¿Alguna vez has pedido un deseo al soplar un diente de león? Esta planta medicinal encierra en sus hojas, semillas y raíces, una leyenda maravillosa que cuenta ya con más de un siglo de antigüedad. ¿Te animas a descubrirla?
El diente de león es una pequeña flor silvestre de color amarillo (aparentemente) de lo más común. Hay quien las odia, quien las ve como simple mala hierba que enturbia el equilibrio de un jardín o de una parcela de cultivo. Lo hacen sin saber que sus raíces aportan al suelo buenas cantidades de nitrógeno y minerales. Otros la aprecian por sus múltiples fines medicinales.
De hecho, no podemos olvidar que los médicos árabes ya se servían de ella para elaborar múltiples remedios en los siglos X y XI. Se usaban para la fiebre, el dolor de muelas, los problemas urinarios, la anemia, el estreñimiento, la artritis, la diabetes, los problemas de la vesícula biliar, la acidez estomacal, las irritaciones de la piel, etc. Ahora bien, lo que ya no es tan conocido sobre la taraxacum officinale es que es uno de los elementos más mágicos de la naturaleza. Alrededor de esta planta sencilla y casi vulgar se erige toda una antropología de lo místico y lo espiritual. La planta del diente de león está conformada por muchas flores individuales en miniatura llamadas flores liguladas, que se abren al amanecer y se cierran por la noche.
Los humanos hemos recurrido a las flores como medio de expresión desde hace milenios, ya sea para declarar amor, buenas intenciones, dar el pésame, o preguntar si esa persona tan espacial 'nos quiere o no nos quiere'.
El diente de león, ciertamente, tiene un simbolismo muy potente y que ha arraigado en nuestra cultura más de lo que pudiéramos pensar en un primero instante. Su nombre científico es Taraxacum officinale, pero también se le conoce como diente de león o achicoria amarga. Curiosamente, se trata de una planta con usos medicinales y que es comestible en su totalidad, desde las flores hasta las raíces (aunque su sabor no es muy agradable).

Diente de león. Fuente: Pixabay
La Leyenda del Diente de León
La leyenda del diente de león apareció recogida por primera vez en 1918 en el libro La hora de los niños. Se trata de un conjunto de fábulas que se publicaban de forma semanal en muchos periódicos desde 1908. Más tarde, y debido al éxito, terminó convirtiéndose en un volumen de cuentos y leyendas que tuvo bastante éxito en el mundo infantil y juvenil.
El título, La hora de los niños, se inspiraba en un poema de Henry Wadsworth Longfellow. En aquellos versos explicaba que ese instante en que el día se encuentra con el atardecer, es el momento perfecto para inventar, para dejar paso a la fantasía, los juegos y la imaginación. Ese espacio de tiempo está hecho para la infancia y, es en dicho contexto, donde surgió la leyenda de esta flor tan especial.
Los Ángeles de la Naturaleza y el Diente de León
Cuenta la fábula que los ángeles de la naturaleza se reunieron un día para que cada uno decidiera qué elemento era al que querían representar. En ese universo de los bosques, las praderas y las montañas, cada cual debía revelar cuál era su ser favorito y por qué. Muchos tenían ya clara su respuesta. Algunos eligieron los ríos, los lagos o los arroyos.
Muchos optaron por elegir algún tipo de árbol: álamos, chopos, encinas, olmos, pinos... Abundaban los ángeles de las rocas, los que designaron como su elemento favorito a la obsidiana, el cuarzo, la diorita, la milonita, etc. Así, y como era de esperar, muchos de estos seres mágicos eligieron innumerables flores para ser sus protectoras, representarlas y cuidarlas.
Sin embargo, entre toda esa congregación de ángeles de la naturaleza hubo uno que era conocido por su indecisión. No sabía qué elemento elegir y, aunque tenía claro que su predilección eran las flores, no sabía por cuál optar.
El Ángel Indeciso y la Flor Sencilla
La leyenda del diente de león nos revela que en el reino de las flores la mayoría de ellas son petulantes. Todas excepto una. Nuestro ángel indeciso estuvo casi una semana dialogando con cada una. El tulipán, por ejemplo, le contó que su deseo era vivir en los jardines de los castillos para que príncipes y princesas admiraran su belleza.
Cuando habló con las rosas obtuvo un comentario semejante, se enorgullecían de su fragancia y ansiaban estar en las tierras más refinadas para conquistar con su fragancia a las personas más selectas. Azucenas, dalias, peonias, hortensias y lirios… La mayoría de las flores resultaron ser egoístas y engreídas; ninguna lograba cautivar al ángel de la naturaleza.
