Diente de Cachalote Tallado: Historia y Arte Ancestral

Desde la antigüedad, las ballenas han sido cruciales para la supervivencia de muchos grupos humanos costeros. Se aprovechaba prácticamente todo: carne, aceite y huesos. Estos últimos se utilizaban para fabricar herramientas y armas, y los más antiguos que se conocen fueron encontrados en el norte de la península ibérica.

Ejemplo de un diente de cachalote tallado.

Herramientas Óseas y Antigüedad

Los ancestros de los vascos elaboraron estas herramientas hace entre 19.000 y 20.000 años, según un estudio internacional publicado en la revista Nature Communications. Estas armas se utilizarían como puntas de jabalina para cazar mamíferos medianos y grandes que habitaban durante el periodo Magdaleniense (hace entre 23.000 y 13.000 años) en el Golfo de Vizcaya, como cabras, ciervos o caballos.

La investigación, liderada por el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia (CNRS), analiza 83 herramientas óseas descubiertas en yacimientos alrededor del Golfo de Vizcaya, así como otros 90 huesos encontrados en la cueva de Santa Catalina, en Lequeitio (Vizcaya). También participaron científicos de la Universidad de Cantabria y del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).

Para averiguar la antigüedad e identificar los animales de los que obtuvieron los huesos, utilizaron tecnologías como la datación por radiocarbono y la espectrometría de masas. Así determinaron que habían aprovechado los esqueletos de cinco ballenas diferentes: ballena azul, ballena gris, rorcual común, cachalote y ballena franca o boreal.

Distribución geográfica de las ballenas.

Estas especies, cuyas dietas eran similares a las que siguen en la actualidad, revelan que en el Golfo de Vizcaya había una biodiversidad comparable a los ecosistemas árticos actuales.

Fragmento de una vértebra de ballena de aleta del yacimiento de Santa Catalina, hace unos 15.500 años.

Como detalla Esteban Álvarez, "el uso de huesos de cetáceos como materia prima para elaborar artefactos, en particular armas arrojadizas destinadas a la caza", ha sido documentado por el equipo del que forma parte en diferentes sitios prehistóricos. En los últimos años, han publicado varios artículos sobre descubrimientos en sitios arqueológicos del sur de Francia y de la región cantábrica, con ocupaciones de finales del Pleistoceno superior.

En el caso del Golfo de Vizcaya publicamos el hallazgo de artefactos con una cronología de entre 17.800 y 15.000 años. Y ahora, en este artículo en Nature Communications, se presentan nuevas evidencias de este tipo de artefactos en el Golfo de Vizcaya precisando que se utilizaban hace entre 20.000 y 14.000 años.

La Presencia de Neandertales y Homo Sapiens

El Golfo de Vizcaya "ha estado ocupado desde hace al menos 200.000 años por especies de homininos que habitaron este territorio antes que nosotros, en particular, por los neandertales. Nuestra especie, el Homo sapiens, lleva habitando en esta región desde hace 40.000 años", precisa este catedrático de Prehistoria.

Para cazar animales como el ciervo o como el caballo elaboraban puntas de jabalina en asta y marfil. Sin embargo, las primeras evidencias de la fabricación de artefactos elaborados sobre hueso de cetáceos se documentan hace 20.000 años.

Excavaciones en 2022 en la cueva de Isturitz, en el País Vasco Francés.

El Desafío de Rastrear la Interacción Humano-Ballena

Rastrear los orígenes de la interacción entre humanos y ballenas es complicado, pues como explican los autores, "los yacimientos arqueológicos costeros son especialmente frágiles y vulnerables al aumento del nivel del mar, lo que dificulta que se conserven pruebas sobre estas relaciones tempranas entre humanos y mamíferos marinos".

Pese a ello, están reconstruyendo poco a poco la forma de vida de los ancestros de la población del norte de España. "Además de cazadores y recolectores, estos grupos eran marisqueadores, por lo que visitaban frecuentemente la costa recogiendo lapas y bígaros. Es probable que en algunas de estas visitas se encontraron con cetáceos, en particular ballenas, varadas en las playas. No dudarían en carroñear su carne y su grasa, pues ambas formarían parte de su alimento; en el caso de su grasa, probablemente la utilizarían también para alumbrarse en el interior de las cuevas", explica Esteban Álvarez.

También creen que utilizarían otras partes de los animales: "Por ejemplo, los dientes de cachalote fueron usados como materia prima para la elaboración de objetos de adorno. Un fragmento de diente de este animal fue perforado y grabado con la representación de un cetáceo procedente de una de las ocupaciones magdalenienses documentadas en la cueva asturiana de Las Caldas, situada a una treintena de kilómetros de la costa, donde se han documentado armas realizadas en hueso de cetáceo".

Su conocimiento y aprovechamiento de los cetáceos, añade este científico, han quedado plasmados también en el arte parietal. "En la cueva de Tito Bustillo se conserva el grabado de una ballena.

HISTORIA DEL ARTE: La Prehistoria 🦣

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