El blanqueamiento dental se ha convertido en uno de los tratamientos estrella dentro de la especialidad de estética debido a los increíbles resultados que ofrece: muy rápidos y duraderos. Ante el interés de los pacientes por lucir unos dientes blancos ha surgido el concepto de blanqueamiento casero. Pero, ¿qué es realmente?
Sí, es posible conseguir unos dientes varios tonos más blancos desde casa, pero uno implica realizarlo como parte de un tratamiento supervisado por un especialista en Estética Dental.
En este artículo, exploraremos los riesgos asociados con el uso de lejía para blanquear los dientes y te proporcionaremos alternativas seguras y efectivas para lograr una sonrisa más blanca y saludable.

Blanqueamiento Dental Casero vs. Tratamientos Profesionales
Podemos considerar métodos caseros todos aquellos que no cuentan con una prescripción médica ni la supervisión de un especialista. Algunos de estos métodos incluyen:
- Uso de productos abrasivos: bicarbonato, carbón activado o agua oxigenada. Resultan muy peligrosos para las encías, además de desgastar irremediablemente el esmalte, dejando al descubierto la siguiente capa dental: la dentina.
- Pasta de dientes blanqueadora: contribuye a eliminar manchas muy superficiales, aunque su efecto blanqueador tiene muchas limitaciones.
Acudir a una clínica dental para conseguir una sonrisa brillante y estética es la elección acertada si deseas aclarar el tono de tus dientes. En primer lugar, porque resulta vital realizar un chequeo previo para detectar y solucionar cualquier problema dental.
Además, solo en una clínica dental podemos realizar el blanqueamiento combinado, que tiene una parte ambulatoria (en casa) y otra en clínica (con lámpara de luz fría). Es el tratamiento cuya técnica asegura resultados más rápidos (se consigue en tan solo un mes) y duraderos a largo plazo.
Si ya te has realizado un blanqueamiento, prueba con un mantenimiento blanqueador. Vigila los alimentos y bebidas con alta coloración.
Fundamentos del Blanqueamiento Dental
El blanqueamiento o «bleaching» es un método reconocido para aclarar el color dental. A lo largo de la vida, el color dental natural experimenta, en algunos casos, variaciones considerables que pueden revertirse por medio de reacciones químicas.
Para el blanqueamiento de dientes vitales (blanqueamiento externo) se utiliza habitualmente peróxido de hidrógeno (H2O2) o peróxido de urea (peróxido de carbamida al 10%). En contacto con el diente, el peróxido de carbamida se descompone en la parte activa de H2O2 (3,4%) y urea (6,6%). Esta última se descompone entonces en amonio y CO2.
El H2O2 es capaz de penetrar en el esmalte y en la dentina y producir radicales libres, los cuales transforman los cromóforos (tinciones) en moléculas incoloras mediante oxidación.
Las manchas de tetraciclina pueden atenuarse, pero no eliminarse por completo. Debido a la elevada proporción de H2O2, los agentes blanqueadores deben homologarse conforme a la ley de productos médicos alemana, puesto que la ley de cosméticos permite únicamente soluciones de H2O2 al 0,1% en productos para la higiene oral.
Métodos de Blanqueamiento Dental Profesional
Cabe distinguir entre diversos métodos de blanqueamiento:
- El «home bleaching» o blanqueamiento doméstico consiste en la utilización por el propio paciente en su casa (habitualmente peróxido de carbamida al 10%). En la clínica dental, tras la toma de impresión de las arcadas dentarias se confecciona una férula portadora (férula embutida) que el paciente rellena con un gel blanqueador y utiliza habitualmente por las noches durante unas ocho horas (entre cinco y diez aplicaciones).
- El «in-office-bleaching» consiste en la aplicación en la clínica dental. En este caso se trabaja con H2O2 hasta el 30% (aceleración del proceso de blanqueamiento). Este método está especialmente indicado en caso de tinciones pronunciadas. En el «chairside bleaching», el paciente permanece sentado en el sillón durante todo el tratamiento, mientras que en el «in-office-bleaching» permanece en la sala de espera con una férula durante el proceso de blanqueamiento y el agente blanqueador aplicado se activa mediante lámparas de radiación durante unos 15min (blanqueamiento termocatalítico).
