La salud bucodental es parte integral de la salud general, el bienestar y la calidad de vida. En este contexto, la atención primaria en odontología juega un papel fundamental.
Cerca de 600 millones de latinoamericanos viven en los 22 países y territorios que comprenden desde México y el Caribe hasta la Argentina y Chile en el Sur, en donde los desarrollos económicos y sociales son muy variados, pero en donde, además, la caries dental y las periodontitis afectan a elevados porcentajes de la población.
Los gobiernos y los ministerios de salud, con el acompañamiento de las asociaciones profesionales que agrupan a los odontólogos, de las asociaciones de especialistas y de higienistas orales, son los llamados a diseñar, implementar y evaluar programas de prevención, de educación y de promoción de la salud oral a nivel poblacional.
Los sistemas y los servicios de salud son las plataformas para brindar atención a la población, y se recomienda en la actualidad integrar la salud general con la salud oral, entre otras cosas porque los odontólogos y los higienistas podemos promocionar la salud oral y la salud general al mismo tiempo, vemos a los pacientes muchas veces y podemos de ese modo integrarnos mejor en los sistemas de salud.
Así, los sistemas y los servicios de salud deben promover la salud general y la salud oral, favoreciendo entonces la introducción de al menos 3 nuevos paradigmas en la odontología: el primero es el trabajo interdisciplinar y la cooperación entre diversos sectores como educación, trabajo, deporte y recreación, comercio, agricultura, alimentación y cultura compartiendo esfuerzos, estrategias y recursos para el cuidado, la promoción, la educación y la atención en salud.
Un segundo paradigma es la conformación y participación de los odontólogos en los equipos básicos de salud, donde se haga equipo con otros profesionales y aporten su conocimiento y esfuerzo para promover la salud oral y general para la población.
El último paradigma consiste en cambiar los modelos de atención pasando de un modelo curativo-individual -cuestionado hoy en día pues no responde a las necesidades de la gente- por un modelo integrador centrado en la promoción de la salud, apoyándose en intervenciones comunitarias, en la atención primaria de la salud y en la adopción de estilos de vida saludables para la reducción tanto de la exposición como del riesgo.
Quizás Brasil sea uno de los pocos países latinoamericanos que ha logrado resultados poblacionales tangibles al proponer una política nacional de promoción de la salud oral denominada Brasil sonriente-2004, y se ha integrado en el sistema único de salud SUS provisto por el Estado y que posee indicadores fehacientes del avance de la atención primaria de la salud y la promoción de la salud para el control de caries, la pérdida de dientes y el control del cáncer oral a nivel poblacional.
Estos paradigmas tan deseables para responder a las crecientes necesidades de salud oral y general de la población no reflejan la forma de trabajo de los odontólogos hoy. La actual organización de los servicios de salud en odontología continúa privilegiando la atención individual y, por ende, una baja cobertura poblacional.
En resumen, la organización de los servicios de odontología tiene 5 importantes limitaciones:
- 1) una atención centrada en el paciente, en el consultorio, en las acciones curativas o de limitación del daño;
- 2) los profesionales de la salud y los servicios de salud oral no priorizan la atención del sano y, cuando lo hacen, proveen solo servicios de protección específica, como son la aplicación tópica del flúor o la colocación de sellantes. Rara vez promueven la salud oral en la comunidad o menos la educación en salud oral. Como las acciones están dirigidas al individuo enfermo, solo entre un 20-40% de la población tiene acceso a los servicios, lo cual limita la cobertura;
- 3) servicios de odontología limitados; estos solo se instauran en los centros de salud y hospitales en las ciudades grandes e intermedias y dependiendo del grado de desarrollo de los países, los servicios se prestan en los municipios pequeños con poca cobertura para los sectores más pobres y marginales a nivel urbano y/o rural;
- 4) los profesionales que atienden las necesidades de salud oral de las poblaciones se han formado para atender la enfermedad-individuo y no para promover la salud colectiva, y
- 5) se requiere que haya más trabajo intersectorial y que los diversos sectores se articulen incluyendo los sistemas y servicios de salud, como agricultura, educación, comercio, etc.
