¿Cómo se saca un diente? Guía completa sobre la extracción dental

La extracción dental, médicamente denominada como exodoncia, es el procedimiento llevado a cabo por el profesional odontológico para sacar uno o varios dientes de un paciente. Una exodoncia es el término médico utilizado para denominar a la extracción de una o varias piezas dentales.

Aunque el objetivo de un buen dentista siempre será mantener el diente, hay ocasiones en las que se debe practicar una extracción dental. No hay que olvidar que la extracción dental es irreversible, y aunque hay muchas formas de sustituir dientes faltantes (implantes, puentes, prótesis…), por lo general, el objetivo es intentar conservar la pieza original.

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Causas comunes para la extracción de un diente

Las extracciones dentales son procesos que se realizan para sacar los dientes del alveolo dental. Aunque lo ideal es mantener los dientes intactos, existen razones por las cuales remover una pieza dental es necesaria. Los dientes permanentes están destinados a durar toda la vida. No obstante, las extracciones dentales pueden ser necesarias en casos como:

  1. Daño dental irreparable debido a caries severa: Cuando una caries se extiende mucho puede llegar a destruir el diente hasta tal punto que no se puede recuperar con ningún tratamiento conservador. Esto sucede cuando la caries dental llega al centro del diente. Aquí, las bacterias producidas por la descomposición de los alimentos pueden invadir la pulpa y causar una infección. En este caso, un procedimiento de conducto radicular puede ayudar a tratar la infección. Sin embargo, si esta es grave, tu dentista puede realizar una extracción dental para evitar la propagación de la infección.
  2. Enfermedad periodontal avanzada: Los casos más avanzados de enfermedad periodontal pueden llegar a afectar al hueso dental de tal manera que el diente se queda sin soporte, por lo que comienza a moverse. El tipo más grave de enfermedad periodontal afecta los ligamentos periodontales y el hueso alveolar. Mientras que en algunos casos puede provocar el aflojamiento de un diente. Cuando esto sucede, las extracciones dentales son una opción.
  3. Absceso dental: El absceso dental, coloquialmente conocido como flemón, es una infección con pus que afecta a la raíz.
  4. Falta de espacio y malposición de los dientes: La falta de espacio y la malposición de los dientes puede requerir la extracción de generalmente los premolares para generar el espacio necesario y así poder colocar los dientes en su posición correcta con un tratamiento de ortodoncia.
  5. Dientes supernumerarios: Un diente supernumerario es aquel que excede a la dentición normal, es decir, que supera al número habitual de piezas dentales. Estos dientes pueden no causar ningún tipo de problema, pero generalmente producen apiñamientos, impactaciones o desplazamientos de otras piezas.
  6. Dientes impactados: Son aquellos que no erupcionan correctamente ya sea por falta de espacio, por traumatismo o por no haber llegado a nacer (agenesias). Aunque hay tratamientos que permiten su recuperación, en algunos casos la única alternativa es extraerlos. El caso más frecuente de dientes impactados son las muelas del juicio, en las que es frecuente que queden retenidas dentro del hueso por no tener el espacio suficiente para salir.
  7. Después de un accidente: Cuando ocurre un accidente, como un choque automovilístico, y el paciente requiere tratamiento dental, la primera opción siempre será preservar los dientes. Pero, si el traumatismo es muy grave, puede ser necesaria una extracción.

A lo largo de la vida, el ser humano desarrolla dos denticiones, la de los dientes de leche, que son 20 piezas y suelen aparecer a lo largo de los dos primeros años, y los definitivos, que empiezan a salir entre los 6 y 7 años y extenderse hasta la adolescencia. Los últimos dientes que erupcionan son las muelas del juicio, que suelen aparecer entre los 17 y 24 años. Y aunque en algunas situaciones salen sin dar mayor problema, muchos pacientes sufren con ellas, por lo que pueden necesitar ser sacadas.

Procedimiento de una extracción dental

Para ello, un cirujano oral o un dentista revisará minuciosamente tus dientes, encías y boca antes de extraer el diente. En caso de no haber otra solución, no tengas miedo, si estás en nuestras manos la extracción será lo menos dolorosa posible.

Las extracciones dentales generalmente se realizan de forma ambulatoria, relativamente rápido y con anestesia local, general, intravenosa o una combinación de ambas. Sin embargo, cuando se trata de dientes rotos o impactados el procedimiento es más complejo.

