Es bien sabido que, en la civilización occidental, la ética médica hunde sus raíces en la medicina helénica, helenística y romana, con especial significación en el Corpus hipocrático. En este repertorio, crucial para el desarrollo de la Medicina, abundan pasajes que marcan un comportamiento ideal al que tender en la relación entre el médico y el enfermo, o el paciente. Uno de los más significativos es el que aparece en el tratado titulado “Epidemias I”, atribuido al propio Hipócrates por algunos estudiosos, donde podemos leer lo siguiente: Declara el pasado, diagnostica el presente, pronostica el futuro.
De otro lado también es bien sabido, y se resume grosso modo en una frase que ha hecho fortuna no sin razón, que “la Medicina -valga para sus especialidades, entre ellas la Odontología- ha avanzado más en los últimos treinta años que en los últimos treinta siglos”, lo cual se debe a algunos factores, entre los principales al menos estos cuatro: el desarrollo espectacular de la Biología, la toma de conciencia de los riesgos de la investigación científica, la aplicación de las nuevas tecnologías a la Biomedicina, y la emancipación de los pacientes.
No obstante, a día de hoy siguen siendo mayoría los que atribuyen la creación del vocablo “Bioética” al bioquímico y oncólogo estadounidense Van Rensselaer Potter (1911-2001) a raíz de la publicación en 1970 de su artículo Bioethics: The science of survival y, sobre todo, de la edición de su capital libro Bioethics: Bridge to the Future (New Jersey, Prentice Hall, 1971), considerado como la pieza clave en el inicio de esta capital disciplina. Quiere decirse que si bien a partir de los trabajos de Potter la bioética vivió una eclosión, surgida de los interrogantes que planteó el mencionado desarrollo espectacular de la biología, que suscitó cuestiones inimaginables anteriormente que bien pueden resumirse en la cuestión clave acerca de si todo lo técnicamente posible que afecta al ser humano o al planeta es éticamente aceptable no por ello muchos aspectos de los que hoy se ocupa esta especialidad fueron ignorados, antes al contrario, pues alguno, refiriéndonos ya a la Odontología, fueron planteados casi a mediados del siglo XIX, si bien ajenos a una corriente caudalosa como la que se iniciaría a raíz de los trabajos de Potter y otros autores de su tiempo tan fundamentales como T.L. Beauchamp y J.F.
Así, el “Code of Dental Ethics” fue adoptado en la VI Reunión de la American Dental Association (ADA), celebrada en la temprana fecha de 1866, lo cual supuso un claro avance en lo que nos ocupa. El presidente del comité fue George Watt (1820-1893), médico, dentista, profesor de química y metalurgia en el Ohio College of Dental Surgery y editor, con J. Taft, de algunas publicaciones odontológicas como “Dental Register of the West” y, después, del “Ohio Journal of Dental Science”, además de ejercer como presidente de la ADA.
Este temprano código, que dio la pauta a posteriores otros códigos éticos de diversas sociedades dentales de ámbito local o regional, constaba de cuatro artículos:
- I.- Deberes de la profesión con sus pacientes.
- II.- Mantenimiento del carácter profesional.
- III.- Deberes relativos de los dentistas y los médicos.
- IV.- Deberes mutuos de la profesión y el público.
Particularmente interesante fue la aportación posterior del dentista y escritor norteamericano, Benjamin Adolph Rodrigues Ottolengui (1861-1937) sobre un asunto que conmovió la práctica dental de su tiempo como fue el de las patentes. Un importante trabajo suyo fue leído ante la National Dental Association en 1911 y publicado ese mismo año en “The Dental Cosmos” con el título Dental Ethics and Dental Patents.
Para este ilustrado dentista, la ética es la ciencia de vivir correctamente. Por vivir correctamente se entiende que un hombre debe conducirse de tal manera que haga justicia completa a la comunidad en general, a cada hombre con el que entra en contacto, y a sí mismo. El hombre más ético hace justicia en el orden citado: primero a la comunidad, luego a su vecino, y luego a sí mismo.
