¿Cuándo se caen los dientes de leche? Guía completa para padres

La caída de los dientes de leche es uno de los primeros grandes hitos en el crecimiento de los niños. Si tú también tienes esta duda, y te interesa tener más información sobre los dientes de leche de tus hijos, este es tu sitio.

¿Por qué tenemos dientes de leche?

¿Alguna vez te has preguntado por qué tenemos dientes de leche si al final se van a caer? Pues bien, estos dientes tienen la función de marcar la posición de los dientes definitivos, creando espacio en los maxilares para que estos quepan.

¿A qué edad se caen los dientes de leche?

Por lo general, los dientes de leche se empiezan a aflojar y a caer alrededor de los seis años. El proceso, conocido como recambio dental, suele comenzar alrededor de los 5 o 6 años de edad, aunque en algunos casos puede adelantarse o retrasarse unos meses sin que sea motivo de preocupación.

Sin embargo, lo que vale para la mayoría no es necesariamente una norma. De hecho, algunos niños empiezan a cambiar los dientes a los 4 años y otros no lo hacen hasta los 7. Por lo general, los niños han completado la primera dentición con sus 20 dientes de leche a la edad de 3 años, pero no es habitualmente hasta los 5 años, cuando estos dientes empiezan a ser sustituidos por los definitivos, siguiendo una norma elemental: los primeros en salir son también los primeros en caerse, empezando por los dos inferiores centrales y continuando por los dos superiores centrales.

Hay que tener en cuenta que la caída de los dientes de leche se produce a consecuencia del empuje ejercido desde abajo por el diente definitivo. Por eso empiezan a moverse y también la razón por la que hay que esperar a que se caigan en vez de intentar arrancarlo antes de tiempo. El proceso requiere su tiempo.

Si observas que tu hijo empieza a mover un diente de leche, es señal de que el diente permanente está empujando desde abajo. A veces, un diente de leche puede permanecer flojo durante semanas antes de caer. Puedes ayudar, pero siempre con mucha precaución.

Cuando los dientes permanentes están listos para salir la raíz de los dientes de leche se va disolviendo hasta desaparecer. Los dientes temporales deben permanecer en su sitio hasta que los definitivos los expulsan. Por eso es importante pedir una cita con el dentista si el niño pierde dientes de leche antes de los 4 años.

Muchos niños se sienten emocionados con la pérdida de los dientes temporales, especialmente si esperan la visita del Ratoncito Pérez. Pero tampoco es raro que se sientan molestias leves con la caída de los dientes de leche.

Orden de caída de los dientes de leche

La caída de los dientes de leche sigue un patrón relativamente constante:

  1. Incisivos centrales inferiores: Estos son los primeros en aflojarse, generalmente entre los 5 y 7 años.
  2. Incisivos centrales superiores: Poco después de los dientes inferiores, los dos dientes centrales de la parte superior comienzan a aflojarse, normalmente entre los 6 y 7 años.
  3. Incisivos laterales superiores e inferiores: Los dientes situados justo al lado de los incisivos centrales suelen caer entre los 7 y 8 años.
  4. Primeros molares inferiores y superiores: Entre los 9 y 11 años, las primeras muelas de leche se caen para dejar paso a los molares permanentes.
  5. Caninos o colmillos inferiores y superiores: Los caninos, o colmillos de leche, se caen entre los 9 y 12 años. Los inferiores suelen caer primero.
  6. Segundos molares: Estas últimas muelas de leche suelen caerse entre los 10 y 12 años.

Este es un esquema general, pero puede haber variaciones. Algunos niños pierden los dientes más rápido, mientras que otros lo hacen más despacio. No todos los niños siguen exactamente los mismos tiempos. Algunos empiezan un poco antes y otros un poco después.

Normalmente, los primeros dientes en caer son los incisivos centrales inferiores, seguidos por los incisivos superiores. Después, de forma progresiva, se pierden los incisivos laterales, tanto superiores como inferiores, hay un parón de más o menos 2 años y se exfolian los caninos inferiores, después primeros molares, caninos superiores y finalmente los segundos molares. Y por último los segundos molares.

Si tu hijo llega a los 8 años sin haber perdido su primer diente, es recomendable hacer una revisión para verificar que no hay ningún problema. En algunos casos, los dientes de leche pueden tardar más en caerse de lo esperado. Esto ocurre cuando el diente permanente no ejerce suficiente presión o cuando hay problemas de espacio en la mandíbula.

