El reciente y lamentable fallecimiento de Caritina Goyanes nos invita a reflexionar sobre una hermosa tradición familiar que se ha mantenido a lo largo de las generaciones. Caritina Goyanes Lapique era una mujer llena de vitalidad, alegría y un profundo sentido familiar arraigado en su ser desde su nacimiento. Con ella, la tradición de la rama materna continuó cuando llegó al mundo.
No hubo necesidad de elegir entre una lista de nombres como suele ocurrir con los recién nacidos. Si el primogénito hubiera sido varón, se llamaría Carlos, como su padre, Goyanes. Pero al ser una niña, la decisión estaba clara: se mantendría la costumbre de las mujeres Lapique: Caritina. Como era de esperarse, no hubo debate sobre este primer aspecto de la vida de la bebé.
Tras su nacimiento el 10 de noviembre de 1977 en la clínica madrileña de la Concepción, fue inscrita con el nombre de Caritina Manuela Goyanes Lapique. De esta manera, se convirtió en la quinta descendiente de la saga que iniciaron sus bisabuelos, María Magdalena Cañedo y Santiago de Liniers, quienes decidieron nombrar así a su segunda hija. A partir de 1909, el nombre de la santa se instauró en el árbol genealógico. Así continuó hasta llegar a la sexta generación con el nacimiento de Caritina Matos Goyanes, conocida cariñosamente como "Minicari" por su gran parecido con su madre. «Cuando nació mi hija no había dudas de que seguiríamos con la costumbre, y así fue. Aunque la llaman ‘‘Minicari’’ por lo mucho que se parece a mí», contaba orgullosa la matriarca. El resto de la familia respeta esa elección que hasta ahora sigue la línea materna. La celebración de Santa Caritina de Cirilo se celebra el 5 de octubre.
El Origen y Significado del Nombre Caritina
Muchos se preguntan estos días si su nombre verdadero era Caritina; quizás alguno podría pensar que era un diminutivo de algún otro nombre como Caridad, pero lo cierto es que no. Su nombre completo era Caritina Manuela Goyanes Lapique.
Este nombre tiene sus raíces en Grecia. Es un derivado de la palabra griega "charis", que significa "amabilidad", a la que se le ha añadido el sufijo "-tina", que es el que da lugar a esta versión diminutiva. Así que podríamos decir que su verdadero significado es "pequeña amable", aunque hay quien también lo relaciona con "encanto".
No se trata de un nombre muy común; de hecho, si lo buscamos en el Instituto Nacional de Estadística, ni siquiera aparece registrado. "No existen habitantes con el nombre consultado (Caritina) o su frecuencia es inferior a 20 para el total nacional", explica el INE al ofrecer sus resultados.
A juzgar por todos los mensajes que hemos podido leer estos días en honor a Caritina Goyanes, la hija de Cari Lapique cumplía con lo que significa su nombre. "Eras única e irrepetible, la más generosa, divertida, curranta y disfrutona", escribía su hermana en redes sociales.
La Trayectoria de Caritina Goyanes
Desde temprana edad, Caritina mostró un interés diverso en su formación, comenzando con estudios en Derecho que luego complementó con un máster en Bolsa. Sin embargo, fue la cocina la que realmente capturó su corazón, llevándola a formarse en París y a lanzar su propia empresa de catering, ‘Six Sens by Cari’.
Además de su carrera como empresaria, Caritina era madre de dos hijos, Pedro y “MiniCari”, quienes se convirtieron en el centro de su vida. Casada desde 2008 con el empresario Antonio Matos, su boda fue un evento mediático que reunió a la élite de la sociedad española en la isla de Ibiza.
La familia Goyanes-Lapique, muy unida, siempre consideró Marbella su hogar espiritual, un lugar de reencuentro y descanso. Sin embargo, este verano se ha teñido de luto con la pérdida de Caritina, que siguió de cerca la muerte de su padre, Carlos Goyanes, apenas unas semanas antes.
Los días van pasando, pero el nombre de la hija de Cari Lapique y Carlos Goyanes, fallecido hace unas semanas, no deja de estar en boca de todos. A pesar de mantenerse en un segundo plano, Caritina Goyanes no había podido escapar de la popularidad que conllevaba pertenecer a esta familia. Además, era una persona entrañable y muy querida por la prensa.
