El diente de león, una flor silvestre común de color amarillo, encierra una leyenda maravillosa que cuenta ya con más de un siglo de antigüedad. Esta planta medicinal, presente en hojas, semillas y raíces, esconde un profundo significado tanto en la naturaleza como en la espiritualidad.

La Dualidad del Diente de León
Algunos ven al diente de león como una simple mala hierba que perturba el equilibrio de un jardín o de una parcela de cultivo. Lo hacen sin saber que sus raíces aportan al suelo buenas cantidades de nitrógeno y minerales.
Otros la aprecian por sus múltiples fines medicinales. De hecho, no podemos olvidar que los médicos árabes ya se servían de ella para elaborar múltiples remedios en los siglos X y XI. Se usaban para la fiebre, el dolor de muelas, los problemas urinarios, la anemia, el estreñimiento, la artritis, la diabetes, los problemas de la vesícula biliar, la acidez estomacal, las irritaciones de la piel, etc.
La Leyenda del Diente de León y el Ángel
Lo que ya no es tan conocido sobre la taraxacum officinale es que es uno de los elementos más mágicos de la naturaleza. Alrededor de esta planta sencilla y casi vulgar se erige toda una antropología de lo místico y lo espiritual.
La leyenda del diente de león apareció recogida por primera vez en 1918 en el libro La hora de los niños. Se trata de un conjunto de fábulas que se publicaban de forma semanal en muchos periódicos desde 1908. Más tarde, y debido al éxito, terminó convirtiéndose en un volumen de cuentos y leyendas que tuvo bastante éxito en el mundo infantil y juvenil.
El título, La hora de los niños, se inspiraba en un poema de Henry Wadsworth Longfellow. En aquellos versos explicaba que ese instante en que el día se encuentra con el atardecer, es el momento perfecto para inventar, para dejar paso a la fantasía, los juegos y la imaginación. Ese espacio de tiempo está hecho para la infancia y, es en dicho contexto, donde surgió la leyenda de esta flor tan especial.
Los Ángeles de la Naturaleza y su Elección
Cuenta la fábula que los ángeles de la naturaleza se reunieron un día para que cada uno decidiera qué elemento era al que querían representar. En ese universo de los bosques, las praderas y las montañas, cada cual debía revelar cuál era su ser favorito y por qué. Muchos tenían ya clara su respuesta.
Algunos eligieron los ríos, los lagos o los arroyos. Muchos optaron por elegir algún tipo de árbol: álamos, chopos, encinas, olmos, pinos... Abundaban los ángeles de las rocas, los que designaron como su elemento favorito a la obsidiana, el cuarzo, la diorita, la milonita, etc. Así, y como era de esperar, muchos de estos seres mágicos eligieron innumerables flores para ser sus protectoras, representarlas y cuidarlas.
Sin embargo, entre toda esa congregación de ángeles de la naturaleza hubo uno que era conocido por su indecisión. No sabía qué elemento elegir y, aunque tenía claro que su predilección eran las flores, no sabía por cuál optar.

El Encuentro con la Flor Humilde
La leyenda del diente de león nos revela que en el reino de las flores la mayoría de ellas son petulantes. Todas excepto una. Nuestro ángel indeciso estuvo casi una semana dialogando con cada una. El tulipán, por ejemplo, le contó que su deseo era vivir en los jardines de los castillos para que príncipes y princesas admiraran su belleza.
Cuando habló con las rosas obtuvo un comentario semejante, se enorgullecían de su fragancia y ansiaban estar en las tierras más refinadas para conquistar con su fragancia a las personas más selectas. Azucenas, dalias, peonias, hortensias y lirios… La mayoría de las flores resultaron ser egoístas y engreídas; ninguna lograba cautivar al ángel de la naturaleza.
Hasta que, en un momento dado, sentado en una roca, descubrió una flor amarilla discreta, sencilla, pero de tono optimista. Cuando empezó a hablar con ella descubrió a una criatura sencilla que no deseaba vivir en otro lugar más que donde el viento la llevara. Amaba la tierra, el cielo, la lluvia y cada elemento de la naturaleza.
El ángel no dudó en reunirse junto a sus compañeros para anunciar su elección: el diente de león. Cabe señalar que el resto de compañeros no entendieron por qué había elegido una flor tan discreta, sencilla y vulgar. Él no dudó en defenderla.
El proceso de transformación del diente de león simboliza el sol, la luna y las estrellas. Esta planta fascinante nace siendo una bola de fibras amarillas, muy semejante al astro que nos da la vida. Más tarde, adquiere una forma redonda, esponjosa y de color plateado, como la Luna en las noches de verano. Seguidamente, para esparcir sus semillas, se separa y recorre grandes distancias, como pequeñísimas estrellas fugaces llevadas por el viento.
Todos quedaron cautivados por ese razonamiento. Y tal fue el cariño que el ángel desarrolló por su querida flor, que le otorgó un poder, una facultad muy especial. Cada vez que los niños soplaran sus semillas, uno de sus deseos se haría realidad.

