El diente de león, conocido científicamente como Taraxacum officinale, es una planta herbácea vivaz de la familia de las asteráceas.
Esta planta, diseminada prácticamente por todo el globo, es oriunda de Europa, Asia y América del Norte. En China el diente de león también crece salvaje por doquier. En jardines, prados y bordes de los caminos crece en suelos ricos nitrógeno.
Sus flores amarillas forman grandes ramilletes, visibles desde primavera hasta el verano en las ricas praderas para la apicultura. Todo el mundo ha pedido alguna vez un deseo soplándolo ¿verdad?

Si algo no le falta a esta flor son los nombres. El más común, Diente de León por la forma dentada de sus hojas. Con cierta gracia se la conoce como 'meacamas' por la creencia popular de que si se cortaban varias de estas flores por la noche podríamos sufrir un poco de incontinencia urinaria. Creencias al margen, es cierto que su consumo tiene efectos diuréticos.
También se le conoce como achicoria amarga ya que su raíz seca se ha utilizado como sustituto de la achicoria. Además se la llama 'botón de oro' por su color amarillo intenso o 'lechugilla' por la utilización de sus pétalos en ensaladas.
El nombre de "Panadero o abuelo" viene dado por la costumbre de soplarla -cuando tiene esa característica pelusilla blanca- diciendo "panadero tráeme buena suerte”.
Entre otros nombres comunes se encuentran: diente de dragón, achicoria, chicoreta, amargón, meacamas, lechuguilla, litariega, taraxacón, serraja, pelosilla, corona de fraile, chinita de campo, flor de macho.
Una vez polinizado, el diente de león formará ese clásico «pompón» que de vez en cuando soplamos pidiendo deseos. Ese»pompón» está en realidad formado por muchas semillas, ya que el diente de león al igual que la caléndula o el girasol, es una planta compuesta (su «flor» está en realidad formada por muchas pequeñas flores).

Es una planta perenne que mide 30 cm de altura, con hojas en la base del tallo y colocadas en roseta. Las flores son hermafroditas de color amarillo dorado que la hacen fácilmente identificable. Cada flor es un conjunto de flores más pequeñas reunidas en una inflorescencia llamada capítulos, los cuales se emplean para predecir el tiempo, ya que cuando va a llover estos se cierran, este proceso también tiene lugar al atardecer.
Se encuentra fácilmente en los caminos, pastizales, prados, y sobre todo en jardines, tanto que generalmente es considerada como una mala hierba por los jardineros.
Usos y propiedades del diente de león
Si existen plantas silvestres curativas o con tantos beneficios, definitivamente son los dientes de león, de hecho los médicos árabes recomendaban su uso terapéutico desde los siglos X y XI, algunas de sus propiedades son: depurativas, laxantes, diuréticas, antidiabéticas, entre muchas otras. Además podemos comer sus flores, en ensalada o rehogándolas con aceite de oliva.
En la medicina popular de la Antigua Grecia ya se apreciaba el diente de león por sus propiedades contra las molestias estomacales. También en las antiguas civilizaciones árabes del Oriente los médicos describieron los múltiples efectos beneficiosos de esta planta sobre la salud. En la Edad Media los sanadores utilizaban su jugo lechoso para tratar las enfermedades oculares.
El diente de león es un tónico amargo que estimula la secreción de los órganos de la digestión. Se utiliza en caso de hipoacidez, cálculos biliares, falta de apetito y en trastornos digestivos en general. Además, ejerce una acción sobre el hígado y la vesícula biliar, con la que se dobla e incluso se cuadriplica la secreción de bilis.
Es especialmente eficaz y valioso como depurativo y diurético, ya que contiene altos niveles de sales de potasio. Su efecto diurético puede ser útil para bajar la presión arterial, aliviar la retención de líquidos en la fase premenstrual y el reuma. También se ha recomendado en el tratamiento de cálculos del riñón, órgano que se ve favorecido no solamente por la actividad diurética, sino por un efecto depurativo más general, debido a un estímulo inespecífico de la función celular y del metabolismo en amplio, que podría deberse a los enzimas vegetales que esta planta contiene. Por ello, se recomienda como tratamiento depurativo de fondo en casos como el reumatismo, o como tónico general, sobre todo en forma de las tradicionales “curas primaverales” depurativas.
Los tallos floríferos recién cogidos, de los que se comen cada día unos 5 o 6, crudos, ayudan rápidamente contra la hepatitis crónica, reduciendo la inflamación del hígado e ictericia.
Tiene propiedades anti-inflamatorias que pueden proporcionar beneficios a las personas con asma, resfriados y otras enfermedades inflamatorias. Funciona como prebiótico. La raíz ayuda en casos de anemia, hipertensión e hipoglucemia y también se cita en fuentes científicas como una alternativa a la quimioterapia en ciertos tipos de leucemias.
Externamente, el látex elimina verrugas, lunares, granos, callos, eccemas, llagas y alivia las picaduras de abejas, además de tener una acción antibacteriana.
La importancia nutricional del diente de león desde el punto de vista médico reside en su alto contenido en principios amargos (taraxacina, eudesmanólidos), triterpenos, flavonoides, xantófilos, carotinoides, vitamina B2 y C así como potasio (contenido en las hojas: 483 mg %)* La raíz es especialmente rica en inulina en el otoño (40%). Así el diente de león actúa como fármaco amargo de suave acción colerética, diurética y estimuladora del apetito; y como coadyuvante en las patologías hepáticas, las colecistopatías y los trastornos de la digestión, especialmente cuando existe una mala digestión de las grasas.
La fitoterapia occidental le atribuye efectos coleréticos y diuréticos, así como de estimulación del apetito. En la Monografía de la Comisión E se mencionan como campos aceptados de aplicación los trastornos del flujo biliar, la estimulación de la diuresis, la falta de apetito y los trastornos dispépticos. Se considera contraindicado en casos de cierre de las vías biliares, empiema vesicular y obstrucción intestinal. Existen presentaciones por vía oral tanto sólidas como líquidas. Para preparar la infusión se toman 1-2 cucharaditas (3-4 g) del producto finamente triturado o en polvo y se añaden 150-200 ml de agua hirviendo, se deja reposar la infusión 10-15 minutos y se filtra.
Valor nutricional
Las hojas del diente de león son muy nutritivas. Contienen un 15% de proteínas, un 338% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A y dos hojas recién cortadas aportan la cantidad diaria de vitamina C. Otros componentes son las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B12, E, K, P y D, biotina, inositol, ácido omega-3, flavonoides (luteolósido y cosmosiósido), esteroles, taninos, látex, azúcares, esteroles y diversos aminoácidos como asparagina y glutamina.

