Cada vez más personas son aficionadas al running; sin embargo, pocas saben de las consecuencias de este deporte en la salud bucal. Si tienes dolor de dientes al correr, debes saber que tiene una explicación y no eres el único que lo sufre. Descuidar la salud bucodental puede repercutir en el rendimiento deportivo e incluso causar graves problemas más allá de la boca.

Causas comunes del dolor de dientes al correr
El dolor de dientes al correr puede originarse por diversas razones, algunas de las más comunes son:
- Sensibilidad dental: La respiración por la boca, de forma continuada y más acelerada de lo normal, hace que los dientes entren en contacto con aire frío, lo que puede exacerbar la sensibilidad dental.
- Tensión muscular: Algunas personas aprietan los dientes mientras corren, provocando un estado de tensión que puede conllevar problemas tras la práctica deportiva.
- Problemas bucodentales preexistentes: Las caries o una posible enfermedad periodontal pueden estar detrás del dolor de dientes al correr. Si notas una sensación pulsátil, como si de un latido se tratase, es posible que así sea.
- Traumatismos dentales: Los corredores, especialmente en carreras de montaña, pueden sufrir impactos de intensidad leve-moderada que pueden originar fracturas en las piezas.
La importancia de la salud bucodental para el rendimiento deportivo
Es importante recordar que el running o cualquier otra actividad deportiva en general es bueno para la salud y también para tus dientes. Según un estudio de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), llevar una vida saludable -la alimentación es fundamental- y un aumento de práctica deportiva ayuda a reducir posibles patologías a nivel general. De lo contrario, descuidar la salud bucodental puede repercutir en el rendimiento deportivo e incluso causar graves problemas más allá de la boca.

Problemas bucodentales y su impacto en el rendimiento
Una mala salud oral puede hacer que un deportista rinda menos, sufra más lesiones o tarde más en recuperarse.
- Enfermedad periodontal: Son infecciones provocadas por bacterias que afectan al tejido que rodea al diente, es decir, las encías. En sus etapas más avanzadas, también pueden dañar el hueso alveolar, que es el que sujeta los dientes.
- Caries: Es una enfermedad infecciosa causada por bacterias que atacan directamente el diente.
Estas infecciones pueden tener un mayor impacto en el rendimiento del deportista si no se detectan y tratan a tiempo.
Cómo el sobreentrenamiento afecta la salud bucal
Durante los entrenamientos exigentes, el organismo entra en un estado de desgaste constante. El sobreentrenamiento puede debilitar el sistema inmunológico del deportista. Cuando el sistema inmunológico está debilitado, las bacterias de origen bucodental pueden llegar a otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo. En el caso de los deportistas, uno de los efectos más observados es el aumento del riesgo de lesiones musculares. Una mala salud oral puede favorecer estados inflamatorios que afectan de forma directa al sistema musculoesquelético.
Consejos para prevenir el dolor de dientes al correr
Afortunadamente, existen medidas que puedes tomar para prevenir el dolor de dientes al correr y mantener una buena salud bucal:
- Mantén una correcta higiene oral: Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
- No te olvides del hilo dental: El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes.
- Elige bien tu pasta dentífrica: Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental.
- Sigue hábitos dietéticos adecuados: Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva.
- Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes: Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor.
- Deja de fumar: El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
- Emplea férulas de descarga si sufres bruxismo: El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula.
- Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria: Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías.

