Periodontitis: ¿Qué es y cómo ponerle remedio?

La periodontitis, también conocida como piorrea, es una enfermedad de las encías que daña la estructura que da soporte a las piezas dentales. Si no se diagnostica y se trata a tiempo, puede provocar la pérdida dental y, en determinados casos, repercutir en la salud general de quien la padece.

Un exceso de proliferación o de acumulación de bacterias sobre el tejido gingival y sobre los dientes es el principal desencadenante de los problemas periodontales. En la boca se encuentran cientos de bacterias y de microorganismos que no resultan perjudiciales cuando existe un equilibrio en ese pequeño ecosistema. Estos microorganismos perjudiciales son los responsables de la aparición de la placa y el sarro dental.

Esta enfermedad periodontal presenta diferentes estadios. En las primeras fases, su sintomatología está caracterizada por los procesos inflamatorios. Aparecen bolsas periodontales entorno a los dientes y la persona afectada comienza a perder estructura ósea en el maxilar.

Si tienes problemas gingivales y quieres ponerle freno, recurre siempre a un especialista en periodoncia. Recuperar tu sonrisa depende de ello.

¿Qué es la periodontitis?

Esta patología, también conocida como piorrea, es un problema que afecta a la estructura gingival y a los dientes. Se trata de una enfermedad que cursa con inflamación en las encías, los ligamentos y que daña la estructura ósea maxilar.

A su vez, el desgaste óseo genera la retracción de la encía ya que el tejido gingival se encuentra unido al diente y fijado al hueso que le aporta fijación. Así que, cuando las encías se retraen, comienzan a formarse huecos entre las piezas dentales y su raíz. Las raíces de los dientes quedan expuestas y los dientes presentan una apariencia más larga.

La piorrea suele aparecer tras un problema de gingivitis no tratado o mal controlado. Generalmente, presenta una sintomatología grave y es una enfermedad crónica. Aunque, si se detecta en las primeras fases o sus consecuencias aún son moderadas, tiene tratamiento.

Si la dentadura presenta un deterioro excesivo, la extracción de las piezas dentales dañadas será irremediable. En estos casos, las pérdidas dentarias son sustituidas por implantes. Para controlar la evolución de la enfermedad, el paciente necesita realizar controles de seguimiento con su periodoncista de forma regular. Los especialistas adaptamos siempre el tratamiento a cada caso.

Según la afectación sea más superficial o más profunda, hablamos de gingivitis o de periodontitis:

  • Gingivitis: es una inflamación superficial de la encía. El sangrado es su principal señal de alerta y si no se trata adecuadamente, puede progresar a periodontitis.
  • Periodontitis: es una infección más profunda de la encía, que se despega del diente, formando así las bolsas periodontales. Debido a esta infección, se pierde el hueso que sujeta al diente.

Estas enfermedades de las encías evolucionan normalmente sin dolor, silenciosamente, y no llegan a ser realmente evidentes hasta alcanzar fases muy avanzadas, por lo que un diagnóstico lo más precoz posible es esencial.

¿Sufres esta enfermedad y quieres evitar sus consecuencias? Si deseas prevenir la pérdida anticipada de piezas dentales, no pierdas más tiempo y acude a tu clínica dental. Aún tienes posibilidades para alargar la vida de tus dientes. ¡No renuncies a sonreír!

Principales síntomas de la periodontitis

La enfermedad periodontal afecta a la salud, a la estética y a la funcionalidad tanto de las piezas dentales como de la encía. Si coges a tiempo el problema y no esperas a que la periodontitis esté avanzada, las posibilidades de recuperación serán más factibles. ¡No esperes! También un sabor de boca fuera de lo habitual.

🦷 ¿Qué es la Periodontitis o Piorrea? La enfermedad de las encías

Los síntomas de la periodontitis o piorrea incluyen:

  • Encías inflamadas o sangrantes: Las encías pueden estar hinchadas y sangrar al cepillarse los dientes o usar hilo dental.
  • Sensibilidad dental: Los dientes pueden ser más sensibles a la temperatura, dolor o presión.
  • Dientes que se mueven o se separan: Los dientes pueden verse más flojos y separarse, lo que indica una pérdida ósea.
  • Halitosis: El aliento puede tener un olor desagradable.
  • Encías retraídas: Las encías pueden retraerse, dejando más de la raíz dental al descubierto.
  • Dolor o molestia en las encías: Las encías pueden estar doloridas o molestas al masticar o al tocarlas.

Mal aliento y sabor de boca desagradable

Las bacterias actúan sobre las células de descamación, la sangre y los restos de comida, generando gases sulfurados que desprenden un olor desagradable.

