La vida de Cari Lapique, figura destacada en la sociedad española, ha estado marcada por momentos de gran alegría y profundas tristezas. A lo largo de los años, ha construido una sólida trayectoria personal y profesional, siempre rodeada de su familia y amigos. Sin embargo, recientes acontecimientos han puesto a prueba su fortaleza, demostrando una vez más su capacidad para superar la adversidad.

Un Año de Pérdidas Inimaginables
La familia Goyanes Lapique se enfrenta a su Navidad más dura y triste. A unos aciagos días, en los que, para más inri, las ausencias -ya de por sí marcadas- se acentúan cruelmente. La Pascua es un período eminentemente familiar y cuando hay pérdidas capitales el dolor no conoce consuelo. Cari Lapique (72 años) vive, sin duda, unos lacerantes días, aunque ninguno como los que tuvo que encarar el pasado mes de agosto, cuando en un tramo de 15 días tuvo que despedir a su gran amor, el hombre de su vida, el empresario Carlos Goyanes, y, más tarde, a su hija Caritina Goyanes.
La desgracia se ha cebado con esta familia, tan relevante en el ámbito social, como en la cultura y el cine de nuestro país. Si ya Lapique quedó desarbolada y tocada con el deceso del timón de su vida, su marido, ni qué decir cuando se le fue, de súbito, su primogénita. Para eso no hay palabras.
Apoyo Familiar Incondicional
En estos momentos difíciles, Cari Lapique ha encontrado un gran apoyo en su familia, especialmente en su hermana Myriam Lapique. Desde el 7 de agosto, día en que pierde la vida Carlos Goyanes a causa de un infarto, Myriam, en connivencia con Carla, hija menor de Cari, tomó una decisión: irse a vivir con su hermana, al regreso de las vacaciones de verano. Verse viuda de esa forma tan abrupta tocó profundamente el ánimo de Cari.
Se confía en que Myriam, también alentada por sus hijos, Felipe y Carlos -que adoran a su tía Cari- le contó en aquellos días a su hermana la determinación de vivir juntas, extremo que alegró de algún modo a Cari. Nada más llegar la familia Lapique, a principios del mes de septiembre, a Madrid, a esa hoy desangelada casa familiar de Puerta de Hierro, Myriam se instaló con su hermana. Cuenta quien las conoce, y también las ha visitado, que están más compenetradas que nunca. Myriam tira de Cari cuando los ánimos vuelan bajos.
El domicilio de Lapique, desde aquel agosto, ha sido "un no parar" de visitas. Cari puede vanagloriarse de contar con grandísimos amigos, gente que la quiere mucho y bien. "Yo voy porque ella ha estado en mis desgracias, ¿cómo no voy a estar yo? La amistad es eso, es cuidarse, pero al mismo nivel.
Hay otros miembros de la familia de Cari Lapique que también conforman su resistente red de apoyo: su hija Carla, sus nietos -en especial, los vástagos de Caritina, Pedro y Mini Cari, de 13 y 10 años, respectivamente- y Matos, su yerno. "Tener a Cari cerca es una tranquilidad para Antonio", informa quien lo puede hacer. La relación con sus hijos es maravillosa, pero a nadie se le escapa que su responsabilidad ahora es doble, pues ha de desempeñar el papel no sólo de progenitor, sino también, en la medida de lo posible, de madre.
Así se lo prometió Carla a su hermana en una durísima carta: "Ten por seguro que voy a ser muy fuerte y voy a cuidar a tus hijos todo lo que me dejen como si fueran míos, voy a cuidar a mamá por las dos y voy a cuidar a Matos porque sé cuánto le querías". Tal cual lo está haciendo, ella y todos: demostrar que son una familia unida, sin fisuras.
