Incrustaciones Dentales con Piedras Preciosas: Un Vistazo a la Historia Maya

Los pueblos mayas dejaron un legado que trasciende templos, códices y calendarios. Entre sus expresiones culturales más singulares se encuentran las modificaciones corporales, que tuvieron un gran valor estético, pero también simbólico y espiritual, dentro de esta sociedad prehispánica: la deformación craneal, la perforación de orejas y nariz o la creación de cicatrices decorativas se convirtieron en marca de identidad y de pertenencia. Ahora, una práctica se ha sumado a este listado.

Un reciente estudio publicado en el Journal of Archaeological Science ha revelado que las incrustaciones dentales, esos adornos con piedras preciosas conocidos actualmente como grillz -y que suelen lucir celebridades-, también estaban a la orden del día, y no solo entre la población adulta. Lo que nadie sabía hasta ahora es que los niños pequeños también utilizaban este tipo de joyas. Los mayas usaban incrustaciones dentales.

La odontología nos ha acompañado desde el principio de los tiempos. Tenemos que remontarnos tan lejos como al paleolítico para encontrar las primeras evidencias de tratamientos dentales, de hace 14.000 años. En un esqueleto encontrado en el norte de Italia, se puede ver cómo se utilizaron herramientas de sílex para eliminar la caries. Sin embargo, en este caso no se utilizaron rellenos dentales. Si avanzamos hasta el año 3.000 antes de Cristo, vemos cómo en el antiguo Egipto se realizaban incrustaciones de piedras preciosas en los dientes.

Incrustaciones Dentales en la Civilización Maya

En la antigua civilización maya, la odontología no solo se limitaba a tratamientos y cuidados básicos, sino que también había lugar para la estética dental. Una práctica común entre los aristócratas mayas era la incrustación dental de piedras preciosas en los dientes frontales. Esta técnica se llevaba a cabo utilizando piedras como el jade, obsidiana, cuarzo, pedernal e incluso conchas marinas, que eran incrustadas en los dientes incisivos superiores e inferiores.

Entre los mayas no había distinciones cuando se trataba de decorar sus dientes, mujeres y hombres, pobres y ricos. Perforaron sus dientes y usaron gemas de jade, de turquesa, de oro, de azabache o de hematita para tapar esas cavidades, en un proceso que probablemente tenía un significado espiritual.

El Proceso de Incrustación Dental Maya

Para llevar a cabo la incrustación dental, los mayas utilizaban un tubo redondo y duro que hacían girar sobre el diente con una mezcla abrasiva de cuarzo y agua. De esta manera, se conseguía realizar un agujero redondo que llegaba incluso a la dentina e, incluso, a la pulpa dental. Una vez realizado el agujero, las piedras preciosas se ajustaban de tal forma que permanecían en su lugar durante años. Este arte dental maya ha logrado mantenerse intacto durante milenios, mostrando la destreza y conocimientos en odontología que tenían en aquel entonces.

Hallazgos Recientes: Incrustaciones en Niños Mayas

La investigación evidencia que estos accesorios se colocaban, de hecho, cuando las raíces de los dientes aún no estaban completamente formadas -es decir, desde la infancia y la adolescencia-, lo que indica, según los expertos, un grado de complejidad técnica notable y un fuerte componente de ritualización en la vida cotidiana de los antiguos mayas. Los investigadores analizaron tres piezas dentales conservadas en la colección del Museo Popol Vuh, en Guatemala, y situadas dentro del Período Clásico (250-900 d.C.): un incisivo central superior izquierdo, un incisivo lateral inferior izquierdo y un canino superior derecho. Todas pertenecían a niños de entre 7 y 10 años.

En la cara frontal de cada diente se halló una incrustación circular de jade, pulida y cuidadosamente encajada sin dañar la cámara pulpar. El estudio subraya que estas piezas estaban aún en desarrollo, con ápices abiertos y raíces incompletas. Los análisis radiográficos y de tomografía de haz cónico (CBCT) demostraron que el tejido dentario reaccionó al procedimiento, lo que confirma que la intervención fue realizada en vida. “La presencia de reacción dentinaria indica que los dientes fueron perforados y adornados cuando los individuos aún estaban vivos”, concluyen los autores.

Las dataciones sugieren que los niños fallecieron entre los 7,5 y los 10 años, justo después de la erupción de los incisivos, lo que ofrecía una ventana de tiempo breve para colocar los adornos. El diámetro de las incrustaciones variaba entre los 3 y 3,2 milímetros, con profundidades de hasta 2,8 milímetros. Estos resultados cuestionan la hipótesis previa de que tales modificaciones solo se practicaban en jóvenes adultos a partir de los 18 años.

