La caries es una enfermedad infecciosa producida por bacterias productoras de ácido, que se transmiten al niño fundamentalmente en el primer año de vida. Es una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en la infancia, extendida por todo el mundo sin distinción de raza o género.
Por otra parte, y al igual que la mayoría de las enfermedades crónicas más frecuentes en la actualidad, es multifactorial y está muy relacionada con estilos de vida, fundamentalmente hábitos de alimentación e higiene oral insuficiente, la alimentación nocturna del niño, el alto consumo de azúcares, la colonización bacteriana precoz y el bajo nivel socioeconómico de los padres.
Los últimos estudios epidemiológicos realizados en niños españoles en edad preescolar indican que, independientemente de la comunidad autónoma, casi el 20% a los 3 años tiene caries y el 40% a los 5 años.
El mejor enfoque terapéutico es, por tanto, la prevención y la determinación de los factores que aumentan el riesgo de enfermar se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de este enfoque.
Concepto Actual de la Caries Dental
La caries en la infancia presenta graves repercusiones en la salud general del niño, como dolor intenso, infecciones faciales, hospitalizaciones y visitas a urgencias, alto coste de tratamiento y disminución en la calidad de vida en relación con la salud.
La caries dental es una patología multifactorial que como tal cuenta con unos factores causales, una patogénesis, sus manifestaciones clínicas y una serie de factores de riesgo predisponentes. Se considera una infección bacteriana caracterizada por la destrucción de los tejidos calcificados del diente, debido a la acción de los microorganismos que integran la placa dental. Es una enfermedad transmisible y la mayoría de los niños adquieren las bacterias cariogénicas de manera vertical de la saliva de sus madres o cuidadores.
La caries se manifiesta con lesiones normalmente progresivas, que si no se tratan, aumentarán de tamaño, progresando hacia la pulpa dentaria, dando como resultado inflamación, dolor y finalmente, necrosis y pérdida de vitalidad del diente. Pero a su vez, la caries no es un proceso simple y unidireccional de desmineralización, sino que puede ser cíclico, alternando periodos de desmineralización con periodos de remineralización, lo que posibilita la reparación y prevención.

Factores Etiológicos Implicados
Hay que considerar la caries dental como una enfermedad multifactorial condicionada tanto en su localización y extensión, como en su progresión por elementos, como son las características del huésped (diente), la presencia de bacterias (microflora) y el sustrato (carbohidratos refinados), que tienen que coincidir en el tiempo en una medida determinada. El conjunto de ellos constituye un sistema donde cada elemento puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad y, a su vez, convertirse en un elemento para su prevención y control.
Cierto número de factores propios del huésped determinan la predisposición de riesgo y la gravedad de la caries, como son la composición y el flujo de la saliva, los procesos eruptivos, la morfología del diente y la naturaleza físico-química de la superficie dentaria. Por otra parte, se han implicado otros factores como la edad y la genética, y aspectos ajenos a la propia afección, como los factores sociales, económicos y culturales.
La combinación de todos estos factores, su frecuencia, además de los mecanismos básicos de la acción bacteriana en la superficie del diente, son los que determinan conjuntamente la sensibilidad a la caries dental y la evolución de esta. Por ello, actualmente a cada uno de estos factores se les denomina «determinantes».
La presencia de microorganismos es necesaria para el desarrollo de la caries, siendo el Streptococcus el más implicado en este proceso y especialmente las especies mutans, sanguis y salivarius, y sobrinus. Este aspecto microbiológico determina que la caries dental es una enfermedad transmisible.
Las bacterias acidogénicas del biofilme dental necesitan los hidratos de carbono como fuente de energía para sus actividades celulares. Los hidratos de carbono, como la sacarosa y lactosa, son metabolizados con rapidez por ciertos microorganismos, produciendo mayor acidez en periodos cortos. Por otra parte, la habilidad de los microorganismos para adherirse a la superficie y acumularse sobre esta va ligada a la capacidad de formar polisacáridos extracelulares que, además, sirven como fuente de energía de reserva para las bacterias durante los períodos de carencia de nutrientes, que permitirán seguir produciendo ácido y mantener el pH bajo.
El nivel hasta el cual cae el pH tras la ingesta de azúcares es fundamental en la producción de la caries dental. La desmineralización del esmalte se produce cuando los ácidos disminuyen el pH hasta valores comprendidos entre 5,5 y 6, en los que la hidroxiapatita se disuelve. Es el denominado pH crítico. Este pH crítico puede variar dependiendo de la concentración de iones calcio y fosfato del medio y del poder iónico y la capacidad tampón de la saliva.
