Movilidad Dental: Causas y Tratamientos

Sentir que una o varias piezas dentales se mueven al masticar o al tocarlas puede ser motivo de alarma. Si bien los dientes tienden a moverse -y lo hacen, aunque de forma prácticamente imperceptible-, notar claramente que un diente se mueve resulta angustioso y hace que salten las alarmas.

En este post te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la movilidad dental, sus causas, síntomas, grados y tratamientos. Para poder corregir de manera eficiente el problema de la movilidad dental, lo primero que tienes que saber es de qué se trata esta alteración, qué tipos existen y cómo es posible realizar el tratamiento.

Ahora que ya sabes todo lo necesario sobre la movilidad dental, no dudes en acudir a profesionales si crees que puedes padecer este problema. Un diente suelto no siempre es una situación reversible sin tratamiento. Si notas que uno de tus dientes se mueve, no esperes a que el problema empeore.

La natural sujeción del diente es un signo de buena salud dental. La solidez de la unión de una pieza dental se debe al periodonto, esto es, el conjunto de tejidos (encía, ligamento periodontal, cemento y hueso alveolar propio) que rodean y soportan los dientes manteniéndolos en los huesos maxilar y en la mandíbula. Esta sólida unión nos permite realizar acciones como rasgar, cortar o triturar alimentos con normalidad.

🚨DIENTES FLOJOS - Si tienes MOVILIDAD DENTAL deberías acudir al dentista

¿Qué es la movilidad dental?

La movilidad dental se refiere al movimiento anormal de uno o más dientes en su alveolo, la cavidad ósea donde se alojan. Es un signo de daño en el tejido que soporta el diente, principalmente el ligamento periodontal y el hueso alveolar.

Causas de la movilidad dental

La movilidad dental puede estar entre 1 y 2 mm de desplazamiento horizontal únicamente. El movimiento de las piezas dentales puede deberse a diferentes razones, entre las que destacan:

  • Enfermedad periodontal: La causa más común de la movilidad dental es la enfermedad periodontal o periodontitis, una infección crónica de las encías que destruye el tejido que soporta los dientes. La acumulación de placa bacteriana y sarro puede derivar en gingivitis y, si no se trata, en periodontitis.
  • Traumatismo dental: Un golpe o accidente en la boca puede dañar el tejido que rodea al diente y provocar su movilidad. Los traumatismos provocados por un accidente son una de las principales causas de la movilidad dental. Además, si se produce un golpe contundente, es habitual que el diente se ennegrezca debido a la concentración de sangre.
  • Bruxismo: El bruxismo, que es el hábito de apretar o rechinar los dientes, puede generar un exceso de fuerza sobre los dientes y provocar que se muevan. Finalmente, tampoco hay que olvidar los efectos del bruxismo en relación a la movilidad dental. El rechinar involuntario de los dientes debido al estrés provoca el desgaste de las piezas dentales.
  • Malos hábitos: Fumar, consumir alcohol en exceso o tener una dieta pobre en nutrientes pueden afectar la salud bucodental y aumentar el riesgo de movilidad dental.
  • Enfermedades sistémicas: Algunas enfermedades sistémicas, como la diabetes o la osteoporosis, pueden afectar la salud de los huesos y aumentar el riesgo de movilidad dental.
  • Falta de piezas dentales: Cuando faltan dientes, la fuerza masticatoria se redistribuye de forma desigual, lo que puede sobrecargar los dientes restantes y provocar su movilidad.
  • Causas de la movilidad dental: Por lo general, este problema suele tener dos posibles causas: por un lado un estrés inusual mientras se mastica, por un exceso de fuerza o presión sobre la pieza que termina moviéndose y que acaba afectando al periodonto, es decir, al tejido que rodea la raíz del diente y lo fija a la encía.
  • Estrés
  • Embarazo
  • Enfermedades sistémicas
  • Si pasamos a las enfermedades bucodentales, sin duda una de las principales causas de movilidad dental -y posterior caída- son las caries.
  • El estadio más grave de la enfermedad periodontal implica que los tejidos que sostienen los dientes se vean afectados por una infección. El avance de la problemática puede llegar a afectar a los ligamentos, haciendo que las piezas dentales se muevan.

Grados de Movilidad Dental

El movimiento de un diente puede clasificarse según su nivel de movilidad, que a su vez indica la gravedad de este. Si observas que alguno de tus dientes se mueve sin causa aparente, o tras algún tipo de traumatismo, debes acudir de forma inmediata al dentista. Lo primero que hará el odontólogo será valorar el grado de movilidad dental.

Para realizar el diagnóstico, se utiliza el método manual o el mecánico para determinar el espacio que ha ocupado antes y después del problema periodontal.

