Muchas personas se preguntan de qué están hechos los dientes. Debido a su tonalidad blanquecina y a su dureza, parece que son varios huesos más del cuerpo humano, y aunque comparten un componente fundamental, la hidroxiapatita, no son lo mismo. En este artículo, explicaremos cuáles son sus componentes y las diferencias entre la dentición temporal (dientes de leche) y la dentición permanente (dientes definitivos). Además, compartiremos consejos prácticos para cuidar ambas dentaduras y responderemos a las preguntas más frecuentes.

¿Cuáles son los componentes de los dientes?
El diente es un órgano anatómico duro compuesto por tejidos mineralizados de calcio, fósforo y magnesio, que son los que le otorgan esa dureza y por lo que es tan importante ingerir alimentos que contengan estos elementos. Los principales componentes de los dientes son:
- Esmalte: Se trata de la cubierta blanca alrededor de la pieza, es el tejido más mineralizado y duro del organismo. Está compuesto en su mayoría por la hidroxiapatita, un mineral que no es soluble en agua pero que reacciona fácilmente con los ácidos que lo disuelven. Por este motivo los azúcares dañan tanto el esmalte, las bacterias al metabolizar el azúcar producen ácido, y de esta forma se adhieren a los dientes causando su deterioro.
- Dentina: Es una sustancia amarillenta que conforma la mayor parte del diente y es la encargada de otorgarle la tonalidad. Se trata también de un tejido mineralizado con hidroxiapatita, pero en menor proporción que el esmalte y más frágil.
- Pulpa dentaria: La pulpa se puede definir como “el nervio del diente” ya que es un tejido conformado por diferentes nervios y vasos sanguíneos que permiten el riego sanguíneo hasta esta zona del cuerpo, proporcionando la sensibilidad dental. De nuevo se trata de un tejido, ubicado tras la dentina, en el interior del diente. Es la parte interna, la no visible del diente, incrustada en la encía.
- Cemento: La capa dura que recubre la raíz del diente y que lo une al hueso alveolar mediante el ligamento periodontal. La función de este cemento, que también contiene una alta cantidad de hidroxiapatita, es fijar el diente a la mandíbula y proporcionarle la estabilidad necesaria.
- Raíz dental: Está formada por dentina y recubierta por cemento dental. Está conectada al hueso alveolar (es el hueso ubicado en maxilar o mandíbula encargado de revestir los espacios donde se mantienen las raíces de los dientes), a diferencia de la corona dental, que como hemos dicho está cubierta por esmalte.
- Membrana periodontal: Es un componente que forma parte del periodonto, encargado de proporcionar la sostenibilidad para que se puedan llevar a cabo las distintas funciones del diente.
Composición química de los dientes
Es posible que más de una vez hayas sentido curiosidad por conocer cuál es la composición química de los dientes. Y es que a pesar de que muchas personas lo piensan, los dientes no son un hueso. Sí es cierto que la composición química de dientes y huesos es bastante similar y de ahí viene la confusión. En las siguientes líneas te mostramos los principales componentes orgánicos e inorgánicos presentes en los dientes.
En los dientes, pueden distinguirse fundamentalmente cuatro zonas, que del exterior al interior serían: esmalte, dentina, pulpa y cemento. Cada una de estas partes está formada por componentes similares, pero no idénticos y que además varían en su proporción. El esmalte es la parte más externa del diente y se halla únicamente en la parte exterior, ya que el interior del diente se recubre de cemento en contacto con la encía. En cuanto a la composición de esta capa, merece tu atención que está compuesta en un 96% por hidroxiapatita, mientras que el 4% restante consta de agua y componentes orgánicos.
La dentina, la siguiente capa bajo el esmalte, tiene una composición diferente. Así, el 70% de esta capa está compuesta por la hidroxiapatita y fosfato de calcio. El 20% son compuestos orgánicos (sobre todo proteicos) y el 10 % restante es agua. En cuanto al cemento, es una capa constituida en un 45% por hidroxiapatita. En este caso, la parte orgánica, formada por proteínas, constituye un 33% y el agua forma el 22% restante. Las proteínas que caracterizan esta parte del diente son colágenas.
Por último, destacar que la pulpa no contiene hidroxiapatita ni otros elementos minerales. Está compuesta por los vasos sanguíneos y los nervios que irrigan los dientes. En esta zona es donde se forma la dentina a partir de células precursoras como son los odontoblastos.