Caritina y su Nombre a lo Largo de su Vida
Hasta que no cumplió su mayoría de edad, Caritina Goyanes Lapique utilizaba el nombre original como hacía su abuela Fernández de Liencres y la bisabuela. Y así la llamaban las amistades y parte de la familia hasta que decidió que era demasiado largo. Los que la conocimos desde pequeña la seguíamos localizando siempre de la manera primigenia. Y comentaba con sentido del humor: «Así es cómo sé cuando sois los de antes y no nuevos, cuando os dirigís a mí como Caritina». Contaba que había compañeros de clase cuando comenzó en la universidad que pensaban que era un apelativo cariñoso con origen en la Virgen de la Caridad en vez de en el santoral.
La esposa de Carlos Goyanes, Cari, siempre prefirió el diminutivo. En este caso para diferenciarse de su madre Caritina Fernández de Liencres y Liniers, que falleció en el 2015 a los 85 años. Aseguran los que la trataron que la nieta era muy parecida en carácter y en manera de ser. La dama en cuestión posó en juventud en los años cincuenta para el fotógrafo Richard Avedon en Nueva York. La explicación que daba Cari Lapique hija cuando la entrevistaban y hablaba de su progenitora era que el padre se dedicaba al comercio de temporada y en un viaje que recalaron en Nueva York «aprovechó para hacerse esa sesión. A mí me habría encantado tener también esos retratos».
Y antes estaba la bisabuela Caritina de Liniers y Cañedo. Su abuelo paterno, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, era marqués de Nájera, de Donadío y vizconde de Villa de Miranda. En la actualidad, el título se ha extinguido, porque nadie lo ha reclamado en más de cuarenta años.

El Legado Familiar
Hacer historia del nombre tradicional de la familia es una manera de homenajear a Cari Goyanes Lapique, creadora del catering Six Sens, y de lo orgullosa que estaba de su familia.
Recordar aquí que la empresaria falleció repentinamente el pasado 26 de agosto mientras pasaba su veraneo, como siempre, en el chalé familiar de la urbanización Guadalmina, en Marbella. Una muerte inesperada que ha supuesto una tragedia para los suyos y para todos los que la trataron. «Era una mujer excepcional en todos los sentidos».
El luto se ha instalado de nuevo en la familia Goyanes-Lapique. Caritina Goyanes, hija del reconocido productor cinematográfico Carlos Goyanes y de Cari Lapique, falleció a los 46 años en su casa de Marbella, según confirmaron fuentes cercanas a la familia. La noticia llega apenas tres semanas después del fallecimiento de su padre, sumiendo al clan en una profunda tristeza. Aunque aún no se han confirmado las causas oficiales de la muerte, todo apunta a un fulminante infarto que acabó con la vida de la empresaria.
Nacida en Madrid en 1977, Caritina creció rodeada del glamour y la efervescencia del mundo del espectáculo. Hija de dos figuras tan relevantes como el productor Carlos Goyanes y la socialité Cari Lapique, siempre mantuvo un perfil discreto, alejado de los focos mediáticos.
En 2008, Caritina contrajo matrimonio con el empresario Antonio Matos en una romántica ceremonia celebrada en Ibiza. La isla, testigo de su historia de amor, reunió a cerca de 500 invitados que celebraron la unión de la pareja. Fruto de su matrimonio, nacieron sus dos hijos, quienes se convirtieron en la prioridad absoluta de Caritina.
A pesar de su discreción, Caritina era una mujer emprendedora y con una gran pasión por la gastronomía. Prueba de ello fue la creación de su propia empresa de catering, "Sixsens", un proyecto personal que reflejaba su gusto por la buena mesa y su afán por crear experiencias culinarias únicas.
En las redes sociales, Caritina se mostraba como una mujer familiar y cercana, compartiendo momentos cotidianos con sus hijos y su marido. Su última publicación, hace tan solo un mes, era una emotiva declaración de amor a su marido, Antonio, con motivo de su aniversario de bodas.
La repentina muerte de Caritina ha conmocionado a amigos, familiares y a la sociedad española en general.
La nieta de Cari Lapique y Carlos Goyanes nació este viernes a las dos de la tarde en el hospital Ruber de Madrid en un parto por cesárea. Caritina Goyanes y su marido, Antonio Matos, están encantados con la niña que hará las veces de hermanita de su pequeño Pedro.
Cari Lapique, la feliz abuela, contaba a Vanitatis que "Cari esta estupenda, se recupera enseguida .Con el otro embarazo lo mismo Hoy ya estaba con ganas de irse a casa”. La niña comienza la sexta generación de Caritinas, el nombre de una santa griega que se ha convertido en una tradición en la familia a la hora de poner nombre a su prole.