El Diente de León y el Apocalipsis: Interpretación de Símbolos
Apocalipsis es uno de los libros bíblicos más complejos de interpretar, porque su contenido, en su gran mayoría, es simbólico. Si bien es cierto hay algunos elementos literales (p. ej: el milenio, las cuatro primeras plagas, el día del Señor de Ap 1: 10, etc.), lo que más predomina es lo figurativo.
El libro de Apocalipsis es de naturaleza simbólica, porque pertenece al género apocalíptico, sus símbolos representan realidades (podrían ser verdades, personas o acontecimientos) y son de carácter profético. Apocalipsis registra distintas clases de símbolos.
Por ejemplo, hay números (cuatro [7:1; 20:8], seiscientos sesenta y seis [13:18], siete [3:1-2; 5:6], doce [7:5; 21:12-14], 144.000 [7:4]); naciones (Babilonia [17:5], Sodoma y Egipto [11:8], Israel [7:4; 21:12], Gog y Magog [20:8]); animales (león [5:5], cordero [5:6], bestia [13:1, 11], langostas [9:8]); personajes (jinete [19:11], Jezabel [2:20], mujer [12:1; 17:3-6]); elementos de la naturaleza (aguas [17:1, 15], mar [13:1], tierra [13:11]); seres sobrenaturales (cordero con siete ojos [5:6], bestia de siete cabezas [13:1-2], langostas con dientes como de leones [9:8]); etc.
Para comprender estos símbolos, es crucial buscar sus significados en toda la Escritura, principalmente en el Antiguo Testamento. Los periódicos o cualquier situación/evento deben ser descartados a la hora de definir el significado de un símbolo apocalíptico.
✨Significado espiritual de la flor DIENTE DE LEÓN
Pasos para Interpretar los Símbolos del Apocalipsis
- Percatarse de los significados que da Apocalipsis a ciertos símbolos. En ciertas ocasiones, Apocalipsis registra el símbolo con su propio significado. Para ello, es importante tener una «señal interpretativa», entre ellas: «ellos son», «que son», «estos son».
- Buscar sus significados en toda la Escritura, especialmente en el AT. Hay muchos símbolos en Apocalipsis cuya fuente y significados están en otras partes de la Escritura, sobre todo en el AT.
- Tener en cuenta el contexto histórico del libro de Apocalipsis. Para ampliar el significado de ciertos símbolos, es recomendable conocer el contexto histórico (del primer siglo, del imperio romano y de Asia menor) en el que vivió Juan.
- Considerar el modelo «oír» - «ver». En el libro de Apocalipsis más de una vez se sigue este modelo, el cual consiste en ver una realidad en dos perspectivas distintas. Primero cuando el profeta oye, y luego cuando el profeta ve aquello que oyó. En todos los casos, lo que Juan oye y ve son lo mismo.
- Tener en cuenta cuando dos o tres símbolos representan a una misma realidad (o tienen el mismo significado). Ver dos o tres símbolos representando a una misma realidad es recurrente en Daniel y Apocalipsis.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, será más fácil encontrar los significados de los símbolos del Apocalipsis.
Reconociendo Elementos Simbólicos en el Apocalipsis
Como hay ciertos elementos literales en el Apocalipsis, es necesario aprender a reconocer si un elemento “x” es simbólico.
- Cuando aparecen las palabras “semejante” y “como”, Juan está diciendo que el texto o el elemento es simbólico, no es literal.
- Cuando se presente primero la «visión» y luego la «interpretación», la visión es de naturaleza simbólica.
- Cuando se registre acciones o seres sobre naturales, se entiende que el texto es simbólico.
- Cuando el contexto literario es simbólico, el texto también lo es.
- Cuando aparece el verbo «mostrar»/«ver», la visión es de naturaleza simbólica.
Con estas recomendaciones, será más fácil reconocer si «x» elemento o texto en Apocalipsis es simbólico o no. Al reconocerlo, se hará el siguiente paso: buscar la fuente y su significado en el AT.
tags: #diente #de #leon #significado #biblico