El hallazgo es todavía más sorprendente precisamente porque contradice estudios previos que situaban estas modificaciones exclusivamente en adultos. Hasta ahora, los casos documentados correspondían, como hemos señalado anteriormente, a mayores de 18 años, lo que hace de estos dientes los ejemplos más tempranos de ornamentación dental en el área maya.

Los especialistas examinaron tres dientes aislados con incrustaciones de jade y que se conservan en el Museo Popol Vuh de Guatemala. Uno de los dientes decorados era un incisivo central superior izquierdo (uno de los dientes frontales superiores) y otro era un canino superior derecho. El tercer diente era un incisivo inferior. Se desconoce si todos provenían de un mismo niño. Los mayas solían dar deliberadamente forma a sus dientes, detallan los expertos, limándolos o grabándolos.

Existe evidencia de que adolescentes de entre 10 y 15 años tenían dientes limados o grabados, pero hasta ahora no se habían encontrado individuos menores de 10 años que tuvieran incrustaciones dentales, señala el artículo. La hipótesis principal de los especialistas centroamericanos es que los mayas no colocaron gemas dentales en niños porque esto podría haber dañado los dientes en crecimiento. Las radiografías de los tres dientes del nuevo estudio indicaron, sin embargo, que la capa más interna, conocida como pulpa dental, no estaba dañada y que los dientes no presentaban caries naturales.

Cultura Maya en la Odontologia

“Los rayos X y la tomografía computarizada señalaron que las raíces aún se estaban formando en el momento de la muerte.

La conservación de las piezas también aporta pistas sobre la eficacia de los materiales empleados. Ninguno de los tres dientes mostró caries ni lesiones graves, lo que sugiere que el cemento orgánico utilizado para fijar las piedras actuaba como una barrera contra bacterias. Los investigadores señalan que estas resinas y aceites vegetales poseían propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, lo que reforzaba la durabilidad de las incrustaciones en vida.

El estudio no solo documenta una práctica desconocida en edades tan tempranas, sino que también invita a repensar el papel del cuerpo en la sociedad maya.

El Adhesivo Natural Maya

Si bien hasta el momento se conocían los compuestos inorgánicos que lo formaban (una mezcla de polvo de calcio, piedra caliza y polvo de esmalte (obtenido a base de limar huesos y dientes), el tipo de adhesivo con el que se mezclaban era todavía desconocido. Con el fin de descubrir exactamente las plantas con las que se formaba este cemento precolombino los investigadores mejicanos han analizado un total de ocho dientes. El estudio ha identificado nada menos que 150 moléculas diferentes, que coinciden con varios tipos de resinas vegetales como la de pino.

Junto a ellas se han descubierto otros elementos vegetales como el aceite de menta, un poderoso antiinflamatorio que según los investigadores fue importado de comunidades mayas de Honduras y Guatemala.

Las piezas analizadas procedían de tres sitios arqueológicos del período Clásico (del año 250 al 900): Holmul (Guatemala), Baking Pot (Belice) y el Valle de Copán (Honduras). Los especialistas identificaron en los selladores hasta 150 moléculas orgánicas que se encuentran comúnmente en las resinas vegetales. La mayoría de los cementos mostraron compuestos asociados con el alquitrán de pino, que se cree que contienen propiedades antibacterianas. Dos de las ocho piezas estudiadas tenían restos de esclareolida, un compuesto vegetal con propiedades antibacterianas y antifúngicas. Los aceites esenciales de plantas de la familia de la menta también eran comunes en los selladores, lo que sugiere posibles efectos antiinflamatorios.

Esta no es la primera vez que los expertos encuentran evidencias de la especial atención de la higiene bucal entre las poblaciones maya. Los mayas a menudo se limaban sus dientes en formas puntiagudas y luego se incrustaban las gemas. En el pasado, esto se había atribuido únicamente a razones rituales o estéticas.

Lo sorprendente es que ese increíble adhesivo también tenía muchas otras cualidades… médicas. Las perforaciones para insertar estas gemas en los dientes se realizó de manera tan experta y esmerada que rara vez impactó la pulpa de los nervios y los vasos sanguíneos en el centro.

Tabla: Materiales Comunes en las Incrustaciones Dentales Mayas y sus Propiedades

Material Propiedades
Jade Valor estético, posible significado espiritual
Obsidiana Dureza, fácil de moldear
Cuarzo Abrasivo (utilizado en el proceso de perforación)
Resina de pino Antibacterial
Aceite de menta Antiinflamatorio

Incrustación Dental en la Actualidad

Aunque la incrustación dental de piedras preciosas era una práctica común entre los mayas, en la actualidad la tendencia se ha adaptado y se ha convertido en una forma de expresión personal y estilo de vida que busca destacar la sonrisa. Algunos jóvenes, por una cuestión meramente estética, se pegan pequeños cristales en los dientes. Actualmente se trata simplemente de eso, de estética, pero no siempre ha sido así.

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