Día tras día son muchos los padres que vienen a consulta preocupados por que a sus hijos aún no le han salido los dientes, es decir, se puede estar produciendo una agenesia (ausencia o malformación de las piezas dentales) o se debe a otro motivo.
Aunque generalmente no suele ser nada grave, sí se deben investigar las razones de este atraso. Por lo tanto, ¿a partir de qué momento debo preocuparme si a mi hijo no le salen los dientes?
De manera general y aproximada, se establece que los primeros dientes afloran a los seis u ocho meses.
Una vez se produce esta primera salida, los siguientes aparecerán con una diferencia de unos cuatro meses entre ellos aproximadamente. En torno a los 30-36 meses, los bebés suelen tener todos los dientes de leche fuera.
Si el bebé ha cumplido los 18 meses y no ha dado señales que indiquen la inminente salida de algún diente, como inflamación y sensibilidad en la encía, deberíamos consultar con un especialista, ya que podría tratarse de un síntoma de otras enfermedades como hipotiroidismo, hipovitaminosis D o agenesia.
Agenesia
En estos casos, los niños no llegan a formar algunas de las piezas o se produce la ausencia total de ellas. Esta patología (3-10% de la población), que puede afectar a los dientes de leche o a los permanentes una vez se caen los primarios, se llama agenesia.
Generalmente, la agenesia no tiene implicaciones en la salud más allá de posibles malformaciones en la dentadura (los dientes que crecen se distribuyen por el espacio de manera aleatoria, ocupando mayor parte de la encía, doblándose, etc.), con las consecuentes dificultades para el habla o la alimentación.
Al igual que sucede con el retraso en la salida de los dientes de los bebés, son varios los factores que pueden derivar en agenesia (genéticos y ambientales, principalmente), por lo que cada caso merece su estudio personalizado.
Según el número de piezas dentales que falten podemos hablar de:
- Hipodoncia: En estos casos faltan entre uno y seis dientes, sin contar las muelas del juicio.
- Oligodoncia: Faltan más de seis dientes en una misma arcada, sin incluir las muelas del juicio. Suele provocar problemas en el crecimiento de las demás piezas dentales.
- Anodoncia: Ausencia total de dientes.
Sin atender a la razón que en cada caso provoque la agenesia, el problema funcional y, en algunos casos, estético tiene solución.
Tras un análisis detallado por parte de ortodoncistas, implantólogos y odontólogos se podrán tomar diferentes medidas. Generalmente se recurre a procesos en los que se intenta corregir el espacio y la posición de las piezas existentes, completando los huecos desiertos con implantes o cerrándolos mediante ortodoncia, ignorando la pieza dental ausente.
¿Por qué no le salen los dientes a mi hijo?
El cepillado de los dientes debe comenzar con el primer diente de leche.
Hasta más o menos el momento en que empiezan el colegio, los dientes de leche, normalmente de un blanco precioso, relucen en la boca de los niños. Pero en torno a los seis años comienza lentamente: el cambio de dientes a dientes permanentes.
Los dientes permanentes erupcionan según un plan determinado. Los primeros molares grandes (los llamados molares de los seis años) aparecen primero. Esto suele pasar desapercibido, ya que no se caen los dientes de leche. Los molares simplemente "aparecen" sin ningún síntoma.
Cuando el niño tiene alrededor de 8 ó 9 años, todos los incisivos de leche se caen gradualmente y crecen los dientes permanentes.
Cuando el niño tiene alrededor de 9 ó 10 años, comienza la segunda fase del recambio dental. Ahora caen también los dientes de leche laterales, es decir, los molares pequeños y los caninos.
Cuando también han erupcionado los segundos molares grandes, la segunda fase está completa. El niño tiene ahora un total de 28 dientes permanentes en lugar de 20 dientes de leche. Esta fase suele alcanzarse cuando el niño tiene al menos 11 o incluso 12 años.
Aunque los dientes permanentes son más resistentes a largo plazo que los de leche, al principio son especialmente susceptibles a la caries, ya que su esmalte aún se está endureciendo. Este proceso puede durar hasta tres años. Un buen cuidado dental es especialmente importante durante este periodo.
Si a los niños se les caen los dientes de leche, puede ser una buena idea que les visite el "Ratoncito Pérez" Si se cae un diente, el hada viene flotando por la noche y trae un pequeño regalo. El diente que se ha caído se coloca en una bonita caja de dientes.
Si la transición al diente definitivo se produce demasiado pronto (por ejemplo, debido a una caries o a un accidente), los padres deben llevar a sus hijos al dentista.
¿Los dientes permanentes de tu hijo ya crecen en segunda fila? Entonces debe acudir al dentista lo antes posible. Porque: los dientes de leche que permanecen en su sitio pueden ser realmente problemáticos durante el proceso de cambio de dientes.
La fase de dentición puede ser muy colorida en la boca de tu hijo. Los dientes de leche están al lado de los permanentes: ambos tienen necesidades diferentes en cuanto al cuidado dental y el tipo de pasta dentífrica.