Los componentes orgánicos de los dientes fundamentalmente son las proteínas. Una de las más frecuentes es el colágeno. Este colágeno se encuentra en diferentes zonas del organismo humano, pero su función es la de conectar los diferentes tejidos. Esta es la razón por la que también está presente en los dientes y, en mayor cantidad, en las capas internas. Otras de las moléculas orgánicas que también pueden hallarse en los dientes son el citrato y el lactato. En ambos casos, la mayor parte de estos componentes están presentes en la capa más externa: el esmalte.
Los componentes inorgánicos, entre los que cabría destacar el agua, son varios. El calcio y el fósforo son determinantes, pero se encuentran bajo la forma de hidroxiapatita. A su vez, también encontramos carbonato localizado entre la superficie de unión de la dentina y el esmalte, al igual que el cloruro. También concurren otros elementos como el magnesio, el flúor, el vanadio,el estroncio y el plomo.
En cuanto a la hidroxiapatita, se trata de un mineral cuyos cristales tienen forma de prismas hexagonales. Lo que sucede para que el calcio y el fósforo se integren en la estructura del mismo, es que el grupo hidroxilo sale de la misma.
Como ves, la composición química de los dientes es compleja y, aunque similar a los huesos debido a la presencia de hidroxiapatita, no es idéntica a ellos.
¿Cuándo se forman los dientes?
Estas estructuras mineralizadas, aunque comienzan a aparecer a los 6 meses, conocidos como dientes de leche, lo cierto es que se empiezan a desarrollar durante la fase embrionaria del feto. Durante los primeros meses de vida, esta dentición temporal está compuesta por 20 piezas que sirven para que los más pequeños puedan comenzar a masticar los alimentos y puedan así digerirlos bien.

En un primer grupo hacen erupción los centrales inferiores a los 6 meses, centrales, laterales superiores y finalmente, laterales inferiores. A partir de los 6 años estos dientes empiezan a caer y erupcionan los permanentes. La dentadura adulta, ya con más espacio, la componen 32 piezas dentales.
Diferencias entre dientes de leche y dientes definitivos
Como odontopediatra, a menudo me preguntan cuál es la diferencia entre los dientes de leche y los definitivos. La primera diferencia que salta a la vista es el tamaño y la cantidad de los dientes. Los dientes de leche (también llamados dientes temporales o primera dentición) son más pequeños y menos numerosos que los dientes definitivos.
Cantidad de dientes: La dentición temporal incluye 20 piezas: 8 incisivos, 4 caninos y 8 molares. En cambio, la dentición permanente suma 32 piezas en total: además de incisivos (8) y caninos (4), incorpora 8 premolares (que no existen en la dentición de leche) y 12 molares (incluyendo los 4 terceros molares o muelas del juicio, que suelen erupcionar en la adultez). Esta diferencia se debe a que la mandíbula y el cráneo crecen con la edad, pudiendo albergar más dientes en la etapa adulta.
Tamaño individual: Cada diente temporal es más pequeño que su sucesor permanente. Por ejemplo, los incisivos y molares de leche ocupan menos espacio, acordes al tamaño de la boca del niño. Conforme el niño crece, su mandíbula también se expande. Los dientes de leche tienden a separarse un poquito entre sí hacia los 5-6 años, creando el espacio necesario para que broten los dientes permanentes más grandes. Por eso, es normal que alrededor de esa edad veas espacios entre los dientes de tu hijo: la naturaleza está haciendo sitio para la dentición definitiva.
Un niño tiene menos dientes y de menor tamaño. Esta es una adaptación evolutiva: la boca infantil es pequeña y no podría alojar las piezas grandes de un adulto.
Otra diferencia clave está en la edad de aparición y recambio de cada tipo de diente.
Erupción de los dientes de leche: Los primeros dientes de leche suelen aparecer alrededor de los 6 meses de edad (a veces un poco antes, a veces después del primer cumpleaños, cada bebé tiene su ritmo). Normalmente, los incisivos centrales inferiores son los pioneros en salir. Durante la etapa de dentición infantil que abarca aproximadamente de los 6 meses a los 30 meses (2 años y medio), irán emergiendo todos los dientes temporales.
Transición y caída (dentición mixta): Los dientes de leche empiezan a aflojarse y caerse típicamente alrededor de los 5 o 6 años. Este proceso de recambio se da de forma gradual y se conoce como dentición mixta, porque conviven en la boca dientes temporales que aún no caen junto a dientes permanentes que van saliendo. Por ejemplo, los incisivos centrales de leche suelen caer a los 6-7 años y dar paso a los incisivos permanentes, que a veces aparecen justo detrás o debajo antes de que caiga el de leche (¡esos “dientes de tiburón” pueden asustar, pero suelen resolverse solos!).
