Diente de León: Información Completa Sobre Esta Planta Multifacética

A menudo calificado como “mala hierba”, el diente de león no es en realidad tan “malo” como se supone. Muy común en vuestros jardines, es menos conocido por sus beneficios, injustamente. Si te decimos: una planta con flores amarillas, que salpica los prados, los caminos, e incluso el jardín, y que a menudo se considera como una mala hierba, ¿qué respondes?

Esta planta, diseminada prácticamente por todo el globo, es oriunda de Europa, Asia y América del Norte. En China el diente de león también crece salvaje por doquier. En jardines, prados y bordes de los caminos crece en suelos ricos nitrógeno. El diente de león es una planta vivaz de la familia de las compuestas.

El diente de león común (Taraxacum officinale, en chino: pugongying) es una planta herbácea vivaz de la familia de las asteráceas. Posee hojas desde la base dispuestas en roseta, muy lobuladas y dentadas, y una raíz central larga y gruesa. Sus flores amarillas forman grandes ramilletes, visibles desde primavera hasta el verano en las ricas praderas para la apicultura. La planta segrega una savia lechosa en todas sus partes.

El diente de león, cuyo nombre científico es Taraxacum officinale, es una planta perenne originaria de Europa y Asia, aunque hoy en día está presente en prácticamente todo el mundo.

Origen del Nombre y Distribución

El nombre “diente de león” proviene directamente de sus propiedades diuréticas, y literalmente se puede leer como “pisar en la cama”, entendiendo así como “orinar en la cama”. También se le atribuye otro nombre, “diente de león”, por la forma de sus hojas dentadas.

Taraxacum deriva de la palabra árabe-persa tharakhchakon, que designa un cierto tipo de achicoria. No fue hasta el año 1000 que el nombre pasó al latín de la Edad Media por la mediación del médico árabe Avicena (Ibn Sinâ). De todas las plantas locales, el diente de león es el que tiene mayor número de nombres comunes. Uno de sus nombres está vinculado a las propiedades diuréticas de la planta: Pissenlit.

En sus orígenes, el diente de león se utilizaba en la medicina china y ayurvédica. Esta planta muy común tiende a crecer en casi cualquier lugar. Europa, Canadá, Rusia, y por qué no. Es una planta perenne cuyas raíces se anclan profundamente en el suelo, hasta 50 centímetros, permitiéndole resistir las regiones frías afectadas por los períodos de heladas.

En jardinería, el diente de león es claramente visto como una adventicia, en otras palabras, una mala hierba. Para desesperación de los jardineros y de los más perfeccionistas, el diente de león crece justo donde le parece sin que haya que invitarlo. Puede que sea una mala hierba para algunos, pero no para todo el mundo. De hecho, para sorpresa de muchos, ¡esta planta es comestible! En lugar de eliminarla, puedes cosecharla.

La recolección de las flores y las hojas de diente de león se realiza en primavera, entre mediados de abril y mediados de mayo. Al final de la temporada, las hojas se vuelven más oscuras, su textura más dura y su sabor más amargo. En cuanto a sus raíces, se recogen durante el inicio del otoño.

El diente de león crece en todas las zonas de clima templado y hasta una altitud de 2000 metros. Prefiere las praderas fértiles y los bosques claros de suelo húmedos. Se puede cultivar como hortaliza para ensaladas.

Es especialmente reconocible por su aspecto. El diente de león no solo se compone de una, sino de una multitud de flores amarillas, que forman una inflorescencia. Después de la floración, sus flores toman la forma de una bola blanca de aspecto algodonoso. En realidad, se trata de sus frutos, con los que a menudo uno se divierte soplando para verlos volar.

¿Qué se usa y cómo tomar DIENTE DE LEÓN para la salud ?

Composición y Nutrientes del Diente de León

El diente de león es una mina de nutrientes y de principios activos de todo tipo. Entonces, ¿por qué esta planta, a menudo descuidada, no despierta siempre tu interés?

La importancia nutricional del diente de león desde el punto de vista médico reside en su alto contenido en principios amargos (taraxacina, eudesmanólidos), triterpenos, flavonoides, xantófilos, carotinoides, vitamina B2 y C así como potasio (contenido en las hojas: 483 mg %). La raíz es especialmente rica en inulina en el otoño (40%). Así el diente de león actúa como fármaco amargo de suave acción colerética, diurética y estimuladora del apetito; y como coadyuvante en las patologías hepáticas, las colecistopatías y los trastornos de la digestión, especialmente cuando existe una mala digestión de las grasas.

