La gingivoestomatitis herpética es una infección que afecta la boca y las encías, provocando úlceras e hinchazón, y puede ser bastante dolorosa e incómoda. Es una dolencia muy común entre los niños y niñas que han tenido algún tipo de contacto con el virus o bacteria que la provoca.

¿Qué es la Gingivoestomatitis?
Se entiende por estomatitis la inflamación de la mucosa que aparece en cualquiera de las estructuras de la boca. Puede afectar a la lengua, las encías, el paladar, la cara interna de las mejillas, los labios e, incluso, a la garganta. Genera dolor y molestias que dificultan los actos de masticar, tragar, hablar e incluso bostezar.
Se trata de una afección aguda que habitualmente dura de 7 a 10 días. Cursa con inflamación, enrojecimiento y edema, o aumento de volumen. Además, hay vesículas o ampollas que al romperse originan úlceras bucales bastante dolorosas, únicas o múltiples. Si se manifiesta en toda la cavidad oral, adopta una forma más grave, aunque lo común es que sea leve y circunscrita a una zona.
Causas de la Gingivoestomatitis
Además del virus del herpes simple, suelen estar involucrados otros virus como Coxsackie y enterovirus. Otros agentes causales son las bacterias, hongos, traumatismos de la boca, carencias vitamínicas o trastornos inmunitarios.
Síntomas de la Gingivoestomatitis
El comienzo es brusco, con dolor bucal, irritabilidad, aumento de la salivación, aliento fétido, dificultad para la alimentación y fiebre que por lo general suele ser alta. Uno de los síntomas más frecuentes es que el niño presenta fiebre bastante alta llegando hasta los 40 grados. Por último, debido al dolor anteriormente mencionado, el peque puede rechazar todo tipo de alimentos.
A la exploración pueden observarse erosiones dolorosas, úlceras y ampollas que afectan a la mucosa de la cara interna de las mejillas, encías, labios, lengua y, con menor frecuencia, en la parte posterior de la faringe. También es frecuente el aumento de tamaño de los ganglios del cuello. Las encías pueden estar ligeramente inflamadas, rojas, ulceradas y sangrar con facilidad.
Cuando la causa es viral, las lesiones bucales pueden durar de 7 a 10 días, aunque la resolución de los síntomas generales se produce con antelación.
Diagnóstico de la Gingivoestomatitis
Podemos hacer el diagnóstico si se trata del virus del herpes simple, pero las técnicas utilizadas no son simples. Éstos virus deben transportarse y cultivarse en medios adecuados. Los resultados se obtienen a los 15 días aproximadamente. También se dispone de técnicas diagnósticas rápidas, como la tinción directa del contenido de las vesículas con anticuerpos fluorescentes.
Al elaborar la historia clínica, el odontólogo interroga al paciente acerca de algunos antecedentes relevantes. Entre ellos figuran el consumo de medicamentos, las posibles alergias, el contacto con personas infectadas y el régimen de alimentación. También indaga acerca de los síntomas y su duración. La revisión de la boca suele ser suficiente para localizar e identificar las lesiones. Sin embargo, en los casos de estomatitis herpética, conviene que te realicen algunas pruebas para confirmar la presencia del virus.
Tratamiento de la Gingivoestomatitis
Lo más frecuente es que la gingivoestomatitis se resuelva espontáneamente y sólo precise tratamiento sintomático para el dolor o productos que ayudan a la cicatrización local. Se debe prestar especial atención en los niños a la hidratación ofreciéndoles líquidos de forma fraccionada, fríos o a temperatura ambiente. Evitar los alimentos ácidos, salados o ricos en especias.
Se pueden calmar las molestias con paracetamol o ibuprofeno por vía oral. Si se sospecha infección por hongos, la aplicación tópica o enjuagues con nistatina cuatro veces al día suele ser eficaz. No es necesario el tratamiento con aciclovir en la infección leve, de evolución limitada en niños inmunocompetentes.
Existen dos tratamientos para esta infección: uno consiste en el suministro de medicamentos y el otro no implica procedimiento médico. Las medicinas que debes proporcionar serán utilizadas para diferentes dolencias como, por ejemplo, para el dolor que causa en las encías. Estos tipos de fármacos se pueden administrar por tres días mientras esté presente el dolor. Si el dolor se prolonga más, aunque no es común, puedes seguir tomándola.
En segundo lugar, debes asegurarte de poder suministrarle al pequeño bebidas para impedir la desecación, esto puede ser zumos, agua, o si se considera pertinente, es posible suministrarle suero, que puede ser conseguido fácilmente en cualquier farmacia.

El punto clave para conseguir el control del dolor y garantizar la ingesta es la analgesia local con preparados tópicos. En este sentido, la lidocaína viscosa al 2% es la más extendida, aunque algunos autores no consideran que tenga un efecto superior al placebo. Además, hay detractores de su uso por los problemas que se pueden ocasionar por la ingesta del producto en niños muy pequeños y por las posibles mordeduras en una boca anestesiada.
Los analgésicos sistémicos habituales (paracetamol, ibuprofeno) pueden ser útiles para controlar otros síntomas asociados, como la fiebre, pero parecen tener poco efecto en el control del dolor ocasionado por las lesiones orales.
En cuanto a las medidas no farmacológicas se recomienda la ingesta abundante de líquidos para evitar la deshidratación siendo necesario en ocasiones ofrecer suero oral a demanda. El uso de antivirales por vía oral como es el Aciclovir se reserva para casos más graves con numerosas lesiones orales que imposibiliten la ingesta de líquidos con riesgo de deshidratación, sobre todo aquellos que requieran ingreso.
¿Cuándo debes consultar por la estomatitis?
- Las aftas están presentes en buena parte de la boca, con dolor intenso.
- La enfermedad persiste y se prolonga más de dos semanas.
- Las molestias te impiden hablar o comer, y estás perdiendo peso.
- Si para un niño se dificulta la ingesta, el riesgo de deshidratación es alto.
Prevención de la Gingivoestomatitis
Las infecciones orales por virus herpes simple son frecuentes en los niños escolarizados. La mayoría de estas infecciones son asintomáticas, con excreción del virus en la saliva en ausencia de enfermedad clínica. Los niños con gingivoestomatitis por virus herpes simple que no tienen control de las secreciones orales deben ser excluidos de la guardería mientras presente sintomatología.
Tal y como lo hemos comentado a lo largo del artículo, este virus es sumamente contagioso por lo que resulta imposible realizar una previsión que pueda ser eficaz al cien por cien. Cuida las maneras en las que tú peque bebe agua, zumos u otros líquidos.
Mejorar la higiene bucal es esencial para impedir que se infecten las lesiones. Solicitar una limpieza profesional de las prótesis dentales. En España, el precio de este tratamiento puede variar. Sin embargo, una limpieza profesional realizada en el laboratorio dental suele costar alrededor de 80 euros.
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