El conejo al ajillo es una de las mejores formas de cocinar el conejo, es la más conocida y tradicional. El conejo es una carne blanca perfecta para llevar en tu dieta diaria. Actualmente es difícil ver en las casas que la gente compre conejo, pero yo recomiendo consumirlo ya que es muy baja en calorías, alta en proteínas de alta calidad y realmente deliciosa, te animo a hacer recetas con conejo. Estamos, los que amamos esta carne blanca de sabor suave, rica en proteínas, baja en grasas y que tiene la maravillosa capacidad de adaptarse a multitud de preparaciones, y luego están aquellos a los que no les gusta tanto.
La carne de conejo tiene una legión de fans así como gran cantidad de detractores. Bien, porque les da pena consumirlo por haberlo tenido como mascota alguna vez o, como es el caso de mi marido y mi hijo que dicen que les recuerda al mítico bugs bunny y son incapaces de comerlo. Al principio me daba pereza preparar solo una ración para mi hasta que un día decidí hacer una pequeña trampa, darles; ‘conejo por pollo’. Seleccioné los mejores cortes, lo preparé con arroz y no hubo grandes preguntas.

Pasado el tiempo, una mañana decidí cocinar esta receta de conejo al ajillo que me pasó hace unos cuantos años mi productora jefe, Aurora Cortés. Para mí, ésta es sin duda la mejor receta de conejo al ajillo que he probado jamás. Su simplicidad es la clave de su éxito, dentro de la cazuela se produce una magia que transforma y engrandece su ternura, magnifica su sabor y embellece su presentación final para que nada más mirarlo sientas el flechazo de incluirlo en tu recetario para siempre. Y así fue, lo cociné, lo presenté, se lo comieron y al terminar los dos me dijeron: ¡Vas a conseguir que nos guste el conejo!
Esta receta de CONEJO AL AJILLO es sencilla y con todo el sabor de un guiso tradicional. No nos llevará mucho tiempo y resulta fantástica para dejar preparada para el día siguiente y tener la comida lista al llegar de trabajar o incluso para llevar al trabajo en un tupper. La carne de conejo es magra y por tanto ideal para dietas bajas en calorías o para quienes balanceamos nuestros menús, y así nos podemos permitir un día un “Pepito de ternera gallega” y otro día un plato menos calórico. Hay mucha gente que no les gusta el conejo, si sois de esos, deberíais insistir un poco probando con recetas apetitosas, es muy recomendable por salud y por precio, es una carne muy económica. Es cierto que es una carne un poco sosa pero nada que no remedie una buena receta. Aunque en este plato el ajo es un ingredientes importante no penséis que resulta demasiado fuerte, al contrario, su sabor es muy sutil y agradable.
Ingredientes
Para preparar este delicioso plato, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 1 conejo de 1,5 Kg ya troceado
- 1 cabeza de ajo (8-10 dientes de ajo)
- 200 ml. de vino blanco
- 150 ml. de aceite de oliva virgen extra
- Un ramillete de tomillo fresco (opcional)
- 5 g. de sal fina (o al gusto de cada casa)
- 2 g. de pimienta negra recién molida (opcional)
- Para la guarnición: 4 patatas medianas
- Aceite de oliva virgen extra (para la fritura)
- 3 g. de sal