De entrada, Ottolengui reconoce con categoría de ciencia a la “ética general”, para después abordar la definición de “ética dental”, sobre la que así opina y ya entra de lleno en el asunto que entonces preocupaba a buena parte del colectivo odontológico de los EE.UU., las disputas sobre la patente del caucho, material usado como base de las dentaduras:
¿Qué pasa con la ética dental? ¿Puede la ética dental, en cualquier sentido, ser ética si en la práctica trasciende las reglas de la ética general, las reglas de la vida correcta, la regla de dar a cada hombre un trato justo? La proposición se responde a sí misma. La ética dental no puede contradecir más la ética general de lo que puede tener una ordenanza si es contraria a los estatutos del Estado, o la promulgación legislativa puede durar si se considera que se opone a la ley de la Tierra.
Ottolengui concluía proponiendo que aquel código ético de 1866 anteriormente citado incluyera a partir de ahora un apartado dedicado a las patentes, para que los inventores de cualquier adelanto en el campo odontológico no quedaran a la intemperie si podía aprovecharse cualquier dentista en su propio beneficio, todo ello tras razonar cabalmente de la siguiente manera:
¿Cree que nuestro arte podría haber alcanzado la etapa actual de la perfección sin la cooperación seria de nuestros fabricantes de productos dentales? y ¿cree que estos fabricantes podrían haber sido inducidos a invertir su capital sin la protección que ofrecen las patentes?
Ambas aportaciones, medio siglo de por medio, quizá sean las más significativas en lo relativo a la ética que podríamos etiquetar de “odontológica”, sin embargo hubo de por medio y en lo sucesivo algunas iniciativas, si bien dispersas, presentadas en reuniones, congresos o insertas en las múltiples revistas, preferentemente norteamericanas, de aquellos tiempos.
ÉTICA Y MORAL EN ODONTOLOGÍA
Edmund Noyes y su Contribución a la Ética Dental
Edmund Noyes nació el 16 de enero de 1842 en Abington, Massachussets, descendiente de una familia que a mediados del siglo XI pasara de Normandía a Inglaterra. Uno de ellos fue caballero cruzado con Ricardo I. La familia de Edmund llegó a Iowa en 1855 y se instaló en una granja próxima a Independence. Hasta los 14 años se educó Edmund en las escuelas de Massachusets y posteriormente en centros públicos y selectos de Independence, durante tres trimestres. En mayo de 1865 comenzó el estudio de la odontología con el doctor E.L. Clarke, en Dubuque, Iowa, ganando su manutención durante un año como conserje de una iglesia.
Cursó un año en el Ohio Dental College of Dental Surgery, durante el invierno de 1866-67 y completó su aprendizaje con el Dr. Clarke durante el mes de septiembre siguiente. A finales de octubre de 1867 se trasladó a Chicago y compró el gabinete de Mrs. Tuvo una activa participación en los órganos colegiados de su profesión. En la primavera de 1868 se afilió a la “Chicago Dental Society” de la cual sería posteriormente su secretario de actas y su presidente. También se inscribió en la “Illinois State Dental Society” durante su congreso de 1872, un año después sería nombrado también secretario de actas y durante el curso de 1883-84 fue su presidente, como fue también el presidente de su comité ejecutivo y preparó el programa del congreso de 1886.
Asimismo fue miembro de la “Northern Illinois Dental Society” y uno de los diez dentistas que organizaron la “Odontological Society of Chicago”, desempeñando también los cargos de secretario y, después, presidente. Fue miembro de esta última sociedad hasta que se fusionara con la “Chicago Dental Society”, pasando a denominarse “Chicago Odontographic Society”.
En lo que se refiere a su actividad docente, hay que señalar su pertenencia a la “Chicago Dental Infirmary”, que dos años después se transformó en el “Chicago College of Dental Surgery” y en la primera graduación en este centro, en 1884, recibió el grado honorario de D.D.S. Explicó materia médica dental, después patología y terapéutica dental y posteriormente, durante cuatro años, fue profesor de operatoria dental. Cuando en este centro se organizó el Beta Chapter of Delta Sigma Delta Fraternity, fue nombrado miembro honorario vitalicio.
