El absceso dental es una infección bacteriana que se localiza en una zona específica alrededor de la raíz de un diente o en el espacio que rodea a las encías. También conocido popularmente como flemón dental, es una acumulación de pus en el interior de un diente, en las encías o en el hueso que sostiene las piezas dentales.
El pus, compuesto por glóbulos blancos, tejido muerto y bacterias, se forma como un mecanismo de defensa para aislar la infección. Es una condición seria que, sin tratamiento, puede comprometer tu salud general.
Identificar un absceso dental a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una emergencia médica. Si sufres alguno de los síntomas descritos y crees que podrías tener un absceso dental, puedes buscar asesoramiento sobre los mejores tratamientos.
FLEMÓN en una MUELA - Causas, TRATAMIENTO y remedios caseros para el ABSCESO dental | Dentalk! ©
Síntomas del absceso dental
Los síntomas varían, pero suelen incluir dolor intenso, inflamación y sensibilidad. Para saber si tienes un absceso dental, es importante estar atento a los siguientes síntomas:
- Dolor intenso y persistente: El síntoma más común de un absceso dental es un dolor intenso y constante en la zona afectada. Este dolor puede ser agudo o palpitante y, generalmente, empeora cuando masticas o aplicas presión sobre el diente afectado. El dolor puede irradiarse hacia el oído, la mandíbula y el cuello.
- Sensibilidad al calor o al frío: La sensibilidad extrema a temperaturas calientes o frías es otro signo común de un absceso dental. Puedes notar un dolor agudo o una sensación de ardor al consumir alimentos o bebidas muy calientes o frías.
- Hinchazón y enrojecimiento: La inflamación y el enrojecimiento son signos típicos de una infección. Si tienes un absceso dental, es probable que notes hinchazón en la encía cerca del diente afectado. La encía puede estar roja y sensible al tacto. Además, notas una inflamación en la mejilla y al mirarte al espejo, ves que la encía alrededor del diente afectado está enrojecida y quizás supurando un líquido amarillento.
- Mal aliento y sabor desagradable en la boca: La acumulación de pus en el absceso puede causar mal aliento y un sabor desagradable en la boca.
- Fiebre: La fiebre es un signo de que tu cuerpo está luchando contra una infección. Si tienes fiebre y otros síntomas de un absceso dental, es importante buscar atención médica de inmediato.
- Dolor agudo y pulsátil: Es el síntoma reina.

Causas del absceso dental
El origen de un absceso dental se encuentra en la invasión de bacterias en la pulpa dental, que es el tejido blando situado en el núcleo del diente. Esta invasión bacteriana puede ser desencadenada por diversas circunstancias. El origen de este tipo de infección dental siempre está ligado a la presencia de bacterias que logran infiltrarse en zonas donde no deberían estar.
Una de las causas más habituales de absceso dental es la caries dental. La placa dental, que es una película pegajosa de bacterias que se forma en la superficie de los dientes, puede desgastar el esmalte dental y originar cavidades. Estas cavidades, si no son tratadas a tiempo, pueden profundizarse hasta alcanzar la pulpa dental, facilitando así que las bacterias provoquen una infección en esa zona.
Otra causa común son las lesiones dentales. Un impacto fuerte o una fractura en un diente pueden crear una vía de entrada para que las bacterias accedan a la pulpa dental y, en consecuencia, desencadenen una infección. Es importante tener en cuenta que, aunque inicialmente una lesión dental puede parecer insignificante, con el tiempo puede convertirse en un problema serio si permite el acceso de bacterias al interior del diente.
Por otro lado, los tratamientos dentales previos también pueden ser una causa de absceso dental. En ocasiones, tratamientos anteriores como un empaste o una corona dental pueden no ser completamente efectivos o pueden deteriorarse con el tiempo, permitiendo así que las bacterias penetren en la pulpa dental. Esto es especialmente relevante en el caso de los empastes antiguos o de baja calidad, ya que pueden desgastarse o romperse, creando un espacio por el que las bacterias pueden infiltrarse en el diente.
Otro motivo habitual de la aparición de abscesos dentales es una mala higiene bucal, que provoca la acumulación de placa bacteriana. Si esta no se elimina mediante el cepillado diario y el uso de colutorios, provocará infecciones que poco a poco se irán agravando.
Por último, otra causa común de los abscesos puede ser un traumatismo que haya dañado el tejido gingival.
Tipos de abscesos dentales
Existen diferentes tipos de abscesos dentales, cada uno con características y ubicaciones específicas:
- Absceso periapical: Es el más común. El absceso periapical se forma en la punta de la raíz del diente (área periapical) debido a una pulpitis no tratada.
- Absceso periodontal: Surge en las encías, cerca de la raíz de un diente, pero a diferencia del periapical, el absceso periodontal está ligado a la enfermedad periodontal. Las bacterias se acumulan en las bolsas periodontales, infectando los tejidos de soporte.
- Absceso gingival: El absceso gingival afecta únicamente al tejido gingival, sin involucrar el diente o el ligamento periodontal.

Tratamiento del absceso dental
El tratamiento de un absceso dental tiene como objetivo eliminar la infección, preservar el diente y prevenir complicaciones. El tratamiento adecuado dependerá de la gravedad de la infección y de la ubicación del absceso. Existen diferentes tipos de tratamientos para combatir los abscesos dentales. Utilizar uno u otro dependerá de varios factores, como por ejemplo la gravedad de la infección o el estado de salud del paciente.
El tratamiento de un absceso dental tiene dos objetivos primordiales: eliminar la infección y preservar la pieza dental (si es posible).
