La cavidad bucal es un elemento clave para la salud del caballo y a menudo no le damos la importancia que merece. A continuación, te ofrecemos información completa sobre los dientes de lobo en equinos, abordando qué son, cómo afectan al caballo y el proceso de extracción.
¿Qué son los Dientes de Lobo?
El diente de lobo no son los colmillos que tienen los machos. En realidad, es un premolar vestigial que, con la evolución, ha ido desapareciendo, de forma que tan solo un porcentaje de caballos lo tiene, sin importar el sexo. Al tratarse de un diente vestigial es de pequeño tamaño y se encuentra justo delante de los premolares, (habitualmente superiores, aunque puede aparecer en los inferiores) en el lugar donde se coloca la embocadura.
Los “dientes de lobo” aparecen en el 90% de los ejemplares de purasangre, pero en el resto de caballos estos dientes llegados desde el pasado no suelen aparecer con tanta frecuencia. Lo normal es que aparezcan en el maxilar superior, pero también pueden hacerlo en la mandíbula inferior (10% de los casos). Estos dientes tienen diferentes formas y tamaños. El aspecto de la corona expuesta no siempre refleja el tamaño o la forma de la raíz.
Por lo general, estos dientes erupcionan entre los 6-18 meses de edad, pero también es bastante variable. Estos dientes estan ubicados rostral al segundo premolar superior, pero pueden hallarse sobre el lado bucal del carrillo o desplazados en direccion rostral. Los dientes de lobo " ciegos " o no erupcionados, se detectan mediante palpacion como nódulos de consistencia firme por debajo de la mucosa bucal en porción rostral al primer diente del carrillo; estos dientes a menudo son dolorosos y veces estan recubiertos por mucosa ulcerada.
Estos dientes pueden llegar a tener cinco centímetros. Los dientes de lobo mandibulares rara vez se observan en equus caballus y también son raros en otros équidos.
Problemas Causados por los Dientes de Lobo
Ocurre que cuando el diente es presionado por el filete en los giros, al frenar el caballo o simplemente en el contacto con la rienda del jinete, el caballo reacciona al dolor y lo manifiesta de muchas maneras diferentes. Las formas más características en que se manifiesta son: indocilidad, rehúse a los movimientos de flexión del cuello, desplazamiento de la cabeza hacia arriba tratando de evitar el contacto o sacudiendo la cabeza, entre otros síntomas. Algunos dientes de lobo se aflojan o enferman y se ha demostrado que causan sacudidas de cabeza o problemas con el bocado. Los dientes de lobo desplazados o con corona afilada pueden causar dolor bucal y ulceración cuando el bocado ejerce presión sobre los carrillos.
Extracción de Diente de Lobo en Equinos
- Rechazo al contacto con el bocado: Debido con frecuencia a la presencia de “diente de lobo” (diente muy pequeño ubicado delante de los premolares).
- Pérdida de forma física a pesar de conservar el apetito: puede confirmar la presencia de puntas o picos en molares y premolares.
Extracción del Diente de Lobo: Proceso Detallado
La única solución al problema es quirúrgica, porque para evitar los problemas causados por los “dientes de lobo” es necesario acudir a un veterinario especializado en odontología equina para que proceda a su extracción. Por esto, cuando se presenta un diente de lobo en un caballo se retira quirúrgicamente por el veterinario, evitando la aparición de las posibles molestias provocadas por su presencia.
Para su correcta extracción deberemos seguir los siguientes pasos:
- Anestesia local: Salvo contadísimas ocasiones, con una infiltración peridental de cualquier anestésico de corta duración será más que suficiente para dejar la zona insensible y no causar ningún dolor al animal con lo cual el trabajo se podrá hacer de forma segura tanto para el caballo como para el dentista. Una sedación general del caballo nos ayudará a manejar mejor al animal. Insisto, tiene que ser un procedimiento INDOLORO.
- Elevación de la encía: Con el instrumental adecuado a cada caso se procede (una vez insensibilizado el diente) a, con sumo cuidado, separar la encía del diente para dejarlo libre de ella en todo su contorno. También en esta fase iremos luxando y rompiendo el ligamento periodontal que une el diente al hueso. Con esto “aflojaremos” el diente dentro de su alveolo para su posterior extracción. En esta fase se debe actuar con mucha paciencia y delicadeza para no dañar estructuras anexas al diente, sobre todo la arteria palatina mayor. Esta arteria discurre a escasos milímetros del diente, es de un calibre bastante considerable y en el caso de lesionarla puede dar lugar a una copiosa hemorragia que puede poner en peligro la vida del caballo.