A continuación, te describimos el proceso de las extracciones dentales en detalle. Sin embargo, cabe acotar que, dependiendo del caso, este puede variar.

Anestesia

El diente que se va a extraer generalmente se duerme inyectando anestesia local alrededor de los nervios que proporcionan sensación al diente. Las molestias causadas por la inyección se pueden minimizar. Para ello se utiliza un gel anestésico tópico, uno o dos minutos antes de la inyección. La extracción de una pieza dental no debería de doler. La extracción de dientes debe ser realizada por un odontólogo general, un cirujano bucal o un periodontólogo. El procedimiento es bastante sencillo y no resulta tan doloroso como se puede creer, ya que para hacer una extracción se necesita que la zona sobre la que se va a trabajar sea sedada o anestesiada. Una vez que la anestesia hizo efecto, el dentista toma el elevador, que es una herramienta especial para extraer dientes y comienza a aflojarlo. Aunque se siente la presión por la fuerza ejercida sobre la pieza dental, este procedimiento es indoloro. Sí, hay extracciones en donde se necesita sedación completa para que la persona se duerma.

Aflojar el diente

Los dientes normalmente no están fusionados con el hueso. Tienen un ligamento amortiguador que los suspenden de la cavidad del diente óseo. Se llama ligamento periodontal y el primer paso para extraer un diente es liberarlo de este. El diente se afloja dentro de su alvéolo aplicando una palanca sobre el diente, mediante un instrumento llamado elevador. Hay ocasiones en las que el diente tiene raíces múltiples o retorcidas, por lo que puede estar muy suelto y aún no ser removible sin ser seccionado en pedazos individuales.

Extracción dental

Cuando el diente está lo suficientemente flojo, se adapta una pinza al diente para extraerlo del maxilar. Las pinzas se asemejan a los alicates, pero con mordazas especialmente diseñadas para el tipo de diente que se extrae. Utilizadas correctamente, las pinzas simplemente «entregan» el diente aflojado. Por lo general, no se usan para aplicar fuerzas pesadas al diente.

Hasta ahora hemos descrito lo que sería una exodoncia simple, pero puede haber intervenciones más complejas que requieran de cirugía. Esta puede incluir levantar la encía, eliminar el hueso que rodea al diente, dividir la pieza en varios trozos, etc. En primer lugar, el dentista afloja el diente afectado con diversos instrumentos y, a continuación, lo extrae del maxilar con unas tenazas. Se extrae todo el diente, incluidas las raíces. En casos más complicados, también puede ser necesaria la cirugía dental.

En una extracción dental normal sin cirugía dental, el dentista primero suelta el diente de la encía y lo afloja con una palanca en movimientos de rotación e inclinación. La extracción dental no es una proeza de fuerza: Es más bien una cuestión de destreza. Sólo cuando el diente está realmente flojo puede extraerse de la mandíbula con las tenazas. Si se extrajera simplemente con fuerza bruta, se rompería. En las extracciones sin complicaciones, se tarda unos cinco minutos en extraer el diente; si hay complicaciones, el procedimiento puede durar hasta una hora.

Sutura

El proceso de cura consiste en raspar suavemente las paredes de la cavidad bucal, para eliminar cualquier tejido infectado o patológico residual. Luego se procede al lavado del alvéolo con solución salina, para eliminar cualquier residuo que haya quedado. Puede existir la posibilidad de que se produzca un sangrado prolongado. En este caso, se pueden colocar materiales como la esponja hemostática en el alvéolo que ayuden con la formación de coágulos de sangre.

Las suturas se utilizan sobre todo después de una extracción «quirúrgica» o cuando se han extraído varios dientes seguidos. Para finalizar se coloca una gasa doblada sobre el sitio de la extracción, que debe ser mordida por el paciente para crear una presión firme.

Cuando se haya sacado el diente, te podrás ir a casa, pero debes tener en cuenta que las 24 horas siguientes son fundamentales para que la recuperación sea lo mejor posible. Tras la extracción, es necesario que se detenga la hemorragia y además hay que ayudar a que se forme un coágulo. Deja la gasa en su sitio entre 20 y 30 minutos. Normalmente después ya se habrá formado el coágulo y podrás retirar la gasa.

El odontólogo detiene el sangrado, limpia la zona y si es necesario realizar una sutura, lo hace.