Preparación Paso a Paso
Sigue estos pasos para cocinar un conejo al ajillo perfecto:
- Comenzamos por aderezar el conejo con sal y pimienta, y lo dejamos reposando hasta que lo cocinemos.
- Pelamos los dientes de ajo. Para que suelten más sabor vamos a estallarlos ligeramente. Bastará con presionar sobre el diente de ajo con el cuchillo, hasta que oímos que se rompe.
- En una cazuela ancha y plana, vertemos una lámina de aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio. En cuanto coja temperatura, añadimos los ajos y bajamos a fuego bajo (nivel 4 de 10). Tenemos que controlarlos y que en ningún momento lleguen a quemarse.
- Subimos ahora el fuego y en cuanto el aceite esté caliente comenzamos a freír el conejo vuelta y vuelta. Cocinamos hasta que vemos que están bien doraditos los trozos de carne.
- Vertemos ahora el vino y dejamos que cueza para que se vaya evaporando el alcohol. Incorporamos de nuevo los dientes de ajo que teníamos reservamos y opcionalmente podemos añadir alguna hierba fresca aromática.
- Tapamos y cocinamos a fuego medio durante 20 minutos. En ese tiempo la salsa se irá espesando y adquiriendo una textura ligeramente cremosa. A mitad de cocción podemos darle la vuelta a alguna pieza de carne que sobresalga de la salsa.
En ocasiones nos encontramos con recetas de carne como esta de mi abuela, en los que con pocos ingredientes y una mínima preparación, conseguimos un sabor inolvidable. El sabor del ajo está muy presente en la receta pero de una manera elegante, sin resultar excesivo. Os encante o no el ajo, es una receta que seguro incorporaréis a la lista de vuestras “preferidas”. El conejo es una carne blanca con poca grasa, adecuada para dietas bajas en calorías. Eso sí, al tener muy poca grasa, puede resultar una carne algo seca por lo que os recomiendo siempre cocinarlo con alguna salsa o guarnición que le aporte jugosidad al plato. En el blog podéis encontrar alguna otra receta de bastante éxito, similar a esta, el conejo al ajo cabañil.
Para esta receta, necesitaremos tenerlo trocearlo, así que pedidle al carnicero/a que os lo corte para freír y guisar. En la cocina española el ajo es omnipresente, hasta tal punto que se ha dicho que es un embajador de nuestra gastronomía en el mundo. Cuando vayáis a comprarlos escoged ajos bien secos exteriormente, con las cabezas firmes, compactas y sin brotes verdes. Desde entonces, y más aún sabiendo lo saludable que es esta carne blanca, lo preparo con frecuencia, dándole un toque especial con una salsa con limón, caldo de carne y vino blanco que se liga en un momento y le da una untuosidad deliciosa. También se puede hacer conejo al ajillo al horno, aunque quedaría más seco, y también si tenemos algo de maña, marchar el conejo al ajillo en Thermomix.
Repasamos los trozos de conejo retirando algún resto de piel o grasa, los sazonamos y los pasamos por harina. Mientras hacemos esta operación, ponemos en una cazuela baja cinco cucharadas de aceite de oliva y doramos en ella los cinco dientes de ajo sin pelar. Conforme vamos enharinando cada tajada, la incorporamos a la cazuela. No os preocupéis si no caben todas. Según se vayan dorando, menguarán un poco y al final todas podrán acomodarse. Freímos bien las tajadas hasta que tengan un color apetecible y estén bien hechas por dentro. Tardaréis unos veinte minutos en dorar todas, dándoles la vuelta continuamente hasta que queden como en las imágenes. En ese momento, cortamos un limón por la mitad y lo exprimimos con la mano repartiendo los jugos por encima de cada tajada. Agregamos el vasito de vino y el de caldo y subimos el fuego para que comience a reducirse la salsa.
Agarrando con las dos manos las asas de la cacerola, -con cuidado para no quemarnos- agitamos la cazuela y le damos movimientos circulares. Así la salsa se va ligando mientras se evapora el resto de líquido. En dos o tres minutos, esa salsa ha impregnado las tajadas que quedan jugosas y llenas de sabor. El conejo al ajillo tradicional es un segundo plato perfecto para tomar después de una crema de verduras como la de espárragos y guisantes.

Información Adicional
Aquí tienes información útil sobre esta receta:
| Dato | Valor |
|---|---|
| Porciones | 6 |
| Tiempo de Preparación | 40 minutos |
| Costo Aproximado por Persona | 1.8€ |
| Calorías por 100g | 212kcal |
¡Qué aproveche!