- Extracción: Mediante el uso de fórceps adaptados al tamaño y forma del diente, procederemos a la extracción del diente de su alveolo. Es muy importante que el diente sea EXTRAIDO ENTERO y no partido como por desgracia aún se sigue haciendo con más frecuencia de lo debido y por supuesto este procedimiento debe ser realizado por un veterinario experimentado y lo ideal es que sea especialista en odontología ya que su nivel de formación y equipación son superiores. Con demasiada frecuencia este procedimiento se le ha encomendado a auténticos intrusos de la profesión que no anestesian al caballo y que además no extraen el diente sino que lo rompen a base de martillazos con lo que las consecuencias pueden ser imprevisibles.
El resultado debe ser siempre la obtención de una pequeña y limpia herida en la encía con un mínimo sangrado que cicatrizará en dos ó tres días, periodo en el cual podemos trabajar al caballo pero sin ningún tipo de embocadura.

Otros Problemas Dentales en Caballos
Además de los dientes de lobo, existen otros problemas dentales que pueden afectar a los caballos:
- La enfermedad bucal equina más común es el desarrollo de sobrecrecimientos dentales agudos causando laceraciones de las mejillas y la lengua durante la masticación, evitando el normal funcionamiento lateral de la mandíbula.
- Presencia del diente de lobo: Se trata de un diente muy pequeño ubicado delante de los premolares, mas común en la arcada superior. Está presente entre un 70 a un 90% de los caballos. El problema de este diente es que puede contactar con el bocado y generar molestias al movimiento de la rienda, que pueden ser leves o severas. La solución es la extracción de esta pieza, evitando el dolor y molestias con el bocado.
- Gancho en segundo premolar, acompañado de úlceras en las mejillas: Este problema corresponde a un sobrecrecimiento dental que puede ser derivado de alteraciones hereditarias o adquiridas por mal contacto.
- Rampas: Están definidas como una altura excesiva en los premolares, generalmente los inferiores. Se producen mas comúnmente cuando quedan premolares de leche retenidos, impidiendo un normal crecimiento del premolar definitivo. Producen mala masticación de lado a lado impidiendo un correcto desgaste dental, lo que puede causar problemas con el bocado.
- Sobrecrecimiento de Incisivos: Se producen por falta de desgaste en los incisivos debido a mala oclusión, la que puede ser de tipo hereditaria, o sea que el equino nace con el problema (muy frecuente encontrarlo con caballos «pico de loro» o «sobremordida»)o adquirida producto de ganchos o rampas en piezas premolares. A consecuencia de esto el caballo no mastica libremente de lado a lado y causa molestias con el freno o bocado.
- Oligodontia: Corresponde a un alteración del desarrollo en la que las piezas dentales (incisivos, premolares o molares, etc) no están presentes en la boca del equino, generalmente por fallos en su desarrollo embrionario. Producen mala oclusión debido a que las piezas contralaterales tienden a crecer mas de lo normal, llevando a una mala masticación.
También serán necesarias practicar extracciones cuando los dientes de leche se quedan retenidos, impidiendo la aparición de los permanentes o provocando que el caballo tenga más piezas dentales de las normales. Esta anomalía puede suponer que algunos dientes se desplacen.
En lo que respecta a los premolares y molares, un aspecto muy a tener en cuenta es que tienen un crecimiento continuo y un desgaste desigual al masticar los alimentos, siendo mayor en los dientes maxilares respecto a los mandibulares. En las partes no desgastadas se producen los denominados “picos”, que acaban provocando molestias a la hora de comer y al montar. De ahí la necesidad de observar estos comportamientos y de que se limen de forma periódica los dientes del caballo. De no hacerlo el equino acabará produciéndose daños en la lengua y el interior de la boca.
Cuidado Dental Regular
Atender al cuidado de la boca de un caballo es tan necesario como lo es de cualquier otra parte de su cuerpo y de la salud del animal. Igualmente, es recomendable observar la dentadura del caballo una vez por semana, comprobando cuidadosamente incisivos y molares. Comparado con los molares, los desórdenes de los incisivos son poco comunes y se pueden visualizar fácilmente, aunque sean problemas menores.
Si se detectan a tiempo, la mayor parte de estas anomalías se pueden resolver fácilmente. Por tanto, es importante que un veterinario especialista realice un control regular de la dentadura del caballo.
Cuando nacen, los potros sólo tienen dos pares de incisivos. Con el año de vida aparecen los primeros molares y es a partir de los dos años y medio aproximadamente cuando comienzan a sustituirse los incisivos de leche por los permanentes.
La mandíbula de un caballo es anisognata: la mandíbula superior es aproximadamente un 20% más amplia que la mandíbula inferior. Las mandíbulas del caballo están contectadas entre si por la articulación temporomandibular (ATM) combinada con poderosos músculos masticatorios. Para moler su comida, el movimiento de masticación del caballo es circular. La tabla dental (superior) más amplia que la mandibular (inferior), por tanto, aparecerá de manera natural un defecto de desgaste de la tabla dental.
Trituran la comida. Para poder identificar correctamente cada diente, se ha craedo un sistema internacional. La cabeza del caballo se divide en 4 partes incluyendo un conjunto de dientes. Cada diente está numerado para propiciar una identificación fácil.