¿Dientes Debajo de la Lengua? Causas, Consecuencias y Soluciones

¿Sientes que tu mordida está cambiando debido a la posición de tu lengua? ¿Observas que tus dientes están desalineados? Si quieres saber cómo corregir y evitar empujar los dientes con la lengua, ¡este artículo te interesa!

La Posición Correcta de la Lengua

La lengua, más que un simple órgano muscular, juega un papel importantísimo en funciones vitales como la respiración, la digestión y el habla. Pero además, su posición incorrecta puede comprometer la estética de tu sonrisa, provocando desalineaciones dentales.

Este problema surge cuando la lengua no se posiciona adecuadamente contra el paladar, sino que se apoya en los dientes inferiores, generando presión sobre ellos.

Debemos tener en cuenta que, durante el día, podemos tragar saliva hasta mil veces, además de los movimientos que realizamos al masticar y tragar alimentos. Si en todos estos procesos la punta de la lengua se sitúa detrás de los dientes frontales, se crea una presión constante que puede empujar los dientes con la lengua, alterando la alineación dental.

Este hábito puede llevar a que, gradualmente, tanto los dientes como el hueso alveolar cedan ante la presión, resultando en una mordida abierta. Este es uno de los problemas más comunes al empujar los dientes con la lengua.

Cuando la colocación de la lengua es inadecuada en el momento de tragar el alimento, decimos que se trata de un problema de deglución atípica. También se conoce a este hábito de interposición lingual como hábito de lengua.

15 Ejercicios para Hábito de Lengua en Casa - Deglución Atípica

Consecuencias de Empujar los Dientes con la Lengua

Empujar los dientes con la lengua es un problema que va más allá de la estética dental y la mordida abierta. Esta mala práctica, que suele originarse en la infancia, conlleva una serie de complicaciones adicionales, tales como:

  • Maloclusión: Cuando la lengua empuja constantemente los dientes, puede llevar a una mordida desalineada. Esto no solo afecta la estética dental, sino que también puede resultar en un desgaste dental innecesario y problemas en la articulación temporomandibular.
  • Apiñamiento Dental: La presión constante ejercida por la lengua puede causar un apiñamiento de los dientes, lo que complica la higiene bucal y puede requerir tratamiento de ortodoncia.
  • Dificultades Fonéticas: Una posición incorrecta de la lengua puede interferir en la pronunciación de ciertos fonemas, lo que podría requerir terapia del habla.
  • Problemas Alimenticios: En particular en niños, empujar los dientes con la lengua puede dificultar la ingesta de alimentos sólidos, lo que puede llevar a deficiencias nutricionales.
  • Hipotonía Buccofacial: La debilidad en los músculos de la lengua, labios y mejillas puede resultar de la mala posición de la lengua.
  • Respiración Bucal: La posición incorrecta de la lengua puede contribuir a la respiración bucal, lo que a su vez puede llevar a problemas respiratorios y de sueño.
  • Alteraciones Posturales: La posición de la lengua también puede influir en la postura general, lo que puede llevar a dolores de espalda y cuello.
  • Desarrollo Facial Inadecuado: En casos extremos, la presión constante de la lengua puede afectar el desarrollo facial, especialmente en niños en crecimiento.
  • Problemas Psicológicos: La estética dental afectada puede llevar a problemas de autoestima y confianza, especialmente en adolescentes.

Por todo ello, es importante detectar este mal hábito a tiempo para poder reeducar la lengua y que permanezca en la posición correcta.

Cómo Evitar Empujar los Dientes con la Lengua

Empujar los dientes con la lengua puede llevar a una serie de problemas dentales y orofaciales. A menudo, este comportamiento resulta en el desplazamiento de los dientes hacia adelante, lo que puede requerir tratamientos de ortodoncia especializados. Estos pueden incluir dispositivos como rejillas linguales o trampas linguales, diseñados no solo para corregir la posición de los dientes sino también para reeducar la lengua.

Si el hábito se observa especialmente en niños, es probable que estemos frente a un caso de deglución atípica, mala posición de la lengua en reposo o incluso uso prolongado del chupete más allá de la edad recomendada. En estos escenarios, un enfoque de tratamiento solo ortodóncico no es suficiente. Se debe abordar la raíz del problema para evitar que resurja, incluso después de una corrección ortodóncica exitosa. Por lo tanto, una combinación de logopedia y ortodoncia es a menudo la mejor estrategia para una rehabilitación completa.