Dos meses después del repentino fallecimiento de su marido Carlos Goyanes y de su hija Caritina (46) con apenas tres semanas de diferencia, Cari Lapique ha retomado sus compromisos profesionales. Refugiándose no solo en su familia y amigas más cercanas sino también en el trabajo, la socialité ha reaparecido este martes capitaneando un showroom multimarca en el madrileño barrio de Salamanca arropada entre otros rostros conocidos por Ana Rosa Quintana, Ana Botella o Carla Pereyra. También por su hermana Myriam Lapique -que también se quedó viuda del empresario Alfonso Cortina en plena pandemia del Covid en 2020-, que demostrando una vez más que se ha convertido en el principal apoyo de Cari en estos durísimos momentos ha querido estar a su lado en su vuelta a sus obligaciones laborales tras la muerte el pasado agosto de dos de sus grandes pilares.
Tras varias horas en el interior del showrrom con su hermana, Myriam abandonaba el lugar y, muy amable, revelaba cómo está la madre de Caritina Goyanes y la decisión que ha tomado para no dejarla sola ni un solo momento. "Mi hermana es impresionante, sí, le gusta mucho trabajar y la va a distraer. Le viene bien además. Le viene bien, porque si no, uff, muy duro" ha reconocido, admitiendo que aunque la vuelta al trabajo la lleva "bien", lo "peor" llega "por la noche", cuando se notan más que nunca la ausencia de su marido y de su hija mayor.
"Está regular, por ahora regular, pero el trabajo la viene muy bien porque trabajar le encanta y está feliz ahí dentro. Venga a vender, que le encanta, la vuelta al trabajo yo creo que la va a ayudar y yo la acompaño" ha añadido, sin ocultar que "todavía le queda un poco" para poder decir que la ve más animada.
Tal es su apoyo incondicional a Cari en este doloroso trance que, como nos ha contado, se ha mudado a su casa para que no esté sola y no note tanto la ausencia de Carlos y de Caritina, que vivía en el mismo edificio que ella. "Estamos todos encima y sí, sí, yo vivo con ella, me he mudado a casa de ella una temporada y muy bien" ha desvelado, asegurando que no le importaría instalarse definitivamente con su hermana porque "es una compañera de piso perfecta". "Nos llevamos muy bien de siempre y hacemos planes juntas todo el tiempo.
En agosto, Carlos Goyanes, marido de Cari, fallecía, dejando un enorme vacío en su vida. Poco después, la familia sufría otro durísimo golpe con la inesperada pérdida de su hija Caritina con tan solo 46 años.

Amistades que Fortalecen
Pero hay tres mujeres que están muy cerca de Cari Lapique en este momento y que lo han estado en todos los acontecimientos importantes de la madre de Carla Goyanes. La primera de ellas es Isabel Preysler. Cari y su hermana Myriam Lapique, viuda de Alfonso Cortina, fueron dos de las personas que acogieron a la reina de corazones cuando aterrizó en Madrid en los años 70. Junto a otros grandes nombres de la alta sociedad, como Carmen Martínez Bordiú, las tres formaban parte de la jet set madrileña y era habitual verlas en las mejores fiestas de la capital.
Cari Lapique e Isabel Preysler han vivido momentos muy especiales juntas. La que fuera mujer de Julio Iglesias estuvo presente en las bodas de las dos hijas de Cari y Carlos Goyanes y el año pasado, Lapique y su hija Caritina fueron dos de las invitadas al enlace de Tamara Falcó e Íñigo Onieva en El Rincón. Además, los veranos ambas coinciden siempre unos días en Marbella y esto ha hecho que su amistad haya permanecido intacta todos estos años. Dicen que la propia Caritina Goyanes tenía tanto cariño a Isabel Preysler que la consideraba casi como una segunda madre.
Hace tres semanas, la reina de corazones mostraba su pesar al no poder estar presente en la despedida a su gran amigo Carlos Goyanes, ya que se encontraba disfrutando de unos días de descanso en Miami junto a su hija Chábeli Iglesias.
Otra de las íntimas amigas de Cari Lapique es Nuria González. La viuda de Fernando Fernández Tapias fue una de las primeras personas en desplazarse a Marbella el pasado lunes para estar al lado de la familia Goyanes-Lapique en el tanatorio de San Pedro de Alcántara tras recibir la terrible noticia de la muerte de Caritina.
