Historia y Origen de los Dientes de Sable

Los tigres diente de sable son animales fascinantes que permanecen en el imaginario colectivo como símbolo del cazador invencible y ferozmente peligroso. Conocidos popularmente como “tigres dientes de sable”, estos feroces depredadores, protagonistas de numerosos documentales y producciones de entretenimiento, pertenecen a un grupo muy diverso y diferente al de los tigres: el de los macairodontinos, que ya no tiene ningún representante actual.

Smilodon fatalis

¿Qué eran los Dientes de Sable?

Los félidos “dientes de sable” fueron depredadores formidables. De aspecto similar al de los félidos actuales, estaban sin embargo dotados de caninos superiores largos, comprimidos y aserrados, diseñados para cortar la garganta de sus presas, matándolas en segundos. Eran unas armas mortales mucho más sofisticadas que los caninos cortos y cónicos que usan los félidos actuales para asfixiar a sus presas, lo que requiere inmovilizarlas durante mucho más tiempo.

Tanto los félidos actuales como los “dientes de sable” pertenecen a la familia Felidae, pero se incluyen en subfamilias diferentes: Felinae y Machairodontinae. Ambos son grupos cercanamente emparentados, pero estos últimos no son los antepasados de los felinos. Al contrario, comparten un antepasado común, un animal del tamaño de un ocelote, denominado Proailurus, que vivió hace unos 23 millones de años (Ma) en las selvas tropicales que entonces dominaban Europa.

Los primeros fósiles de este grupo aparecen hace unos 14 millones de años y las últimas especies se extinguieron hace tan sólo 11.000 años. Fueron los carnívoros dominantes en los ecosistemas terrestres durante gran parte de ese período de tiempo en el que se sucedieron varios linajes que convivieron con sus primos los felinos. Poseían extremidades muy robustas, provistas de garras muy poderosas. En el cráneo era notable el desarrollo de los caninos.

Descubrimiento de un Antepasado Antiguo

La isla de Mallorca (concretamente el municipio de Banyalbufar) ha sido el escenario de un descubrimiento increíble: una nueva especie de gorgonópsido, pariente antiguo de los mamíferos, que resulta ser el ejemplar más antiguo de su tipo con unos poderosos dientes de sable.

Sin embargo, en la época en la que existió este espécimen, Mallorca no era una isla como tal, sino que formaba parte del supercontinente Pangea. Estas criaturas dominaron los ecosistemas terrestres del Pérmico en todo el mundo y llegó un momento en el que dieron origen a los mamíferos durante el Mesozoico temprano. Sin embargo, a pesar de su importancia evolutiva, se conoce bastante poco sobre ella.

Ahora, un equipo de científicos ha descubierto los fósiles de este depredador que dio origen a todos los mamíferos. Sus restos se remontan a hace 280 millones de años de antigüedad y aunque aún no tiene un nombre de especie, pertenece a un clado extinto de terápsidos dientes de sable. Este animal, a diferencia de la mayoría de los mamíferos, ponía huevos, como el equidna y el curioso ornitorrinco, pero era de sangre caliente, a diferencia de los reptiles (aunque su aspecto era muy similar al de un reptil o como un perro sin orejas ni pelo).

Portaba unos fabulosos dientes de sable, que se asociaban más comúnmente con mamíferos como el Smilodon, que surgió en América del Norte hace unos 2,5 millones de años. Los primeros mamíferos comenzaron a surgir en el planeta cuando los dinosaurios todavía vagaban por la Tierra, hace unos 200 millones de años.

"Los gorgonopsianos están más estrechamente relacionados con los mamíferos que con cualquier otro animal vivo", explicó Ken Angielczyk, coautor del estudio y paleontólogo del Museo Field de Chicago, en su estudio publicado en la revista Nature Communications. Prácticamente una pata casi completa, entre otras cosas, lo que ha permitido a los investigadores saber cómo caminaba. Al tener las patas mucho más verticalmente dispuestas que un reptil, infirieron que tuvo que ser un depredador muy eficiente. Lo que acompañado a sus dientes de sable evidenció que se trataba de un animal carnívoro.

