La Fascinante Historia de la Higiene Dental a Través de los Tiempos

La preocupación por la limpieza de los dientes y la historia de la salud dental comenzaron alrededor del año 3000 AC. Cuidarse los dientes no es algo moderno, hay evidencias que data de miles de años atrás. Como Clínica Dental Urbina te explicamos sobre la higiene bucodental a través de los tiempos. Sigue leyendo para conocer más sobre este tema tan interesante.

Los Orígenes de la Limpieza Dental

En aquella época las personas usaban palillos de madera y cepillos manuales hechos con cabellos de animales para limpiar los dientes. Los humanos han usado distintos elementos para limpiar sus dientes desde que usan herramientas. Palos como cepillos de dientes, pelo de caballo como hilo dental, entre otros.

Antiguo Egipto

Más adelante, los egipcios limpiaban sus dientes con los dedos y usaban agua con sal para culminar la limpieza. Los egipcios notaron que, además de ser necesaria la limpieza dental para evitar el mal olor, también era necesario hacer tratamientos en la dentadura. Los papiros médicos ignoran esta cuestión aunque algunos investigadores sostienen que se enjuagaban la boca después de las comidas. Esto lo hacían con agua que contenía una sustancia llamada “bed” compuesta de potasa obtenida de cenizas vegetales. También se servían de una pasta conocida como “saua bou”, desengrasante. Aunque, en último término, no se sabe si con intenciones dentífricas.

En realidad, no hemos de subestimar la importancia que los antiguos egipcios otorgaban al cuidado personal. Ambos sexos, sobre todo entre las clases más acomodadas, prestaban mucha atención a su aspecto y querían, además, estar a la última en materia de moda y maquillaje, nada muy distinto a lo que ocurre hoy en día. Un claro ejemplo de ello son los ajuares funerarios descubiertos en algunas tumbas, donde sus propietarios fueron enterrados con un auténtico arsenal de productos cosméticos.

Otro aspecto que los antiguos egipcios tenían muy en cuenta era la higiene bucal, necesaria para tener un aliento fresco y agradable ya que era muy habitual el consumo de grandes cantidades de ajo, cebolla y rábanos. Por ejemplo, el historiador romano Plinio informa de que los egipcios se limpiaban los dientes con una pasta elaborada a base de raíces de plantas y se la aplicaban con una rama previamente masticada o con una caña rígida.

Mesopotamia

Entre los ríos Eufrates y Tigris se desarrollaron las sucesivas culturas de los Sumerios, Akadios, Babilonios, etc. Allí nació la antigua creencia del gusano destructor de los dientes y en las Tablillas encontradas en Ninive, Susa, Assur y otras ciudades. Hay numerosas referencias al tratamiento de las molestias bucodentarias. Para limpiarse la dentadura recomendaban una mezcla compuesta de alumbre, menta y turu aromático. Debido a su poder corrosivo atacaba al esmalte de los dientes, por lo que se evitaba administrarlo en gargarismo y colutorios. Sin embargo, se empleaba a dosis pequeñas -como hacían los habitantes de Mesopotamia- en preparados dentífricos, porque atacaba el sarro y las manchas de los dientes.

India

C.), texto atribuido al médico Caraka, aconseja limpiarse los dientes con la raíz de una planta astringente que debe ser machacada dos veces al día. Pero es el Sushruta, otro texto médico, donde hay más alusiones a esta práctica. “Un hombre -dice- debe cepillarse los dientes al levantarse de la cama”. Aconseja frotarlos con una mezcla de miel y diversas sustancias. Así se evitaría el mal aliento y al mismo tiempo: “Se sanea la boca, saben mejor los alimentos y produce satisfacción al espíritu”.

Otras Culturas Antiguas

Las personas de la Península Arábiga, Norte de África y la India limpiaban sus dientes masticando palos, hechos del árbol Salvadora persica. Se acepta que fueron los chinos quienes, en el siglo XV, inventaron el cepillo de dientes con las cerdas verticales al mango, con la higiene dental como objetivo. En sus grandes libros el “Nei Ching” y “El espejo dorado” hay recetas para limpiar los dientes con polvos de caparazón de tortuga. También se utilizaban cuernos de ciervo pulverizado, conchas de cigarra, etc.

Los japoneses usaron también desde antiguo, los cepillos dentales y polvos dentríficos. Al principio empleaban tallos de ramitas de sauce desflecadas. En cuyo extremo ponían un dentífrico compuesto de tierra mezclada con sal y aromatizada con almizcle. El famoso doctor griego Hipócrates fue uno de los primeros en recomendar la limpieza de los dientes con una pasta dental seca, que llamaban polvo dentífrico.