Una política pública que combine la estrategia de salud general y oral puede impactar varias enfermedades prevalentes en las personas y poblaciones. Sin embargo, la asociación entre las políticas y la salud general y oral casi no son reconocidas.
Por ejemplo, los neumólogos reconocen que promover una política de cesación y reducción del consumo de tabaco y de mejorar la calidad del aire en los entornos reduce primero las tasas de enfermedad respiratoria aguda y crónica y/o al largo plazo de cáncer de pulmón, pero desconocen que la misma política puede afectar la tasas de progresión de las periodontitis, pues el consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo en periodontitis severa.
O que una política que reduce el consumo de azúcar en niños, adolescentes y adultos impacta positivamente en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, y en las tasas de sobrepeso y obesidad, pero también tiene un impacto positivo en la salud bucal, pues reduce el riesgo de caries dental.
Se ha propuesto que la promoción de la salud oral impactaría en el desarrollo de enfermedades no transmisibles, y viceversa.
Jeffcoat et al. recientemente demostraron que el tratamiento periodontal en sujetos con diversas enfermedades crónicas, tales como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad cerebrovascular, enfermedad coronaria y artritis redujo las complicaciones y los costos de tratamiento en comparación con aquellos que no fueron tratados de la periodontitis.
Las principales enfermedades orales incluyen la caries, la gingivitis y la periodontitis crónica, que son enfermedades prevenibles y relacionadas con problemas en el autocuidado de la salud oral, en donde resulta de crucial importancia la remoción regular y eficiente de las biopelículas orales.
Los elementos que pueden ser usados por la población para dicho control incluyen el cepillado, el uso de seda dental, dentífricos y enjuagues con antibacterianos.
Para controlar la caries dental se recomienda la remoción regular de la biopelícula con los elementos mencionados, más la adición de flúor al agua o a la sal de cocina, y reducir el consumo de azúcares en el hogar, en la escuela y en el trabajo.
El control de la caries se complementa con diversas acciones de protección específica que incluyen la aplicación de flúor tópico, sellantes de fosas y fisuras en niños y jóvenes y el tratamiento operatorio de las caries activas.
Muy poco se enfatiza en la motivación y la educación para la salud, que incluye la generación de destrezas en técnicas de higiene oral a la población de mayor riesgo, como son las embarazadas y las mujeres en periodo de lactancia que trasmiten muy temprano los microorganismos cariogénicos y el riesgo de caries a sus hijos, y el consejo para el control del consumo de azúcares en los escolares, adolescentes y adultos mayores.
Otro aspecto importante por estudiar es cómo las personas adquieren y mantienen los hábitos saludables en el ciclo vital, y determinar cuándo y qué tipo de refuerzos se requieren para garantizar la adherencia.
Las creencias y conocimientos en salud oral de las comunidades son afectados por la cultura, la educación y la condición social, y pueden variar a lo largo de la vida.
Las principales enfermedades orales pueden disminuirse ostensiblemente, si se articulan adecuadamente los esfuerzos de los gobiernos, los sistemas y servicios de salud, los profesionales y las comunidades, construyendo capacidades para la solución mancomunada de los problemas, migrando de un enfoque curativo hacia un enfoque de promoción de la salud oral y general.
Cualquier tipo de intervención poblacional dirigida a mejorar las condiciones de salud oral deberá tener en cuenta los determinantes sociales que potencian los factores de riesgo y reducen las oportunidades.
Un determinante social como la pobreza puede facilitar que se adquiera tempranamente un hábito como fumar o la drogadicción, ambos asociados con una pobre salud oral y salud general. Adicionalmente, la indigencia y la pobreza también marginan a los individuos y las comunidades, e impiden que estos accedan a las oportunidades que les pueda brindar el Estado, o los servicios de salud, estableciéndose un ciclo vicioso de la exclusión social.
