Dientes de Madera: Historia y Curiosidades de una Práctica Inesperada

La historia de los dientes de madera es un tema fascinante que nos lleva a explorar las prácticas odontológicas del pasado, las realidades sociales de la época y cómo figuras históricas como George Washington se vieron afectadas por la falta de avances en la salud dental.

Los Dientes de Waterloo: Un Macabro Recurso Odontológico

La Batalla de Waterloo, que tuvo lugar en 1815 y resultó en la caída definitiva de Napoleón Bonaparte, no solo dejó una huella profunda en la política europea, sino que también dio pie a un episodio peculiar y poco conocido dentro de la historia de la odontología.

En ese campo de batalla, casi 50.000 soldados de ambos bandos perdieron la vida. Sin embargo, en medio de esta tragedia, emergió una práctica macabra: la extracción de dientes sanos de los muertos para utilizarlos en la creación de dentaduras postizas. Estos dientes, conocidos como "dientes de Waterloo", se valoraban enormemente y se convirtieron en un recurso clave para las prótesis dentales del siglo XIX.

El origen de los dientes de Waterloo revela las sombrías realidades de la medicina de la época y pone en evidencia el ingenio de una industria en expansión. En tiempos anteriores a los avances de la odontología moderna, existía una gran demanda de prótesis dentales, especialmente dentaduras postizas. Esto se debía a la alta prevalencia de caries, la falta de higiene dental adecuada y la escasez de cuidados dentales preventivos.

Las personas con mayores recursos, que sufrían de problemas dentales severos, solían pagar grandes sumas por soluciones que les permitieran masticar y hablar con comodidad, a la vez que mantenían su apariencia. Sin embargo, el mayor desafío era encontrar materiales adecuados para las prótesis dentales. Los dientes humanos extraídos de individuos sanos eran considerados una opción superior, pues eran más duraderos y tenían menos probabilidades de ser rechazados por el cuerpo, a diferencia de alternativas como la madera, el marfil o los dientes de animales.

El campo de batalla de Waterloo se transformó en una fuente invaluable de estos codiciados dientes. Tanto los soldados como los carroñeros recogían los dientes de los caídos, prestando especial atención a los más jóvenes, cuyas piezas dentales, generalmente más saludables, eran perfectas para el propósito. Una vez extraídos, los dientes se limpiaban y se enviaban a Inglaterra, donde se utilizaban para fabricar dentaduras postizas.

Aunque los dientes de Waterloo no fueron los primeros en ser recolectados con este fin, su relevancia creció debido a la magnitud de la batalla y la enorme cantidad de dientes de alta calidad que quedaron disponibles.

Las dentaduras postizas, a menudo conocidas como "dientes de Waterloo", se convirtieron en un término generalizado para describir cualquier prótesis dental hecha con dientes humanos auténticos, sin importar su procedencia. Con el paso del tiempo, el nombre llegó a ser asociado con todas estas prótesis, reflejando la extensa utilización de este macabro recurso.

Para muchos, usar "dientes de Waterloo" se convirtió en un signo de prestigio, ya que indicaba que la dentadura estaba hecha con dientes humanos en lugar de materiales menos duraderos o efectivos. Paradójicamente, estas prótesis, que se confeccionaban a partir de los restos de los caídos, a menudo acababan en las bocas de personas acomodadas, alejadas de los horrores de la guerra.

Aunque hoy en día resulta perturbador para nuestros estándares, esta práctica surgió por una necesidad urgente. La ciencia médica y dental aún estaba en sus primeras etapas, y el uso de dientes humanos se veía como una solución viable ante un problema extendido. El legado de los "dientes de Waterloo" nos ofrece una visión de las realidades extremas de épocas pasadas, y nos recuerda hasta qué punto las personas estaban dispuestas a llegar para satisfacer necesidades básicas como comer o hablar.

¿En qué se utilizaron los dientes de los caídos en Waterloo?

El Caso de George Washington: Problemas Dentales y Dentaduras Postizas

La salud dental no ha sido siempre prioritaria y si no que le pregunten a George Washington, el primer presidente de Estados Unidos que con 24 años perdió su primer diente. Fue en el año 1756 cuando un dentista, el doctor Watson, le sacó su primer diente y tras superar la treintena ya había perdido seis.

George Washington es considerado uno de los padres fundadores de los Estados Unidos y presidió este país entre 1789 y 1797. Sin embargo, y a pesar de su poder, no consiguió librarse de padecer problemas de salud. Es más, según escribió el autor Isidoro Loi en su obra El cuerpo y sus miembros, George Washington padeció viruela, malaria y gripe; y para hacer frente a estas enfermedades tuvo que ingerir grandes cantidades de cloruro de mercurio, que entonces era un remedio muy extendido, pero que terminó destruyendo sus dientes.

No obstante, eso no fue todo, ya que también tuvo caries e inflamación de encías. La salud dental de George Washington, por tanto, era bastante deficiente y fue por eso que durante su vida tuvo, al menos, cuatro dentaduras postizas distintas que, a diferencia de las de otras personas de la época, estaban hechas de madera.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, China y Japón produjeron dentaduras postizas hechas principalmente de madera. Los dientes falsos se tallaban en marfil y se colocaban en las bases de madera; pero las dentaduras de George Washington no eran de este material, aunque durante años se ha pensado que sí.

Las dentaduras postizas fabricadas para Washington por el dentista John Greenwood se mancharon con el tiempo, dándoles una apariencia de madera veteada ¿Por qué se extendió este mito? El origen de este bulo no está claro, pero según puede leerse en uno de los artículos publicados por el Mount Vernon en su página web, la explicación más probable dada por científicos e historiadores dentales es que los materiales empleados en las dentaduras postizas fabricadas para Washington por el dentista John Greenwood se mancharan con el tiempo, dándoles una apariencia de madera veteada, que sería lo que confundiría a quienes las vieron años después.