Cuidados después de una extracción

Tan importante es informar correctamente al profesional antes de la intervención como seguir las recomendaciones que hará tras la exodoncia. Normalmente, las recuperaciones de las extracciones dentales tardan unos días. Los siguientes pasos te ayudarán a garantizar que esta se realice sin problemas:

  • Aplica compresas de hielo en la mejilla directamente después del procedimiento para reducir la hinchazón. Usa la bolsa de hielo durante 10 minutos, descansa y repite nuevamente.
  • Deja la gasa que te colocó el dentista durante tres o cuatro horas, o hasta que esté empapada de sangre.
  • Toma los medicamentos recetados, incluidos los analgésicos de venta libre.
  • Descansa y relájate las primeras 24 horas. No vuelvas inmediatamente a tu rutina habitual al día siguiente.
  • No enjuagues la zona durante 24 horas después de la extracción dental y escupe suavemente.
  • Usa almohadas para levantar la cabeza cuando te acuestes.
  • Cepíllate y usa seda dental como de costumbre, pero evita el sitio de la extracción.
  • El día después del procedimiento come alimentos blandos, como yogur, pudín y puré.
  • Después de 24 horas, agrega media cucharadita de sal a ocho onzas de agua tibia para enjuagarte la boca.
  • Si sientes un dolor que no desaparece después de varios días, o notas signos de infección, ve al dentista inmediatamente. La fiebre, el pus o el drenaje de la incisión son signos de alarma.

Evita cualquier contacto con la zona de la extracción durante los 3 primeros días, como es el impulso de tocar el hueco con la lengua. También se recomienda masticar del lado contrario a la extracción para evitar que restos de alimentos entren en el alvéolo. En general, en los días venideros, hay que consumir alimentos suaves y fríos. También, evita consumir alcohol y tabaco, ya que pueden retrasar la curación.

Tras la exodoncia, hacer una fuerte compresión en la zona mordiendo una gasa durante una hora, aproximadamente. Durante las primeras 24 horas después de una extracción dental no se deberá escupir ni enjuagar. Durante el día de la extracción y hasta cumplirse las 24 horas todo lo que se coma o beba deberá ser frío o a temperatura ambiente. No cepillarte los dientes el mismo día después de la extracción. A partir del día siguiente, cepillar con un cepillo suave o quirúrgico y con mucho cuidado. Durante una semana aproximadamente, evitar comer alimentos pequeños y/o con semillas, como arroz, sémola o cereales. No fumar ni beber alcohol.

Posibles complicaciones

Aunque la exodoncia se realice correctamente y el paciente siga a rajatabla las pautas indicadas por el profesional, es habitual que en la zona intervenida se inflame, aparezcan hematomas o se se perciba una ligera sensación de incomodidad o dolor, síntomas que tienden a desaparecer por sí solos.

Entre los más habituales se encuentran que en la zona de la extracción aparezcan hematomas o se produzca inflamación; o sentir dolor o sensación de incomodidad en el lugar donde se aplicó la inyección de la anestesia.

Alveolitis

Una de las complicaciones más dolorosas que pueden acompañar a una exodoncia es la alveolitis, que suele ocurrir tres o cuatro días después de la extracción. En condiciones normales se forma un coágulo de sangre para proteger la zona intervenida. Hablamos de alveolitis cuando este coágulo se rompe o no se forma correctamente, dejando al descubierto el hueso y los nervios, produciendo un dolor muy intenso.

Suele ocurrir al 3-4 días después de haber realizado la extracción. Provoca un dolor muy intenso que ha de ser tratado lo antes posible. Se produce normalmente porque el coágulo de sangre que estaba taponando la cavidad dejada por la pieza extraída se desintegra, dejando al descubierto el hueso y los nervios.

Infecciones

Por pequeña que sea, cualquier cirugía no está exenta de riesgos y las infecciones son uno de ellos.

Daño a estructuras cercanas

Aunque el profesional siempre va a tratar de hacer el trabajo de la forma más precisa posible, durante la extracción podrían dañarse algunas estructuras próximas a la zona intervenida, como pueden ser dientes, nervios, hueso, etc. En casos excepcionales, la extracción de un diente inferior puede dañar los nervios cercanos, lo que puede resultar en entumecimiento, hormigueo o sensibilidad en la zona. Estos síntomas a menudo mejoran con el tiempo, pero en algunos casos, pueden ser permanentes.