El diente de león es rico en vitaminas A y C, esenciales para mantener un sistema inmunológico fuerte.

A continuación, se presenta una tabla con los principales componentes y nutrientes encontrados en el diente de león:

Componente Descripción
Principios Amargos Taraxacina, eudesmanólidos
Triterpenos Compuestos orgánicos con propiedades antiinflamatorias
Flavonoides Antioxidantes que protegen las células
Vitaminas A, B2, C, E y K
Minerales Potasio (483 mg % en hojas), calcio, magnesio, hierro, silicio
Inulina Fibra prebiótica que favorece la salud intestinal

La nutrición y la dietética de la medicina china atribuye al diente de león las siguientes cualidades y efectos:

  • Temperatura: frío
  • Sabor: amargo, dulce (las hojas tiernas)
  • Afinidad a los órganos: hígado, corazón, estómago
  • Efectos: enfría el Calor (del Hígado), desintoxica, es diurético, elimina la Humedad
  • Aclara, dispersa las retenciones e hinchazones

Propiedades Medicinales y Beneficios para la Salud

Taraxacum Officinale o diente de león, poseería propiedades interesantes para la salud digestiva. De hecho, un estudio mostró que ciertos componentes bioactivos de la planta (el taraxasterol, el ácido chicórico, los polisacáridos o incluso la inulina) presentarían efectos positivos en el confort digestivo.

El diente de león también tendría propiedades beneficiosas para el hígado. Según la British Herbal Medicine Association, la raíz sería un estimulante hepático. Las hojas, por su parte, facilitarían la secreción de bilis para el hígado. Según un estudio, los trabajos realizados por el ESCOP y las monografías de la Comisión E coinciden en afirmar que la planta contribuiría a la restauración de la función hepática y biliar.

También se ha señalado la posible actividad depurativa del diente de león, en lo que respecta a facilitar la eliminación de sustancias tóxicas del organismo. En la medicina popular tradicional, el diente de león es conocido principalmente por sus potenciales virtudes diuréticas. Se llevó a cabo un estudio para intentar justificar esta propiedad. Un extracto hidroetanólico de la planta fue ingerido por voluntarios a fin de observar si resultaba en un aumento en la frecuencia y el volumen de la orina. Los datos reportados parecen indicar beneficios para la salud urinaria. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar esta propiedad.

En la medicina popular de la Antigua Grecia ya se apreciaba el diente de león por sus propiedades contra las molestias estomacales. También en las antiguas civilizaciones árabes del Oriente los médicos describieron los múltiples efectos beneficiosos de esta planta sobre la salud. En la Edad Media los sanadores utilizaban su jugo lechoso para tratar las enfermedades oculares.

En general, la planta se considera «limpiadora de la sangre» con acción estimuladora del metabolismo en casos de insuficiencia hepática, cálculos biliares y niveles de colesterol elevados. No obstante, también se utiliza como tónico de sabor amargo y laxante suave para tratar la gota y las enfermedades de tipo reumático, los eczemas y otras patologías cutáneas, y como ingrediente que aumenta la producción de orina.

La fitoterapia occidental le atribuye efectos coleréticos y diuréticos, así como de estimulación del apetito. En la Monografía de la Comisión E se mencionan como campos aceptados de aplicación los trastornos del flujo biliar, la estimulación de la diuresis, la falta de apetito y los trastornos dispépticos. Se considera contraindicado en casos de cierre de las vías biliares, empiema vesicular y obstrucción intestinal.

El diente de león tiene muchas propiedades medicinales: diuréticas, depurativas y digestivas.

Entre las principales propiedades del diente de león encontramos:

  • Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
  • Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
  • Colerética y protectora hepática: ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
  • Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.

Usos Culinarios del Diente de León

En el diente de león, ¡todo se come! Desde la raíz hasta la flor. Y sí, ¿sorprendente, verdad? Empecemos por su raíz. Carnosa y amarga, puede comerse cruda o asada a la sartén, lo cual disminuye su amargor. Los brotes tiernos, recolectados antes de la floración, son tiernos y se consumen principalmente en ensaladas. También puedes hervirlos antes de cocinarlos, para hacer salsas o acompañamientos. Los capullos florales pueden conservarse en vinagre y consumirse como alcaparras o también salteados en la sartén.