Hasta que, en un momento dado, sentado en una roca, descubrió una flor amarilla discreta, sencilla, pero de tono optimista. Cuando empezó a hablar con ella descubrió a una criatura sencilla que no deseaba vivir en otro lugar más que donde el viento la llevara. Amaba la tierra, el cielo, la lluvia y cada elemento de la naturaleza.
El Diente de León y los Deseos de los Niños
El ángel no dudó en reunirse junto a sus compañeros para anunciar su elección: el diente de león. Cabe señalar que el resto de compañeros no entendieron por qué había elegido una flor tan discreta, sencilla y vulgar. Él no dudó en defenderla. El proceso de transformación del diente de león simboliza el sol, la luna y las estrellas.
Esta planta fascinante nace siendo una bola de fibras amarillas, muy semejante al astro que nos da la vida. Más tarde, adquiere una forma redonda, esponjosa y de color plateado, como la Luna en las noches de verano. Seguidamente, para esparcir sus semillas, se separa y recorre grandes distancias, como pequeñísimas estrellas fugaces llevadas por el viento.
Todos quedaron cautivados por ese razonamiento. Y tal fue el cariño que el ángel desarrolló por su querida flor, que le otorgó un poder, una facultad muy especial. Cada vez que los niños soplaran sus semillas, uno de sus deseos se haría realidad.
Fotografía de stock de piedras de carbón mineral (con alto contenido en carbono) y un diente de león naciendo entre ellas.

Diente de león creciendo entre piedras. Fuente: Wikipedia
Simbología del Diente de León
Aunque todo el mundo los sopla, casi nadie conoce el origen de esta costumbre y su simbolismo. Todos realizamos alguna clase de rito en el día a día, y quien diga que no, miente: tocar algo hecho de madera, persignarse al pasar por delante de una iglesia aunque no se sea creyente, soplar las velas de cumpleaños... Prácticamente no existe gente tan escéptica como para no ilusionarse con alguna de estas tradiciones.
El diente de león, ciertamente, tiene un simbolismo muy potente y que ha arraigado en nuestra cultura más de lo que pudiéramos pensar en un primero instante.
Los dientes de león tienen connotaciones muy distintas en la simbología, todas ellas positivas:
- Fortuna y buena suerte: Una planta capaz de conceder deseos no puede sino ser un símbolo de buena suerte si la vemos aparecer en nuestro jardín. El universo nos ha puesto al alcance de la mano la oportunidad de expresar nuestras ambiciones y mejores intenciones soplando uno de estos frutos. Al pedir un deseo estamos manifestando que algo nos llegue o suceda, por lo que se asocian los dientes de león con la abundancia y la fortuna.
- Supervivencia y esperanza: Capaces como son las semillas de estas plantas de viajar larguísimas distancias y aprovechar hasta la más mínima apertura o rendija pare echar raíces, son un símbolo de la perseverancia y la esperanza de un progreso en la vida.
- El amor llama a la puerta: En algunos países de Centroamérica y Sudamérica, consideran que la aparición de un diente de león en el jardín es un sinónimo de que pronto se tendrá un encuentro amoroso o de que 'la llama del amor' se intensificará en la relación.
El Diente de León como Tatuaje
Hermoso, elegante, semi-transparente, liviano, frágil. Todo esto se puede decir sobre el diseño del tatuaje de un Diente de León. No existe un único significado para este dibujo, ya que cada composición individual lleva su propio sentido. Sin embargo, la imagen evoca la infancia, la despreocupación y la ligereza. A menudo se utiliza para simbolizar la fugacidad de la vida, el tiempo.
Tanto mujeres como hombres eligen este tipo de tatuaje para mostrar amor, alegría y gratitud. Al mismo tiempo, puede representar sufrimiento, tristeza y pesar superados. Los tatuajes de Dientes de León se pueden encontrar en el cuerpo de viajeros y personas que perseveran en la vida, superando obstáculos. Cada persona le da su propio significado a la imagen, expresando su creatividad y mostrando su perspectiva única al mundo, su manera poco convencional de pensar. Y en todos los casos, esto se ve hermoso, encantador y ligero.