- Drenaje del absceso: El primer paso en el tratamiento de un absceso dental suele ser drenar el pus acumulado. Esto se hace realizando un pequeño corte en la encía o perforando el diente afectado para permitir que el pus fluya hacia fuera. El dentista realiza una pequeña incisión en la zona inflamada (drenaje de absceso) para permitir que el pus salga. Esto alivia la presión y el dolor de inmediato. Una vez drenado el absceso, el dentista limpiará la zona con solución salina. Si el absceso presenta bolsas de pus o secreciones, será necesario realizar un drenaje de este mediante una incisión para extraer la pus y limpiar la zona.
- Tratamiento de canal: En muchos casos, el dentista realizará un tratamiento de canal para eliminar la infección de la pulpa dental y preservar el diente. Si el absceso es periapical y el diente puede salvarse, se realiza una endodoncia. Durante este procedimiento, el dentista eliminará la pulpa infectada, limpiará y desinfectará el interior del diente y luego lo rellenará y sellará.
- Extracción del diente: En casos severos, cuando el diente está gravemente dañado y no se puede salvar, puede ser necesario extraer el diente. Cuando el diente está muy dañado (por caries extensas o fracturas), la extracción es la única opción.
- Antibióticos: Si la infección se ha propagado a otras áreas de la boca o del cuerpo, el dentista puede recetar antibióticos para ayudar a eliminar la infección. Normalmente, en los casos más leves de infección, se recurre a la medicación para poner fin a los abscesos dentales. Aunque no curan el absceso por sí solos, los antibióticos se recetan para controlar la infección, especialmente si hay fiebre o riesgo de propagación.
- Raspado y alisado radicular: En abscesos periodontales, se realiza un raspado y alisado radicular para eliminar el sarro y las bacterias de las bolsas periodontales.
La prevención es fundamental para eludir cualquier problema de salud, y los abscesos dentales no son la excepción. Prevenir la formación de abscesos dentales es crucial para mantener una salud oral óptima y evitar complicaciones futuras. Recuerda: la prevención es tu mejor arma.
A continuación, os presentamos algunas recomendaciones para evitar la formación de abscesos dentales.
- Es indispensable mantener una buena higiene oral. El cepillado de los dientes al menos dos veces al día, el uso diario de hilo dental y las visitas regulares al dentista son hábitos fundamentales para mantener la boca saludable y prevenir la aparición de abscesos dentales. Estas prácticas ayudan a eliminar la placa bacteriana y los restos de comida que se acumulan en la boca y son el caldo de cultivo para las bacterias que pueden causar abscesos dentales.
- Otro aspecto fundamental para prevenir la formación de abscesos dentales es la alimentación. Una dieta equilibrada, baja en azúcares y rica en nutrientes es esencial para mantener una buena salud oral. El consumo excesivo de azúcares contribuye a la formación de placa bacteriana y caries, lo que aumenta el riesgo de desarrollar abscesos dentales. Por tanto, es importante limitar la ingesta de alimentos y bebidas azucaradas y consumir una dieta variada y equilibrada que incluya frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales.
- Además, es importante usar protectores bucales si practicas deportes de contacto. Los golpes y lesiones en la boca son una causa común de abscesos dentales, por lo que es fundamental proteger los dientes durante la práctica de deportes que puedan causar lesiones en la boca.
- Por último, es fundamental tratar las caries de inmediato. Si el dentista te dice que tienes una caries, es importante tratarla lo antes posible para evitar que se profundice y cause un absceso dental. Las caries son una de las principales causas de abscesos dentales, por lo que es crucial tratarlas rápidamente para evitar complicaciones.
- Visita al dentista cada seis meses, mantén una higiene bucal impecable y no postergues el tratamiento de caries o gingivitis.
¿Qué puede pasar si no trato un absceso dental?
La infección de un absceso dental no tratada puede propagarse a otras áreas de la boca y del cuerpo, causando problemas de salud más graves. Esto puede incluir la propagación de la infección a los huesos de la mandíbula, lo que puede causar la pérdida de dientes y daño óseo. En casos extremos, la infección puede propagarse al torrente sanguíneo y causar una infección generalizada, conocida como sepsis, que puede ser potencialmente mortal.
Dudas frecuentes sobre los abscesos dentales
- ¿Un absceso dental puede desaparecer por sí solo? No, un absceso dental no desaparecerá por sí solo. La infección puede propagarse y causar problemas de salud más graves. Es importante buscar tratamiento de inmediato si sospechas que tienes un absceso dental. Un absceso dental no desaparecerá por sí solo sin tratamiento dental adecuado. La infección continuará y puede empeorar con el tiempo, lo que puede tener consecuencias graves para la salud bucal y general.
- ¿Un absceso dental es una emergencia? Sí, un absceso dental se considera una emergencia dental. Si experimentas síntomas de un absceso dental, como dolor intenso y persistente, inflamación y enrojecimiento, fiebre o mal aliento y sabor desagradable en la boca, es importante buscar atención médica de inmediato.
- ¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de un absceso dental? Para aliviar el dolor de un absceso dental, puedes tomar analgésicos de venta libre. También puedes enjuagar la boca con agua tibia con sal para ayudar a reducir la inflamación y la sensibilidad. Sin embargo, estos remedios solo proporcionarán alivio temporal y es importante buscar tratamiento de un dentista lo antes posible.
- ¿Cuánto tiempo tarda en sanar un absceso dental? El tiempo que tarda en sanar un absceso dental dependerá de la gravedad de la infección y del tratamiento recibido. En general, una vez que el absceso ha sido drenado y se ha eliminado la infección, la zona debería comenzar a sanar en unos días. Sin embargo, si ha sido necesario un tratamiento de canal o una extracción del diente, el proceso de curación puede llevar más tiempo.