No hay reglas fijas, como en tantas otras cosas del desarrollo del niño. A algunos les salen antes (incluso hay niños que nacen con dientes) y a otros les tardan más en salir.
La salida de los dientes es un hecho normal en el ser humano y en muchas otras especies. Como hemos dicho, la salida de los dientes no se debe tratar.
Se le pueden facilitar mordedores o enfriarle el chupete en la nevera, dándoselo a morder cuando está frío o simplemente frotarle la encía con el dedo limpio o con una cucharilla fría. En esos días el niño estará ansioso por morder cosas, dejemos que lo haga sin problemas, pero que sean objetos seguros.
La aparición de los primeros dientes del bebé, el comienzo de la dentición, suele producirse alrededor de los 6 meses de vida del bebé. No obstante, es cierto que hay una gran variabilidad en el momento en que sale el primer diente y es posible que salga antes o, en otros bebés, que lo haga más cerca de su primer año.
Es frecuente que la dentición produzca ciertas molestias e irritabilidad al bebé, por lo que será útil que los padres conozcan cómo pueden aliviarlas para hacerle a su pequeño más llevadera la salida de los dientes.
Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:
- Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente.
Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.
La aparición de los primeros dientes provoca toda una serie de síntomas en el pequeño, aunque no todos los presentarán:
- Exceso de salivación: antes de la aparición del primer diente el bebé tendrá un aumento en la salivación y babeará más de lo normal.
- Inflamación de las encías: las encías estarán inflamadas y sensibles y es posible que algo enrojecidas.
- Necesidad de morder: el pequeño comenzará a llevárselo todo a la boca, incluso, sus propios puños, ya que la presión ejercida lo aliviará.
- Irritabilidad: las encías se inflaman y se rasgan para dejar paso al diente, por lo que el pequeño sentirá molestias en la boca y le producirá cierta irritabilidad. Esto hará que llore más de lo habitual, que pierda el apetito por las molestias y que presente más dificultades para dormir.
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries.
Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.
Como término medio, el primer diente suele aparecer alrededor de los seis meses, coincidiendo con los cambios en la dieta y la introducción de otros alimentos diferentes a la leche. Si aún se le está dando el pecho al bebé, no hay que preocuparse. El proceso de la dentición no interferirá con la lactancia, porque el bebé succiona con la lengua y el paladar, y no con las encías.
Aumentan las babas: y esto hace que el cuello y la carita estén siempre húmedas, propiciando la aparición de erupciones.
Le duelen las encías: un poco de presión sobre ellas le aliviará, por eso el bebé morderá todo lo que encuentre, incluso sus manitas.
Disminuye su apetito: la succión que realiza para tomar la leche aumentará el dolor de sus encías y no querrá comer mucho.
En esta etapa, el bebé estará más quisquilloso a causa de las molestias en la boca.
Desde que el niño es pequeño, es fundamental incorporar a su vida cotidiana conductas y hábitos saludables. Desde pequeño, se le debe enseñar que la base de una buena salud bucodental está en la prevención: no hay que esperar a tener un problema para cuidarse a diario.
La alimentación es una de las claves para mantener una boca sana. Chuparse el dedo, usar el chupete demasiado tiempo o ingerir sólo alimentos blandos, son hábitos que pueden perjudicar la salud oral del niño e incluso producirle deformidades en la estructura de la boca (dientes, paladar).
Al principio, se deben limpiar suavemente con una gasa o un cepillo con cerdas de nylon separadas.
No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes.
El cuerpo humano no es un reloj y por tanto cada niño es un mundo, en lo que a dentición se refiere.
Los bebés nacen con los dientes ocultos en los huesos maxilares.
Los dientes definitivos van empujando a los de leche y ese es el motivo por el que estos se caen. Pero los definitivos son más grandes que los de leche y necesitan de una mayor cantidad de espacio para que cada uno se coloque en su sitio.
Tales patrones de desarrollo se heredan, así es que busca en tus antecedentes familiares algún bebé de dentición lenta. Si el crecimiento de tu hijo de 11 meses es en general bueno, no te preocupes por los dientes.
La aparición de la dentadura de ninguna manera determina qué comidas sólidas tu hijo debe consumir en este momento.
Los niños pequeños normalmente deshacen su alimento con la encía o usan las manos para llevarse pedacitos de comida blanda a la boca.
Los molares, los cuales son los últimos en aparecer, sirven para triturar alimentos más duros, de modo que los niños no consumen esa clase de alimentos sino hasta el segundo o tercer año de vida.
Actualmente, tu hijo debe consumir tres raciones de alimentos triturados o preparados para bebés, incluidas una o más raciones de cereales. Dale alimentos como pequeños pedazos de cereal, galletas sin sal y trozos de plátano.
También deberías darle dos tentempiés al día (no te olvides de usar una silla alta o recta para evitar que se atragante), además de proporcionarle leche materna o fórmula entre cuatro y cinco veces al día. Dale no más de 150 ml de zumo al día en un vaso.
El patrón de salida de los dientes es muy variableNo hay nada fijo, por eso resaltamos que todo este proceso es muy variable. Es normal que a tu hijo le salgan los dientes más tarde que a otros niños.