Por otra parte, son varias las características del alimento que pueden influir en el potencial cariogénico de este: concentración de sacarosa, consistencia, aclaramiento oral, combinación de alimentos, secuencia y frecuencia de ingestión y pH de los alimentos.
La frecuencia en la ingesta de alimentos cariogénicos, sobre todo entre comidas, tiene una fuerte relación con el riesgo de caries, pues favorece cambios en el pH y alarga el tiempo de aclaramiento oral, lo que incrementa la probabilidad de desmineralización del esmalte.
Estrategias de Prevención
Prevención Primaria
Siendo la caries una enfermedad transmisible, la prevención primaria se ha de centrar en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año. Hay datos que confirman que el éxito de la intervención es mayor cuando se comienza con la embarazada y, sobre todo, si se le motiva a cuidar su propia boca para proteger la de su bebé se puede conseguir una colonización de la boca del niño con menos cantidad de bacterias cariogénicas, controlando así uno de los principales factores predisponentes a presentar la enfermedad en la primera infancia.
La filosofía actual es promover una cultura de salud bucal en el hogar que asegure cuidados apropiados y constantes desde los primeros meses de vida, centrados en la alimentación e higiene general y bucal del bebé adecuadas, y una valoración adecuada de la situación oral del niño durante el primer año de vida. En esta filosofía deben confluir también para darle soporte, todos los profesionales sanitarios que estarán más próximos al niño durante los primeros años.
Orientación Anticipada sobre la Caries
Se trata de dar información adecuada a los padres sobre los aspectos más importantes de la salud oral del niño en los primeros años. Debe incluir aspectos como origen de la caries, la higiene oral, los hábitos dietéticos y el uso racional del flúor:
- Higiene oral: Los padres deben limpiar los dientes del niño desde su aparición al menos 2 veces al día una de ellas por la noche antes de acostarlo y esta responsabilidad se debe mantener mientras el niño crece y va adquiriendo habilidad para realizar por sí mismo la higiene. Se puede comenzar limpiando con una gasa los primeros dientes pero se debe usar ya un cepillo de cabezal pequeño cuando salgan los incisivos superiores, incorporando la pasta dental tan pronto como los padres adquieran seguridad en la efectividad de la limpieza. El cepillado dental requiere siempre un aprendizaje paulatino tanto en la consecución de la limpieza como en el control de la eliminación de la pasta dental sobrante enseñando progresivamente al niño a no tragar.
- Flúor: El cepillado dental con pasta fluorada es la medida de prevención de la caries más efectiva que existe por cuanto que es accesible, y está extendida y aceptada universalmente en todas las culturas, y conduce a establecer un hábito de higiene en el niño desde muy pronto. En la actualidad, la evidencia científica apoya transmitir un mensaje unificado a los padres: se deben limpiar los dientes del niño con pasta dental con flúor lo más pronto posible y para minimizar el riesgo de fluorosis dental es importante enseñarles la cantidad a usar en cada cepillado. En niños menores de 3 años, se usará un barrillo de pasta y a partir de los 3 años, y hasta los 6 una cantidad similar a un guisante. Se pueden usar pastas de bajo contenido en flúor (500ppm) durante el aprendizaje, pero concentraciones menores a 1.000ppm no han mostrado tener un efecto preventivo significativo en diferentes estudios. Deben valorarse siempre todas las posibles fuentes de flúor que existan en su dieta (agua de bebida, fórmulas de leche…) y confirmar que en conjunto no sitúen al niño en riesgo de fluorosis, especialmente en los 30 primeros meses de vida, que es cuando se mineralizan los incisivos permanentes y existe mayor riesgo en ellos de fluorosis dental. Los suplementos en forma de comprimidos y gotas, ya no se utilizan de forma sistemática, sino en aquellos casos de alto riesgo en que no es posible asegurar un contacto seguro con el dentífrico fluorado. En estos casos, se recomendarán dosis bajas, insistiendo en que el beneficio preventivo deriva del efecto tópico y, por tanto, del tiempo de contacto más que del posible efecto sistémico.