El peróxido se descompone, y el oxígeno activo producido en el proceso ejerce su acción blanqueante bajo el calor de la reacción. Dado que estas concentraciones de agente blanqueador no son inocuas para la encía, deben adoptarse medidas protectoras (por ejemplo, dique de goma, vendajes gingivales).
- En el «full-mouth-bleaching» se activa gel de H2O2 al 15% mediante luz LED fría, de modo que no se produce calentamiento debido a la lámpara y aparecen muchas menos sensibilidades (temporales) de los dientes.
- El blanqueamiento interno (técnica «walking bleach») se utiliza en caso de dientes endodonciados, los cuales en ocasiones adquieren una coloración grisácea. Se aclaran desde dentro hacia fuera con H2O2 al 30% o solución de perborato de sodio (fig. 1a y 1b). Para ello, el odontólogo introduce la solución en la porción coronal de la cavidad pulpar. Para ello es imprescindible un sellado sobre la obturación del conducto radicular y hacia la cavidad oral.

Efectos Secundarios del Blanqueamiento Dental
Se conocen efectos secundarios del blanqueamiento. La rugosificación de los dientes conduce a una mayor adhesión de bacterias (por ejemplo, Streptococcus mutans). Además de sensibilidades al dolor debido a la deshidratación, y que pueden mitigarse mediante la aplicación de un gel de fluoruro de nitrato de potasio, también pueden producirse irritaciones gingivales, aumento de las sensibilidades a la temperatura debido a la deshidratación durante el blanqueamiento y una disminución de la resistencia del esmalte dental a la tracción.
También surgen problemas si los dientes a aclarar presentan restauraciones de color dental, dado que el color de éstas no es alterado por el proceso de blanqueamiento. El blanqueamiento conduce, también en composites, a la oxidación de la red monómera polimerizada tridimensional, así como a un incremento de la liberación de por ejemplo, metacrilatos alergénicos y muchos otros componentes.
En estudios in vitro se ha observado en células gingivales un efecto tóxico sinérgico del trietilenglicon dimetacrilato (TEGDMA) eluido de los composites en combinación con H2O2. Debido a la acción oxidante del H2O2 (30%), tras el blanqueamiento interno puede observarse a menudo una disminución de la dureza y del módulo de elasticidad de la dentina. Los dientes blanqueados externamente permanecen estables cromáticamente durante periodos variables (entre tres meses y cinco años).
Recomendaciones
No es aconsejable el blanqueamiento en pacientes con higiene oral deficiente, obturaciones inestancas, cuellos dentales expuestos, dientes hipersensibles, una intolerancia al agente blanqueador o consumo habitual de café, tabaco y otros productos similares. El blanqueamiento también está contraindicado en embarazadas, en jóvenes y en caso de expectativas excesivas por parte del paciente (no puede conseguirse un «blanco nuclear» a partir de un color dental muy oscuro).
A medida que envejecemos, nuestros dientes se decoloran debido a la edad, los hábitos alimenticios y de bebida, los genes y el consumo de tabaco, etc. Pero eso no significa que debamos resignarnos a una vida de dientes descoloridos, ya que las técnicas modernas de blanqueamiento dental devuelven a los dientes blancura original.
A pesar de que estas técnicas son muy efectivas, muchas personas se preocupan por la seguridad y lo que sucederá con su salud dental al blanquearse los dientes. Debido a la cantidad de opciones disponibles, como los tratamientos de blanqueamiento dental administrados por un dentista o los productos blanqueadores que podemos adquirir en una farmacia, nos preguntamos: ¿es seguro el blanqueamiento dental?
Para tomar decisiones correctas sobre las técnicas y los productos de blanqueamiento dental, debe entender cómo se manchan en primer lugar. Hay variedades diferentes de productos de blanqueamiento dental que puede comprar en una farmacia u on line, la mayoría de los cuales incluyen tiras o aplicadores de pintura.
Descubre los Secretos y Riesgos del Blanqueamiento Dental
En Clínica Dental Polident, podemos proporcionarle un kit para llevar a casa que puede usar en casa para blanquear sus dientes. Inspeccionaremos sus dientes y le recomendaremos la técnica de blanqueamiento más adecuada para tratar las manchas causadas por la edad, el desgaste, los hábitos alimenticios y de bebida, el tabaquismo, el daño mineral y el trauma dental.