La ortodoncia se centra en corregir el trastorno de la mordida abierta, mientras que la logopedia se enfoca en corregir el patrón inadecuado de deglución. Aquí es donde entra en juego la Terapia Miofuncional, un conjunto de técnicas y procedimientos destinados a corregir el desequilibrio muscular orofacial. Esta terapia ayuda a establecer nuevos patrones musculares para la deglución y la articulación del habla, además de eliminar hábitos nocivos y mejorar la estética facial del paciente.

Para reforzar el tratamiento, los logopedas también podemos proporcionar una serie de ejercicios específicos que el paciente puede practicar en casa. Estos ejercicios complementan el tratamiento en la clínica y son fundamentales para asegurar una recuperación exitosa y duradera.

Etapas del Tratamiento Logopédico para la Deglución Atípica

La base del trabajo del logopeda es el sistema bucomaxilofacial, que se encarga de funciones esenciales como la respiración, succión, deglución, masticación, el habla, bostezar, llorar, vomitar, etc.

Para corregir el hábito de empujar los dientes con la lengua, el logopeda puede actuar antes, durante y después de la ortodoncia:

  1. Intervención antes de la ortodoncia: Es muy habitual que los logopedas trabajemos antes del tratamiento ortodóncico, sobre todo en el caso de los niños de corta edad que aún no están preparados para iniciar la corrección de su mordida. En esta fase podemos trabajar trastornos como:
    • Deglución atípica.
    • Respiración bucal.
    • Malos hábitos orales (ejemplo: succión del pulgar), etc.
  2. Revisiones y seguimiento durante el tratamiento ortodóncico: En este momento, el logopeda trata de verificar que el proceso va bien y se han generalizado los patrones aprendidos anteriormente para así evitar que surjan recaídas.
  3. Tratamiento postortodóncico del logopeda: También puede realizarse en aquellos pacientes con la mordida corregida y que aún mantienen el hábito de empujar los dientes con la lengua. Esto sucede porque el paciente no ha efectuado una terapia miofuncional previa o conjunta, lo cual puede desestabilizar la oclusión.

Como todo hábito, el empujar los dientes con la lengua, la deglución atípica y una mala posición lingual se pueden corregir. Puede suponer un poco de trabajo porque este hábito es algo que hacemos de forma inconsciente, pero cuentas con toda nuestra ayuda y experiencia para conseguirlo y evitar así todos los problemas que una lengua rebelde te puede ocasionar.

Otras Consideraciones

Protrusión Lingual

La protrusión lingual implica un movimiento anómalo de la lengua, ya sea al hablar, al tragar o incluso estando en reposo. Es un trastorno que afecta a niños y, si no se aborda en edades tempranas, acarrea consecuencias en su desarrollo bucodental y fonético. No es habitual enseñar la lengua mientras comemos o estamos hablando, ni siquiera al sonreír.

Al hablar del origen de la protrusión lingual debemos diferenciar dos aspectos: fisiológicos y no fisiológicos. El factor genético hace que una persona sea más o menos propensa a padecer ciertas enfermedades o a tener un desarrollo inadecuado. En este sentido, existe una enorme incidencia de protrusión lingual en niños con síndrome de Down, dado que una de las consecuencias es tener una lengua mayor de lo habitual. Esta característica, conocida como macroglosia, contribuye al empuje de la lengua contra los dientes.

Aun así, la protrusión lingual se explica también por otra serie de factores físicos y del propio desarrollo del niño. Estudios que han observado la prevalencia de este trastorno en niños han concluido que son los hábitos no fisiológicos aquellos que son responsables de la mayoría de maloclusiones bucodentales. De ahí la importancia de una detección temprana para enseñar al niño a dejar dichas prácticas.

Las consecuencias de este trastorno afectan directamente al desarrollo del sistema orofacial. Por tanto, las anomalías que perjudican a dicho sistema son también responsables del mal desarrollo bucodental, con los problemas que implican para el día a día: complicaciones para hablar, no poder tragar correctamente y aparición de maloclusiones. La mordida abierta es la consecuencia más habitual si hablamos de maloclusiones. Si, además, la protrusión lingual viene acompañada de la succión del pulgar, el niño también tendrá problemas de paladar ojival o estrecho.

Llegados a este punto nos preguntamos, ¿cómo se soluciona la protrusión de la lengua? Este trastorno requiere de la acción conjunta de un dentista y de un logopeda.

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