Si la higiene dental no es exhaustiva y regular, la acumulación de bacterias provoca una mayor generación de gases. Esto aumenta la presencia de gases malolientes en la boca y daña la estructura gingival.

En torno al 80% de los problemas de halitosis se producen en la propia cavidad oral. Si quieres evitarlo, debes realizar visitas regulares al dentista y hacer un mantenimiento adecuado de tu estado bucodental.

Sangrado de las encías

¿Te sangran las encías? Es la evidencia más significativa de que la enfermedad periodontal está tomando protagonismo en tu boca. Reacciona con premura y no pases por alto los primeros signos de un problema del que puedes prevenir las peores consecuencias.

Sensibilidad dental

Cuando la encía se retrae y la raíz del diente queda expuesta, aparecen los primeros síntomas de sensibilidad dental. Comienzan a afectarte los cambios de temperatura cuando comes o bebes sustancias muy frías o calientes. Las molestias son muy evidentes y es mejor que acudas a tu dentista en cuanto empieces a sentir tus encías y dientes reactivos ante la ingesta de ciertos alimentos.

Sensación de dientes más largos

La enfermedad periodontal genera inflamación en la estructura gingival y como ya sabes, las encías se retraen dejando parte de las raíces dentarias al descubierto. Esto tiene como consecuencia que las piezas dentales se vean más largas.

Desplazamiento de los dientes

Cuando la piorrea comienza a afectar a la estructura ósea del maxilar, se produce la pérdida de parte del hueso que da soporte a las piezas dentales. Los dientes pueden empezar a sufrir cierto desplazamiento y aparecen huecos entre ellos.

Movilidad dentaria

La reabsorción de la materia ósea que rodea a las piezas dentales provoca una progresiva degeneración de la fijación. Como consecuencia, los dientes comienzan a sufrir cierta movilidad y malposiciones. El resultado final es la pérdida de los dientes afectados.

Causas de la periodontitis

Las enfermedades de las encías o enfermedades periodontales se producen por la acción de las bacterias, más de 700 tipos, que habitualmente viven en la boca. Estas se depositan en los dientes, las encías e incluso sobre las restauraciones (reconstrucciones de porciones de dientes). En muchas ocasiones, sucede que la higiene oral es incorrecta, incompleta o insuficiente, lo que hace que las bacterias crezcan, se agrupen y se lleguen a acumular en forma de biofilm o placa bacteriana en zonas escondidas, principalmente en los espacios entre dientes.

También los surcos de las encías y las fisuras dentales en la superficie masticatoria de los molares son espacios protegidos donde las bacterias se refugian de la acción de la lengua, la saliva y los filamentos del cepillo dental.

Además, hay otros muchos factores vinculados a esta enfermedad como:

  • Tabaco.
  • Estrés.
  • Enfermedades sistémicas, como la diabetes.
  • Defensas bajas.
  • Cambios hormonales, como los que suceden durante el embarazo o la menopausia.

Por ello, la progresión de las enfermedades periodontales y la gravedad de la destrucción de los tejidos orales se verá condicionada además de por factores de riesgo genéticos, por la presencia de uno o varios de estos factores ambientales.

¿Cómo es su tratamiento?

El tratamiento periodontal se asocia a cada estadio de afectación de la enfermedad. De este modo, las técnicas que se usan en cada intervención se adaptan a las condiciones de la zona a tratar. A continuación te explicamos cada fase.

Fases del tratamiento frente a la periodontitis

¿Sabes cuáles son las etapas por las que puede pasar el tratamiento? Son tres fases bien diferenciadas. ¡Presta atención!

  • Análisis periodontal: en este estadio se reconoce y valora diagnósticamente el estado oral del paciente. Realizamos un periodontograma con el que calcular el desgaste del hueso maxilar. No te supondrá molestias ni dolor.
  • Proceso desinflamatorio: se realiza una higienización oral con el objetivo de eliminar la acumulación bacteriana presente en la bolsa periodontal. La técnica consiste en un raspado y alisado radicular.
  • Evaluación y revisión de los resultados: tras la intervención clínica, durante el periodo de recuperación, se valora la capacidad de respuesta al tratamiento aplicado.

Ahora que ya sabes cómo se aplica el procedimiento, vamos a explicarte cuáles son los principales tratamientos para ponerle freno a la enfermedad periodontal aguda. La cirugía es la mejor solución.

Tratamientos quirúrgicos frente a la periodontitis aguda

Si tu periodontitis presenta una evolución negativa, necesitas un tratamiento quirúrgico. No esperes y dale una oportunidad a tus dientes originales alargando su vida.

