Dientes Natales y Neonatales: Causas, Tratamiento y Cuidados

Cuando un bebé nace, siempre imaginamos cómo va a ser, y hoy en día, con las ecografías tan avanzadas que existen, podemos hacernos una idea muy certera. A menos que lo hayamos vivido previamente, los dientes natales no son algo que se nos pase por la cabeza durante el embarazo. En este artículo, abordaremos esta condición para que sepas cómo tienes que actuar en este caso.

La presencia de dientes al nacer, o su erupción en los primeros días de vida, es un hecho muy llamativo que con frecuencia alarma mucho a los padres. Se llaman:

  • Dientes natales: dientes que están al nacer.
  • Dientes neonatales: dientes que erupcionan en los 30 primeros días de vida.

También se pueden denominar "dientes congénitos" o "dientes fetales".

Dientes Natales y Neonatales en Bebés: ¿Qué Debes Saber? | Salud Bucal Infantil | Dra Roxana Caceres

¿Qué son los dientes natales y neonatales?

A modo de introducción, los dientes natales son aquellos que están presentes en la boca del bebé en el momento del nacimiento. Por otro lado, los dientes neonatales son aquellos que van a erupcionar durante los primeros 30 días de vida del pequeño.

Aunque los dientes natales y neonatales pueden parecer sinónimos, no lo son. La principal diferencia entre ambos es que los dientes natales aparecen al momento del nacimiento, mientras que los dientes neonatales son aquellos que van a erupcionar durante los primeros 30 días de vida del pequeño.

¿Son frecuentes?

A pesar de que es una condición conocida, no es habitual. Según los datos a los que tenemos acceso, los dientes natales corresponden con entre el 0.03% y el 0.05% de los nacimientos totales, por lo que su frecuencia es baja. La frecuencia de aparición según algunos autores es de un caso por cada 1.100-3.700 nacimientos. Parecen ser más frecuentes los dientes natales que los neonatales (3:1). No hay una diferencia clara entre los dos sexos. Algunos estudios indican que es más frecuente en mujeres, pero otros lo descartan.

¿Dónde se localizan?

El 85% son incisivos centrales inferiores, el 5% son incisivos centrales superiores y el 10% restante son dientes supernumerarios. Los dientes que erupcionan precozmente con mayor frecuencia son los incisivos centrales inferiores y en un 60% de los casos relatados en la literatura pueden estar de forma bilateral y simétrica.

Causas de los dientes natales y neonatales

En este sentido, es importante que sepas que no se conoce una causa única y concreta para la aparición de un diente natal. Sin embargo, hay una serie de factores que pueden favorecer para que haga acto de presencia. Entre ellos, podemos destacar los factores hereditarios, algunos síndromes genéticos y condiciones médicas, alteraciones hormonales de la madre durante el embarazo o malformaciones en el desarrollo dental del feto.

Se desconoce la causa de su aparición, pero se cree que pueden influir factores hereditarios. Los factores etiológicos más comunes son la posición superficial del germen dental en desarrollo, hereditariedad, síndromes congénitos y fisura labiopalatina.

Con el paso del tiempo se han hecho muchas sugerencias con respecto a la causa de la erupción prematura, incluyendo hipovitaminosis, estados febriles, estimulación hormonal, pielitis, disturbios en la gestación, granuloma piógeno, posición superficial del germen dental y sífilis congénita. Varios autores han citado una asociación frecuente con antecedentes familiares, así como también con múltiples síndromes y anormalidades del desarrollo como Displasia Ectodérmica y Condroectodermal, Oculomandibulodiscefalia, Paquioniquia Congénita, Síndrome de Pierre Robin, Síndrome de Wiedemann-Rautenstrauch y Síndrome de Paladar Hendido o Labio Hendido.

Tipos de dientes natales

Bien es cierto que hablamos de los dientes natales como un todo, pero no es menos cierto que existen diferentes tipos, sobre todo, teniendo en cuenta las diferentes formas en las que se pueden presentar:

  • Corona dental con poca fijación al alvéolo: son aquellos que carecen de raíz, por lo que están débilmente unidos a la encía, están expuestos por completo y son más propensos a desprenderse de forma espontánea.
  • Estructura coronaria con poca sujeción al alvéolo: Este tipo de diente parece una concha y no tienen raíz. Puede ser el caso que alarme más a los padres, ya que tienden a desprenderse.
  • Borde incisal de la corona erupcionado: Se refiere a los dientes que ya han emergido en la cavidad oral cuando nace el niño. Son los que pueden producir algunas molestias durante la lactancia.
  • Zona inflamada sin erupcionar: Es cuando los bebés nacen con la mucosa oral inflamada y los dientes son palpables, pero no se ven. Tienen la apariencia de un quiste gingival.