- Dieta: Se debe explicar la importancia de limitar la frecuencia de contacto con azúcares sólidos o líquidos a partir de los 6 meses. No acostar al niño a dormir con el biberón porque es la forma en la se aumenta la permanencia de sustratos sobre los dientes a partir de los cuales las bacterias acidogénicas en el biofilme dental, producirán ácidos que bajarán el pH bucal, resultando en la desmineralización del esmalte. Este proceso de forma repetida conduce muy pronto a la cavitación y destrucción progresiva y rápida de los tejidos dentales. Aconsejar retirar el pecho cuando se duerma el niño y limpiar las encías y los dientes antes de acostarlo, a partir de la erupción de los primeros dientes, entre los 4 a 5 meses, ya que la permanencia de azúcares entre los dientes, favorecerá el crecimiento de las especies más patógenas para la caries. La caries de la primera infancia, cuyas consecuencias son rápidas y muy devastadoras, se relaciona entre otros factores con el hábito prolongado de dejar dormir al bebé alimentándose a demanda, ya que los dientes no resisten el ataque ácido continuado.

La caries infantil debe tratarse a tiempo, antes de que afecte la encía y los dientes permanentes. Conoce cuáles son los síntomas y tratamientos para esta enfermedad y por qué debes hacerle seguimiento a la salud dental de tus hijos desde que comienzan la dentición.
Prevención Secundaria
Se centraría en favorecer el equilibrio entre los factores que colocan al individuo en situación de riesgo de desarrollar lesiones y aquellos que le protegen de hacerlo según el enfoque actual de manejo del proceso de caries a partir del riesgo.
Estrategias Específicas para Disminuir el Riesgo de Caries
Establecer progresivamente una dieta variada, equilibrada, sin excesivos contenidos en dulces y grasas, acostumbrar al niño a seguir las pautas horarias que progresivamente han de confluir en las 5 comidas diarias, para que los factores protectores actúen y no se agoten, educarle a beber agua para satisfacer la sed, limitando el consumo de otros alimentos no esenciales para la nutrición.
¿Cómo lavarle los dientes a los niños 👦🏻👧🏼? | Canción infantil técnica de cepillado dental
Crear un hábito de higiene de la boca que incluye la limpieza de los dientes al menos 2 veces al día y una de ellas por la noche es fundamental para disminuir el riesgo de caries. Es difícil eliminar por completo el biofilme de todas las superficies dentales con el cepillado dental y menos que un niño de corta edad lo consiga.
Por eso, es importante que los padres realicen el cepillado para limpiar los dientes a diario, independientemente de que se le vaya dando oportunidad al niño para que aprenda poco a poco a hacerlo. A medida que el niño gane habilidad, se podrá hacerle responsable de uno de los cepillados pero conviene mantener el cepillado asistido en la noche al menos hasta la erupción de los primeros molares permanentes, a los 6 años y sobre todo en los niños de riesgo moderado y alto.
No puede decirse que haya una técnica de cepillado de elección, ya que lo fundamental en los niños es la eliminación con la mayor efectividad posible de los restos y el biofilme según la habilidad del que cepilla. Respecto al cepillo, se recomienda usar un cabezal pequeño para ganar en accesibilidad.
Por último, el efecto tópico del flúor y la aplicación de selladores de fisuras son las estrategias más efectivas para aumentar la resistencia de los dientes a las oscilaciones de pH bucal que se producen en la boca de forma habitual.

Síntomas de la Caries Infantil
Desde que aparece el primer diente, los niños son propensos a tener caries. Esta enfermedad aparece de forma sigilosa y si no se trata a tiempo puede llevar a la pérdida del diente. Por ello es necesario que los padres estén atentos a los síntomas de las caries que puedan presentar sus hijos.
- El primer síntoma de la caries es la aparición de manchas blancas en los dientes. Estas son la señal de que hay desmineralización en el esmalte. Son difíciles de ver, por lo que hay que revisar los dientes de los peques con frecuencia.
- Esa mancha blanca se puede oscurecer, hasta llegar a formarse una cavidad en el diente.
- Con el tiempo, el daño llega a las capas internas del diente y es cuando aparece el dolor.
- Las encías rojas y el sangrado después de cepillarse los dientes también indican que hay bacterias y que pueden haber comenzado a dañar las piezas dentales.
Es importante que, al aparecer las primeras señales de daño en los dientes, lleves a tus hijos al odontopediatra en Salamanca para que aplique el tratamiento adecuado. Es clave tratar el daño temprano para evitar que se expanda o que provoque la pérdida de la pieza.
Tratamientos de la Caries Infantil
Hay que tratar la caries infantil aunque aparezcan en los dientes de leche. Existen diversos tratamientos para estas lesiones y el odontopediatra aplicará el más adecuado dependiendo de la gravedad. Un diente cariado se puede reparar si está en sus primeras etapas. Pero en los casos más graves será necesario extraerlo. Veamos cuáles son los tratamientos disponibles para las caries infantiles.