Se inicio con la tatarabuela de la recién nacida y la costumbre se mantiene cuando llega al mundo la primera niña a la saga de las Lapique: Caritina Matos Goyanes, que pesó al nacer tres kilos ochocientos y midió cincuenta centímetros.
La segunda hija de Caritina Goyanes no tendrá que enfrentarse a los celos del hermano. El primogénito ha cumplido tres años y, según los padres, por "el momento lo lleva bien. Ya veremos cómo se lo toma". La que sí se lo ha tomado bien es Cari Lapique, encantada de que su hija la haga abuela de nuevo: “La niña es una preciosidad se parece mucho a su hermano y a mi hija. Rubia y con ojos azules. Al ser una cesárea no ha sufrido nada. Es muy tranquila. Estamos felices. Y el abuelo (Carlos Goyanes) ni te cuento. Los nietos le tienen adoración", asegura a este portal.
Familiares y allegados dan su último adiós a Caritina Goyanes
La otra hija de los Goyanes, Carla, ha viajado con su hijo Carlos desde Estados Unidos para estar junto a su hermana en este segundo alumbramiento. Tan contenta!!!” La nieta de Cari Lapique y Carlos Goyanes nació este viernes a las dos de la tarde en el hospital Ruber de Madrid en un parto por cesárea. Caritina Goyanes y su marido, Antonio Matos, están encantados con la niña que hará las veces de hermanita de su pequeño Pedro.

Cari Lapique, la feliz abuela, contaba a Vanitatis que "Cari esta estupenda, se recupera enseguida .Con el otro embarazo lo mismo Hoy ya estaba con ganas de irse a casa”. La niña comienza la sexta generación de Caritinas, el nombre de una santa griega que se ha convertido en una tradición en la familia a la hora de poner nombre a su prole.
Se inicio con la tatarabuela de la recién nacida y la costumbre se mantiene cuando llega al mundo la primera niña a la saga de las Lapique: Caritina Matos Goyanes, que pesó al nacer tres kilos ochocientos y midió cincuenta centímetros.
Ha sido una tragedia inesperada. Un nuevo y durísimo golpe que ha dejado desolada a la familia Goyanes Lapique. Tras la muerte del empresario Carlos Goyanes, este lunes, 26 de agosto, conocíamos la triste noticia del fallecimiento de su hija mayor, Caritina. La empresaria, de 46 años, nos dejaba tan sólo diecinueve días después que su padre, y sus seres queridos, nos cuentan, están "completamente consternados".
Familiar y emprendedora, Caritina fue protagonista de ¡HOLA! en infinitas ocasiones. Dos años después de su boda -el 20 de septiembre de 1975 en Marbella-, el feliz matrimonio daba la bienvenida a su primogénita en la Clínica de la Concepción de Madrid. Una pequeña que, siguiendo la tradición, recibiría el nombre de Cari, la quinta de la familia (puesto que su tatarabuela, su bisabuela, su abuela y su madre también se llamaban así). y su 'muñeca' preferida
El 11 de mayo de 1983, Cari dejaba de ser hija única y estaba feliz con la llegada de su hermanita. Tanto, que hasta se encargó de escoger su nombre. Como nos contaba entonces su madre, tenía pensado ponerle Sandra, pero Cari, que tan sólo tenía cinco años, se empeñó en que tenía que ser Carla "porque así los cuatro teníamos nombres que empezaban por 'C".
Carla era bautizada en una iglesia madrileña junto a su primo Carlos, hijo pequeño de Myriam Lapique y Alfonso Cortina. "Mi matrimonio significaba casarme con el hombre del que estaba enamorada, por el que había luchado, era convertir en realidad mi cuento de hadas…", nos confesaba. "Tenía en contra todo, incluso la opinión de mi padre, que en esas fechas no estaba demasiado de acuerdo con mi relación con Carlos porque era casado y aquella circunstancia parecía insalvable…". Juntos habían logrado vencer todos esos obstáculos que parecían 'separarles' y formar una familia que, para ellos era lo más importante: "las demás cosas están en un segundo plano y siempre se pueden solucionar". Junto a ellos, aparecían Cari y Carla, a las que les "encantaba fotografiarse".