“Hemos encontrado desde fragmentos de cráneo, vértebras y costillas hasta un fémur muy bien conservado”, aclara Rafael Matamales, conservador del Museu Balear de Ciències Naturals (MUCBO | MBCN) e investigador asociado del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), y coautor del estudio.

El descubrimiento de este gorgonopsiano, que antecede a sus parientes más cercanos por decenas de millones de años, redefine la percepción de los científicos sobre el momento en que evolucionaron los terápsidos, señalaron los investigadores.

Reconstrucción de un Gorgonopsiano

Megantereon: Un Félido con Caninos Expuestos

El estudio del félido dientes de sable Megantereon, un depredador de la talla de un jaguar actual que vivió durante el Plioceno y Pleistoceno de Eurasia, África y Norteamérica, ha confirmado que, al contrario que en otros félidos dientes de sable como Machairodus y Homotherium, poseía unos caninos superiores que quedaban expuestos cuando cerraba la boca.

Llegar a esta conclusión ha sido posible gracias al estudio pormenorizado de cómo sería la musculatura facial y partes blandas asociadas, así como de la anatomía craneal y mandibular de estos félidos. Los resultados de esta investigación, liderada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y en la que ha participado la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, revelan cómo los caninos superiores quedaban fuera de la boca en ciertas especies de félidos dientes de sable.

Megantereon poseía unos caninos superiores muy largos y comprimidos lateralmente, y una mandíbula con una fuerte proyección ventral de su parte anterior, casi de la misma longitud que los caninos. Según relata el paleoartista Mauricio Antón, primer firmante del trabajo y colaborador del MNCN: “Llevaba años con la idea de embarcarme en este estudio, que ha sido posible gracias a un detallado análisis de la anatomía craneal y facial de carnívoros actuales, a partir de análisis de CT-Scan, disecciones de especímenes actuales y grabaciones de animales salvajes en libertad”.

Para Juan Francisco Pastor, responsable de las disecciones que se han realizado en la Universidad de Valladolid: “Esta labor nos ha permitido estudiar la disposición de la musculatura facial y estructuras asociadas de varias especies de carnívoros”. Los datos obtenidos de especies contemporáneas fueron comparados con los proporcionados por varios cráneos de Megantereon de yacimientos chinos y franceses.

“Esta comparativa nos ha permitido estudiar las proporciones craneales e inferir la estructura y disposición de los músculos faciales y labios en Megantereon”, explica Gema Siliceo, investigadora ARAID en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

Según resume el investigador del MNCN Manuel Salesa: “Cuando comparamos el cráneo de Megantereon con el de otros félidos dientes de sable como Homotherium, observamos que el primero poseía un paladar más ancho, pero un premaxilar más estrecho, por lo que, al cerrar la boca, en Megantereon se generaba un espacio entre el canino superior y la mandíbula suficiente para alojar los labios. De esta forma, los caninos superiores quedaban expuestos al cerrar la boca, pero protegidos por el desarrollo ventral de la sínfisis mandibular”.

Los autores consideran que el desarrollo de esta proyección de la mandíbula, una morfología típica de Megantereon, es una transición entre los félidos dientes de sable con caninos superiores ocultos por los labios y Smilodon, uno de los últimos miembros del grupo, y que poseyó unos caninos superiores muy largos, y una mandíbula sin proyección ventral de la sínfisis.

El presente trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación COEVOFEL - Félidos de dientes cónicos vs. félidos dientes de sable: origen, coevolución y paleobiología, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y dirigido por Manuel Salesa (MNCN-CSIC).

