El sarro es una de las afecciones bucales más comunes y una de las causas principales de patologías bucodentales. A pesar de ser tan común, muchos pacientes desconocen qué es realmente el sarro y por qué debemos prevenir su aparición. El sarro es uno de los problemas dentales más comunes y a la vez que menos importancia le damos.
Disfrutar de una salud oral óptima y brillante es el deseo de muchas personas. Sin embargo, para poder conseguir con éxito ese resultado es necesario acudir periódicamente a un odontólogo profesional de confianza y tener un buen hábito diario de higiene bucodental. Uno de los problemas orales más comunes en la sociedad es la acumulación de sarro en los dientes.
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Nº1 REMEDIO CASERO para ELIMINAR la PLACA, el SARRO y PREVENIR la CARIES
¿Qué es el Sarro?
El sarro, también llamado cálculo o tártaro dental, es consecuencia del endurecimiento de la placa bacteriana. Cuando hablamos del sarro dental estamos hablando de una calcificación de la placa dental.
El sarro se identifica fácilmente como una pasta amarillenta o marrón que se adhiere a nuestros dientes, pero es en realidad la calcificación de la placa dental. El sarro en los dientes, también denominado o conocido como tártaro dental, es una película amarillenta y endurecida que tiende a situarse en la parte superior de las encías, debido a la acumulación de la placa bacteriana.
La placa bacteriana es una película que se deposita sobre los dientes y está compuesta de bacterias, saliva, restos de comida y células muertas. La placa se origina a través del contacto entre la saliva y las bacterias derivadas de los alimentos. Aparece en todas las personas.
La placa dental va depositándose continuamente en los dientes, a lo largo del día y la noche. Incluso, después de cepillar los dientes, la placa se desarrolla en su superficie al cabo de unas 24 horas.
Por esto, debes tener en cuenta que la placa bacteriana o dental se forma debido a los restos de alimentos junto con las bacterias en la boca. Esta placa debe ser retirada de forma periódica, para que no se vaya a acumular, a ponerse dura y a calcificar porque se formará el sarro dental.
Si la placa no se retira mediante el cepillado, después de aproximadamente 72 horas, comienza a endurecerse y se convierte en sarro al entrar en contacto con sales minerales presentes en la cavidad bucal. Además, la placa permite la proliferación de bacterias entre las que se incluyen las que producen la caries, de ahí la importancia del cepillado diario y el uso de seda dental.
El sarro es por tanto resultado del endurecimiento de esa placa bacteriana no retirada. Forma un recubrimiento blanquecino o amarillento en la base de los dientes, en especial en los dientes inferiores anteriores por el lado de la lengua y en los molares superiores por el lado de la mejilla.
En un principio el sarro se formará de un color blanquecino, pero cuando va pasando el tiempo este se va poniendo amarillo y después marrón. Además de afectar la estética, el sarro puede provocar problemas incluso sin causar síntomas al inicio.
La placa puede eliminarse mediante el cepillado diario, sin embargo, el sarro no puede eliminarse mediante cepillado y solo pueden eliminarlo adecuadamente un dentista o un higienista dental.
El sarro está compuesto en su mayor parte (del 70 al 90%) por elementos inorgánicos ―sales minerales―, que se combinan con sustancias orgánicas como proteínas, carbohidratos y, en menor medida, lípidos. Además de poder provocar problemas de salud como caries dentales, gingivitis o halitosis, el sarro dental constituye un problema estético.
Aunque su color amarillo o marrón afecta a la apariencia de los dientes, el gran problema es en la forma que puede influir en la salud de toda la boca. A nadie le gusta tener los dientes con acumulaciones amarillentas, en especial porque afectarán en gran medida el estado estético de tu sonrisa.
Que se acumule sarro hace que se cree una superficie rugosa donde las bacterias hacen un buen ambiente para crecer. La acumulación de sarro no solo ocurre en los dientes, sino también debajo de las encías, lo que puede irritar y dañarlas, provocando inflamación y sangrado.

¿Qué Causa el Sarro?
Como acabamos de ver, la ausencia o deficiencia de higiene dental es la principal causa de formación del sarro: si no se retira periódicamente, la placa dental se acumula, endurece y mineraliza, lo que da lugar a la formación del sarro. La causa del sarro es la no eliminación de la placa bacteriana después de las comidas.
Además, existen ciertos alimentos o productos que fomentan la aparición de sarro en los dientes como por ejemplo: los refrescos, los dulces, el vino, el té, el tabaco, el alcohol, etc. También es debido a malos hábitos alimenticios. Ciertos alimentos o bebidas pueden afectar a a la acumulación de placa bacteriana en los dientes.