A menudo, los artistas y los clientes optan por la monocromía, pero también hay ocasiones en las que el dibujo es vibrante, inusual y llamativo. Hoy en día, casi cada segundo individuo asocia el Diente de León con una planta que no tiene un valor especial. Sin embargo, en tiempos antiguos, se hizo famoso por sus propiedades curativas que podían salvar la vida de una persona. Los cristianos lo comparaban con los sufrimientos de Cristo, el Hijo de Dios. La planta tenía un sabor amargo, lo que recordaba el sufrimiento, el dolor y la tristeza.
En Inglaterra, se creía que la planta podía hacer realidad cualquier deseo. Solo tenías que pensar en ellos y soplar ligeramente sobre la flor.
El diseño de un tatuaje de Diente de León puede ser muy inusual. Se puede representar en miniatura o en primer plano. Se puede pintar en el color deseado. Para los amantes del minimalismo, se puede dejar en blanco y negro. Se puede complementar con colores, aves, animales, patrones o palabras. ¿Qué elegir?
El tatuaje de un Diente de León suele realizarse en un estilo minimalista, utilizando tinta negra. Pero solo hace falta un poco de imaginación para que la imagen tome un nuevo giro. Atraerá la atención, mejorará el estado de ánimo y se destacará por su singularidad, estilo y técnica de ejecución.
Después de elegir un diseño específico para el tatuaje de Diente de León, es hora de determinar su tamaño y la ubicación en el cuerpo. ¿Cuál es el lugar perfecto?
Los hombres suelen preferir áreas como el interior del brazo, el hombro, la espalda, la pantorrilla y el tobillo. En el cuerpo de las mujeres, un Diente de León se ve elegante en el cuello, cerca de las orejas, en el hombro, la clavícula, las costillas y el muslo.
Las mujeres tienden a mostrar la belleza del diseño a quienes las rodean. Por otro lado, los hombres a menudo lo ocultan bajo la ropa.

Tatuaje de diente de león en la espalda
El Diente de León y las Emociones
Venimos predispuestos biológicamente para mantener un equilibrio, una homeostasis. Y para conseguir eso, nos enseñan a mantenernos fieles a unos valores o creencias dados por nuestra sociedad, por nuestro grupo de referencia (ya bien sea familia, amigos, compañeros...). Nacemos y somos educados para permanecer estáticos. Conformarnos. Si hacemos cosas iguales nos pasarán las mismas cosas. Sólo haciendo cosas diferentes nos pasarán cosas diferentes. Prueba a mover ficha. Prueba a romper con los valores predeterminados.
Párate a pensar en las personas que te rodean y haz balance. Todos tenemos a alguna persona “ruidosa” rondando en nuestra vida. Da igual sea amigo, conocido, o familiar. Una persona ruidosa se distingue bien porque es una persona que no aporta nada o su impacto en nuestra vida es negativo, por el motivo que sea. En palabras de Albert Espinosa, “Todos tenemos un alma sonora dentro, y durante esta vida debes lograr ir reuniendo otras almas musicales a la tuya propia”.
Desapego y a veces distancia, dos claves para mejorar tu vida emocional. “No estar apegado no significa que queramos menos a una persona, sino que no estamos preocupados por la relación. Esto es algo a lo que los psicólogos llamamos “Ambivalencia emocional” (estado emocional en el que sentimos emociones contradictorias hacia algo o alguien). Esta bonita metáfora (a la que llamaré a partir de hoy “Metáfora del diente de León”) resume muy bien éste término: “Si eliges la opción de poner distancia con una persona en tu vida (soplar) no esperes nada de esa persona (sorber) porque no se puede sorber y soplar al mismo tiempo”. Decide si sorber o soplar.
Todas las relaciones nos aportan algo, no importa su duración. A veces invertimos en personas que no invierten de vuelta o simplemente en personas equivocadas. “A veces ocurre algo excepcional: el cansancio y la toma de conciencia se dan de la mano. Entonces te quitas el uniforme que te han puesto desde niño, que parece más un corsé o una escafandra, y empiezas a moverte a tus anchas: serás tú a cada pulsación, a cada bocanada de aire.
Neraidas: Joyas Inspiradas en la Naturaleza
Neraidas nació hace 10 años de la mano de Gemma y Raquel, dos hermanas soñadoras que creyeron en su proyecto y lo han ido construyendo hasta el día de hoy. En sus cabezas resuena la frase de el Principito: "Lo esencial es invisible a los ojos". Sus joyas buscan acariciar con ternura los corazones de las mujeres que las llevan. La naturaleza y conectar con nuestra niña interior son la esencia de su inspiración.
