Consecuencias del Uso del Chupete en los Dientes de los Niños

Uno de los temas que más preocupa a los padres es el uso del chupete y su impacto en la salud dental de sus hijos. Son muchas las ideas erróneas que siguen rodeando al uso del chupete. Poco a poco, casi todas han ido perdiendo fuerza; no así la creencia de que su uso deforma la dentadura de los pequeños.

En este artículo, vamos a profundizar en las razones detrás de esta deformación, cuál es el mejor tipo de chupete, la edad recomendada para retirarlo y cómo abordar los dientes deformados. Si tienes cualquier duda, no dudes en consultar a un especialista.

Chupón: ¿es malo para los dientes?

¿Por Qué el Chupete Puede Deformar los Dientes?

Los dientes de los niños son muy moldeables y, si se ejerce una presión constante con el chupete, estos pueden desplazarse. El uso prolongado del chupete puede afectar directamente a la formación y desarrollo de la dentadura del bebé. Esto es así, puesto que la fuerza que se ejerce cuando el pequeño realiza el movimiento de succión de la tetina afecta a la posición de los dientes.

Estudios han demostrado que el uso prolongado del chupete puede causar malformaciones como mordida abierta o cruzada. Aparte de favorecer la mordida abierta, la presión que ejerce el pequeño al succionar el propio dedo, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente la arcada maxilar.

Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta). Alargar su uso diario durante más de 6 horas o a seguir utilizándolo a diario a partir de los 3 años de edad puede suponer un riesgo.

¿Qué Tipo de Chupete es el Mejor?

Elegir el chupete adecuado puede hacer una gran diferencia en la salud bucodental de tu hijo. Te recomiendo buscar chupetes ortodónticos que tengan una forma simétrica y que se adapten al paladar del niño. Estos chupetes están diseñados para ejercer menos presión sobre los dientes y las encías, ayudando a prevenir malformaciones. Los especialistas recomiendan chupetes con tetinas anatómicas o fisiológicas.

A la hora de elegir un chupete, de hecho, hay que prestar mucha atención a su forma: no todos los chupetes son iguales. Si el chupete tiene una forma útil para favorecer la correcta posición de la lengua dentro de la boca, y si se utiliza adecuadamente, se convierte en un auténtico aliado para la salud de la boca del bebé ya que favorece el correcto desarrollo del paladar y por tanto el correcto intercambio de dientes evitando maloclusiones.

Consejos sobre el uso de un chupete para prevenir maloclusiones:

  • Ofrece el chupete al bebé cuando la lactancia esté bien avanzada, ya que la lactancia materna evita las maloclusiones.
  • Evitar que el bebé adquiera el hábito de chuparse el dedo, hábito que conllevaría el riesgo de ojivista del paladar con la consiguiente desalineación de los dientes.

¿Cuándo es el Momento Adecuado para Retirar el Chupete?

Quitar el chupete a tiempo es crucial para evitar problemas dentales. El uso del chupete más allá de los 3 años está asociado con un mayor riesgo de malformaciones dentales. La edad ideal para retirar el chupete es hacia los 3-4 años. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional.

Para muchos niños, dejar el chupete puede ser un proceso difícil. Una transición gradual es la mejor estrategia. Comienza limitando el uso del chupete a ciertos momentos del día y luego elimina su uso por completo. La decisión ha de ser firme.

¿Qué Sucede si los Dientes ya Están Deformados?

La mayoría de las deformaciones leves se corrigen solas una vez que se deja de usar el chupete. El uso continuado del chupete descoloca los dientes pero esta situación, tal y como se refleja en su trabajo, es reversible apenas unos meses después de interrumpir el uso del dispositivo. Sin embargo, estas alteraciones no revierten espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra más pronto o más tarde.

Hoy en día, es posible prevenir la formación de maloclusiones severas actuando sobre su desarrollo en edades tempranas, antes de que se conviertan en un problema. Lo más importante es mantener un seguimiento regular con un odontopediatra. De esta manera, podemos determinar el momento adecuado para intervenir. Este enfoque nos permite evitar el uso de aparatos dentales y tratamientos ortodónticos prolongados.

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