¿Te perdiste la oportunidad de consumirlo fresco? Es la ocasión de descubrir el diente de león en su versión seca. ¿Y qué mejor en ese caso que beberlo en decocciones o en infusiones? Para ello, basta con poner el equivalente a una cucharada de raíces o de hojas de diente de león en 200 ml de agua, y dejar que infusione durante unos diez minutos.

Otra variante del diente de león es el polvo. Se trata de sus hojas o raíces que se han secado y luego triturado finamente hasta obtener una textura de polvo. El diente de león también puede ser utilizado en tintura madre. Esta técnica consiste en macerar la planta fresca en una solución hidroalcohólica, que permitirá extraer los compuestos. El líquido obtenido después de la filtración estará fuertemente cargado de principios activos. Los suplementos alimenticios se consumen cada vez más por su practicidad y su rapidez de toma. El diente de león no es una excepción. Se compone del polvo de diferentes partes de la planta, y tiene la ventaja de no dejar un sabor amargo en la boca.

Ahora ya conoces todas las formas que puede adoptar el diente de león. Ahora es momento de elegir cuál (o cuáles) te conviene(n). En la cocina, seguramente sorprenderá por su amargor. Si eres amante de las bebidas calientes, ¿por qué no probar el diente de león en infusión? Si no te agrada su sabor, entonces opta por su versión en tintura madre o en suplemento alimenticio.

En primavera se recolectan las hojas nuevas tiernas de color verde-amarillento antes de la floración y se preparan en ensalada campestre o en combinación con otras hierbas silvestres, rabanitos o cebollas tempranas. Las hojas del diente de león, cortadas en finas tiras sobre una rebanada de pan con mantequilla, mezcladas con requesón o acompañando a las sopas, tienen un sabor especialmente aromático.

En Francia, el diente de león cultivado se vende con sus hojas blanqueadas sobre todo como ensalada. Para ello se retiran los brotes, y las hojas en roseta se protegen de la luz del sol atándolas entre sí. De esta forma las hojas saben especialmente suaves y se digieren bien.

La ensalada tradicional francesa de diente de león contiene dientes de ajo tostados, dados de tocino, nueces y huevos cocidos. El diente de león se puede recolectar todo el año. No obstante, con el comienzo de la floración, las flores saben cada vez más amargas. El mejor momento para recogerlo del campo es el mes de marzo, abril y mayo.

Los que opinan que su sabor es demasiado amargo blanquean las hojas sumergiéndolas en agua caliente o dejándolas reposar previamente cortadas en agua fría durante cierto tiempo. Los capullos aún cerrados se pueden sumergir en vinagre de estragón y utilizarse como alcaparras.

Con la raíz puede elaborarse un vitalizante sustituto del café sin cafeína. Por ello, las raíces se extraen principalmente en el otoño, se lavan, cortan en rodajas de 0,5 cm de espesor y se secan. A continuación se doran en el horno a 180-200 °C durante unos 20 minutos y se muelen. El polvo resultante se prepara como el café.

De los filamentos carnosos de las raíces se saca en otoño inulina. Este polisacárido soluble en agua puede utilizarse en la alimentación de los diabéticos como sustituto del almidón, ya que no afecta a los niveles de azúcar en sangre. En el recto las bacterias descomponen la inulina formando ácidos grasos de cadena corta que a su vez le sirven de alimento.

El jugo de la planta fresca prensada se puede adquirir ya preparado. Así existe la posibilidad de combinarlo con otros jugos en las curas de limpieza primaverales. El jugo del diente de león se combina bien con el jugo de ortiga y de apio. Para estimular y favorecer la función hepática es adecuada la combinación de jugo de diente de león con jugo de alcachofa y rábano picante.

Cómo Elegir y Conservar el Diente de León

En la cocina, se recomienda elegir los brotes tiernos de diente de león en primavera. Serán más tiernos y menos amargos. Si los recoges tú mismo, asegúrate de elegir lugares poco expuestos a la contaminación.