Aunque la caída de los dientes de leche suele seguir un ritmo natural, en algunos casos pueden presentarse irregularidades. Cuando un diente de leche no se cae en el tiempo esperado, puede deberse a que el diente permanente no está ejerciendo la presión suficiente o incluso a la ausencia del diente definitivo.

No obstante, en ocasiones puede ocurrir que uno o varios dientes definitivos salgan sin que se hayan caído los de leche. Es lo que se conoce como dentadura de tiburón, dada la presencia de dos hileras de dientes. Los nuevos dientes, los definitivos que sustituirán a los dientes de leche, serán más grandes que los de leche a los que sustituyen.

Si un diente de leche no se cae y el permanente ya está empezando a salir, puede ser necesario que el odontopediatra intervenga para ayudar a extraerlo. Esto puede ocurrir y es más común de lo que parece. A veces, el diente permanente comienza a salir antes de que el diente de leche haya caído, creando una situación en la que ambos están presentes al mismo tiempo. Lo más común es que esto ocurra en los incisivos inferiores y que el diente de leche acabe cayendo solo.

¿Cuándo preocuparse y consultar al odontopediatra?

Aunque el proceso suele ser natural y sin complicaciones, hay algunas señales que indican que es hora de visitar al odontopediatra.

  • Pérdida precoz de dientes (antes de los 4 años).
  • Retraso en la caída de los dientes (llegar a los 8 años sin perder el primer diente).
  • Diente permanente que sale sin que se haya caído el diente de leche.
  • Dolor intenso o sangrado excesivo durante la caída.
  • Signos de infección (inflamación, pus).

Traumatismos en los dientes de leche

Lo más normal es que los golpes en los dientes sólo causen traumatismos superficiales, que se curan bastante rápido. En caso de que el diente de leche se astille, el dentista valorará si se ha dañado el diente, o si el astillamiento no es serio.

Algunas fracturas en los dientes pueden dañar el esmalte del diente y exponer la dentina blanda. El principal problema viene cuando el golpe afloja el diente. En este caso es normal sufrir un sangrado importante, incluso un moratón o dificultad para comer. En algunos casos el golpe puede dañar el diente permanente.

Otra de las posibles consecuencias de sufrir un traumatismo en un diente de leche es que este se vuelva de color gris o marrón. Los padres pueden preocuparse al ver que un diente se vuelve gris o marrón después de un traumatismo. La coloración de los dientes por un golpe puede desvanecerse, pero lo normal es que este diente tenga un color más oscuro que los dientes adyacentes.

En cualquier caso la coloración de los dientes de leche no debe ser una preocupación importante, al fin y al cabo son leches temporales. Cada una de las situaciones anteriores puede conducir a problemas dentales más graves.

Caries en los dientes de leche

Las caries atacan de igual manera a los dientes temporales, que a los definitivos. A veces se cree que no es importante tratar la caries de un diente de leche. Además las infecciones en los dientes temporales que progresen por la raíz puede crear una bolsa de pus que afecte al diente permanente.

Si estos primeros dientes tienen caries o no reciben el cuidado adecuado, los dientes definitivos pueden salir torcidos o con problemas de espacio. Además, las caries en los dientes de leche pueden provocar infecciones que se extiendan al diente permanente que está por salir. Por eso, mantener una buena higiene dental y fomentar hábitos saludables desde pequeños es crucial.

¿Por qué se caen los dientes de leche?

Los dientes de leche se caen principalmente por razones genéticas y de desarrollo:

  • Debilitamiento de la raíz: A medida que el diente definitivo comienza a desarrollarse, ejerce presión sobre la raíz del diente de leche. Esta presión provoca que la raíz comience a reabsorber hasta que desaparece por completo.
  • Cambio en el crecimiento dental: Los dientes permanentes necesitan espacio para salir. De modo que, la caída de los dientes de leche permite que los definitivos ocupen el lugar adecuado en la boca, alineándose, así, para una mordida y función dental óptimas.
  • Desarrollo de los maxilares: A medida que el niño crece, la mandíbula también se desarrolla y crece.

Cuidados durante la caída de los dientes de leche

Cuando se cae un diente de leche es conveniente seguir algunos pasos para asegurarse de que el proceso sea seguro para el niño:

  • Mantener una buena higiene bucal.
  • Enjuagar la boca con agua tibia y sal después de la caída.
  • Vigilar la zona para detectar signos de infección.
  • Continuar con las revisiones periódicas al odontopediatra.

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Incluso durante el proceso de recambio dental, es fundamental seguir manteniendo una buena higiene bucal y acudir a revisiones periódicas. Los dientes permanentes necesitan un ambiente saludable para crecer correctamente.