Dispones de varias alternativas a la hora de someterte a una intervención contra la piorrea aguda:

  • Cirugía plástica periodontal: con esta técnica tratamos anomalías de la estructura gingival como el agrandamiento de encías. La enfermedad periodontal puede alterar la apariencia y funcionalidad del tejido blando que rodea los dientes. Con los tratamientos aplicados en la estética de la encía vas a lograr una sonrisa más atractiva.
  • Cirugía resectiva: si sufres una deformidad en la encía, con esta técnica podrás corregirlo. La sonrisa gingival es un problema asociado a la exposición excesiva de la encía y puede suponer un problema estético. La sonrisa es la mejor carta de presentación y esta circunstancia te puede restar seguridad. Con la cirugía resectiva puedes solucionarlo.
  • Cirugía de acceso: cuando el tejido gingival y la estructura ósea que da soporte a las piezas dentales sufre un problema periodontal, se crea un proceso infeccioso e inflamatorio. Esto genera una acumulación de cálculo proclive a producir males mayores como la movilidad dental o la pérdida de las piezas dañadas. Con esta técnica se eliminan las bacterias y la infección.
  • Cirugía periodontal regenerativa: la piorrea provoca la destrucción progresiva de la estructura ósea maxilar. Con esta intervención se aplican técnicas regenerativas del hueso perdido. Así, hacemos posible la implantación de una prótesis dental. Se trata de un proceso adaptado a las circunstancias del estado bucodental de cada paciente. Con esta técnica mejorar la estética y la funcionalidad de la dentadura es posible.

Si necesitas tratar un problema de periodontitis, te recomendamos acudir a una clínica dental que cuente con un profesional especializado en el tratamiento periodontal.

Diez consejos para prevenir la aparición de periodontitis

La salud de nuestros dientes y encías puede condicionar nuestra vida, casi sin darnos casi cuenta. Desde bien pequeños deberíamos saber de su importancia y cuidar de ellos diariamente para que nos duren el mayor tiempo posible en óptimas condiciones, porque esto se traduce en una mejor calidad de vida.

  1. Lávate los dientes todos los días. Debes adquirir el hábito de cepillarte los dientes cada día; hazlo durante dos minutos y al menos dos veces al día, prestando especial dedicación al cepillado de la noche, que nunca debes olvidar. Y procura que tus hijos adopten también este hábito.
  2. Más allá del cepillo. Además del cepillado diario, es recomendable el uso del hilo dental o algún otro método de limpieza interdental, pues solo con el cepillado no se puede llegar a todos los rincones de tu boca. Cepilla también tu lengua cada día, pues en su superficie se retienen bacterias.
  3. Refuerza la limpieza con el enjuague. Complementa la limpieza con un enjuague bucal en caso de que sea necesario y siempre siguiendo las recomendaciones de tu dentista.
  4. Evita ciertos alimentos… Los alimentos ricos en azúcar, incluidas las bebidas refrescantes con gas, no ayudan a la salud bucodental. Las bacterias que habitan en la boca transforman los azúcares en ácidos y estos, a su vez, atacan el esmalte dental y provocan la aparición de la caries y otras enfermedades bucales.
  5. …Y apuesta por otros. La alimentación también puede ayudar a mejorar tu salud bucodental. Podríamos decir que algunos de los alimentos más sanos para tu boca son algunas frutas (arándanos, kiwi, uvas) y todos aquellos alimentos ricos en grasas insaturadas Omega 3, como el pescado azul (salmón, caballa) y los frutos secos (nueces). También, bebidas como el té verde, por sus propiedades antioxidantes.
  6. No picotees entre horas. No picotear entre comidas es sano para tu salud, en general, y también para tu salud bucodental y más aún si después de comer algo no puedes cepillarte los dientes. En concreto, evita sobre todo los dulces, bollería, zumos industriales y snacks, por su potencial cariogénico. En todo caso, puedes tomar fruta natural, como la manzana, o un lácteo.
  7. Cuídate si estás embarazada. Si te encuentras embarazada o planeas estarlo, pide cita con tu dentista, porque durante estos meses los cambios que experimentará tu cuerpo también pueden repercutir en tu boca y acarrearte ciertos problemas.
  8. Máxima precaución ante ciertas enfermedades. Vigila especialmente tu salud oral o si eres una persona diabética o sufres alguna enfermedad cardiovascular. Estudios científicos han demostrado la relación directa entre estas dos patologías y los problemas periodontales.
  9. Presta más atención si tienes predisposición genética. En algunos casos, los problemas dentales tienen un componente hereditario. Si es tu caso, debes prestar una especial atención a tu dentadura para prevenir desde edades tempranas cualquier atisbo de problema y actuar de forma adecuada y rápida.
  10. Destierra el miedo a ir al dentista. La prevención es la medida más efectiva ante la periodontitis.