Cuando nuestros dentistas experimentados aplican lejía o un producto blanqueador en los dientes, puede estar seguro de que lo están haciendo de manera profesional y que el producto aplicado no afectará sus encías. La sensibilidad de los dientes es un efecto secundario común de los productos blanqueadores dentales, por lo que es recomendable consultar a un dentista antes de aplicar un producto blanqueador.
Nuestros dentistas verifican si hay daños en los dientes que puedan causar más sensibilidad o malestar durante el tratamiento. Consulte a nuestros doctores odontólogos sobre la mejor técnica de blanqueamiento dental para usted.
El Cloro de las Piscinas y su Impacto en la Salud Dental
Con la llegada del verano, vuelven las deseadas tardes de piscina. No son pocas personas las que se pasan gran parte de estos meses metidas en el agua. Es normal, pocas cosas hay más relajantes en la vida y más aún en la desconexión total que suponen las vacaciones.
Esta sustancia química ayuda a desinfectar el agua y mantener estables los niveles de pH del agua, pero también puede suponer un riesgo para la salud de nuestros dientes y encías, especialmente si no se encuentra en las cantidades adecuadas. Por su parte, si los niveles de cloro en la piscina son excesivos, esto puede llevar a la formación y acumulación de sarro, con su consecuente halitosis (mal aliento).
Estos efectos del cloro en nuestra boca se producen, sin embargo, si nuestra exposición a esta sustancia es prolongada y frecuente durante estos meses de verano. Es, de hecho, mucho más habitual que afecte a nadadores que a veraneantes. Es recomendable acudir a nuestros expertos una vez han pasado los meses veraniegos, pues a parte de este tema son muchos más los factores los que hacen de esta estación una de las más sensibles con respecto a tu salud oral.
El verano es la temporada perfecta para disfrutar de un buen chapuzón en la piscina, pero el cloro utilizado para mantener el agua limpia puede afectar negativamente la salud de tus dientes. Aunque es indispensable para eliminar bacterias y otros patógenos, su uso prolongado puede provocar la erosión del esmalte dental, haciendo que los dientes sean más susceptibles a la decoloración y al desgaste.
Efectos del Cloro en el Esmalte Dental
El esmalte dental es la capa externa y protectora de los dientes, que actúa como una barrera contra los ácidos y las bacterias que pueden causar caries y otros problemas bucodentales. Sin embargo, el contacto frecuente con el cloro de las piscinas puede comprometer la integridad de este escudo natural.
El cloro, al interactuar con el agua y otros compuestos químicos presentes en la piscina, puede formar ácidos que son especialmente perjudiciales para el esmalte. Una de las principales consecuencias de esta exposición es la erosión del esmalte. Esta erosión es un proceso gradual donde la capa protectora del diente se desgasta, dejando expuesta la dentina, la cual es más blanda y sensible.
Este desgaste no solo puede causar un aumento en la sensibilidad dental, especialmente al consumir alimentos o bebidas frías, calientes o dulces, sino que también hace que los dientes sean más propensos a la decoloración. Los dientes pueden volverse amarillentos debido a la pérdida de la capa superficial blanca y brillante del esmalte.
Además, la exposición prolongada al cloro puede llevar a la acumulación de una película de residuos clorhídricos en la superficie de los dientes. Si no se elimina adecuadamente a través de una buena higiene bucal, esta película puede mineralizarse y convertirse en sarro, un depósito duro que se adhiere al diente y que solo puede ser removido mediante una limpieza profesional.
El sarro no solo afecta la estética dental, sino que también crea un ambiente propicio para la proliferación de bacterias, aumentando el riesgo de desarrollar caries y enfermedades periodontales, como la gingivitis.
Medidas Preventivas para Proteger tus Dientes del Cloro
Para minimizar el impacto del cloro en tus dientes, es esencial tomar algunas precauciones antes y después de nadar:
- Ducharse antes y después de nadar: Esto ayuda a reducir el contacto del cloro con la piel y los dientes, eliminando cualquier residuo químico que pueda estar presente.
- Usar pasta dental con flúor: El flúor es conocido por fortalecer el esmalte dental, ayudando a proteger tus dientes contra la erosión provocada por el cloro.