- Aplicación de flúor: Si la caries se detecta en su primera fase, cuando aún es una mancha blanca, el tratamiento es sencillo. El odontopediatra aplicará flúor en la zona afectada para restaurar el esmalte y evitar que la lesión siga avanzando. Los dentífricos con flúor ayudan a remineralizar el diente, pero puede que no sea suficiente. Por eso, el dentista aplica tratamientos con flúor en el consultorio. Estos pueden ser en gel, espuma, líquido o barniz.
- Restauraciones con empaste: Cuando la caries avanza y se forma una cavidad en el diente, no es suficiente aplicar flúor. En este caso el odontopediatra recurrirá a una restauración con empaste. El tratamiento consiste en limpiar la zona que está dañada para dejarla libre de bacterias y luego la sella con el empaste. Los empastes para rellenar las caries más comunes son de resina y porcelana. Ambos imitan la apariencia del diente, por lo que no se notará que está ahí.
- Pulpotomía o pulpectomía: Son dos tratamientos distintos que se aplican cuando la caries ha avanzado hasta la pulpa del diente. La aplicación de uno u otro depende de la magnitud del daño que ha provocado en la pulpa del diente. La pulpotomía se aplica cuando el daño se ha producido solo en una parte de la pulpa. Y lo que se hace es extraer la parte dañada. Por otra parte, la pulpectomía se aplica cuando es necesario extraer toda la pulpa a causa de la caries.
- Extracción de diente: Si la caries avanza y provoca un daño extenso en el diente de leche, entonces el especialista optará por extraerlo. Hay que hacerlo antes de que las bacterias afecten al diente permanente, que aún no ha salido. Cuando se aplica este tratamiento, por lo general se coloca un mantenedor de espacio. De modo que el resto de las piezas no se muevan al lugar del diente que falta y le quiten espacio al diente permanente.
Llevar a los niños al dentista a tiempo permitirá detectar cualquier lesión a tiempo. Y con ello, evitar llegar a la extracción del diente cariado.
¿Por Qué se Debe Tratar la Caries en los Dientes de Leche?
Hay personas que ignoran las caries en los niños porque están en los dientes de leche. Sin embargo, es un error hacerlo, porque el daño se puede extender a las encías y los dientes permanentes. Una caries no tratada puede provocar que el diente secundario sea más débil o tenga manchas en el esmalte.
Además, lo ideal es mantener los dientes de los peques sanos y evitar extraerlos para que cumplan con su función. Las piezas dentales les ayudan a masticar y a pronunciar los sonidos bien al hablar. Los dientes dañados no solo producen dolor, sino que también afectan la autoestima de los pequeños. Por otra parte, si el niño llega a perder el diente por caries, a la larga puede desarrollar una maloclusión. Lo que ocurre porque el diente de leche es el que se encarga de mantener el espacio donde debe erupcionar el permanente.
¿Cómo Prevenir la Caries en Niños?
Aunque hay tratamientos oportunos e indoloros para tratar la caries infantil, lo mejor es prevenir que aparezcan. Estas recomendaciones que te damos a continuación reducirá las posibilidades de que aparezcan caries en los niños.
- Deben cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de comer cualquier tipo de golosina. Enséñale la técnica de cepillado correcta, el dentista te puede ayudar con esto.
- Cómprale una pasta dental con flúor especial para niños.
- No dejes que se vaya a dormir con el biberón, ni tampoco le añadas azúcar o miel a este o al chupete. Si desea tomar algo antes de ir a dormir, prefiere darle agua en lugar de leche, zumos u otras bebidas. Recuerda, además, que debe cepillarse siempre los dientes antes de ir a la cama en las noches.
- Reduce el consumo de golosinas, alimentos y bebidas azucaradas o ácidas. Incentiva el consumo de alimentos crudos y ricos en fibra, como la zanahoria o la manzana. Estos aumentan la producción de saliva y, por tanto, contribuyen a limpiar los dientes.
- Lleva a tu hijo a consulta con el dentista dos veces al año.
¿Qué es la Caries Precoz Infantil?
La caries precoz o caries de la infancia temprana es la que aparece en niños menores de cinco años. Sabemos que, desde que comienza la dentición del bebé, es propenso a la aparición de caries si no se le da un cuidado apropiado. Por eso hay que evitar que succione mucho tiempo el biberón o el chupete. Y también hay que cepillar los dientes y encías del bebé con una gasa húmeda o un paño suave. Así se eliminan los restos de alimentos de su boca que pueden provocar las caries.
Lo mejor es prevenir la caries infantil antes de que aparezca. Así será posible que el niño crezca con dientes sanos. Visita al odontopediatra con frecuencia para que detecte cualquier lesión a tiempo.
