Efectos del Chupete en los Dientes del Bebé: Riesgos y Recomendaciones

Durante los primeros años de vida, se establecen las bases de la salud bucodental que el niño mantendrá a lo largo de su vida. Seguir y transmitir buenos hábitos de higiene diaria y alimentación son los pilares fundamentales para mantener una boca sana. Sin embargo, otros hábitos también juegan un papel importante, uno de ellos es el hábito de succión.

Beneficios y riesgos del uso del chupete

El uso del chupete está recomendado por los expertos durante los primeros meses de vida, ya que ayuda al correcto desarrollo del paladar. Además de calmar el llanto y reconfortar, puede ayudar a conciliar el sueño y satisfacer el reflejo de succión natural de los bebés. Entre estos beneficios se contabilizan una reducción de la incidencia de la muerte súbita en lactantes y el alivio del dolor que produce en los niños la aparición de las piezas dentales.

Sin embargo, el uso de los chupetes después de los tres años no es recomendable. Está relacionado con la aparición de maloclusiones dentales como la mordida abierta anterior o las mordidas cruzadas posteriores. Los peligros, por su parte, se centran en una incorrecta alineación de la dentadura, razón por la cual muchos padres son reticentes a su uso. Esto, con el paso del tiempo puede dar lugar a los llamados dientes de conejo o a que los colmillos choquen entre sí y las filas de dientes superior e inferior no se cierren correctamente.

Son muchas las ideas erróneas que siguen rodeando al uso del chupete. Poco a poco, casi todas han ido perdiendo fuerza; no así la creencia de que su uso deforma la dentadura de los pequeños. El deseo de chupar está relacionado con la necesidad esencial de sobrevivir. El chupete reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos y, por añadidura, los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros. No hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra de su uso.

Cómo quitar el chupete acompañando a tu hijo en el proceso

Efectos del uso prolongado del chupete en la dentición

La dentición también se ve afectada por el uso prolongado del chupete, está relacionado con el desarrollo de la mordida dentaria cruzada superior y el resalte dental (incisivos superiores excesivamente adelantados con respecto a los inferiores). Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta).

Estas deformaciones óseas y dentales pueden resolverse una vez se pone fin al uso del chupete. El uso continuado del chupete descoloca los dientes pero esta situación, tal y como se refleja en su trabajo, es reversible apenas unos meses después de interrumpir el uso del dispositivo.

En el caso de chuparse el dedo, las consecuencias en la salud bucodental no se atenúan, sino que pueden llegar a ser incluso más graves que las provocadas por el uso del chupete. Aparte de favorecer la mordida abierta, la presión que ejerce el pequeño al succionar el propio dedo, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente la arcada maxilar. De hecho, estas alteraciones no revierten espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra más pronto o más tarde.

Recomendaciones para el uso del chupete

Para prevenir los posibles problemas tras el uso de chupetes y mordedores, los profesionales de la salud dental suelen aconsejar limitar el uso de estos después de cierta edad (normalmente alrededor de los 2 o 3 años). Según las recomendaciones de los expertos en odontología pediátrica, el chupete debe desaparecer antes de los 3 años de edad. La edad ideal para empezar a retirarlo sería entre los 2 y 3 años. Es en esta etapa de desarrollo del bebé cuando las piezas dentales que se hayan podido ver afectadas por el uso del chupete vuelven a su lugar.

Es importante recordar que el hábito de empapar el chupete en líquidos dulces o azúcar aumenta significativamente el riesgo de caries, sobre todo si se hace durante la noche. Estos hábitos están absolutamente desaconsejados, a no ser que lo que contenga la botella sea, simplemente, agua. El alto contenido en carbohidratos de estos productos puede causar daños en los dientes definitivos.

Intente no utilizar el chupete en los primeros días de vida. Es recomendable no dárselo al niño hasta que se acostumbre a la lactancia natural. Muchos niños utilizan el chupete para tranquilizarse, sobre todo en la época del destete o en ausencia de los padres. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional.

El chupete no debería ser un objeto de uso inmediato. Conviene tener más de un chupete, de manera que si alguno se pierde el niño no tenga que sufrir estrés. En primer lugar, conviene ir acostumbrando al niño a reducir su uso. La decisión ha de ser firme.

En resumen, diferentes estudios y asociaciones odontológicas profesionales señalan que el chupete no debe ser una preocupación siempre que no se use más de lo necesario y tengamos claro que llegado el momento de la retirada hay que ser firmes.

Factores que influyen en los efectos del chupete

Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias, aproximadamente. El primero de ellos es que, mientras un chupete puede esterilizarse fácilmente, no ocurre lo mismo con un dedo.

  • La primera es que el uso del chupete sea muy prolongado en el tiempo, superior a 6 horas diarias.
  • Y la segunda es que el chupete continúe utilizándose más allá de los 3 años de edad.

Higiene y cuidados del chupete

Por un lado, las tetinas y chupetes son más fácilmente esterilizables que las manos de los niños; en contacto permanente con agentes contaminantes. Mantener el chupete limpio es esencial para prevenir infecciones y problemas de salud en la boca.

Si bien el uso del chupete no está desaconsejado, es crucial limitar su uso y seguir ciertas recomendaciones para prevenir problemas futuros.

En definitiva, los chupetes y mordedores pueden ser útiles como herramientas de consuelo para bebés y niños pequeños, pero su uso debe ser supervisado y controlado cuidadosamente. El abuso o la prolongación de su uso pueden tener consecuencias negativas en la salud dental y el desarrollo de los niños. Los padres deben estar informados sobre estos riesgos y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud dental para garantizar una salud bucal óptima en el futuro de sus hijos.

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