Nuria González y Cari Lapique son amigas desde hace décadas cuando la primera comenzó su relación con el empresario naviero. De hecho, Cari fue de las pocas invitadas a la boda de Fernández Tapias y Nuria, que se celebró en la más estricta intimidad la finca La Peñuela, en Jerez (Cádiz), propiedad del ganadero y rejoneador Fermín Bohórquez y su esposa, Mercedes Domecq, el 14 de octubre de 2002.
Quizá la amiga más desconocida de Cari Lapique es Marisa de Borbón. En los años 80, Marisa Yordi de Borbón se convirtió en una de las mujeres más elegantes de la alta sociedad española. En 1971 se casó con Alfonso de Borbón y Escasany, hermano del duque de Sevilla, primo en cuarto grado de don Juan Carlos y y tataranieto del infante Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.
Un Amor para Siempre
Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.

“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones. Su historia de amor ya dura casi 50 años y aunque la discreción ha reinado en la pareja, siempre se han movido en los círculos de la alta sociedad madrileña y marbellí y ella siempre se ha mostrado feliz posando en algunos reportajes tanto sola como en compañía de sus dos hijas, Caritina y Carla.
Carlos Goyanes era un reconocido productor musical entonces. Hijo de Manuel Goyanes, productor cinematográfico, responsable del éxito de películas como Muerte de un ciclista y descubridor de Marisol.
En mayo de 1969, Carlos se casó con Marisol, a la que conocía desde que era una niña. Su boda se celebró en la iglesia de San Agustín y el convite en El Pavillón en El Retiro y entre los invitados estaban Carmen Sevilla, Concha Velasco y Lola Flores. La novia lució un vestido de organza diseñado por Silvan con una espectacular capucha bordada con flores que ya es uno de los diseños más icónicos de la historia de España.
El matrimonio duró cuatro años y poco después Carlos conoció a Cari, que junto a su hermana Miriam Lapique era una de las jóvenes de la alta sociedad que ya brillaba en los saraos de la época. Hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.
Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida. Su boda se celebró en Marbella y no fue tan mediática como la de Marisol con Goyanes, pero entre los testigos que corroboraron su amor estaba Carmen Franco, madre de Carmen Martínez-Bordiú. De hecho, Cari y Carlos mantenían una buena amistad con ella y su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda. Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.
Después de su boda, la pareja vivió años muy divertidos en los que las fiestas eran una constante. "Salíamos todas las noches y nos recogíamos a las mil, pero por la mañana nos levantábamos pronto para ir con las niñas a la playa y hacer vida familiar. Teníamos una salud de hierro. Y yo ni gota de alcohol, solo agua”, contaba Cari en La Razón. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas. El flamenco siempre estaba presente en esas fiestas en casas que hoy ya prácticamente no existen.
Cari conoció en esos años a Fidel Castro o a los duques de Windsor y asistía a desfiles de alta costura, de hecho, el primero al que fue en su vida fue a uno de Chanel y le llevó la propia Wallis Simpson.
Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.
En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.
Hijas y Nietos: El Legado de Cari Lapique
Sus dos hijas, Caritina y Carla, tuvieron unos años en los que eran habituales en los saraos y eventos de postín en la capital. Pero en un momento dado ambas decidieron alejarse de los focos y apenas las vemos en alguna fiesta muy de vez en cuando. Caritina Goyanes estudió Derecho y trabajó en un despacho de abogados, pero un buen día decidió cambiar de rumbo y fundó su propio catering en Madrid, Sixsens by Cari Goyanes. Está casada con Antonio Matos y tiene dos hijos, Pedrito y Mini Cari.
La pequeña del clan, Carla Goyanes, saltó a los medios por un breve romance con Francisco Rivera cuando él se acababa de separar de Eugenia Martínez de Irujo. En su adolescencia trabajó como modelo y fue imagen de Don Algodón. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguría, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.
Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.