Sangrados anormales

Aquellos pacientes que tengan problemas de coagulación, que tomen medicamentos anticoagulantes o que no sigan las normas posoperatorias, podrían experimentar sangrados anormales tras la intervención. Sangrado es común después de una extracción.

Hematomas e inflamación

Aunque por lo general no suelen ocurrir, en ocasiones es posible que la zona se inflame y se produzcan hematomas.

Trismo

El trismo es la incapacidad de abrir completamente la boca, que puede deberse a múltiples causas, entre ellas consecuente a una extracción dental. Puede ser temporal o, en raras ocasiones, persistente, y generalmente se debe a la inflamación de los músculos de la mandíbula o a una infección. Durante el procedimiento de extracción, es posible que se requiera una apertura de boca prolongada para acceder al diente y realizar la extracción. Esta posición puede causar tensión en las articulaciones temporomandibulares, lo que podría llevar a dolor o contractura.

Osteonecrosis

Se trata de un efecto secundario de los medicamentos antirresortivos (tomados normalmente para la osteoporosis, como los bisfosfonatos y los anticuerpos monoclonales) que pueden afectar a la cicatrización del hueso, provocando su necrosis.

Existen ciertos medicamentos, normalmente para la osteoporosis, llamados antirresortivos (bisfosfonatos, anticuerpos monoclonales, etc.) que pueden tener un efecto secundario sobre la cicatrización del hueso, produciendo una necrosis del mismo.

Información importante antes de la extracción

Antes de someterte a una exodoncia, es fundamental informar al odontólogo de cualquier circunstancia que pueda influir en su correcto desarrollo. Si estás bajo tratamiento con bisfosfonatos o anticuerpos monoclonales, una medicación frecuente en mujeres posmenopáusicas, con osteoporosis y/o cáncer de mama, es fundamental comunicárselo a tu dentista. Este tipo de medicación puede tener un efecto secundario que afecta a la cicatrización del hueso, especialmente después de una extracción dental, conocida como osteonecrosis del maxilar. En estos casos puede ser necesario la realización de la extracción dental en combinación con la aplicación de factores de crecimiento, como forma de prevención de esta complicación.

Cualquier medicamento que estés tomando. Puede haber más casuísticas, por las cuales tu dentista te debería preguntar.

Extracción de un diente en el paladar

Si estás aquí, es probable que te hayan dicho algo sobre la extracción de un diente en el paladar, y claro, ya te estarás haciendo un montón de preguntas. Lo entendemos perfectamente, no es una situación común de las que uno escucha todos los días. Pero, tranquilo, que en este post te vamos a explicar todo de manera sencilla y directa. Porque, sí, este tipo de extracción tiene sus peculiaridades, pero tampoco es nada que no se pueda solucionar con un buen equipo de profesionales. Vamos allá.

¿Qué es exactamente la extracción de un diente en el paladar?

Antes de nada, conviene entender bien lo que pasa cuando te dicen que tienes un diente en el paladar. Los dientes, como sabrás, normalmente erupcionan dentro de las encías, pero a veces, por razones que pueden ser genéticas, o por falta de espacio en el maxilar, un diente decide aparecer en el lugar equivocado, en este caso, en el techo de la boca. ¡Vaya sitio! A este fenómeno lo llamamos erupción ectópica, que básicamente significa que el diente se ha “despistado” en su trayecto.

Pues porque si no lo hacemos, ese diente puede causar varios problemas. Dolor, incomodidad al hablar o al comer, interferir con el resto de los dientes e incluso hacer que algunos se desplacen o se desgasten de forma inadecuada. Y claro, mantener una buena higiene en esa zona tampoco es fácil, lo que aumenta el riesgo de caries o infecciones. Así que sí, cuando un diente sale en el paladar, suele ser mejor retirarlo antes de que se complique más.

¿Por qué habría que extraerlo?

A veces, un diente en el paladar no da problemas inmediatamente. Puede que incluso te preguntes: “¿y si lo dejo ahí?”. Bueno, podrías, pero a la larga casi siempre acaba siendo un problema. La mala posición del diente puede alterar tu mordida, crear zonas donde los alimentos se queden atrapados (y con ello las infecciones), o incluso afectar la alineación de los otros dientes. Además, puede haber malestar constante o dolor si el diente está rozando o ejerciendo presión sobre otras estructuras. No es agradable.