Metal, marfil, huesos, dientes... George Washington empezó a utilizar dentaduras postizas, aunque parciales, en el año 1781 y los materiales que utilizaron los dentistas para la elaboración de las mismas fueron desde marfil de hipopótamo hasta latón, oro y dientes extraídos de esclavos comprados a un precio ridículamente bajo.

Concretamente, según confirma Kathryn Gehred, una de las investigadoras de la Universidad de Virginia a Live Science, Washington debería haber pagado unas 19 libras por las 9 piezas dentales que compró; sin embargo, tan solo pagó 6, probablemente por su procedencia: "Los esclavos negros estaban muy desesperados como para vender sus dientes sin que les pagaran tanto como a un blanco".

Era bastante común, desde la Edad Media, que las personas pobres vendieran sus dientes para que los ricos pudieran mandar confeccionar sus dentaduras postizas o implantes y esto fue algo de lo que se benefició George Washington, según los registros de Mount Vernon, que fue la casa del expresidente y actualmente sirve como museo.

Asimismo, el día que juró su cargo como presidente llevaba una dentadura postiza especial elaborada con marfil, latón y oro por el dentista de su confianza John Greenwood. Cuando se convirtió en presidente en 1789 solo tenía un diente propio y lo apreciaba tanto que intentó cuidarlo hasta el punto de que sus dentaduras postizas contaban con una especie de agujero a través del cual podía introducir este diente, el único que le quedaba.

Las dentaduras postizas que utilizó durante su vida no eran en absoluto cómodas y esto condicionó su carácter, ya que al dolerle la boca tanto al hablar pasó a ser una persona callada e introvertida, incluso en sus círculos más íntimos. Este dolor que sufría fue incluso captado por algunos pintores que lo retrataron cuando todavía era presidente de Estados Unidos. En estos retratos, el presidente posa con la boca cerrada para que no se pueda ver lo mal que se ajustaba la dentadura a sus encías. Esta pose es la que tiene incluso en los billetes estadounidenses de un dólar.

Billetes americanos de un dólar (iStock)

Tabla de Materiales Utilizados en las Dentaduras de George Washington

Material Descripción
Marfil de hipopótamo Utilizado para la base de la dentadura.
Latón Empleados para unir las diferentes partes de la dentadura.
Oro Utilizado para dar mayor estabilidad y durabilidad.
Dientes de esclavos Comprados a bajo precio para ser utilizados en las dentaduras.

La Relación de George Washington con la Esclavitud

George Washington no solo se aprovechó de los dientes de los esclavos para sus dentaduras postizas, sino que poseyó esclavos desde que era muy pequeño. Cuando tenía tan solo 11 años de edad, en el año 1743, murió su padre y como consecuencia de ello heredó 10 esclavos. Sus esclavos se juntaron, tras su matrimonio con Martha, con los de su mujer, y el último registro de una compra suya de esclavos fue en 1772, aunque más tarde recibió algunos esclavos más de personas que querían saldar deudas con él.

Es más, siendo presidente de Estados Unidos, llevó siete esclavos a Nueva York para que trabajasen para él en la primera residencia presidencial y a raíz del traslado de la capital nacional a Filadelfia en 1790, llevó a nueve esclavos para trabajar en la casa presidencial. Llegó a tener a su cargo un total de 317 esclavos: "Siempre me han presentado a Washington como una especie de esclavista reacio que cambió de opinión y, cuando murió, hizo algo increíble: emancipar a todos sus esclavos. Esa es la interpretación más caritativa que se puede hacer de la situación", explicó la historiadora Alexis Coe a CNN.

Sin embargo, esta lectura de su vida no es del todo acertada, ya que según esta historiadora "no veía a los esclavos como iguales a los blancos". Aunque emancipó a los suyos tras la muerte de su esposa, algo que dejó por escrito en su testamento, sus 154 "esclavos de dote" los heredaron sus nietos.

En cuanto a las medidas tomadas durante su Gobierno, se aprobaron dos leyes vinculadas a la esclavitud. La primera de ellas, en 1793, convertía en un delito federal ayudar a los esclavos a escapar y establecía un sistema para devolver a quienes se escaparan a sus dueños. Otra, que fue aprobada un año después, restringía la participación de barcos de Estados Unidos en el comercio de esclavos en el océano Atlántico.

La Importancia de la Higiene Bucal desde la Infancia

La higiene bucal debe enseñarse desde una edad temprana, pero no siempre es fácil. Trino Rojo observa a su dueña lavarse los dientes todos los días y él también quiere hacerlo, pero tiene un gran problema: ¡es un pájaro!

Cada mañana mamá le grita a Julia: «¡Julia, lávate los dientes, que si no te van a salir caries!». Yo, que soy un pájaro que cuida de su salud, me digo que esas caries deben de ser horribles, pues todos los días insiste mucho en el tema. Lo tengo claro: yo no quiero tener una de esas caries en mis dientes. ¡Trino Rojo será muchas cosas, pero irresponsable no es una de ellas! ¿Pero cómo se lavan los dientes los pájaros?

Entusiasmado, busca información por Internet y consulta todas las enciclopedias que hay en casa, pero no encuentra ninguna respuesta. Descubre que otros animales se lavan los dientes royendo madera o masticando algunas algas así que decide intentarlo. Resultado: un fracaso. ¿Encontrará Trino Rojo una solución para él?

Las cautivadoras ilustraciones de Sonja Wimmer y el humor que envuelve la historia de Marta Zafrilla van a ayudar a acercar a los niños al cepillo de dientes. ¡Y a la sonrisa!

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