Cari, para la boda del mes de abril protagonizada por Isabelle Junot y Álvaro Falcó, eligió un vestido en tono Cuaresma con bajo asimétrico y mangas farol de Philippa 1970, rompiendo así con su costumbre de confiar en Jorge Vázquez su modelo nupcial. Las sandalias, a tono y fantasía efecto joyería en el escote, eran de Aquazzura, con cuyo diseñador, Edgardo Osorio, le une una gran amistad.
La casa de Gstaad en Suiza siempre fue, para las hermanas Lapique y sus respectivas familias, un lugar festivo para disfrutar de sus vacaciones de invierno. Así fue siempre desde que el que fuera presidente de Repsol, Alfonso Cortina, marido de Myriam, comprara la vivienda en los años 90. Allí aprendieron a esquiar Caritina y Carla Goyanes y sus primos Felipe y Carlos Cortina. Los cuatro tuvieron un trato de hermanos desde que nacieron. La pequeña Goyanes y el mayor Cortina nacieron, de hecho, el mismo año. Siempre juntos igual que sus madres. Cuando han llegado las grandes tragedias a sus vidas respectivas han permanecido más unidas que nunca. Cuando falleció Carlos Goyanes y diecinueve días después Caritina, Myriam no dejó en ningún momento sola a Cari. Se trasladó a su domicilio de Madrid, donde han estado viviendo juntas y en estas vacaciones han hecho lo mismo en la finca de los montes de Toledo, propiedad de Alfonso Cortina.
Cari aparece en las imágenes que publica Carla Goyanes en su Instagram con los hijos de Caritina y los tres de su hija menor, así como con su hermana Myriam y Antonio Matos. Ella ha sido y es su gran apoyo, como lo fue la relaciones públicas cuando falleció Alfonso Cortina al poco de comenzar la pandemia.
En esos días de tranquilidad, Cari ha disfrutado de paseos por el pueblo, almuerzos y cenas en la casa y, sobre todo, disfrutar de sus nietos. Mientras los mayores se deslizan por las pistas, el pequeño de Carla Goyanes está aún en fase de aprendizaje. La abuelona, que así la llaman los nietos, no quiso perderse esas primeras clases. Para Reyes todos estarán de vuelta a Madrid para disfrutar de ese día.
Mientras no hubo tragedias en la familia Cortina Lapique las fiestas navideñas en Gstaad eran compartidas con otros apellidos conocidos como los primos Cortina y Alcocer o Abdul Rhaman El Assir, divorciado de María Fernández Longoria. Este personaje instalado en Abu Dabi por sus problemas judiciales con Hacienda es el gran amigo de don Juan Carlos y junto con los príncipes emiratíes su gran apoyo. El Assir es uno de los organizadores de la fiesta de cumpleaños del rey emérito el próximo día cinco de enero.
El famoso enclave suizo ha sido testigo de historias protagonizadas por personajes del mundo del cine como las peleas y reencuentros entre Richard Burton y Elizabeth Taylor o las primeras fotos robadas de Carolina de Mónaco con el hoy desacreditado Ernesto de Hannover. Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo también se casaron por la iglesia en dicha localidad. Borja y Blanca Cuesta son propietarios de un duplex que compraron en febrero del 2022.
Familiares y seres queridos han dado el último adiós a Manuel Lapique, que perdió la vida este 10 de enero a los 70 años a causa de una larga enfermedad. Su capilla ardiente se ha instalado en el Tanatorio Parcesa de la Paz, en la localidad madrileña de Alcobendas. Vestidas de riguroso luto se ha podido ver a sus hermanas Myriam y Cari, que han llegado juntas con gesto serio, y su sobrina Carla. Ante estos duros golpes ha encontrado refugio en su hermana Myriam, su hija Carla y sus cinco nietos, Pedro, MiniCari, Carlos, Santi y Beltrán, que cariñosamente la llaman abuelona' . “Son amigos. La racha que llevan es terrible, terrible. Ella es muy fuerte y está luchando mucho. (Manuel), era alguien muy cercano, amigos”.