Características físicas de los dientes de leche

Los dientes de leche son diferentes físicamente a los dientes permanentes en varios aspectos:

  • La corona, parte externa visible que está recubierta de esmalte, es más pequeña y achatada, pero las áreas de contacto entre las piezas superiores e inferiores es más amplia y plana.
  • La dentina (lo que está debajo del esmalte y le da coloración al diente) tiene un milímetro menos de grosor que un diente permanente, lo que los hace más susceptibles a que una infección como la caries, llegue más rápido a la pulpa, el interior del diente conectado a los nervios y flujo sanguíneo.
  • Su raíz es más delgada y larga, ayudando así a que el recambio de dientes sea más fácil.

¿A qué edades salen y se caen los dientes de leche?

A algunos bebés alrededor de los 4 meses ya tienen su primer diente, otros llegan al año sin ninguno todavía. En cualquier caso no hay que preocuparse, la aparición de los dientes de leche varía de un niño a otro por factores genéticos, hábitos de alimentación y desarrollo. Solo en el caso de que a los 15 meses no hubiese síntomas de erupción, habría que comprobar que todo este correcto visitando a un odontopediatra.

Este es el orden más habitual en que salen los dientes de leche:

  • 6-8 meses: incisivos centrales inferiores.
  • 7-10 meses: incisivos centrales superiores.
  • 8-10 meses: incisivos laterales superiores.
  • 10-14 meses: incisivos laterales inferiores.
  • 14-20 meses: molares internos superiores e inferiores.
  • 16-24 meses: caninos superiores e inferiores.
  • 24-30 meses: molares externos superiores e inferiores.

Lo más importante a tener en cuenta respecto a cuándo salen los dientes de leche no es el orden o la edad a la que salen, es que erupcionen con simetría, es decir, que cuando salga un diente del lado derecho salga el mismo del lado izquierdo poco tiempo después, si esto no sucediera es importante acudir al odontopediatra.

A partir de los 5/6 años con la aparición de los primeros molares, empieza el recambio o caída de los dientes de leche, y llegando a los 12-13 años la mayoría de las personas tienen todos los dientes permanentes ya erupcionados.

Cuidados de los dientes de leche

De los 0 a los 5 meses, iniciar cuanto antes la higiene dental:

Masajear las encías de tu bebé con una gasa húmeda o con un dedal de silicona le acostumbrará a la manipulación de su boca y tendrá un impacto positivo en su proceso de dentición. Además de seguir esta recomendación hay que tener la precaución de no transmitir la saliva de la madre, padre o cuidador del bebé. Esto no es solo recomendable en esta etapa, sino que es algo a tener en cuenta siempre.

De los 6 a los 12 meses, primeros dientes de leche, primera visita al odontopediatra:

En esta época es normal que erupcionen los primeros dientes. Desde su aparición es recomendable cepillarlos dos veces al día, con una cantidad del tamaño de un grano de arroz de pasta dental fluorada, que de 0 a 2 años debería ser como mínimo de 1000 ppm (partes por millón de flúor). No te dejes llevar por la edad que ponga en el envase o por el hecho de que tenga dibujitos infantiles en la parte frontal. Lo recomendable es leer en la etiqueta la cantidad de flúor que contiene.

Es ideal hacer la primera visita al odontopediatra en esta edad, no solo para recibir pautas específicas para el cuidado de los dientes de leche, también para revisar el frenillo, problemas de deglución, recibir consejos de alimentación, pautas para dejar el chupete y biberón, etc. La primera visita con el odontopediatra es una mezcla entre educación y resolución de dudas para los padres y la oportunidad de conectar con los niños y establecer buenos hábitos de higiene dental.

2 años, fuera biberón y fuera chupete:

Con esta edad tu hijo ya no debería usar ni biberón ni chupete para promover el correcto desarrollo de su boca, y debería seguir con la costumbre de cepillarse dos veces al día con una pasta de entre 1000 ppm y 1400 ppm, y la cantidad del tamaño de una lenteja.

Es aconsejable su dieta incluya alimentos que le impliquen un esfuerzo para masticar, por ejemplo, pan de barra, manzanas, zanahorias crudas, etc. Esto ayuda a desarrollar sus maxilares y ayuda a que haya espacio para sus futuros dientes permanentes.

Si hay un cambio de color en los dientes de tu hijo o si sufre un traumatismo dental acude inmediatamente al dentista.

