El lobo, un animal que ha sido tanto temido como venerado a lo largo de la historia, ocupa un lugar destacado en el imaginario colectivo. Su simbolismo es complejo y multifacético, variando significativamente entre diferentes culturas y épocas. A pesar de los intentos del hombre por erradicarlo de su hábitat, el lobo persiste en el mundo de la imaginación, alimentando leyendas y creencias que han perdurado hasta nuestros días.

El lobo, un símbolo totémico en muchas culturas indígenas.
El Lobo como Paradigma en el Reino Animal
En numerosas culturas indígenas de Norteamérica, el lobo es un símbolo de tradición y dignidad, infundiendo fuerza y sabiduría a los chamanes. Para los Inuits, este animal es considerado un "hermano" cuyos métodos de caza se intentan imitar. En estas sociedades de cazadores y agricultores primitivos, el lobo es una criatura respetada, un ejemplo a seguir, e incluso un ser enviado por un dios para enseñar a cazar.
Esta percepción cambió cuando el hombre se hizo ganadero y creó un mito negativo alrededor del lobo, viéndolo como el ser maligno que aprovechaba la noche para matar ovejas indefensas. Esta enemistad radical arraigó en la mente de los pueblos, especialmente en aquellos con una vida semipastoril, donde el cuidado del ganado era primordial.
El mito del hombre lobo. V Jornadas del lobo Ibérico en Zamora. Conferencia de Israel Espino

Distribución del lobo ibérico en la Península Ibérica.
El Lobo en la Historia y la Mitología
Los romanos veían a los lobos como un símbolo del amor y sacrificio maternos. La aparición de un lobo en la batalla se consideraba señal de una futura victoria, ya que se le relacionaba con Marte, el dios de la guerra. Por otro lado, los espartanos temieron la derrota cuando unos lobos irrumpieron en sus rebaños antes de la batalla de Leuktra.
Entre los pieles rojas, los guerreros más audaces y los mejores cazadores llevaban nombres relacionados con este carnívoro, como Lobo-Rojo o Lobo-Gris, demostrando la admiración que sentían por su resistencia, fuerza, inteligencia y bravura. Para los griegos, el lobo encarnaba el valor y la fuerza, tal como se describe en la Ilíada de Homero.
Durante siglos, el lobo gris vagó por los bosques de Norteamérica como una poderosa presencia en el mundo de los espíritus de los indios Buclands, quienes creían que podían transformarse en lobo. Ningún indio cheroqui se arriesgaba a matar a un lobo, pues creían que la parentela de la fiera muerta vengaría su muerte, y que el arma utilizada quedaría inútil para siempre.
Bóckier (1688) destacaba las virtudes del lobo, como la vigilancia y la precaución, lo que llevó a adoptar su nombre y figura en escudos y estandartes. Siglos más tarde, Hitler eligió al lobo como símbolo de la astucia, la fuerza y el poder durante el período fascista.
El Simbolismo del Lobo en el Arte y la Literatura
En la iconografía europea de la Edad Media, era común ver a los brujos disfrazados de lobo en los aquelarres, mientras que las brujas llevaban ligas de piel de lobo. La creencia en los licántropos, la transformación de humanos en lobos, está atestiguada desde la antigüedad.
La leyenda del rey arcadio Licaón, quien mató a su propio hijo y sirvió su carne a Zeus, es un ejemplo de cómo el lobo se asociaba con la transformación y el horror. El término licantropía alude a esta transformación y es propia de sociedades guerreras y ritos de iniciación. Heródoto y Plinio refieren que los pertenecientes a la tribu escítica de los neroi se convertían una vez al año en lobos, para volver a recobrar la figura humana.
Aunque Plinio desacreditara la licantropía, durante la Edad Media se siguió creyendo en ella, pero no comenzó a rechazarse de forma general hasta el siglo XVIII. En las aldeas de la sierra de La Culebra (Zamora), todavía se cuenta la historia del séptimo varón de una familia de campesinos que se vio afectada por la licantropía. La tradición del hombre-lobo viene recogida a través de un personaje mitológico denominado guizotso.