Por ejemplo, una deficiente infraestructura sanitaria que impide la distribución de agua potable a los hogares impide la adición de flúor al agua, medida de salud pública que ha demostrado su impacto positivo en la reducción de la caries a nivel mundial, especialmente entre los niños y los jóvenes.
Se requiere entonces una reacomodación sísmica en la orientación de los servicios de odontología para promover una mejor salud general y oral en las poblaciones.
Si privilegiamos la odontología preventiva y promocional sobre la curativa, tendríamos que necesariamente modificar la enseñanza de la Odontología, y generar los cambios necesarios en el quehacer profesional y en el relacionamiento de los odontólogos con otros profesionales de la salud, y sobre todo cambios en la relación de los profesionales con la comunidad.
El sitio de trabajo de la mayoría de los profesionales de la Odontología se traslada de las clínicas dentales al hogar, a las escuelas, a las fábricas, a los barrios y al sector rural.
Además, los odontólogos no solo propenderán por un mejoramiento de la salud oral, sino que incluirán en su portafolio de servicios el mejoramiento de la salud general y harán equipo con los demás profesionales en estrategias de salud familiar-comunitaria y de atención primaria de la salud.
Este enfoque promocional se ha realizado con éxito en algunos países como Suecia, Dinamarca y Brasil, con una reducción importante de las tasas de caries dental.
La medicina periodontal ha establecido una asociación en algunos casos bidireccional entre periodontitis y complicaciones en la salud general y un incremento en este tipo de estudios.
Para aquellos interesados en profundizar en el estudio de la epidemiología de la periodontitis en Latinoamérica pueden consultar a Opperman et al.
Aspectos políticos, y sociodemográficos en Iberoamérica
Iberoamérica comprende una heterogénea agrupación de países, personas y culturas cuyo estado de salud general y oral se encuentran directamente relacionados con:
- el grado de desarrollo del país (tabla 1). España, Chile, Uruguay y Argentina ocupan los mejores puestos entre los países iberoamericanos en el grado de desarrollo humano, mientras que Haití es uno de los países con más bajo desarrollo humano a nivel mundial;
- elevados niveles de pobreza e inequidades sociales que afectan amplios sectores de la población;
- variados tipos de sistemas de salud. Brasil creó en 1988 el sistema único de salud-SUS, que es un sistema gratuito y a cargo del Estado, que se complementa con un enfoque de salud familiar o salud colectiva, un ejemplo digno de imitar en el continente y en el mundo. Otros países ofrecen sistemas de salud públicos y privados en donde los sujetos se afilian a uno u otro de acuerdo con su condición económica y capacidad de pago, como ocurre en Chile, Colombia o Uruguay; y
- existen también marcadas diferencias en el desarrollo entre las regiones. Las ciudades principales poseen mayores infraestructuras y oportunidades para el empleo y mejores servicios asistenciales, mientras que en las regiones apartadas la presencia del Estado y del sector salud es casi incipiente.
Veintidós de los 24 países que comprenden Iberoamérica están ubicados en América latina y 2 países son europeos, España situado en la Península Ibérica, que cuenta con una población de 47 millones de personas, y Portugal.
América latina, como continente, inicia con México en el Norte y termina con Argentina y Chile en el Cono Sur, al frente a la Antártica, ocupando cerca de un 20% de la superficie mundial.
Iberoamérica en total alberga una población de 650 millones de personas, de los cuales 600 millones habitan en América Latina y que representan el 9% de la población mundial.
Los países más grandes en extensión y población están encabezados por Brasil, con 210 millones de personas, seguido por México, con 135 millones de personas. Colombia es el tercer país en población, con 48 millones.

Caries y problemas periodontales
En el campo de la odontología se ha venido produciendo una serie de avances muy importantes para el desarrollo de esta disciplina.
Cada vez más se tienen unos conocimientos más profundos y precisos referentes a patologías y enfermedades como la caries y los problemas periodontales.
Diferentes grados en la prevención dental
Al igual que en otras disciplinas médicas, en odontología también hay diferentes escalas o grados para medir la intensidad de las enfermedades bucales u otro tipo de afectaciones de la cavidad oral.