En los suplementos alimenticios a base de diente de león, siempre es preferible asegurarse de la calidad de los productos. En cuanto a la conservación, el diente de león fresco se conserva idealmente alejado de la luz que tiende a hacer que sus hojas se pongan amarillas. Es preferible guardarlo en el refrigerador, en el cajón de las verduras, por ejemplo. Al estar fresco, debe consumirse rápidamente, en 2 a 3 días. Si deseas consumirlo por más tiempo, considera secarlo o congelarlo.

Posología y Formas de Consumo

Como hemos visto, el diente de león se puede consumir en varias formas, por lo cual es importante respetar la posología indicada si deseas aprovechar sus propiedades. En suplemento alimenticio, te resultará fácil consumir el diente de león. Para aprovechar sus beneficios, su cantidad debe ser equivalente a un mínimo de 150 mg de hojas.

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Además de su uso en forma fresca o seca, el diente de león también puede usarse en cura.

Puede tomarse en tisana, extracto fluido (gotas) o cápsulas de polvo o de extracto seco, ya sea de las hojas, la raíz, o una mezcla de ambas.

Generalmente, si se trata de la raíz la dosis es la equivalente a 3-5 g, hasta tres veces al día.

En el caso de las hojas, el equivalente a 4 a 10 g, hasta tres veces al día.

En el caso de mezcla de raíz y hojas 3,5 - 7,5 g, hasta tres veces al día.

Para los extractos fluidos (gotas) y cápsulas de polvo o extracto seco, se recomienda seguir las instrucciones del laboratorio fabricante.

Cómo preparar una tisana

La Agencia de registros del Ministerio de Sanidad Alemán (Standardzulassung) recomienda para la mezcla de raíz y hojas la siguiente preparación:

Llevar a ebullición 1-2 cucharaditas de la mezcla en unos 150 ml de agua, llevar a ebullición, retirar del fuego y dejar reposar 15 minutos. Filtrar y edulcorar al gusto.

En cuanto a la dosis de la tisana así preparada indica que, salvo otra prescripción, se puede tomar una taza de infusión recién preparada por la mañana y otra por la noche.

Riesgos y Contraindicaciones

Por precaución, se desaconseja el consumo de diente de león en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como en niños pequeños. Antes de cualquier uso de esta planta, se recomienda contar con el consejo de un profesional de la salud.

El consumo de diente de león puede causar la aparición de ciertos efectos secundarios: dolores de estómago, erupciones cutáneas, diarrea. Además, algunas personas pueden ser alérgicas, especialmente al látex presente en su tallo y sus hojas.

Dado sus propiedades, el diente de león puede interactuar con ciertos medicamentos. Así, si estás bajo tratamiento diurético, si consumes medicamentos para la diabetes, el reflujo gastroesofágico, o incluso anticoagulantes y otros productos que contienen litio, evita tomar diente de león.

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Los problemas gastrointestinales ocasionales, como los gases, la hinchazón o incluso los trastornos del tránsito intestinal, pueden ser un verdadero obstáculo para mantener un confort digestivo en el día a día.

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El diente de león no debe utilizarse nunca en caso de problemas biliares sin la supervisión de un médico y está contraindicado en caso de obstrucción de las vías biliares. Debido a que contiene sustancias amargas, el diente de león estimula la producción de jugo gástrico, por lo que a ciertas personas puede causarles molestias gástricas e hiperacidez.

Para evitar este problema se puede añadir a la mezcla para infusión alguna planta con mucílagos como el malvavisco, y en el caso de tomar un preparado líquido, las gotas pueden añadirse a una infusión de malva o malvavisco. También pueden tomarse con una infusión de estas plantas las cápsulas de polvo o de extracto seco de diente de león.

Aunque el diente de león es seguro para la mayoría de las personas, existen algunas contraindicaciones:

  • No se recomienda su consumo durante el embarazo o la lactancia debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad en estas circunstancias.
  • Personas con obstrucción de las vías biliares, úlceras gástricas o alergias a las plantas de la familia Asteraceae deben evitar su consumo.
  • Puede interactuar con medicamentos diuréticos, anticoagulantes o hipoglucemiantes, por lo que se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo a la dieta.

La infusión de diente de león puede ser un complemento beneficioso en el manejo del hígado graso, siempre que se consuma con moderación y bajo supervisión médica.

Es importante consultar con un especialista antes de tomar cualquier planta medicinal, los seguros de MAPFRE Salud cuentan con un servicio de Orientación Médica 24 horas dónde podrás consultar cualquier duda.

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