El Cerro de los Batallones: Un Tesoro Paleontológico en Madrid

En Madrid tenemos uno de los yacimientos más importantes del mundo para el estudio de los tigres dientes de sable, Batallones, situado a sólo 30 km al sur de la capital, que ha proporcionado miles de fósiles de estos y otros animales del Mioceno superior (hace 9 millones de años).

En la localidad de Torrejón de Velasco, una explotación minera dejó al descubierto una enorme cantidad de fósiles de animales antiguos. Tras numerosas campañas de excavación dirigidas por el paleontólogo Jorge Morales, se han recuperado innumerables especies -representadas en la exposición a través de montajes anatómicos, una nutrida selección de fósiles y numeroso material de apoyo entre el que destacan las ilustraciones de Mauricio Antón- además de una incuantificable información sobre nuestro pasado, no sólo en lo que se refiere a la paleontología, sino también otras ramas del conocimiento como la geología o la tafonomía. Fue un fenómeno geológico el que permitió la acumulación y conservación de este tesoro científico: la formación de cavidades naturales donde los animales quedaron atrapados hace 9 millones de años.

En los 25 años transcurridos desde su descubrimiento, los yacimientos del Cerro de los Batallones se han convertido en una referencia mundial, no sólo para el estudio de la evolución de los carnívoros, sino también de la tafonomía de las trampas naturales, de la paleoecología y de los cambios faunísticos durante el Mioceno.

Por un lado, aún queda mucho trabajo por hacer en la descripción de las especies encontradas en los yacimientos, mientras que la interpretación de los datos está sujeta a un refinamiento continuo a medida que se desarrollan y aplican nuevos métodos de análisis. Por otro lado, y a pesar de los esfuerzos divulgativos realizados, el público general, y en particular los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, aún son poco conscientes de la existencia y el valor patrimonial de estos yacimientos únicos en el mundo.

Saber que hace millones de años Madrid era un paraíso natural que nada tenía que envidiar a un Serengueti, y que por un proceso geológico milagroso se han preservado vestigios que nos permiten conocer en detalle aquel pasado espectacular, es algo que no sólo causa asombro y orgullo a cualquier madrileño, sino que también aumenta la curiosidad científica, y fomenta la sensibilidad y responsabilidad hacia el medio ambiente.

Batallones es un recurso educativo de primer orden, una joya del patrimonio y por supuesto una fuente de conocimientos científicos que está contribuyendo a poner la investigación española en el nivel más alto de la ciencia internacional. Darlo a conocer no es sólo un deber hacia la ciudadanía, sino que debe generar un proceso de retroalimentación donde las propias autoridades de la investigación cobren renovada conciencia de la importancia del trabajo de los científicos españoles.

El objetivo de esta exposición es marcar un hito en la divulgación de los yacimientos, de los datos que nos aportan sobre la evolución de las faunas de Madrid y de la labor detectivesca de los especialistas que los estudian.

La muestra se estructura en cinco grandes áreas; Introducción, contexto geológico, origen y formación, la fauna del cerro y más allá de los fósiles. La Introducción consta de una presentación del significado del Cerro de los Batallones, la historia de los yacimientos, su edad y la historia de su descubrimiento a través de las diferentes campañas de excavación. Por último se explican sus resultados científicos a través de las publicaciones.

En el contexto geológico se hace referencia al medio que ha hecho posible la formación de los yacimientos, deteniéndose en la geología de la cuenca de Madrid y la “crisis vallesiense”, fenómeno producido durante el Vallesiense superior, hace entre 10 y 9 millones de años, en el que se produjeron de forma escalonada importantes cambios faunísticos El origen y formación de Batallones recorre aspectos como su estructura geológica, la excepcionalidad de los yacimientos de carnívoros y la tafonomía como herramienta de investigación.