Entre los 6 y 12 años aproximadamente, tu hijo irá perdiendo todos sus dientes de leche poco a poco.
Erupción de dientes definitivos: A la par que caen los de leche, van erupcionando los dientes permanentes. Algunos dientes permanentes no sustituyen a ninguno de leche, sino que salen nuevos: por ejemplo, los primeros molares permanentes aparecen alrededor de los 6 años detrás del último molar de leche (por eso se llaman “molares de los 6 años”) y los segundos molares permanentes hacia los 12 años (las “muelas de los 12 años”). Estos molares no reemplazan a ningún diente existente; simplemente ocupan espacio nuevo en la arcada.
La cronología es distinta: los dientes temporales empiezan a los 6-12 meses de vida y están completos a los 3 años, luego se caen entre los 6 y 12 años; mientras que los permanentes emergen entre los 6 años hasta alrededor de los 13 años (excepto cordales). Cada niño es un mundo, así que las edades pueden variar un poco. Si notas retrasos muy marcados en la caída o salida de dientes, consulta al odontopediatra, pero en general hay un rango amplio de normalidad.
Podrías pensar que los dientes de leche no importan tanto porque “de todos modos se van a caer”.
Reservar el espacio y guiar a los permanentes: La principal misión de los dientes de leche es mantener el espacio adecuado en los maxilares para que, en su momento, puedan salir correctamente los dientes permanentes. Los dientes temporales actúan como “marcadores de posición”. Si se pierden prematuramente (por caries o accidentes), el diente adyacente puede moverse e invadir ese espacio, dificultando la erupción del permanente y aumentando el riesgo de maloclusión.
Desarrollo de huesos y músculos faciales: La presencia de la dentición temporal estimula el crecimiento adecuado de la mandíbula y el maxilar. Al masticar y ejercer funciones con ellos, el hueso recibe estímulos que favorecen su desarrollo.
Masticación y nutrición: Aunque los pequeños inicialmente consumen alimentos blandos, pronto necesitan masticar comida más sólida. Los dientes de leche permiten al niño triturar los alimentos durante la infancia, lo cual es esencial para una buena nutrición.
Aprender a hablar correctamente: Los dientes, incluso los temporales, son importantes para la fonación. Contribuyen a pronunciar bien ciertos sonidos (prueba a decir “s” o “f” sin dientes… ¡difícil!).
Estética y confianza: La sonrisa de un niño, completa con sus dientecitos blancos, también juega un papel en su autoestima y socialización. Un niño con dolor o con dientes muy deteriorados puede sonreír menos o sentirse cohibido.
En cambio, los dientes definitivos serán los encargados de todas estas funciones durante la vida adulta: masticar eficientemente todo tipo de alimentos, mantener la estructura facial (imagina el rostro hundido de alguien sin dientes), permitir un habla clara, y por supuesto lucir una sonrisa saludable.
Si has visto juntos un diente de leche y uno permanente, habrás notado que no tienen el mismo color. Los dientes de leche suelen verse más blancos o claros, mientras que los definitivos tienden a un tono más amarillo o crema. ¿Por qué ocurre esto?
Esmalte y dentina: Los dientes están formados por capas, principalmente el esmalte (la capa externa dura y blanca) y la dentina (la capa interna amarillenta debajo del esmalte). En los dientes de leche, el esmalte y la dentina son mucho más delgados que en los permanentes. Esto tiene dos consecuencias: primero, al haber menos dentina (que es amarilla), el diente de leche se ve más blanco o “lechoso”. De hecho, su nombre común viene de ese color blanco “como la leche” que suelen tener. Segundo, el esmalte más fino hace que sean menos resistentes.
En los dientes permanentes, el esmalte es más grueso y fuerte, pensado para aguantar muchos años de uso, y también contienen más dentina, dándoles un tono más oscuro. Por eso es normal que cuando a tu hijo le salen sus primeros dientes definitivos los veas amarillentos en comparación con los de leche: no significa que estén sucios ni enfermos, es simplemente su color y composición natural. Con el tiempo, uno se acostumbra a ese tono.
Textura y bordes: Los dientes de leche suelen ser más lisos en la superficie. En particular, fíjate en el borde de los incisivos (los dientecitos frontales): en los niños pequeños, el borde de sus incisivos de leche es liso y recto. En cambio, cuando erupcionan los incisivos permanentes, a menudo presentan un borde irregular con pequeñas serraciones o “piquitos”. Esos bordes dentados se llaman mamelones y son protuberancias de esmalte normales en los dientes nuevos. Sirven para ayudar al diente a perforar la encía al salir.