El empresario era un hombre muy familiar y orgulloso de sus dos hijos: Manuel y Almudena, fruto de su matrimonio con Sofía Tassara, de la que estaba separado, pero con la que mantenía una relación cordial. “Él ve las cámaras y huye. No le gusta salir. Tiene una inmobiliaria y una vida muy discreta”, explicó su hija Almudena en una entrevista en ¡HOLA! Precisamente, Almudena, que es toda una it girl , fue el motivo por el que Manuel acaparó titulares en 2015 al acompañarla al Baile de Debutantes de París.
En lo referido a lo profesional, Manuel tuvo una carrera marcada por el éxito. Tras estudiar ingeniería industrial, fue director general de Corpique (sociedad fundada por su padre, Manuel Lapique Quiñones, en 1952).
Agosto de 2024 siempre será un mes negro, doloroso, tristísimo en el seno de la saga familiar conformada por dos apellidos: Goyanes y Lapique. La desgracia se cebó de forma cruel e inmisericorde con esta popular familia. El primer día señalado, el 7, perecía Carlos Goyanes, marido de Cari Lapique (73 años), víctima de un infarto. Caritina perdió la vida también de forma abrupta, a causa de la misma dolencia que su padre. Este segundo mazazo terminó por desnortar a todos. El dolor lo inundó todo. A estos decesos, ya de por sí terribles y lacerantes, se unieron dos más: el de Tito Goyanes, tío de la finada Caritina, fallecido tan sólo 24 horas antes que ésta -también víctima de un infarto fulminante-, y, ya en enero de 2025, el de Manuel, hermano de Cari.
En este año, en estos larguísimos 365 días, Cari Lapique y su hija menor, Carla Goyanes (42), no han estado solas: han contado con una potente red de afecto a su alrededor. No las han dejado solas ni un día ni un segundo. Aunque no haya fuerzas, ni ánimo, ni empuje: la vida se abre paso entre compromisos, quehaceres diarios y homenajes.
Hace unos días, la semana pasada, Cari Lapique se convertía en portada de una revista del corazón. Era inmortalizada la socialité durante una escapada a Mallorca junto a su hermana Myriam, uno de sus grandes apoyos en este tiempo. Sostenía el semanario que "la pena y el dolor se han instalado en Cari". Informaba Semana que Cari aún no encuentra fuerzas para retornar a esa casa de verano donde fallecieron su marido y su primogénita. Tampoco lo haría Carla Goyanes.
No obstante, la información que maneja EL ESPAÑOL es otra: Cari y Carla están a punto de llegar a la Costa del Sol. Después del viaje de Cari a Mallorca, y de los primeros días de asueto de Carla en Cádiz, junto a su marido y sus hijos, ambas tienen intención de estar en Guadalmina Beach. Se lo han recomendado: "Necesitan retomar la normalidad. No tanto por ellas, que también: por los peques". Sin duda, se tratará de un desplazamiento durísimo, pues implicará que revivan el verano más trágico de sus vidas.
Ese primer paso ya lo dieron; todos, unidos. Este verano, amén de los hijos de Carla Goyanes, y de los vástagos de su malograda hermana, también estará Antonio Matos (47), el viudo de Caritina. Con respecto a los homenajes, EL ESPAÑOL ha podido conocer que todavía no hay "ninguna misa con fecha". La familia está cuadrando y viendo qué día rendir tributo a Carlos y a Caritina Goyanes, en Marbella.
Uno de los momentos más conmovedores fue la final de la categoría masculina sub 17, en la que compitieron dos de sus nietos: Carlos Benguría Goyanes y Pedro Matos Goyanes, hijo de Caritina.
Por otro lado, la empresa de cátering de Caritina ha seguido funcionando como símbolo de su pasión y profesionalismo. Aunque no se ha anunciado una nueva marca, el equipo que ella formó continúa trabajando con el mismo espíritu que la caracterizaba: cercanía, excelencia y calidez.
| Nombre | Relación con Cari Lapique |
|---|---|
| Carlos Goyanes | Marido |
| Caritina Goyanes | Hija |
| Carla Goyanes | Hija |
| Myriam Lapique | Hermana |
| Isabel Preysler | Amiga |
| Nuria González | Amiga |