Existen los movimientos dentales patológicos, los cuales se destacan por superar el límite de movimiento normal. Un movimiento excesivo es un signo de la presencia de enfermedades periodontales, por ejemplo, un trauma oclusal o la periodontitis.

Por un lado, hay que tener en cuenta que todos los dientes se encuentran unidos al hueso mediante ligamentos periodontales, por lo que hay una movilidad fisiológica y natural de las piezas dentales de hasta 0,25 mm. Sin embargo, también existen los movimientos dentales patológicos, los cuales se destacan por superar el límite de movimiento normal.

El segundo paso será determinar en qué grado se encuentran afectadas las estructuras del periodonto, por lo que puede ser necesaria la realización de una radiografía, especialmente en los casos de traumatismos, con el fin de descartar un rotura de la raíz.

A continuación, te presentamos una clasificación de los grados de movilidad dental:

  • Grado 0: No se detecta movilidad. < 0,2 mm.
  • Grado 1: Desplazamiento horizontal entre 0,2 mm y 1 mm. La movilidad dental puede estar entre 1 y 2 mm de desplazamiento horizontal únicamente.
  • Grado 2: Desplazamiento horizontal mayor de 1 mm. La movilidad del diente puede superar los 2 mm de desplazamiento únicamente horizontal. Al igual que los dientes de movilidad de grado 1, también será necesario el raspado, el pulido, el alisado radicular como también un legrado profundo.
  • Grado 3: Existe desplazamiento intrusivo o vertical. Los dientes presentan una movilidad superior a los 3 mm. En estos casos, el desplazamiento es vertical en su cavidad.

Tratamientos para la movilidad dental

Cuando el paciente nota algún atisbo de movilidad dental es imprescindible que acuda cuanto antes a la consulta de un profesional. En caso de que se trate de una infección oral, es importante que sepas que la periodontitis no revierte con aumentar el cepillado o incrementar el uso del hilo dental o enjuagues bucales.

Al eliminar la causa que ha provocado la movilidad de las piezas dentales, se evitará que esta vaya a más.

Dependiendo de los casos, si la movilidad dental es horizontal y no existe desplazamiento del alvéolo, el paciente deberá llevar una dieta blanda durante un tiempo, utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves y acudir periódicamente a la consulta del dentista para hacer un seguimiento clínico y radiográfico de la evolución de la pieza. En caso de que exista un desplazamiento vertical, será necesario reposicionar el diente y estabilizarlo mediante un férula, además de realizar un control clínico periódico.

La segunda causa más habitual de movilidad dental es la enfermedad peridontal. La acumulación de placa bacteriana en el diente afecta a los tejidos que lo soportan, debilitando su estructura, lo que hace que el diente comience a moverse.

En estos casos es necesario determinar el grado de afectación de los tejidos periodontales, mediante una revisión clínica y radiográfica. Tras la valoración por parte del odontólogo, este puede indicar la realización de una tartrectomía supragingival y subgingival para evitar que la enfermedad periodontal avance.

Los pacientes que sufren movilidad dental debido a la enfermedad periodontal deberán aplicar técnicas de higiene dental que incluyen el uso de la seda dental, cepillos interproximales, y colutorios o pastas dentales específicas, en caso de que así lo indique el odontólogo.

Para garantizar el éxito del tratamiento y evitar la pérdida de la pieza dental será necesario realizar un seguimiento clínico y un mantenimiento continuado, con prueba radiográficas y diagnósticas.

Es necesario el raspado, pulido, legrado profundo y alisado radicular. El éxito de la movilidad de grado 2 depende de una meticulosa higiene bucal. El diente es móvil en todos los planos y se mueve verticalmente en su cavidad.

Con una higiene adecuada, se puede prevenir la pérdida de dientes. La principal causa es la falta de higiene bucal, la cual puede producir una acumulación de placa bacteriana o cálculo sobre los dientes. El sarro acumula bacterias, por lo que puede perjudicar la encía adherida a los dientes provocando rojez e hinchazón. Sin hábitos de higiene bucal adecuados, la acumulación de sarro puede progresar y resultar en el aflojamiento de los dientes.

En este caso, la ferulización de los dientes con movilidad a los dientes adyacentes sanos y normales puede ser eficaz.

Recuerda que tener una dentadura sana y con todas las piezas dentales hace posible tanto su funcionalidad como su estética. Por ese motivo, si notas que se te mueve un diente, no lo dejes pasar: es muy importante que acudas cuanto antes al dentista para poner solución al problema.

Como te venimos comentando durante todo el post, es fundamental que, si notas cualquier rasgo de movilidad dental, por leve que sea, te pongas cuanto antes en manos de un profesional experimentado. Insistimos mucho en la especialización y la trayectoria del doctor porque la movilidad dental es una de las molestias más delicadas a la hora de solventarla.

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