Con el paso de los años, Cari se apartó de los focos -que dejaba a su madre y su hermana- e inició su propio camino poniendo en marcha su propia empresa de catering, Six Sens, una de las más solicitadas de la capital. "Al principio fue un drama horrible porque pensaban en mi carrera..., pero al final vieron que las cosas me iban muy bien y cambiaron de opinión. Ahora están encantados", nos contaba, entusiasmada, sobre su aventura empresarial.
Cari daba el sí, quiero a Antonio Matos, en la pequeña iglesia Madre de Dios del Carmen, en Ibiza, uno de sus "rincones favoritos". Sólo estaba de ocho semanas, "pero ya no podía seguir callándome, aunque ahora toca ser muy prudente y esperar que todo vaya bien. Un hijo te cambia la vida totalmente". Era un pequeño, nos explicaba, "superdeseado, tanto por nosotros como por ambas familias. Nunca me imaginé que se podría llegar a querer tanto. Te das cuenta de lo que realmente es importante".
Era su primer verano como mamá, uno muy distinto a todos los que había vivido anteriormente, pero todos estaban como 'locos' con el pequeño Pedro. Tener un hijo y verle crecer y que me llame mamá, que me abrace… es lo mejor que me ha pasado jamás". "Pedrito es muy, muy bueno pero es superinquieto y muy, muy travieso". Junto a su marido, Antonio, nos decía que vivía como siempre soñó: "Sólo se vive una vez, la vida pasa muy deprisa y hay que intentar disfrutarla al máximo".
Su catering, SixSens, era uno de los más solicitados de la capital, pero, sin duda, su mayor orgullo era su familia. Porque, como ella misma nos desvelaba en todas sus entrevistas, "mis hijos me han cambiado la forma de ver la vida y de vivirla. Pasas de vivir pensando primero en ti a pasar tú a un plano muy lejano comparado con tus hijos. Los días van pasando, pero el nombre de la hija de Cari Lapique y Carlos Goyanes, fallecido hace unas semanas, no deja de estar en boca de todos.
Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones. Su historia de amor ya dura casi 50 años y aunque la discreción ha reinado en la pareja, siempre se han movido en los círculos de la alta sociedad madrileña y marbellí y ella siempre se ha mostrado feliz posando en algunos reportajes tanto sola como en compañía de sus dos hijas, Caritina y Carla.
Carlos Goyanes era un reconocido productor musical entonces. Hijo de Manuel Goyanes, productor cinematográfico, responsable del éxito de películas como Muerte de un ciclista y descubridor de Marisol.
En mayo de 1969, Carlos se casó con Marisol, a la que conocía desde que era una niña. Su boda se celebró en la iglesia de San Agustín y el convite en El Pavillón en El Retiro y entre los invitados estaban Carmen Sevilla, Concha Velasco y Lola Flores. La novia lució un vestido de organza diseñado por Silvan con una espectacular capucha bordada con flores que ya es uno de los diseños más icónicos de la historia de España.
El matrimonio duró cuatro años y poco después Carlos conoció a Cari, que junto a su hermana Miriam Lapique era una de las jóvenes de la alta sociedad que ya brillaba en los saraos de la época. Hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.
Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida. Su boda se celebró en Marbella y no fue tan mediática como la de Marisol con Goyanes, pero entre los testigos que corroboraron su amor estaba Carmen Franco, madre de Carmen Martínez-Bordiú. De hecho, Cari y Carlos mantenían una buena amistad con ella y su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda. Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.
Después de su boda, la pareja vivió años muy divertidos en los que las fiestas eran una constante. "Salíamos todas las noches y nos recogíamos a las mil, pero por la mañana nos levantábamos pronto para ir con las niñas a la playa y hacer vida familiar. Teníamos una salud de hierro. Y yo ni gota de alcohol, solo agua”, contaba Cari en La Razón. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas. El flamenco siempre estaba presente en esas fiestas en casas que hoy ya prácticamente no existen.
Cari conoció en esos años a Fidel Castro o a los duques de Windsor y asistía a desfiles de alta costura, de hecho, el primero al que fue en su vida fue a uno de Chanel y le llevó la propia Wallis Simpson.
Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.
En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación. GJBMadre de dos hijas y ‘abuelona’
Sus dos hijas, Caritina y Carla, tuvieron unos años en los que eran habituales en los saraos y eventos de postín en la capital. Pero en un momento dado ambas decidieron alejarse de los focos y apenas las vemos en alguna fiesta muy de vez en cuando. Caritina Goyanes estudió Derecho y trabajó en un despacho de abogados, pero un buen día decidió cambiar de rumbo y fundó su propio catering en Madrid, Sixsens by Cari Goyanes. Está casada con Antonio Matos y tiene dos hijos, Pedrito y Mini Cari.