La articulación temporomandibular (ATM) y su relación con el dolor
La articulación temporo-mandibular recibe ese nombre por ser la articulación donde la mandíbula se acopla con el cráneo en los huesos temporales. La utilizamos constantemente a la hora de masticar, hablar, tragar, bostezar, etc.
Síndrome de tensión temporomandibular (STM)
Un elevado porcentaje de la población, alrededor del 80 por ciento, padece el Síndrome de tensión temporomandibular (STM), y el paciente tipo sería una mujer de edad media (entre 30 y 50 años). Este síndrome se caracteriza por cursar un variado abanico de manifestaciones:
- Otalgia: dolor en uno o en ambos oídos, en una o en las dos articulaciones temporomandibulares, que puede irradiar hacia la mandíbula, la cara, la garganta o la nuca, el cuello o los hombros y que puede empeorar al masticar, bostezar o abrir la boca.
- Chasquidos: crujidos, sonidos rechinantes con el movimiento de la mandíbula.
- Acúfenos: percepción de ruidos en los oídos (pitidos o zumbidos)
- Rigidez: dificultad al abrir completamente la boca, con sensación de bloqueo o enganche de la mandíbula mientras se intenta abrir o cerrar la boca o al masticar.
- Espasmo muscular en la zona mandibular y sus proximidades
- Dificultad para masticar, tragar y abrir la boca
- Sensación de congestión en el oído
- Ruidos en la cabeza
- Dolores en la región de la cabeza y cuello.
- Hinchazón en la zona de la articulación y adormecimiento de la piel de la cara, picor en el conducto auditivo, picor en la garganta o sequedad de la boca.
Causas del dolor en la ATM
En muchas ocasiones se desconoce el origen exacto del STM. Son diversas las causas que pueden dar lugar a lesiones de la articulación temporo-mandibular, entre ellas:
- El estrés provoca una tensión excesiva en los músculos mandibulares, que se traduce en dolor y desazón en ambos lados de la cara.
- Relacionado con trastornos dentales, como el alineamiento defectuoso entre los dientes inferiores y superiores o el bruxismo, que consiste en el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes inconscientemente y que también puede producir dolor de cabeza, mandíbula, cuello y oído.
- La artritis y la artrosis son dos procesos que afectan a la articulación temporo-mandibular y que provocan una limitación de movimiento de la articulación.
- Traumatismos directos sobre cabeza, cuello y mandíbula, así como las lesiones producidas por movimientos bruscos en ausencia de impacto directo, tipo latigazo, que son propias de los accidentes de tráfico, pueden ocasionar STM.
Tratamiento para la hipersensibilidad dental
Existen dos líneas de tratamiento para la sensibilidad dentinaria:
- Oclusión de los túbulos dentinarios: el tratamiento se basa en cerrar los túbulos que están presentes en el espesor de la dentina y que se comunican con la pulpa, lo que reduce el movimiento del fluido contenido en su interior. Para conseguir esta oclusión, se utilizan numerosos agentes, que pueden aplicarse en la consulta dental (láser, técnicas adhesivas, barnices de flúor, etc.) o bien por el propio paciente (dentífricos, colutorios o geles) como parte del cuidado bucodental cotidiano.
- Intervención sobre las fibras nerviosas que hay en la pulpa dental: se trata de lograr un efecto de despolarización, que se consigue con productos tales como las sales de potasio.
Otros factores que pueden causar dolor de mandíbula
El dolor de mandíbula puede ser causado por una variedad de factores, algunos de los cuales incluyen:
- Sensibilidad al frío: La exposición al frío sin la protección adecuada puede sobrecargar los músculos de la mandíbula y provocar dolor.
- Alcohol: El consumo de bebidas alcohólicas puede hacer que los músculos que rodean la mandíbula se relajen, lo que puede provocar dolor.
- Problemas cardíacos: En algunos casos, el dolor de mandíbula puede ser un signo de un problema cardíaco, como un infarto.
- Infecciones: El dolor de mandíbula también puede ser un síntoma de infecciones como resfriados, gripe o COVID-19.
- Migrañas: En algunos casos, el dolor de mandíbula puede ser un tipo de migraña.
- Tensión muscular: La tensión y la rigidez en la zona de la mandíbula son una causa frecuente de dolor mandibular.
- Trastorno craneomandibular (TCM): El TCM es una disfunción de la articulación mandibular y los músculos que la rodean.
- Apretar y rechinar los dientes: Apretar y rechinar los dientes involuntariamente puede causar dolor en la articulación de la mandíbula.
- Estrés y trastornos psicológicos: Las personas que sufren estrés y otros trastornos psicológicos pueden padecer dolor de mandíbula o migraña como consecuencia de la acumulación de tensión y rigidez en los músculos.
- Embarazo: Durante el embarazo, los cambios hormonales y el aumento del peso corporal pueden ejercer presión sobre la mandíbula, provocando dolor.
- Fibromialgia: La fibromialgia es una enfermedad crónica que causa dolor y molestias en todo el cuerpo, incluida la mandíbula.
- Inflamación: La inflamación es una causa frecuente de dolor de mandíbula.
- Sinusitis: La sinusitis, también conocida como infección de los senos paranasales, suele provocar dolor en la mandíbula.
- Cáncer: Aunque poco frecuente, el dolor mandibular puede ser un signo de cáncer en la zona de la mandíbula o la cavidad bucal.
- Reumatismo: El reumatismo es un trastorno inflamatorio que suele provocar molestias y dolor en las articulaciones y los músculos.
- Menstruación: A algunas mujeres les duele la mandíbula cuando tienen la regla.
- Cirugía dental: La cirugía de las muelas del juicio y la extracción de dientes suelen provocar un dolor sordo o agudo en la zona de la mandíbula.
- Tratamiento de conductos: El tratamiento de conductos también puede causar dolor en la mandíbula.
- Ortodoncia: El dolor de mandíbula también puede ser un efecto secundario no deseado del uso de aparatos de ortodoncia.
5 ejercicios para aliviar el dolor Dolor de mandibula o ATM
Tratamientos para el dolor de mandíbula
Afortunadamente, hay varias formas de combatir el dolor de mandíbula y empezar a sentirse mejor rápidamente:
- Analgésicos: Los analgésicos como el ibuprofeno, el paracetamol o la aspirina pueden ser una forma eficaz de aliviar el dolor y las molestias mandibulares.
- Cortisona: En algunos casos, el tratamiento a corto plazo con un ciclo de cortisona puede ayudar a combatir el dolor.
- Férula bucal: Una férula bucal es un protector de plástico hecho a medida que se ajusta con precisión a los dientes superiores e inferiores para igualar la presión en toda la mandíbula.
- Fisioterapia: En caso de tensión en los músculos de la mandíbula o disfunción de la articulación mandibular, los fisioterapeutas emplean ejercicios y técnicas de masaje para aflojar y estirar los músculos de la zona de la mandíbula y el cuello.
- Masaje: Un masaje suave puede ayudar a relajar los músculos que rodean la mandíbula y aliviar el dolor.
- Tratamiento con cinta: El tratamiento con cinta puede ayudar a estabilizar la articulación de la mandíbula.
- Calor: El calor es muy beneficioso cuando se trata de aliviar la tensión de los músculos que rodean la mandíbula y disminuir y desterrar el dolor mandibular.
- Jengibre: Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas, el jengibre ha sido un remedio casero de confianza para el dolor de mandíbula durante generaciones.
- Remedios homeopáticos: Los remedios homeopáticos, como el árnica o los glóbulos de belladona, pueden ayudar a aliviar el dolor y las molestias en la articulación de la mandíbula.
- Botox: En casos graves, el dolor de mandíbula puede reducirse mediante un tratamiento con Botox.