Para poder conseguir el objetivo de una buena prevención se podría dividir en tres tipos: primaria, secundaria y terciaria.
Prevención primaria
En odontología conservadora, cuando se habla de prevención primaria es cuando se hace referencia a reducir o aminorar la aparición de enfermedades bucales.
Si se logra este objetivo, se habrá conseguido que la incidencia sobre el paciente sea la mínima posible.
Tomar medidas de precaución como campañas de sensibilización con la higiene y la salud bucodental en la población serían de lo más efectivas.
Prevención secundaria
La prevención secundaria hace acto de presencia cuando la primera fase no ha logrado los objetivos propuestos.
Es cuando ya deben ponerse en marcha diferentes tratamientos o técnicas para interrumpir la afección.
Los objetivos marcados por los especialistas son claros y precisos.
Prevención terciaria
La prevención para omitir la aparición de enfermedades y las consecuencias posteriores serían los puntos clave.
Para ello recomendar una serie de premisas a los pacientes es necesario e imprescindible.
Los objetivos en prevención de los profesionales de la salud dental
Es necesario y primordial evitar o reducir la aparición de caries dental e inflamaciones periodontales, ambas son las causas que preceden a las pérdidas de las piezas dentales.
Para que todo eso sea posible se deberían crear campañas a nivel nacional de los grandes beneficios que comporta para la sociedad el tener una buena salud y hábitos higiénico dentales correctos.
Evitar la aparición de la placa bacteriana, las caries y las patologías derivadas de estas bacterias tan perjudiciales para la salud en general.
Los dentistas de Clínica Dental Dr. Montané, gracias a los diagnósticos y tratamientos adecuados, nos ocupamos de aplicar la odontología preventiva desde el inicio, siguiendo siempre la línea de estos niveles de prevención anteriormente explicados.
Y es que la salud bucodental es parte integral de la salud general, bienestar y calidad de vida.
La caries dental, la enfermedad periodontal y la pérdida de dientes combinadas suponen un 45% de la prevalencia de enfermedades orales.
Aquellos que reciben tratamiento para las enfermedades y afecciones bucodentales, pueden sufrir unos costes elevados que suponen una carga económica significativa.
La OMS afirma también que en la mayoría de los países, los paquetes de prestaciones de la cobertura sanitaria universal y las intervenciones en enfermedades no transmisibles no incluyen la atención bucodental esencial.
La pandemia de COVID-19 ha provocado en la mayoría de los países retrasos en los tratamientos de salud bucodental, un aumento de las prescripciones de antibióticos y mayores desigualdades.
Para conseguirlo, los programas de salud bucodental deben integrarse en la salud pública con esfuerzos más amplios y coordinados.
A lo largo de su vida, las personas se ven afectadas por diferentes factores de riesgo y diferentes enfermedades y afecciones bucodentales.
Charla para niños sobre salud bucal
Una de las funciones de los equipos de Atención Primaria es la atención a la salud bucodental.
Como ésta tiene una muy limitada cobertura pública, en la práctica, la red primaria de atención dental más importante en España, la constituye la red de clínicas privadas.
Esta red la forman un total de 40.400 profesionales, la mayoría de ellos independientes o asociados en colectivos.
Descontando los profesionales con dedicación exclusiva (ortodoncia, endodoncia, cirugía, etc.), son la puerta de entrada que atiende las necesidades básicas de la población.
Las clínicas dentales constituyen, en sí mismas, una red de atención primaria y especializada a la vez. Debido a la limitada cobertura con fondos públicos que tenemos, esta red privada es el complemento necesario de la red pública.
La organización de los servicios dentales es competencia de las comunidades autónomas.
En los países europeos, la mayor parte de la atención dental se provee a través de clínicas dentales concertadas: dentistas independientes o sociedades (incluidos seguros privados). Cuatro de cada cinco dentistas en Europa trabajan en centros privados.
La provisión a través de centros públicos exclusivamente es muy limitada, y muy frecuentemente está dirigida a prestaciones especiales.
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