¿Cuáles son sus Factores de Riesgo?
Además de una incorrecta higiene bucal, existen otros factores que propician la aparición del sarro. Entre ellos, se encuentran los siguientes:
- El consumo excesivo de alimentos o bebidas ricos en azúcar.
- El tabaquismo.
- El consumo excesivo de café, té o vino.
- El uso incorrecto o prolongado de algunos colutorios.
- La malposición o mala alineación de los dientes. Ello aumenta la dificultad de llevar a cabo una higiene adecuada y, por tanto, de retirar correctamente la placa dental.
- Factores genéticos que afectan a la saliva como el grado de acidez (pH).
- Producir una cantidad insuficiente de saliva debido al uso de medicamentos u otras condiciones médicas.
- Tener edad avanzada. Con el paso de los años, las encías pueden retraerse, lo que expone una mayor superficie dental a la acumulación de placa y a la formación de sarro.
¿Cómo es el Sarro?
El sarro tiene la apariencia de una costra gruesa que cubre los dientes, sobre todo la parte trasera de las piezas delanteras inferiores, que es una zona más difícil de limpiar. Este pude acumularse fácilmente sobre los dientes, pero también entre ellos y las encías, por lo cual en ocasiones puede que no sea del todo visible. Por este motivo, lo más común es que aparezca en la parte trasera de los dientes delanteros inferiores que es una zona difícil de limpiar.
También puede formarse entre las piezas dentales y el borde de las encías. Inicialmente su color es blanquecino, pero se mancha con facilidad y puede adquirir un tono amarillento o amarronado. Asimismo, puede presentarse acompañado de hinchazón y enrojecimiento de las encías, cuadro conocido como gingivitis.
Un síntoma que puede ayudar a saber si tienes sarro en tus dientes, incluso si no está en la parte visible es la halitosis o mal aliento.
¿Qué Tipos Existen?
En función de su localización, el sarro puede ser:
- Supragingival. Se acumular en la superficie visible de los dientes y encías.
- Subgingival. Se localiza por debajo de la línea de la encía, por lo que es más difícil de percibir.
¿Qué Problemas Puede Provocar en la Boca?
Si no se elimina correctamente la placa bacteriana y se forma sarro, pueden producirse, en función del tipo de bacterias predominantes, los siguientes problemas en la boca:
- Gingivitis. La placa y el sarro irritan e inflaman las encías, que se hinchan y sangran. Se pueden formar “bolsillos” en los que pueden proliferar bacterias.
- Periodontitis. Es una forma más severa de la enfermedad de las encías, en la que los ligamentos y el hueso que soportan el diente se destruyen. Con frecuencia, desencadena la pérdida de la pieza dental.
- Caries dentales. Son agujeros o cavidades que dañan la estructura del diente. Se producen cuando las bacterias presentes en la placa metabolizan los azúcares y producen ácidos capaces de disolver el esmalte con el paso del tiempo. La acumulación de sarro también provoca la aparición de caries, que pueden afectar al nervio dental si no tratamos a tiempo.
- Mal aliento (halitosis). Debido a menudo a una mala higiene oral, las bacterias presentes en la boca segregan compuestos de azufre que producen un olor desagradable. Puede ocurrir que el sarro no sea visible, pero que sí se perciba el mal aliento. Los “bolsillos” que se crean por la gingivitis y periodontitis acumulan bacterias y pueden incrementar la halitosis.
- Aumento de la sensibilidad en los dientes, sobre todo al frío y/o al calor.
Además, los trastornos dentales pueden llegar a provocar una gran variedad de problemas de salud sistémicos como trastornos digestivos o enfermedades cardiovasculares, entre otros.

¿Cómo se Trata el Sarro?
No es posible eliminar el sarro con el cepillado. Una vez se ha formado, solamente el odontólogo puede retirarlo mediante una tratrectomía, una limpieza dental que permite extraerlo mediante el uso de instrumentos especiales. En el caso de que ya se haya endurecido el sarro en tus dientes, la forma de eliminarlo es mediante una tratrectomía.
Una higiene dental o profilaxis dental realizada con las técnicas y aparatología adecuadas consigue eliminar todo el sarro de la parte visible del diente en una sesión de aproximadamente una hora. Se trata de un procedimiento indoloro y que no requiere ningún tipo de anestesia, aunque puede resultar un poco molesto para personas con elevada sensibilidad dental; en este caso, puede emplearse un espray con un anestésico local para insensibilizar el área.
