La higiene bucal en la antigüedad: Un vistazo a las prácticas dentales de nuestros antepasados

La preocupación por la higiene bucal no es un invento moderno. A lo largo de la historia, diversas civilizaciones han desarrollado métodos y prácticas para mantener sus dientes limpios y sanos. Desde los antiguos egipcios hasta los romanos, la higiene bucal era una parte importante de la vida cotidiana.

Cuidados e higiene bucal en tiempos de los Tudor - breve historia del consumo de azúcar.

Los antiguos egipcios: Pioneros de la higiene bucal

En palabras de Heródoto, quien visitó Egipto en el siglo VI a.C., los egipcios "situaban la limpieza por encima del decoro". Según el famoso historiador griego, los habitantes del país del Nilo tenían algo así como una obsesión por la higiene corporal, algo que al parecer se convirtió en un aspecto fundamental de sus vidas. De hecho, el árido clima egipcio, con su ambiente cargado de polvo y su calor asfixiante, convertía la higiene personal en algo esencial para preservar la salud.

Otro aspecto que los antiguos egipcios tenían muy en cuenta era la higiene bucal, necesaria para tener un aliento fresco y agradable ya que era muy habitual el consumo de grandes cantidades de ajo, cebolla y rábanos. Por ejemplo, el historiador romano Plinio informa de que los egipcios se limpiaban los dientes con una pasta elaborada a base de raíces de plantas y se la aplicaban con una rama previamente masticada o con una caña rígida.

Pintura de la tumba del gobernador Sarenput II en Qubbet el-Hawa.

En el antiguo Egipto ya utilizaban una crema dental fabricada con pezuñas de buey, sal, pimienta, mirra, cáscara de huevo quemada, agua y piedra pómez. Y mejoraban el sabor de estas cremas con menta o flores.

Aunque, sin embargo, todos estos cuidados no evitaban los problemas dentales. La finísima arena del desierto se introducía en las casas y pasaba a formar parte de alimentos como el pan, lo que tenía un efecto abrasivo en los dientes. Los abscesos eran muy corrientes y muchas personas murieron de problemas derivados de ellos, como el longevo faraón Ramsés II. La caries, sin embargo, era un problema menor, sobre todo entre las clases populares, debido a que ingerían muy pocos productos azucarados. Esta era una dolencia más habitual entre las clases altas, que sí consumían pasteles endulzados con miel y dátiles.

La higiene bucal en la Antigua Roma: Innovación y controversia

Como es lógico, en la antigua Roma, la higiene personal y pública no era tan avanzada como en la actualidad. Sin embargo, sí existían algunos hábitos y prácticas de higiene que se consideraban importantes para su bienestar y salud. Hay varios ejemplos de ello: la popularidad de los baños públicos, el uso del aceite de oliva para limpiar el cuerpo, el acceso a agua potable y la instalación de equipamientos de alcantarillado en muchas ciudades.

A los romanos les gustaba mantener la dentadura blanca. Ante la inexistencia de otras alternativas, se hizo común el enjuague con orina, tanto animal como humana. El motivo es que la orina contiene amoníaco, un compuesto de nitrógeno e hidrógeno, que es capaz de actuar como agente de limpieza. Hoy en día, el amoníaco es un ingrediente en los productos de limpieza más útiles para vidrio, porcelana, acero inoxidable y para quitar la suciedad adherida al horno, por ejemplo.

Retrete romano.

Para almacenarlo, existían tinajas públicas en las que los romanos podían hacer sus necesidades. Los ciudadanos esperaban hasta que la orina se esterilizada y se disolviera en amoníaco. Una vez hecho esto, existían diferentes recetas. Algunas, como la del médico, del siglo I, Escribonius Largus, que aconsejaba usarlo junto con vinagre, miel, sal y cristal molido. Otros, como el autor, filósofo y comandante Plinio el Viejo recomendó los siguientes ingredientes: "cenizas, cabeza de liebre y dientes de burro, mezclados con extractos de cerebro de ratón o liebre".

Al contrario de lo que podríamos imaginar, los restos dentales de los romanos muestran que padecían menos caries que en la actualidad. Dieta baja en azúcar: su alimentación, basada en vegetales, frutas y cereales no procesados, y casi sin azúcares refinados, protegía sus dientes de forma natural.

Otros métodos y curiosidades de la higiene bucal en la antigüedad

  • Palillos y ramas masticables: Los romanos usaban palillos llamados dentiscalpia, hechos con madera de lentisco, oro o incluso plumas.
  • Pasta de dientes rudimentaria: Elaboraban pastas con cenizas de huesos, cáscaras de huevo trituradas y polvo de conchas marinas.
  • Prótesis y dientes falsos: Inspirados por los etruscos, los romanos usaban oro y dientes de animales o humanos para reemplazar piezas perdidas.

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