La doble condición del hombre lobo ha sido utilizada para poner de relieve la doble naturaleza que está en cada uno de nosotros: el comportamiento humano y el bestial, éste último oculto por la cultura. El hombre representa un mundo de sentimientos, razón y cultura, mientras que el lobo simboliza un mundo de instintos salvajes sin barreras culturales.
El hombre prehistórico no ha sido pródigo en las representaciones del lobo en el arte rupestre. Frente a la abundancia de figuras de otros mamíferos, el lobo es una especie rara y sólo aparece entremezclada con otras especies. Son muy frecuentes las representaciones de lobos dentro del mundo ibérico en la decoración pictórica de las cerámicas, en la escultura, en los relieves, en la orfebrería y en la numismática. Se da incluso en los escudos y en los pectorales de las armaduras de los dioses y guerreros.
En una página miniada de la Divina Comedia del siglo XIV, la loba simboliza la codicia y la ambición de poder, representando el apetito desmedido que todo lo destruye. Una xilografía alemana de 1492 relaciona al hombre, en sus distintos estados vitales, con ciertas especies animales, y el lobo se corresponde con el hombre de sesenta años. En el último período de su vida, Tiziano pinta "La alegoría de la prudencia", donde aparecen tres cabezas de animales y tres de hombres que simbolizan los tres momentos sucesivos del Tiempo, representados a través de las tres edades del hombre y que se ponen en relación con la memoria, la inteligencia y la providencia encarnadas por el lobo que devora el pasado, el león que conoce el presente y el perro que vigila el futuro.
Relatos legendarios acerca de niños abandonados o perdidos, que fueron criados por lobos se conocen tanto en el folklore europeo como en la India, quizá inspirados en la leyenda de Rómulo y Remo amamantados por una loba. En todas las civilizaciones, la loba es un símbolo de la fecundidad. En Anatolia las mujeres estériles invocan al lobo para tener descendencia y los pastores nómadas como los yakutos de Siberia aprecian los bezoares de dicho animal por el poder que otorga a las mujeres para quedar embarazadas.
El lobo participa también en la fundación de una ciudad. Un oráculo griego había predicho a Athamas, rey de Beocia, que establecería su nueva capital allí donde unos lobos le darían de comer.
El Lobo en los Cuentos Infantiles
De todos los animales antropófagos de los cuentos es, sin duda, el principal protagonista. Cuentos infantiles célebres como el de los tres cerditos y Caperucita Roja encuentran su origen en los relatos más antiguos, compuestos para asustar a los niños con el fin de ponerlos en guardia contra lobos reales.
El lobo de Caperucita Roja de Perrault queda impune después de haber devorado a la heroína y a la abuela. En las versiones de este mismo cuento de los hermanos Grimm el lobo es por el contrario castigado. Un cazador le raja el vientre de donde salen indemnes la heroína y la abuela. En el Physiologus, el lobo es un animal astuto y maligno que en su encuentro con el hombre se finge inválido para después atacarle. La expresión "el lobo con piel de oveja" hace referencia a las personas astutas y tramposas que al encontrarse con las personas buenas, fingen como si llevase una vida inocente y sin malas intenciones, pero su corazón está lleno de amargura y astucia.

Ilustración de Caperucita Roja y el Lobo por Walter Crane.
El Poder Mágico del Lobo en las Tradiciones
El poder mágico que se atribuye al lobo no desaparece ni con la muerte del animal. Sus despojos conservan virtudes y se utilizan para toda clase de remedios, en especial los relacionados con el curanderismo. Se cree que cubrirse la cabeza con una piel de lobo o vestir una prenda confeccionada con ella libera de temores e infunde valor. También se utiliza el pellejo lobuno con sentido apotropaico, defendiendo especialmente de los ataques del mismo lobo.