La fauna del cerro hace un repaso a las diferentes especies que han sido halladas en los yacimientos: desde grandes predadores como los tigres dientes de sable a enormes mastodontes, rinocerontes, jiráfidos -entre los que destaca una nueva especie identificada; el decenaterium- hasta la microfauna, los reptiles o las aves. En esta sección se pueden contemplar los montajes anatómicos de algunos de estos animales así como una nutrida colección de fósiles.

Por último la exposición se cierra con la sección más allá de los fósiles, donde se analiza la comunidad de Batallones en su conjunto, las asociaciones de carnívoros, la evolución de las distintas especies, las nuevas tecnologías en el estudio de los fósiles con especial atención a la Paleontología Isotópica, los cambios ambientales de la Cuenca de Madrid y una reflexión sobre el futuro de Batallones

Toda la muestra se apoya en las ilustraciones de gran formato de Mauricio Antón, donde se reconstruye la fauna y su entorno y cuya calidad y rigor aportan no solo contenido sino un valor estético fuera de toda duda. Además. Vídeos donde podemos ver a los animales en movimiento hacen fácil entender y reconstruir este apasionante periodo paleontológico. Otros materiales de apoyo, como maquetas y réplicas, como la del esqueleto completo de un tigre dientes de sable, completan la visita

En total se exponen más de 160 piezas, muchas de ellas integradas en 8 montajes anatómicos, también forman parte de la colección expuesta el caparazón completo de una tortuga gigante, 2 cráneos completos de Tigres diente de sable o un cráneo y una mandíbula de mastodonte.

Yacimiento del Cerro de los Batallones

Extinción de los Grandes Depredadores

Hace unos 20 millones de años, en la Península Ibérica convivían grandes depredadores como hienas y el temido tigre de dientes de sable, con elefantes, hipopótamos, rinocerontes y otras especies de herbívoros de gran tamaño que ya han desaparecido de estas latitudes. Una serie de rupturas en los equilibrios ambientales del entorno provocaron un cambio radical en el censo de especies de fauna, que fue más acusado en el caso de los grandes depredadores.

Ahora, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han encontrado el motivo de esta extinción masiva. Utilizando el registro fósil de alta resolución de mamíferos de la Península Ibérica, una investigación internacional, en la que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y MNCN-CSIC, ha permitido reconstruir una serie temporal de redes tróficas que abarca más de 20 millones de años, revelando tendencias a largo plazo en las interacciones depredador-presa.

El estudio, realizado por un equipo interdisciplinario de ecólogos y paleontólogos de Brasil, España y Suecia, analizó una serie de redes tróficas para determinar cómo su reestructuración afectó a la extinción entre los depredadores. Los investigadores atribuyen la extinción de los grandes depredadores de la Península Ibérica a que las redes tróficas experimentaron una simplificación gradual, perdiendo interacciones y volviéndose más dispersas hacia el presente.

A partir de hace aproximadamente 15 millones de años, hubo una notable disminución de la temperatura junto con un aumento de la aridez, lo que favoreció la llegada y proliferación de herbívoros de gran tamaño mientras se reducía la diversidad de los de tamaño mediano. “Nuestro estudio muestra la intrincada relación entre la composición de las comunidades de herbívoros y los depredadores que se alimentan de ellos, donde un cambio en la composición parece ser más importante que la extinción individual de especies.” añade Juan L.

“Esto enfatiza la importancia de las interacciones ecológicas en la influencia de los patrones de extinción a lo largo del tiempo evolutivo. Utilizando el denominado Análisis de Redes, los autores caracterizaron las interacciones tróficas de especies de depredadores y presas durante los últimos 20 millones de años. Para ello, recopilaron información sobre el tamaño corporal y la dieta de las especies de mamíferos en el registro fósil del Neógeno de la península ibérica y calcularon sus posibles interacciones.

“La interacción trófica de las especies es clave para estudiar la dinámica de los ecosistemas. El estudio utiliza el excepcional registro fósil de especies de mamíferos que vivieron en la península ibérica durante los últimos 20 millones de años.

Paleocarton ep.8 Smilodon

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