Cuando éramos pequeñas nuestros padres nos llevaban todos los fines de semana en una casa rural perdida en lo alto de la montaña, a 1000 metros de altura. Allí crecimos y fue un regalo mágico para explorar el mundo y conectar con el espíritu invisible de la naturaleza. Coleccionábamos minerales, piñas, flores y plantas que guardábamos en nuestra cajita de los tesoros. Pasábamos las tardes en la era, haciendo pulseras efímeras con margaritas e hilo, buscando tesoros o dibujando en nuestros cuadernos y en las noches frías nuestro padre nos contaba cuentos y leyendas cerca del fuego de la chimenea.
Cuándo lo recordamos sentimos paz y armonía, porque en esos instantes nuestra niña interior se sentía feliz, plena y conectada a la vida. Queremos que tu también lo sientas y que nuestras joyas te transporten a esos momentos de felicidad serena en la naturaleza. Sintiendo el calor del sol y la brisa del viento en tus mejillas, descubriendo que puedes ser tú misma. Bella, auténtica y luminosa.
Fué en 2011 cuando después de terminar nuestros estudios de Bellas Artes, nos sentíamos las dos perdidas, sin horizonte. Habíamos estudiado lo que nos gustaba pero no sabíamos cómo enfocar nuestra energía para vivir de nuestro arte. En aquel entonces hacíamos pinturas.
Fue un momento difícil ya que además de sentirnos así se sumó el sentirnos incomprendidas socialmente por lo que ahora sabemos que se llama ser una persona con alta sensibilidad o PAS. Todo nos afectaba doblemente y la inseguridad nos vencía.
Entonces entre las dos decidimos que si juntas llevábamos a cabo un proyecto, nos podríamos dar más fuerza la una a la otra. Empezamos a crear y nos olvidamos de todo. Disfrutamos cómo dos niñas experimentando con diferentes texturas, formatos y colores. Íbamos al bosque y recogíamos trocitos de madera, semillas o flores. Lo que empezaron siendo pinturas, se transformaron en joyas. Nos sentíamos cómo cuándo eramos pequeñas y estábamos en la era de la casa rural dibujando tan felices.
Así Neraidas nació cómo un refugio cálido, un oasis de paz dónde poder ser nosotras mismas. Nuestra niña interior podía expresarse libremente sin ser juzgada.
En 2013 abrimos nuestra tienda online y salimos al mundo llenas de ilusión con nuestro arte. Empezaron a llegar las primeras compras y un aluvión de comentarios que nos iluminaron los ojos. Nos dimos cuenta que esa sensibilidad que nos dificultaba el día a día se había transformado en un don que ahora podíamos compartir y daba sentido a nuestra vidas.
Envolvemos cada joya con destellos de magia. La recibirás en una delicada cajita acompañada de un pergamino con su historia, lista para regalar o regalarte. Podrás añadir una dedicatoria personalizada y otros detalles sorpresa.
Creemos en el cuidado de este bonito planeta, por eso nos esforzamos en lograr la mayor sostenibilidad que podemos en todo lo que hacemos, desde la creación de nuestras joyas a nuestro packaging. Utilizando resina ecológica biodegradable y materiales que sean reciclables.
Todas nuestras piezas son originales de Neraidas, creadas en nuestro taller de forma artesanal una a una usando materiales de calidad para garantizar que puedas disfrutar de tus joyas mucho tiempo.
Gemma y Raquel son las dos hermanas que están detrás de Neraidas. Juntas han creado una línea de joyas preciosas inspiradas en la naturaleza. Utilizan lo que encuentran en sus paseos por el campo y la playa, creando después micro mundos en forma de joyas que te transportan a un mundo mágico de fantasía, leyendas y mitos.
Cuando tuve una de sus joyas me quedé enamorada. Con mucho amor, acompañada de mi colgante de la Diosa Yemayá. No me puede gustar más. Ya la llevo siempre conmigo. La joya es preciosa, más aún por el cariño con el que está hecha. En su interior contiene algas marinas, caracoles y una perla de río cultivada. La marca se llama Neraidas y hacen piezas con elementos de la naturaleza y lo hacen a mano además. Me han mandado estos pendientes y este colgante con semillas de diente de león en su interior. A través de cada una de sus creaciones me recuerdan que la magia existe, que la recolección de los tesoros que la naturaleza ofrece, no es solo un placer que me conecta con mi niña interior, sino que es algo que Neraidas saben convertir en una joya llena de belleza, significado y feminidad.
Cada anillo, cada colgante, cada joya, es un trocito de la Naturaleza cerca de mi que me conecta con lo mágico, lo bello y lo femenino.