La pequeña del clan, Carla Goyanes, saltó a los medios por un breve romance con Francisco Rivera cuando él se acababa de separar de Eugenia Martínez de Irujo. En su adolescencia trabajó como modelo y fue imagen de Don Algodón. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguría, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.
Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse. Cari, para la boda del mes de abril protagonizada por Isabelle Junot y Álvaro Falcó, eligió un vestido en tono Cuaresma con bajo asimétrico y mangas farol de Philippa 1970, rompiendo así con su costumbre de confiar en Jorge Vázquez su modelo nupcial. Las sandalias, a tono y fantasía efecto joyería en el escote, eran de Aquazzura, con cuyo diseñador, Edgardo Osorio, le une una gran amistad.
El legado de Caritina Goyanes no solo se basa en sus logros como empresaria, sino también en su papel como madre y esposa. Su hermana Carla, con quien mantenía una relación estrecha, ahora se enfrenta al desafío de sobrellevar esta pérdida en un momento ya de por sí difícil para la familia.
Caritina Goyanes, nieta de los condes de Villamirandala, se despide dejando una huella indeleble en su círculo íntimo y en la sociedad que la vio crecer.
Cari Lapique nació el 17 de julio de 1952 en Madrid. Es hija de los Condes de Villamirandala, su madre es Caritina Fernández de Liencre y su padre es Manuel Lapique Quiñones tiene tres hermanos, Manuel, Myriam y Pedro.
Desde una edad temprana quiso dedicarse a la moda. Con tan solo 19 años de edad le planteó a sus padres que quería abrir una tienda de ropa, pero sus padres prefirieron que trabajase de cara al público antes, para tener experiencia en este sector, por eso, con tan solo 19 años dejó sus estudios y comenzó a trabajar en la boutique de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana en Madrid como dependienta.
Tras este trabajo montó su propia boutique Cèline en Madrid la cual tuvo durante 15 años.
En 1975 se casó con Carlos Goyanes empresario que estuvo casado con la actriz Marisol, tuviero dos hijas, su primera hija, Caritina nació el 10 de noviembre de 1976 en Madrid, y su segunda hija, Carla nació el 11 de mayo de 1983 en Londres.
En 1990 su marido Carlos Goyanes entró a prisión acusado de tráfico de drogras, pasó cinco meses en prisión por una supuesta implicación en la Operación Mago contra el narcotráfico, salió de prisión tras pagar 90 millones de pesetas, unos 540.00 euros. Ese mismo año muere su padre Manuel Lapique Quiñones, vizconde de Villamiranda, debido a una crisis cardíaca, esto sumado a la entrada a prisión de su marido hizo que Cari Lapique quedara muy afectada.
Lapique siempre se ha rodeado de un círculo de amistades aristócratas y de la alta sociedad madrileña. Una de sus grandes amigas era Eugenia Martínez de Irujo, la amistad entre estas dos mujeres se rompió debido a que la hija de Lapique, Carla Goyanes comenzó a salir con el que aun era marido de Eugenia Martínez de Irujo, Francisco Rivera. El amor entre estos dos chicos comenzó en 2004 y aunque a penas duró tres meses, la enemistad de estas dos mujeres ha continuado hasta la actualidad, ya que Eugenia Martínez de Irujo se sintió profundamente traicionada por la que consideraba era su amiga, Cari Lapique.
Su hija Caritina se casó en 2008 con Antonio Matos, y la pareja hizo abuela por primera vez a Cari Lapique con su hijo Pedro, para más tarde tener a una niña a quien bautizaron con el nombre de Cari por su madre. Su otra hija Carla, se casó en 2011 con Jorge Benguria, esta pareja le dio dos nietos más a Cari Lapique, el primero Carlos y el segundo Santiago, y están a la espera de tener su tercer hijo.
En 2015 muere su madre, Caritina Fernández de Liencre, fallecía a los 84 años de edad en un hospital de Marbella, donde llevaba varios días ingresada. En 2016 ha preferido alejarse de los festejos de la alta sociedad y centrarse su familia.
El matrimonio de Cari Lapique y Carlos Goyanes tiene una agencia de viajes de lujo llamada Nuba y una inmobiliaria en la que trabaja su hija Carla Goyanes. Lapique también trabaja como relaciones públicas de la firma Suárez, con la que lleva 17 años.