Por otro lado, está la cuestión estética, que no es algo menor. Si la posición del diente afecta a tu sonrisa o provoca desgastes en otros dientes, la cosa se complica más. Y aquí viene lo que nadie quiere oír: si el diente está retenido bajo el hueso (es decir, no ha salido del todo), podría desarrollarse un quiste o, en casos más raros, una infección seria. Así que, aunque al principio te parezca algo que no molesta demasiado, suele ser recomendable resolverlo a tiempo.

¿Cómo se realiza la extracción de un diente en el paladar?

Cuando el dentista te dice que hay que extraer ese diente en el paladar, probablemente te entren dudas (totalmente normal), y te imagines algo complicado. Pero, no te preocupes, no es tan diferente a una extracción dental normal. ¿Qué es lo que cambia entonces? Sobre todo la ubicación del diente y el tipo de técnicas que se utilizan para acceder a él.

El proceso suele ser algo así:

  1. Evaluación previa: Como siempre, lo primero es hacer un diagnóstico correcto. Radiografías y, en algunos casos, una tomografía para ver exactamente dónde está el diente y su relación con las estructuras vecinas. Esto nos ayuda a planificar la intervención de la manera más segura posible.
  2. Anestesia local: Nada de lo que hacerte la extracción va a doler, porque vamos a usar anestesia local. No te preocupes por eso. Si eres de los que prefieren no enterarse mucho de lo que está pasando (cosa muy comprensible), podemos hablar de sedación consciente para que estés más relajado.
  3. Incisión y extracción: Aquí es donde puede variar un poco. Dependiendo de la posición del diente, el dentista hará una pequeña incisión en el paladar para acceder al diente. Si está muy atrapado o es grande, es posible que necesite dividirlo en partes más pequeñas para sacarlo de manera más fácil.
  4. Suturas: Al finalizar, puede que necesitemos poner algunos puntos de sutura. Estos puntos suelen ser reabsorbibles, así que no te preocupes porque no tendrás que volver solo para quitarlos. La herida cicatriza bien con los cuidados adecuados.

¿Es dolorosa la extracción de un diente en el paladar?

Mucha gente nos pregunta por el dolor (es lo que más preocupa, como es lógico). La verdad es que, durante el procedimiento, gracias a la anestesia local, no deberías sentir nada más allá de presión. Después, puede que sientas algo de molestia, sobre todo los primeros dos días, pero eso es totalmente normal en cualquier extracción dental. Tu dentista te recetará analgésicos y antiinflamatorios para que estés cómodo en casa. Lo más importante es seguir los cuidados postoperatorios para evitar problemas. Y, aunque todos los pacientes son diferentes, lo más habitual es que las molestias desaparezcan tras los primeros días y que en una semana ya te sientas mucho mejor.

¿Qué cuidados debo tener después de la extracción?

Después de la extracción, lo más importante es seguir los cuidados postoperatorios que te indique tu dentista. Algunas pautas básicas son:

  • No enjuagarte la boca con fuerza durante las primeras 24 horas. Esto podría deshacer el coágulo que se forma en el alveolo y causar lo que llamamos alveolitis, que no queremos.
  • Evitar el alcohol y el tabaco, ya que ambos pueden retrasar la cicatrización.
  • Seguir las recomendaciones de medicación: Si el dentista te ha recetado algún antiinflamatorio o antibiótico, tómatelos tal y como te ha dicho.
  • Y, por último, mantener una buena higiene bucal, pero con suavidad. Nada de cepillar justo donde está la herida.

¿Cuándo es necesario realizar una extracción de un diente en el paladar?

En resumen, este tipo de extracciones se hacen para prevenir problemas a largo plazo. Un diente en el paladar puede causar maloclusión, infecciones, o dañar otros dientes. Aunque al principio no moleste demasiado, con el tiempo puede generar complicaciones mayores.

Así que, si tu dentista te ha recomendado la extracción, lo mejor es no esperar. Cuanto antes se solucione el problema, mejor será la recuperación y menos probabilidades de complicaciones.

Sabemos que la idea de una extracción de un diente en el paladar puede sonar un poco intimidante, pero créenos, es un procedimiento bastante habitual y con buenos resultados cuando lo haces con un equipo de confianza.

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