A la grasa del lobo se le ha atribuido un poder de potenciación genésica. En Torrejocillo se creía que untándose con ella el miembro viril se permanecía en continuo estado de erección. Los recién casados rociaban la puerta de la alcoba con esta grasa como medio para evitar la impotencia y la infertilidad. La ingestión de algunas partes del lobo transmiten virtudes que le son inherentes. En Serradilla y Torrequemada le dan las orejas a los mastines para que las coman y adquieran un excelente oido. En toda la provincia de Cáceres son muy estimados los testículos de lobo como transmisores de potencia genésica.
Los excrementos del lobo favorecen la concepción entre las cacereñas. El hecho de que sea el lobo quien proporciona el excremento fecundador nos acerca al sentido mágico que se adivina en la propia explicación de los pacientes: por los excrementos adquiere la estéril la fertilidad del lobo. También con las heces de lobos machacadas y mezcladas con tierra del revolcadero del cánido se espolvorean las llagas y heridas para su curación.
En Ahigal y en Guijo de Granadilla sanan sus mordeduras recurriendo a un curioso procedimiento. Es necesario abatir al animal, quitarle los colmillos, triturarlos y dárselos de comer al herido tres veces durante tres días. En las poblaciones de la Sierra de Gata el tuberculoso se restablece bebiendo directamente la sangre de un lobo recién matado.
Los dientes, las garras y los huesos son otros tantos elementos aprovechables de estos cánidos. En Extremadura se emplearon hasta épocas muy recientes, generalmente engastados en plata, para favorecer la dentición de los niños, y en menor medida para vencer la convulsiones, el cólera y la rabia, y para desterrar el miedo. Los elementos óseos de lobo también han sido empleados con otros muy variados fines. En la población antes citada se confeccionaban unos llamados polvos del querer a base de huesos machacados; al ser ingeridos por cualquier hombre o mujer, despertaba en ellos una ciega pasión erótica hacia la persona que se los administraba.
De entre los elementos aprovechables del lobo, como ya hemos indicado más arriba, destacan los dientes. Señala Leite de Vasconcellos que en Portugal, cuando se caza un lobo, se le cogen los dientes, un ojo, algunos pelos blancos de debajo de la barba y un poco de sangre, guardándose todo con sumo cuidado por resultar bueno para ciertas molestias físicas.
Supersticiones y Creencias Populares
Las supersticiones y creencias populares también juegan un papel importante en el simbolismo del lobo. Por ejemplo, se cree que si se siente un estremecimiento en la ceja izquierda, es signo de que algo inquietante va a ocurrir, mientras que si ocurre en la ceja derecha, es buen augurio.
En el mundo animal, se dice que para que un caballo no se canse corriendo, se le cuelga alrededor del cuello, un diente de lobo. El grito del búho como el de la lechuza es considerado un signo precursor de muerte. Trae buena suerte encontrarse con un caballo blanco.
Los bretones observan mucho la actitud del gato, porque anuncia muchos sucesos. Tener un grillo en casa es signo de felicidad, porque está considerado un protector del hogar. Se dice en Provenza que, para curarse de una enfermedad de la piel, hay que comer lagarto.
Para asegurarse su vuelta a casa, el viajero debe colgar en su bastón un corazón y una lengua de perro. Se sabe que un barco va a hundirse en su próximo viaje si se ve una fila de ratas desembarcar. Parece ser que, si la rana canta, es signo de que viene la lluvia. Cuando una sola urraca canta cerca de una casa, es signo de muerte.
| Parte del Lobo | Uso Tradicional |
|---|---|
| Piel | Protección contra el miedo, defensa contra otros lobos. |
| Grasa | Potenciación genésica, tratamiento para la impotencia e infertilidad. |
| Orejas (para perros) | Mejorar el oído. |
| Testículos | Transmisores de potencia genésica (solo para hombres). |
| Excrementos | Favorecer la concepción, curación de llagas y heridas. |
| Colmillos (triturados) | Curar mordeduras de lobo. |
| Huesos | Confección de amuletos, punzones para perforar orejas, agujas para coser la piel de reumáticos. |
| Dientes | Amuletos para favorecer la dentición en niños, vencer convulsiones y miedos. |
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