Complicaciones de la periodontitis

La periodontitis también afectar al estado de salud general, pues existe evidencia científica sobre la relación de esta enfermedad con el aumento del riesgo vascular, la descompensación de la diabetes, infecciones respiratorias o incluso el parto prematuro.

Diabetes

La diabetes y la periodontitis tienen una relación bidireccional importante y si no se controlan de manera conjunta, pueden llegar a ser contraproducentes para una buena salud y una mejor vida.

Como cualquier otra patología infecciosa, la periodontitis altera el estado metabólico-endocrino de las personas. Así pues, el paciente diabético tiene más riesgo de sufrir periodontitis y la periodontitis puede iniciar o aumentar la resistencia a la insulina, como así lo demuestran múltiples estudios científicos, complicando o dificultando el control de la glucemia.

Además, la periodontitis destruye el tejido que soporta los dientes, provocando reabsorción ósea y produciendo cambios sobre células inmunocompetentes y sobre otras que participan en la prevención de las inflamaciones. Las personas diabéticas también padecen una reducción en el flujo salival, lo que conlleva la aparición de un mayor acúmulo de placa dental y, por ello, más caries, infecciones y enfermedades periodontales. Además, son más susceptibles a las infecciones en general y a la periodontitis en particular, debido a la resistencia de los tejidos a la acción de la insulina y los cambios vasculares. Un control en los niveles de glucosa hará que se controlen mejor dichas infecciones.

Enfermedad cardiovascular

La periodontitis es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular arterioesclerótica. La arterioesclerosis es una enfermedad fundamentalmente inflamatoria y está comprobado que focos infecciosos o inflamatorios no controlados, como los causados por la periodontitis, la hacen progresar, pudiendo llegar a desencadenar procesos más agudos, como síndromes coronarios graves.

Se han encontrado algunos de los gérmenes causantes de la enfermedad periodontal presentes en las placas de ateroma de los vasos sanguíneos. Esto se explica porque, cuando hay una periodontitis no tratada, puede darse una liberación al torrente sanguíneo de bacterias, toxinas y otros elementos inflamatorios que pueden provocar problemas en otras partes del cuerpo. La presencia de estos elementos en las arterias coronarias desencadena un proceso de obstrucción, aumentando el riesgo de infarto.

Así mismo, ambas enfermedades comparten factores de riesgo modificables (tabaquismo u obesidad, entre otros) y que están asociados al estilo de vida. Por tanto, en el contexto de una terapia periodontal integral sería muy positivo integrar programas para ayudar a los pacientes a dejar de fumar y un asesoramiento sobre posibles modificaciones del estilo de vida: dieta y ejercicio, que mejorarían tanto la salud general como la de las encías.

Enfermedad Riesgo asociado a la periodontitis
Diabetes Descompensación y dificultad en el control de la glucemia
Enfermedad cardiovascular Aumento del riesgo de arterioesclerosis e infarto

¿Cómo se tratan los problemas de encías?

El dentista es el profesional que posee la capacitación para diagnosticar y tratar los problemas de encías, así como para aconsejar sobre las medidas preventivas que ayuden a mantenerla en óptimas condiciones de salud, pudiendo ocuparse también de la reconstrucción de los tejidos perdidos a consecuencia de la enfermedad.

En ocasiones, el dentista o el mismo paciente pueden solicitar la colaboración de un periodoncista para tratar aquellos casos más complejos y avanzados.

Su tratamiento se fundamenta en tres pilares:

  1. La fase básica del tratamiento de las encías incluye el raspado y el alisado radicular (limpieza manual por debajo de las encías) junto a la enseñanza de instrucciones en higiene específicas y su cumplimiento.
  2. En determinados casos, se hace necesario pasar a una segunda fase de tratamiento en la que son necesarias pequeñas cirugías de las encías para corregir los defectos que pueda haber dejado la enfermedad.
  3. Por último, es imprescindible seguir un programa de mantenimiento o seguimiento para prevenir o controlar la posible aparición de recaídas, aún más si persiste la presencia de factores de riesgo antes mencionados.

En los últimos años, ha quedado patente que la periodoncia no trabaja aislada para tratar los problemas bucales y que, cada vez más, se relaciona con otras áreas de la medicina, así como con la labor farmacéutica, pues está demostrada la relación de la salud bucodental con la salud en general.

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