Con el uso (al morder y comer), los mamelones de los incisivos permanentes se van desgastando y hacia la adolescencia el borde de esos dientes se vuelve más recto. Así que no te alarmes si ves que las paletas nuevas de tu hijo “tienen forma de sierra”, es algo temporal y natural.
Suavidad: En general, los dientes temporales son un poco más “suaves” o menos mineralizados. Esto los hace más vulnerables a los ácidos y a la caries. Seguro que has escuchado que los niños pueden tener caries rampantes rápidamente; una de las razones es que su esmalte fino ofrece menos barrera contra la desmineralización. Si la higiene no es rigurosa, las bacterias pueden perforar el esmalte de leche más rápido que el de un adulto. Una caries pequeña en un diente de leche puede avanzar muy rápido hacia el nervio (pulpa), causando dolor o infección, debido a estas capas delgadas.
Los dientes de leche son más blancos pero también más delicados, mientras que los definitivos vienen con “armadura” extra de esmalte, lucen más amarillentos y tienen a veces irregularidades (como los mamelones) que luego desaparecen. Recuerda: color más amarillo en dientes nuevos permanentes = normal; no hace falta salir corriendo a blanquearlos (¡no se recomienda blanqueamiento en niños!).
Coronas más achatadas y cuello más estrecho: La corona es la parte visible del diente. En los dientes temporales, las coronas suelen ser más pequeñas y algo más achatadas o aplanadas que las de los permanentes equivalentes. Además, el cuello del diente (la zona donde la corona se une a la encía) es más estrecho en los dientes de leche. Esto les da a veces un aspecto más “chaparrito”. En cambio, los dientes permanentes suelen tener coronas más voluminosas y contornos más marcados. Piensa en un molar de leche: es más bajo y redondeado, mientras que un molar definitivo es más ancho y con más superficie de masticación.
Raíces de los dientes de leche: Muchas personas creen que los dientes de leche no tienen raíz porque cuando se caen, normalmente los vemos sin ella. La realidad es que sí tienen raíces, solo que más finas, cortas y divergentes que las de los definitivos. Las raíces de los dientes temporales suelen ser más delgadas proporcionalmente y están más separadas entre sí (en el caso de los molares de leche, que tienen varias raíces, estas divergen en forma de “abanico”). Esto es así para dejar espacio entre las raíces donde se irán colocando los gérmenes (y luego las coronas) de los dientes permanentes que vienen debajo.
¿Por qué no vemos la raíz cuando el diente de leche se cae? Porque en el proceso de recambio, la raíz del diente de leche se va reabsorbiendo. El diente permanente empuja desde abajo y literalmente “disuelve” la raíz del de leche, provocando que el diente de leche se afloje y finalmente caiga prácticamente sin raíces. Es un mecanismo biológico perfecto: el diente temporal hace sitio al definitivo y desaparece sin dejar rastro de raíz.
Por el contrario, los dientes permanentes tienen raíces más largas, gruesas y fuertes, diseñadas para anclarse firmemente al hueso. Estas raíces permanentes no se reabsorben (ya que no van a ser sustituidas naturalmente), a menos que haya un problema (como una infección grave o tratamiento de endodoncia).
Tamaño de la pulpa: Internamente, la cavidad pulpar (donde está el nervio y vasos sanguíneos) es relativamente más grande en proporción en los dientes de leche, a pesar de que en términos absolutos sea menor. Esto quiere decir que el nervio está más cercano a la superficie. Como mencionamos, una caries en un diente de leche puede alcanzar el nervio más rápido debido a esta anatomía.
En definitiva, la anatomía dental está adaptada a cada etapa: los dientes temporales tienen raíces y coronas diseñadas para una estancia temporal (raíces que se “van” al cumplirse su misión), mientras que los permanentes tienen raíces fuertes para durar toda la vida.
Cuidado de los dientes de leche
¿Debemos cuidar los dientes de leche igual que los definitivos? ¡Absolutamente sí! En cuanto a higiene y hábitos, no debería haber diferencia en el cuidado de los dientes de leche y los permanentes: ambos requieren cepillado, higiene interdental, dieta adecuada y visitas regulares al dentista. Lamentablemente, existe el mito de que como los dientes de leche “se van a caer”, no importa si se desarrollan caries en ellos. Nada más lejos de la realidad.