En 1891 tomó parte en la reorganización y fue miembro de de la Northestern University Dental School y fue su secretario hasta la combinación con el American College of Dentistry, desempeñando a partir de entonces precisamente el profesorado de ética y jurisprudencia. Como se dice en su obituario, su fidelidad a los grandes ideales en su vida profesional ejerció una poderosa influencia para mejorar la ética entre los dentistas de todo el mundo. Sin embargo, curiosamente, no se cita su tratado de ética, aunque sí se dice que fue autor de numerosos artículos, del capítulo de “Operatoria dental” para una historia de la odontología editada por C.R.E.
Edmund Noyes estuvo casado cuatro veces. La primera, en 1869, con Elizabeth Miller, de Detroit, Michigan, que murió en 1884. De este matrimonio nacieron cuatro hijos, entre ellos Frederick Bogue Noyes (1872-1971), quien sería célebre histólogo dental y decano del Dental Department de la University of Illinois. Un hijo de éste, Harold J. En 1886 casó con Mary S. Wells, de Hartford, Connecticut, y tendría tres hijos más, falleciendo la esposa en 1892. Dos años después contraería nupcias con la hermana de ésta, Fanny H. Wells, que murió dos años después. En 1897 lo haría con Adaline C.
En 1915 se editó en Chicago (Tucker-Kenworthy Co.) el libro “Ethics and Jurisprudence for Dentists”, cuyo autor aparece en portada como “Edmund Noyes, D.D.S. Professor of Ethics and Jurisprudence in Northwestern University Dental School”. En el prefacio, el autor deja sinceramente clara la poca originalidad de buena parte del texto, advirtiendo que el apartado de ética está tomado principalmente del System of Ethics de Friedrich Paulsen (1846-1908) célebre filósofo alemán (discípulo predilecto de Gustav Theodor Fechner) que en 1896 sucedió a Eduard Zeller como profesor de filosofía moral en Bonn.
Igualmente dice de la materia sobre jurisprudencia, que está inspirada principalmente en el libro “Dental Jurisprudence”de William E. Mikel, profesor de Derecho en la universidad de Pennsylvania, y, en menor medida, en los libros de igual título de Elmer D. Brothers, profesor de Jurisprudencia médica y dental en la de Illinois, y de William F. Rehfuss, doctor en cirugía dental.

Friedrich Paulsen, cuya obra influyó en el tratado de ética de Edmund Noyes.
Todavía conviene detenernos en el tercer y último párrafo del prefacio, pues justifica la extensión, para algunos quizá excesiva, del apartado que sobre ética inicia el libro, pero él lo justifica de la siguiente manera:
Es posible que alguno pueda pensar que se le ha dado al tema de la ética general un espacio desproporcionado. El escritor cree, sin embargo, que vale la pena para los jóvenes que se preparan para cualquier profesión o negocio alguno dar algo de tiempo para un estudio de los principios fundamentales y las sanciones de la moral y las facultades y disposiciones de la mente y el corazón porque la conducta de la vida debe ser determinada y las normas de derecho deben de ser obedecidas; en otras palabras, las virtudes y deberes que caracterizan a los hombres buenos. La ética profesional puede tener poca autoridad y el mando poco respeto a menos que se entienda que descansan sobre la base sólida de los principios generales de la moralidad.
Contenido del Libro "Ethics and Jurisprudence for Dentists"
La primera parte no es otra cosa que un resumen del libro del mencionado Paulsen, hasta el punto de que en el encabezado de las páginas consta el título del libro, “System of Ehtics”, de la misma manera que es el único autor citado a pie de página.
Egoísmo y Altruismo. Virtud y Felicidad. Moralidad y Religión.
“Ética y moralidad son términos sinónimos y pueden definirse de manera comprensible como ‘La ciencia que trata sobre las acciones humanas y los afectos mentales considerados como virtuosos y viciosos, como correctos o incorrectos’ y también como la aplicación de esta ciencia a la conducta de la vida, en otras palabras, el arte de vivir correctamente. Algunos han tratado de distinguir entre estas palabras y llamar a la ética como una ciencia y a la moralidad un arte. No es razonable esperar que la conducta profesional de un hombre será buena si su carácter y conducta en otros aspectos son malos. Debemos tener una justicia general de carácter y corrección de vida si esperamos soportar las pruebas de tiempo y de tentaciones profesionalmente.