A continuación, se muestra una tabla con el valor nutricional del diente de león:
| Nutriente | Cantidad por 100g |
|---|---|
| Proteínas | 15% |
| Vitamina A | 338% de la IDR |
| Vitamina C | Presente en dos hojas recién cortadas |
| Vitaminas del grupo B | B1, B2, B3, B5, B6, B12 |
| Vitaminas | E, K, P y D |
| Otros | Biotina, inositol, ácido omega-3, flavonoides, esteroles, taninos, látex, azúcares, aminoácidos |
Uso culinario
El uso del diente de león como alimento está ampliamente difundido en España. Las partes más apreciadas, a pesar de ser algo amargas, son las hojas, las cuales son consumidas en ensaladas o cocidas en guisos y fueron utilizadas sobre todo en épocas de escasez como en la posguerra.
Las raíces crudas son muy amargas pero se pueden cocer en dos cambios de agua con una pizca de bicarbonato. Con este fin recogemos la raíz pivotante en primavera u otoño. Es muy apreciada por los japoneses que la toman salteada en un poco de aceite con salsa de soja, o bien en buñuelos.
Las raíces de dos años se cosechan en otoño, se secan y tuestan para hacer un muy buen sustituto del café sin cafeína.
Las hojas jóvenes se toman crudas en ensaladas y sándwiches y las más viejas escaldadas para eliminar su amargor o también salteadas, en sopas, guisos, jugos y como verdura cocida.
Las flores y tallos florales crudos, dan sabor agridulce y color a las ensaladas. Los pétalos o lígulas se utilizan para hacer vino, licores y panqueques. Los botones florales antes de abrir se emplean en frituras, buñuelos, tempura y también pueden ser conservados en vinagre, usándolos como alcaparras. Las semillas se pueden comer tanto crudas como tostadas pero siempre mejor molidas.
DIENTE de LEÓN, propiedades y recetas.
Otros usos
Pero además, en el huerto nos ayudan de muy diversas maneras. Por ejemplo, se puede utilizar como estimulante para preparar a nuestras plantas ante el estrés hídrico en situaciones de sequía. Además sus flores son casi las primeras en florecer tras el invierno (son plantas anunciadoras de la primavera), por lo que serán fuente de néctar y polen para nuestros polinizadores para apoyar su alimentación en la nueva etapa reproductiva, tanto para las hembras como las nuevas crías. De hecho, el diente de león es fundamentalmente polinizado por abejas.
Asociado con otros vegetales, el diente de león puede inhibir el crecimiento de sus vecinos en caso de proximidad excesiva.
El extracto fermentado de diente de león es un buen estimulante de la tierra y la vegetación por sus principios activos como el ácido salicílico, el potasio, el etileno y por los principios activos presentes en el látex amargo de las raíces. Para hacer este extracto se recoge la planta entera. Se puede secar, lo que en este caso, las raíces deben secarse por separado después de haberlas cortado en trocitos.