Prevención de caries y dolor: La caries infantil es una enfermedad muy común. De hecho, en España se estima que un tercio de los niños menores de 6 años tiene caries en su dentición temporal. ¡Uno de cada tres! Lo preocupante es que muchas de esas caries no están tratadas, lo que puede causar dolor, infecciones y problemas en la alimentación del niño. Un diente de leche con caries puede provocar abscesos o molestias considerables; y si hay que extraerlo antes de tiempo, ya vimos que puede derivar en problemas de espacio para los dientes definitivos. Además, las bacterias de una caries pueden afectar a la encía y al diente permanente que se está formando debajo.
Por tanto, hay que cepillar los dientes de leche mínimo dos veces al día con pasta fluorada, usar hilo dental en cuanto haya dientes contiguos que contacten, y controlar la dieta (poca azúcar, evitar biberón con líquidos azucarados por la noche, etc.). Los buenos hábitos desde la cuna marcan la diferencia.
Visitas al odontopediatra: La supervisión profesional temprana también es clave. Se suele aconsejar llevar al niño a su primera revisión dental alrededor de su primer año de vida (o cuando erupcione su primer diente). Así, el dentista puede comprobar que todo marcha bien, darte consejos de higiene oral infantil, y aplicar medidas preventivas como flúor tópico si es necesario. Después, se recomienda revisión periódica (cada 6 meses o al menos anual).
Estas visitas ayudan a detectar caries incipientes en dientes de leche y tratarlas a tiempo (mucho mejor un pequeño empaste que una extracción prematura). También permiten vigilar el recambio: en ocasiones un diente definitivo puede salir torcido o quedar retenido si el de leche no cae - el dentista valorará si hace falta extraer el de leche para ayudar al permanente a salir correctamente.
Productos y técnicas adaptadas: La diferencia más notable en el cuidado entre dientes de leche y definitivos es simplemente adaptar las herramientas al niño. Usa cepillos dentales infantiles (de cabezal pequeño y cerdas suaves), pasta dental infantil con la cantidad de flúor recomendada según la edad (consultar al dentista o pediatra; generalmente 1000 ppm para menores de 6 años en cantidad de un guisante, y 1450 ppm para mayores en cantidad normal). Enseña a tu hijo a cepillarse desde pequeño y supervisa el cepillado hasta que tenga la destreza suficiente (muchos pediatras recomiendan supervisar hasta los 7-8 años).
El hilo dental también es importante una vez que haya contactos cerrados entre dientes de leche (por ejemplo entre muelas). Puede parecer complicado, pero es buena idea acostumbrarlo pronto - existen hilos montados en soportes para niños que facilitan la tarea.
Fluoración y selladores: Hablando de diferencias, mencionar que en la dentición permanente solemos aplicar selladores de fosas y fisuras en los molares para prevenir caries. Los selladores son resinas que rellenan las grietas de las muelas, impidiendo que la placa se acumule allí. Esta técnica se puede usar también en molares de leche con riesgo de caries, aunque es menos común.
En cuanto a la fluoración, el odontopediatra puede recomendar aplicaciones tópicas de flúor en la clínica para reforzar el esmalte, tanto en dientes de leche como en definitivos. El flúor es un mineral que ayuda a prevenir la desmineralización y favorece la remineralización del esmalte, haciéndolo más resistente.
¿Qué hacer en caso de traumatismos dentales?
Las caídas al suelo, de escaleras, muros, al correr en el patio, el choque contra objetos, en juegos infantiles, accidentes de bicicletas, automóviles, patines, deportes como el kárate, natación, voleibol, futbol, béisbol etc. El traumatismo es doloroso y los niños tienen diferentes formas de demostrar este dolor.
En caso de traumatismo, se recomienda:
- Mantener la calma.
- Examinar la boca del niño para evaluar la gravedad de la lesión.
- Lavar la zona con agua tibia.
- Aplicar frío local para reducir la inflamación.
- Si se ha caído un diente, recogerlo por la corona (nunca por la raíz).
- Debe colocar el diente en un recipiente y cubrirlo con una pequeña cantidad de leche o saliva de la persona afectada.
- Acudir inmediatamente al odontopediatra.
Consejos adicionales para una buena higiene bucal infantil
Además de lo mencionado anteriormente, es fundamental:
- Lavarse los dientes una vez después de cada comida.
- Es aconsejable utilizar el hilo dental por las noches, sobre todo entre los molares puesto que es la zona más propensa a la aparición de caries en los niños y el cepillo no llega a limpiar esta zona de forma adecuada.
- Limitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas.
- Fomentar una dieta rica en calcio y fósforo.
- Evitar hábitos como chuparse el dedo o usar chupete por tiempo prolongado.
Las CARIES en niños con DIENTES DE LECHE no hace falta tratarlas. 🤥¡MENTIRA!