Finalmente, antes de pasar a desarrollar lo que sería un curso entero de ética, en lo cual no podemos detenernos ahora debido al poco tiempo que tenemos, Edmund Noyes tiene una aspiración de satisfacción: “algo que puedo decir en el tiempo asignado puede ser completamente inadecuado e insatisfactorio, considerado como una exposición de gran ciencia y arte de moralidad.
Publicidad profesional. Ganancias por la práctica profesional.
Los deberes del dentista con sus compañeros y con la profesión dental. Trabajos leídos en reuniones de sociedades.
Comisiones y divisiones de honorarios. El principal objeto de la práctica de la odontología, por el que la profesión de dentista existe, es el bienestar de los pacientes y pertenece a nuestro cuidado. El desempeño de la profesión de dentista no es el del comerciante puro pues se anteponen algunos valores que predominan en el panorama de la relación clínica.
Algunos párrafos definitivos son los que transcribimos pues hablan por sí solos, si bien nos llamará la atención su actualidad. Los intereses de los médicos y de los dentistas tienen importancia extrema, implicando la simetría personal y la belleza, la comodidad y la salud, no raras veces la vida misma. La relación de un dentista y su paciente no es la del vendedor y el comprador, ni la de patrón y empleado.
Especialistas: escrito a primeros de siglo anterior, justo cuando intentan consolidarse las especialidades odontológicas -que comenzaron una autonomía por término general a finales del siglo XIX-, Noyes tiene dudas sobre el correcto ejercicio de las mismas en exclusividad. Quien se anuncia como tal especialista debe poseer unos conocimientos y destreza especiales en ese campo, y la ley se los requiere por encima de cualquier otro práctico general, cosa que ignoran algunos jóvenes, quienes se anuncian especialistas después de una o dos escasas semanas de formación.
Pensemos en lo que dice ahora: “Cuando un hombre que ha restringido su práctica durante algunos años al tratamiento de la piorrea (que es una enfermedad de la membrana peridental) confiesa que nunca ha visto una imagen microscópica de la membrana peridental es una justa manera de confesar que nunca hizo un intensivo estudio científico de su estructura, su función o sus enfermedades”.
Papeles leídos ante las sociedades dentales. En este momento, el autor aboga por la originalidad en la preparación de las comunicaciones, así como rechazar...
Servicios Dentales Comunes
Los servicios dentales son una amplia variedad de procedimientos y tratamientos que se utilizan para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades y trastornos de la boca, los dientes y las encías. Algunos ejemplos de servicios dentales comunes incluyen:
- Limpiezas dentales
- Empastes
- Extracciones
- Cirugías orales
- Ortodoncia
- Implantes dentales
- Blanqueamiento dental
Odontología conservadora: Se realizan empastes para tratar las caries, obturaciones, incrustaciones de porcelana o composite, reconstrucción dental. El objetivo es restaurar los dientes que han sido afectados por una caries o traumatismo, desde un punto de vista funcional y estético.
Tratamientos de estética dental: Se realizan blanqueamientos dentales, que dejan los dientes más brillantes, más blancos, reduciendo el color original en varios tonos.
Ortodoncia: Se utilizan diferentes técnicas, como los brackets metálicos, los estéticos, la ortodoncia invisible o el sistema autoligado Damon, para corregir los problemas de alineamiento de los dientes, de malposición y de mordida.
Odontopediatría: Se busca una detección precoz de problemas bucodentales posteriores. Antes de 5 años se pueden detectar problemas en los maxilares o de maloclusión, que se pueden corregir con diferentes tipos de ortodoncia.
Implantes dentales: Colocación de forma guiada por ordenador y mínimamente invasiva, sustituyendo los dientes perdidos, colocando una raíz artificial de material biocompatible.
| Servicio Dental | Descripción |
|---|---|
| Limpieza Dental | Eliminación de placa y sarro para prevenir enfermedades de las encías. |
| Empaste | Restauración de dientes dañados por caries. |
| Extracción | Remoción de dientes dañados o problemáticos. |
| Ortodoncia | Corrección de la alineación de los dientes. |
| Implante Dental | Sustitución de dientes perdidos con raíces artificiales. |