- Enjuagarse con colutorio sin alcohol: Los colutorios sin alcohol ayudan a eliminar residuos de cloro de la boca sin causar sequedad adicional, lo que es crucial para mantener un ambiente bucal saludable.
- Limitar el consumo de alimentos ricos en azúcar: Los alimentos azucarados aumentan la acidez en la boca, acelerando la desmineralización del esmalte. Reducir su ingesta ayuda a mantener un pH equilibrado.
- Optar por piscinas bien ventiladas o al aire libre: Esto reduce la concentración de cloro en el ambiente, disminuyendo su inhalación y contacto con la mucosa bucal.
Salud Bucodental y Piscinas
¿A quién no le gusta pasar un día soleado en remojo en una piscina? Sin embargo, esos pequeños placeres que se vuelven más comunes con la llegada del buen tiempo pueden suponer un riesgo para tu dentadura.
Las piscinas son entornos muy exigentes desde el punto de vista de la higiene. Aunque con el paso del tiempo han ido surgiendo otras alternativas de higiene menos agresivas e igual de eficientes, el cloro sigue siendo una de las soluciones más extendidas en la limpieza y mantenimiento del agua de las piscinas. El cloro es una sustancia química que se emplea con el objetivo de mantener un nivel de pH óptimo en el agua. De esta manera se evita que microorganismos y bacterias no deseadas invadan el entorno.
Mientras que en las piscinas se trabaja con niveles entre el 7,2 y el 8, el pH de la boca se suele situar entre el 6,5 y el 7. No hay por qué preocuparse en exceso. Un chapuzón puntual durante un día de ocio no hará que tu dentadura se resienta como consecuencia del cloro de la piscina. Las afecciones más frecuentes se producen en aquellas personas que pasan en la piscina al menos 5 o 6 horas a lo largo de la semana.
De forma muy general se puede decir que si hay un déficit de cloro el pH de la piscina se vuelve más ácido favoreciendo a la erosión de los dientes. Seas o no un nadador profesional, si vas a pasar mucho tiempo en la piscina es importante que estés al tanto de posibles cambios en tu boca para tratar de ponerles solución lo antes posible.
Entre algunas de las numerosas propiedades del cloro, más allá de su potencial higiénico en el agua de las piscinas, está la de descomponer con gran velocidad las proteínas presentes en la saliva. A menos que entrenes a diario y durante todo el año, es muy poco probable que el cloro de la piscina se convierta en un problema grave para la salud de tus dientes. No en vano, existe una patología muy extendida entre estos deportistas conocida como “sarro del nadador”.
Los dientes delanteros son los más propensos a sufrir este tipo de reacciones derivadas del contacto con el cloro. Lo ideal en estos casos en los que el entrenamiento exige meterse en la piscina todos los días sería hacerlo en aguas que presenten un pH siempre inferior a 7 para minimizar los riesgos.
Aunque con la supervisión y el control adecuados el cloro de la piscina no tiene por qué entrañar ningún riesgo, lo cierto es que cada vez con más frecuencia se emplean otras alternativas para la depuración del agua. Este tipo de piscinas tienen la ventaja de que el agua no desprende el olor fuerte del cloro, no provocan la irritación de la piel o las mucosas y no tienen efectos notables en la dentadura. Es de destacar que en estos casos se emplea un proceso 100% ecológico y mucho más natural.
Dice el refrán que más vale prevenir que curar. Aunque no vayas a pasarte los días de remojo, nunca está de más extremar las precauciones cuando el uso de la piscina empieza a ser una práctica habitual. Emplea pastas de dientes fluoradas para contrarrestar el posible exceso de acidez en la saliva.
El esmalte dental es la principal protección de nuestra dentadura frente a las agresiones externas. Vigila el aspecto de tus dientes. No olvides tu cita con el dentista para una limpieza de boca anual o semestral. Mantener una buena salud bucodental exige estar al corriente de todos los riesgos a los que se exponen tus dientes. La alimentación y la higiene no son los dos únicos aspectos determinantes en el cuidado diario de tu boca. Otro tipo de rutinas como la práctica de deportes de impacto o las actividades en piscinas implican una mayor vigilancia de la coloración, la limpieza y la integridad de tus piezas dentales.