Esta es una limpieza que es totalmente indolora y no requiere de ningún tipo de anestesia para desarrollarse. Para algunos pacientes que tengan mucha sensibilidad dental puede ser un poco molesta, pero en estos casos se utilizará un spray con lidocaína para insensibilizar la zona.
Asimismo, el sarro puede extraerse con un aparato que emite ultrasonidos que lo desintegran. Consiste en una limpieza profunda mediante ultrasonidos y curetas profesionales que permite eliminar el sarro que hay entre el diente y la encía.
En el caso de que el sarro se haya acumulado bajo las encías, es necesario realizar un curetaje o raspado dental. Sin embargo, en el caso de que se tenga una enfermedad en las encías más avanzada se debe hacer un curetaje dental o raspado dental que será una limpieza más profunda. Este implica una limpieza más profunda, que sí suele requerir la aplicación de anestesia local.
El sarro no puede eliminarse con el cepillado, el hilo dental ni los enjuagues, una vez formado solo desaparece con una limpieza profesional en el dentista.
¿Cómo hay que Limpiar la Boca para Prevenir el Sarro y la Placa Dental?
Para reducir al mínimo la placa bacteriana y evitar así que se forme el sarro, es necesario limpiar todos días los dientes, la lengua, las encías, el paladar y el interior de las mejillas. En concreto, una higiene oral completa debe incluir los siguientes cuidados personales:
- Cepillarse los dientes cuidadosamente. Debe hacerse tras cada comida pero, sobre todo, es fundamental realizar un cepillado profundo antes de irse a dormir, cuando baja la producción de saliva y los movimientos de la lengua, ya que estos contribuyen a remover la placa bacteriana. Puede utilizarse un cepillo manual o eléctrico, aunque estos últimos han demostrado retirar la placa con mayor eficacia si cuentan con tecnología oscilatoria-rotatoria. En todo caso, se recomienda que el cepillo tenga cerdas suaves o medias y que el cabezal no sea demasiado grande para que llegue a todos los rincones de la boca.
- Cepillarse las encías. Tras los dientes, debe cepillarse con suavidad la dentadura a lo largo de la línea de las encías.
- Usar un dentífrico con flúor. El dentífrico que usemos para el cepillado debe incluir flúor en su fórmula, porque ayuda a prevenir las caries. También existe la opción de realizar enjuagues bucales fluorados tras el cepillado dental. En niños deben emplearse dentífricos adaptados a su edad en contenido de flúor.
- Limpiarse los espacios interdentales. Si existe espacio suficiente, debe emplearse un cepillo interproximal o, si no, hilo o seda dental. Se recomienda el uso de hilo dental, cepillos interdentales o de un irrigador dental dependiendo de tu necesidad. Ambos deben usarse al menos una vez al día, preferiblemente por la noche, con el fin de asegurar la limpieza de las caras laterales de los dientes y que no queden restos de comida entre ellos. También se puede emplear un irrigador de agua para eliminar los desechos que se encuentren entre los dientes y debajo de las encías. Es especialmente importante la limpieza con cepillo interproximal, seda o irrigador, en personas que lleven implantes o puentes, ya que los espacios entre los dientes y la retracción de las encías pueden favorecer la acumulación de placa en espacios difícilmente accesibles.
- Limpiarse la lengua. Debe frotarse suavemente hacia adelante usando el cepillo de dientes o un limpiador lingual, ya que en ella se acumulan un gran número de bacterias.
Además, los expertos recomiendan un examen rutinario de los dientes al menos una vez al año y una limpieza profesional cada seis o doce meses con el fin de eliminar el sarro, ya que este puede acumularse en los dientes incluso aunque se lleve a cabo en casa una buena higiene dental.
No consumas refrescos o zumos a todas horas porque causarán que se aumente la probabilidad de formar placa. Seguramente en algún momento viste un vídeo en el que te explicaban que usar bicarbonato o agua oxigenada en tus dientes te ayudaba a blanquearlos y a eliminar el sarro. Lo ideal es no utilizar este tipo de remedios caseros para combatir el sarro, sino que acudas a la consulta con un dentista que se encargue de dejar tus dientes libres de sarro. Lo que si puedes hacer en tu hogar es conservar una buena higiene oral.
No todas las personas tienen el mismo pH en la saliva, y las personas que tienen un pH más ácido son mucho más vulnerables a las caries dentales. Sin embargo, si el pH de tu boca es más básico, esto ayudará a que tus dientes estén más protegidos de las caries.
La mejor forma para la prevención y mantener así una boca más sana es una buena higiene dental que te permita eliminar los restos de alimentos después de cada comida.