La Higiene Dental en la Antigua Roma

Como es lógico, en la antigua Roma, la higiene personal y pública no era tan avanzada como en la actualidad. Sin embargo, sí existían algunos hábitos y prácticas de higiene que se consideraban importantes para su bienestar y salud. Hay varios ejemplos de ello: la popularidad de los baños públicos, el uso del aceite de oliva para limpiar el cuerpo, el acceso a agua potable y la instalación de equipamientos de alcantarillado en muchas ciudades.

A los romanos les gustaba mantener la dentadura blanca. Ante la inexistencia de otras alternativas, se hizo común el enjuague con orina, tanto animal como humana. El motivo es que la orina contiene amoníaco, un compuesto de nitrógeno e hidrógeno, que es capaz de actuar como agente de limpieza.

Palillos y ramas masticables: los romanos usaban palillos llamados dentiscalpia, hechos con madera de lentisco, oro o incluso plumas. Pasta de dientes rudimentaria: elaboraban pastas con cenizas de huesos, cáscaras de huevo trituradas y polvo de conchas marinas.

Al contrario de lo que podríamos imaginar, los restos dentales de los romanos muestran que padecían menos caries que en la actualidad. Dieta baja en azúcar: su alimentación, basada en vegetales, frutas y cereales no procesados, y casi sin azúcares refinados, protegía sus dientes de forma natural.

Evolución de los Enjuagues Bucales

Más adelante leerás que hay referencias a enjuagues bucales en el Antiguo Egipto; también las hay en China, Grecia y Roma. Pero la referencia más antigua de uno como tal viene del siglo I antes de Cristo en Roma, compraban botellas de orina portuguesa y las usaban para enjugarse. Se creía que la amoníaco en la orina desinfectaba la boca y limpiaba los dientes. Esto se usó hasta el siglo XVIII en algunas culturas.

Otros enjuagues bucales que se usaron fue sangre de tortuga, que se creía que desinfectaba la boca y limpiaba los dientes. También se mezclaron frutos rojos, menta y vinagre o vino. Anton van Leeuwenhoek, conocido como el padre de la microbiología, descubrió las bacterias en la boca en el siglo XVIII. Y buscó soluciones para matarlas, entre ellas el amoniaco y el alcohol. Este último todavía es uno de los ingredientes más populares del enjuague bucal.

En 1865 el doctor inglés Joseph Lister hizo la primera cirugía con el quirófano esterilizado con antisépticos. Esta práctica reducía la mortalidad y fue muy conocida. Luego inspirados por esto, el Dr. Joseph Lawrence creó el Listerine, un enjuague bucal que se usaba para limpiar la boca y esterilizar las heridas quirúrgicas.

Siglos XVIII, XIX y XX: Avances Significativos

La higiene bucodental a través de los tiempos fue mejorando. Ya con la medicina más avanzada surgieron otras formas de cuidarse los dientes. Aunque hay casos como el del doctor francés Pierre Fauchar, que es considerado el padre de la odontología moderna, que recomendaba no cepillarse. En 1700, el inglés Willian Addis fue el primero en vender cepillos de dientes en grandes cantidades. Y antes de que se creara la pasta dental moderna se usaba una mezcla de polvos que tenía algo abrasivo, como talco, mezclado con aceites esenciales. El cepillado diario se convirtió en una tarea común durante la Segunda Guerra Mundial. El cepillo dental de nylon surgió en 1938 y el eléctrico en la década de los sesenta.

La Odontología Moderna

En esas bandas se colocaban los dientes que hacía falta reponer se fijaban usando alambres. La odontología es una ciencia que se encarga del mantenimiento de la salud bucodental. En el siglo XX se hicieron los aportes más destacados en la historia de la salud dental. La salud dental en la actualidad sigue siendo motivo de interés para los especialistas, científicos y pacientes.

La Aristocracia Francesa y la Higiene

Lejos, muy lejos del glamour. La imagen que el cine y la pintura han transmitido del estilo de vida de la gran aristocracia francesa y de la corte del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, rodeada del lujo más hiperbólico, esconde una realidad mucho menos conocida. La aristocracia francesa de la época tenía como rutina al levantarse lavarse las manos con agua, pero solo eso porque, en general, el lavado era en seco.

En realidad, se buscaba una apariencia de limpieza como convención social. Cuando venían de cazar, de dar un largo paseo o de un viaje, se frotaban con un trapo de algodón o de hilo, con mucho perfume y a veces con un poco de alcohol. En aquella época, era a través de la ropa interior como, paradójicamente, se mostraba la higiene. La limpieza de la ropa interior era mucho más importante que el lavado del cuerpo. Quienes podían permitírselo, se cambiaban varias veces al día y para evitar los malos olores, se perfumaban el cuerpo con esencia de flores.

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