden en dicho espacio la fosa pterigoidea. Los bordes anteriores de las dos alas se reúnen y forman en la apófisis pterigoides la cara anterior, que forma en la parte más superior el límite posterior de la entrada del fondo de la fosa pterigomaxilar. En su parte inferior, la cara anterior se escota, es decir, las dos alas recobran aquí su individualidad; de ello resulta una escotadura en la que viene a articularse la apófisis piramidal del palatino. Superiormente a esta unión se encuentra la fosa pterigopalatina, que contiene la porción terminal de la arteria maxilar.
Además, presenta un orificio de comunicación con el seno maxilar, limitado por el unguis por delante, el etmoides por arriba, el cornete inferior por abajo y por el hueso palatino por detrás. También se encuentra en esta base el conducto palatino posterior, formado por esta base del maxilar y por la cara externa de la lámina vertical del palatino. Forma parte del suelo de la órbita.
Características Anatómicas Adicionales
Presenta un canal que pasa a convertirse en conducto y se abre a la cara facial: el conducto infraorbitario, paso del paquete vásculo-nerviosos infraorbitario. Además presenta: fosita mirtiforme (músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios), limitada hacia afuera por eminencias caninas (inserción del músculo transverso de la nariz) y fosa canina (músculo canino). Denominada también tuberosidad del maxilar. Presenta tres pequeños orificios que pasan a ser canales dentarios posteriores, permitiendo el paso de nervios y vasos dentarios posteriores.
Tabla Resumen de Estructuras y Funciones
| Estructura | Descripción | Función/Relación |
|---|---|---|
| Orificio del seno maxilar | Comunicación con el seno maxilar | Limitado por unguis, etmoides, cornete inferior y palatino |
| Conducto palatino posterior | Formado por el maxilar y lámina vertical del palatino | Paso de estructuras vasculares y nerviosas |
| Conducto infraorbitario | Canal que se abre a la cara facial | Paso del paquete vásculo-nervioso infraorbitario |
| Fosita mirtiforme | Depresión limitada por eminencias caninas | Inserción del músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios |
| Fosa canina | Depresión en la cara anterior del maxilar | Inserción del músculo canino |
| Canales dentarios posteriores | Pequeños orificios que se convierten en canales | Paso de nervios y vasos dentarios posteriores |
Importancia en la Implantología Dental
La inserción de implantes dentales en la apófisis pterigoides se presenta como una alternativa en el tratamiento rehabilitador del maxilar posterior atrófico. Existe una alta tasa de fracasos en el tratamiento con implantes del maxilar superior reabsorbido, así como aquéllos insertados en zonas de hueso tipo IV (hueso cortical delgado que rodea a hueso trabecular de baja densidad). Sin embargo, existe una mayor predictibilidad en la colocación de implantes en la apófisis pterigoides, justificando sus indicaciones en aquellos casos donde existe un pronóstico incierto si se insertan las fijaciones en un maxilar de las características antes mencionadas.
El uso de implantes en la apófisis pterigoides tienen una tasa de éxito similar a la de los implantes usados en otras áreas del maxilar superior, proporcionando una importante ayuda a la estabilización de la prótesis sobre implantes, lo que otorga una ventaja biomecánica a este tipo de rehabilitaciones.
El protocolo quirúrgico incluye el anclaje cortical del implante en la lámina pterigoidea. Para alcanzar este objetivo, el implante deberá insertarse con una cierta angulación respecto al plano oclusal, relacionándose en su colocación con los huesos maxilar superior, palatino, y la apófisis pterigoides del hueso esfenoides. Por su parte, el protocolo protésico también presenta variaciones, como la toma de impresiones del implante en vez del pilar transepitelial, entre otros. Estos cambios favorecen las condiciones biomecánicas y funcionales de los implantes, haciendo posible el éxito a largo plazo de los mismos.
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Arbotantes Anatómicos y su Relación con la Apófisis Pterigoides
El cráneo posee una serie de arbotantes de hueso denso que forman un armazón protector en torno a las múltiples cavidades craneofaciales. El tercio medio posee dos arbotantes anteriores (frontomaxilar y frontocigomático) y uno posterior (pterigomaxilar). Estos permiten, en algunas situaciones, la rehabilitación de extremos libres superiores en maxilares atróficos mediante la colocación de implantes con una angulación parasinusal, evitando así la utilización de técnicas más complejas como la elevación sinusal o la reconstrucción mediante autoinjerto.

Arbotantes anatómicos del maxilar superior (imagen ilustrativa)
La región pterigomaxilar está formada por tres estructuras: la tuberosidad, la apófisis piramidal del hueso palatino y la apófisis pterigoidea del hueso esfenoides. Según sus indicaciones, el implante pterigomaxilar debe llegar a anclarse en la apófisis pterigoides o incluso atravesarla, evitando la parte posterior del seno y el conducto palatino mayor. Para ello, debe ser dirigido en sentido posterior, superior y medial. La longitud del implante oscila normalmente entre 15 y 20 mm.
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