La salida de los primeros dientes (erupción dental) ocurre generalmente entre los seis y ocho meses de edad.
Lo más frecuente es que salgan primero los dientes del centro (incisivos centrales) de la arcada inferior (mandíbula), después los de la arcada superior (maxilar), luego los de los lados (incisivos laterales) de arriba.
Después, bien salen los laterales de abajo o ya se salta a las primeras muelas de leche (primeros molares), dejando un hueco para los colmillos (caninos). Luego salen éstos y al final las segundas muelas de leche (segundos molares).
Es normal un rango muy amplio y cada niño tiene su propio calendario de erupción dental.
La dentadura de leche completa se suele alcanzar entre los dos y tres años y la forman 20 piezas en total.
A las niñas generalmente les salen los dientes antes que a los niños.
Casi siempre salen antes los de abajo que los de arriba y suelen salir por parejas (uno en la izquierda y otro en la derecha).
Los dientes de leche son más pequeños y más blancos que los definitivos.
Alrededor de los 4 años el crecimiento de las mandíbulas, maxilares y en general de los huesos de la cara, da lugar a que aparezcan espacios entre los dientes de leche. Este es un proceso que permite a los dientes permanentes, más grandes, salir sin problemas.
Entre los 6 y los 12 años los niños tienen una mezcla de dientes de leche y permanentes en la boca, lo que se llama dentadura mixta.
Si a los 18 meses el niño no tiene ningún diente se debe consultar con el dentista.
Hay una enfermedad muy rara, hereditaria, en la que no existen dientes (anodontia), pero suele haber también problemas con el pelo y las uñas.
Más frecuente (3,5 a 8% de la población) es la falta de alguna pieza de leche o definitiva, pero no suele dar retraso en el inicio de la dentición.
La nutrición adecuada es importante para la salud dental. Los dientes necesitan para su desarrollo calcio, fósforo, flúor y vitaminas A, C y D.
El calcio y el fósforo forman la estructura del diente y son controlados sobre todo por la vitamina D. Es bueno suplementarla durante el primer año de vida, más si se vive en el norte y es invierno, o si el niño tiene la piel oscura (de forma natural la vitamina D la tomamos del sol).
El flúor aumenta la resistencia del esmalte.
Las vitaminas A y la C forman la queratina y el colágeno del diente.
Excepto la vitamina D, los demás nutrientes y vitaminas están asegurados con una dieta variada normal.
La caída de los dientes de leche es un proceso natural por el cual pasan todos los niños y que forma parte de un crecimiento completamente sano durante la infancia. Alguno de los más comunes es la pérdida de dientes de leche de forma temprana.
Los dientes de leche son las 20 piezas dentales primarias que aparecen durante los tres primeros años de vida de un bebé. Empiezan a desprenderse alrededor de los 6 años y su proceso fisiológico no termina hasta los 12 aproximadamente.
Esto se da gracias a una absorción de las raíces que sostienen los dientes, permitiendo su inestabilidad y caída.
La función desempeñada por esta dentadura primeriza es de vital importancia, ya que mantiene el espacio adecuada en la mandíbula mientras se forman los dientes definitivos por debajo de las encías.
Mantener una dieta muy moderada en azúcares y texturas pegajosas es bastante determinante para evitar la aparición de placa, así como lo es procurar una limpieza de dientes de forma diaria.
Si nuestro hijo ha sufrido recientemente algún tipo de caída o porrazo, es aconsejable que revisemos que la dentadura o mandíbula no hayan sido gravemente afectadas.
La nutrición también cumple un papel crucial para la salud bucodental de los niños. Alimentos ricos en fósforo, magnesio o vitamina D ayudan a que el calcio se absorba mejor en los huesos.
De forma general esto suele ser causado por otros trastornos bucales que impiden su desarrollo normal. Algunos de los más frecuentes son el paladar hendido o diferentes malformaciones de la mandíbula.
Una vez que hemos detectado una pérdida muy pronta de los dientes de leche, lo mejor es acudir al odontólogo para que nos oriente hacia una solución personalizada para el niño o niña.
No obstante, el tratamiento más aplicado es el Mantenedor de Espacio. Igualmente, se debe tener en cuenta que existen de dos tipos principalmente: los removibles y los fijos. Siendo los primeros más recomendables para mantener el espacio de un diente y los segundos para el reemplazo de varios a la vez.
No olvides que este tipo de aplicaciones siempre deben estar supervisadas por los expertos en ortodoncia.

Calendario de erupción dental
| Rango de Edad | Dientes | Descripción |
|---|---|---|
| 6-10 meses | Incisivos frontales inferiores | Primeros dientes en aparecer. |
| 9-12 meses | Incisivos frontales superiores | Aparecen después de los inferiores. |
| 9-16 meses | Incisivos laterales | Tanto superiores como inferiores. |
| 13-19 meses | Primeros molares | Molares superiores e inferiores. |
| 16-23 meses | Caninos | Colmillos superiores e inferiores. |
| 23-33 meses | Segundos molares | Últimos dientes de leche en aparecer. |