De 3 a 5 años, mantener los buenos hábitos para llegar más lejos:

En esta etapa tu hijo/a debería tener ya los 20 dientes primarios, seguir con el habito del cepillado dos veces al día repasando su trabajo de cepillado y el uso de la seda dental una vez al día. En este periodo ya puedes usar una cantidad mayor de pasta de dientes de 1450 ppm de flúor, el tamaño recomendado sería el de un guisante. El consumo de azúcares debería limitarse a una pequeña cantidad los fines de semana.

Si consigues acostumbrar a tu hijo a tener buenos hábitos alimenticios y de higiene dental estarás haciendo mucho para que tu hijo preserve sus dientes en buen estado por mucho tiempo.

A partir de los 6 años, primera revisión con el ortodoncista:

La edad comprendida entre los 6 años y hasta que han hecho el recambio completo de dientes de leche, es la edad perfecta para que, si es necesario, se puedan prevenir falta de espacio para los dientes permanentes y problemas de mordida. En esta edad es común que, si hay falta de espacio, se recomienda llevar un aparato removible para favorecer la expansión de los maxilares.

Cómo cepillar los dientes de leche

De los 0 a los 3 años:

Son los padres los que deben cepillar los dientes del niño, luego dejar que él lo haga incorporando el juego y las canciones. Se debe usar un cepillo de dientes pequeño con cerdas suaves y pasta dental fluorada (1000 ppm como mínimo) con la cantidad del tamaño de un grano de arroz. Usar la seda dental una vez al día para eliminar restos de comida que puedan quedarse entre los dientes y muelas.

De los 3 a los 8 años:

Dejar que vayan ganando poco a poco más autonomía, pero siempre un adulto repasando al final del cepillado para certificar que ha retirado toda la placa. El cepillado debe durar entre 2 y 3 minutos con una pasta de dientes de entre 1000 y 1450 ppm de flúor, el tamaño recomendado de pasta sería el de un guisante. Y seguir con el hábito de la seda dental para eliminar restos de comida entre dientes a los que el cepillo no llega.

Cepillar los dientes de leche de tu hijo es el inicio para establecer buenos hábitos de higiene, pero es cierto que puede convertirse en todo un reto, en una visita al odontopediatra te pueden dar muchos consejos de cómo hacerlo efectivo y divertido, además de ayudarte a elegir una pasta dental para que realmente proteja sus dientes, la cantidad que poner dependiendo de su edad y propensión a caries, la importancia del uso de la seda dental desde pequeños y resolver otras dudas que te puedan preocupar del caso concreto de tu hijo.

Problemas en los dientes de leche

Debido a sus características físicas, los dientes de leche son muy susceptibles a los problemas dentales, especialmente a las caries. La caries en dientes de leche es una enfermedad infecciosa azúcar dependiente muy común en los niños, influyen también la genética y la calidad de la higiene dental para su aparición, pero es sobre todo la alimentación rica en azúcares la que la promueve.

Las caries en su etapa inicial se manifiestan como manchas blancas (que pueden pasar desapercibidas fácilmente al principio) en esta fase su tratamiento es sencillo e indoloro mediante la remineralización y protección del diente afectado, sin embargo, debido a la anatomía de los dientes de leche, esta avanza con rapidez si no es tratada, lo que provoca cavidades de un color más oscuro, más profundas y dolorosas.

Las caries en dientes de leche deben ser tratadas (aunque es un hecho que algún día se caerán) la infección puede llegar a transmitirse a los dientes permanentes que se están formando en el interior del maxilar. Es importante establecer un calendario de visitas al odontopediatra dependiendo de la propensión de tu hijo a desarrollar caries.

Tips para hacer más fácil la visita al dentista para niños

Intenta que tu hijo haya descansado y que no tenga hambre, esto ayudará a que esté de buen humor y sea más fácil conectar con él. Evita términos como “miedo al dentista” o “no sentirás dolor”, al explicarle lo que sucederá en su visita.

Te recomendamos que pongas tu mejor cara y dejes que sea tu hijo y su especialista los que generen su propio vínculo sin intervenir, si fuera necesario tu apoyo la odontopediatra te lo indicará.

Si la visita no sale como esperabas no te enfades. No será el primero que cierra la boca durante una visita al dentista y tampoco será el último. Cada niño tiene su ritmo y su proceso, y en él hay que confiar.

Anímale después de la visita haciendo comentarios sobre la valentía con la que de ha enfrentado a su miedo y explicándole que tú también has sentido lo mismo, pero que cuidar de nuestra salud es lo más importante.

Recuerda que es conveniente visitar al odontopediatra regularmente, al menos, cada seis meses.

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