Problemas que pueden causar los dientes natales y neonatales

A decir verdad, los efectos que tienen los dientes natales son menores y no suelen causar mayores complicaciones, y si genera algún problema es mínimo. Por otro lado, debes tener en cuenta que el grado de estas incomodidades también va a depender de cómo de afilados estén los dientes y dónde se posicione.

La principal preocupación es que existe riesgo de aspiración si el diente está muy suelto y llega a desprenderse. Los dientes natales o neonatales erupcionados pueden presentar hipermovilidad con riesgo de desprendimiento seguido de una deglución o aspiración del diente. Otra complicación son las lesiones secundarias tanto en el pecho materno durante la lactancia o lesiones en base en la lengua conocidas como Úlcera de Riga-Fede, dificultando la lactancia materna.

La presencia de un diente móvil, erupcionado prematuramente puede ser causa de dolor, por el cual el bebé rehusa el biberón o la leche materna. Además, los dientes natales o neonatales se mueven en todas direcciones. Esto es porque el diente solo esta unido al margen de la encía, ya que su formación radicular es generalmente incompleta y la unión al hueso por gonfosis no es posible, lo que puede hacer temer una posible deglución o inhalación, aunque es algo que no se ha documentado nunca.

Adicionalmente puede aparecer el miedo a que los dientes laceren los pezones de la madre, pero esta probabilidad también es especulativa. Lo que sí ocurre es que las puntas o bordes afilados del esmalte pueden causar ulceración en la superficie ventral de la lengua, la cual se conoce como enfermedad de Riga-Fede, desencadenando un rechazo del niño al biberón o a la lactancia. Otros síntomas relacionados con los dientes natales y neonatales consisten en gingivitis o anorexia debidas a la movilidad o ulceración de la lengua por Riga-Fede.

Tratamiento de los dientes natales y neonatales

A la hora de valorar el tratamiento de dientes natales y prenatales, es imprescindible determinar dos aspectos principales. El primero es si forman parte de la dentición decidua normal (es decir, si son un diente de leche como tal o uno súper numerario), el segundo, su grado de madurez de I a IV. El hecho de que estos dientes se desarrollen normalmente y tengan una función adecuada en la dentición decidua depende, sobre todo, del grado de exposición de la corona en la cavidad bucal en relación al desarrollo radicular y de su inserción en el hueso alveolar.

En primer lugar, los dientes natales pueden caerse, depende de cómo esté desarrollada la raíz. Normalmente, la raíz no suele estar bien desarrollada, por lo que es habitual que se aflojen y se caigan por sí solos. Por este motivo, es fundamental una correcta valoración por parte de un equipo de profesionales y así poder evitarlo.

¿Es necesario extraerlos?

Su dentista le dirá sobre el tratamiento más adecuado, en función de las características y la localización del diente. La mayoría de las veces no es necesario plantearse ninguna actuación. En principio, se extraerá si hay riesgo de aspiración, o si causa heridas en la lengua o en los labios del recién nacido, o en el pezón de la madre dificultando la lactancia. La extracción de este tipo de dientes es fácil y se desprenden fácilmente. Se realiza a partir de los 10-14 días de vida.

Si no causan ningún problema ni a la madre ni al niño deben de mantenerse en boca. Al cabo de un mes perderán movilidad, y si llegan a los cuatro meses, generalmente se mantendrán como decíduos normales. Como prevención y en atención a la posible debilidad de su capa de esmalte, se limpiarán con una gasa humedecida después de las tomas.

Si existe gingivitis, edema o sangrado, deberá de ser tratada con un gel de clorexidina tres veces al día. La enfermedad de Riga-Fede no se considera en sí misma una razón para la extracción, y si los dientes no son súper numerarios, caso en el que la extracción es siempre el último recurso, se puede proceder al limado de los mismos, o a la realización de una férula que impida la lesión continua.

Las lesiones o molestias en los pezones, si existieran, pueden ser soslayadas con el uso de pezoneras durante un tiempo (generalmente los neonatos aprenden a mamar y a evitar movimientos que causen dolor a la madre en el transcurso del primer mes), o incluso sacabuches si fuera necesario.

En el caso en el que la extracción este indicada, se deberá esperar al menos entre 10 y 14 días para que la flora bacteriana del intestino del neonato esté desarrollada y produzca su propia vitamina K, lo que evitará problemas hemorrágicos, agravados porque es una operación que suele presentar este tipo de complicaciones. La extracción de dientes natales no es un procedimiento muy complicado, pero debe de hacerse por un buen profesional, ya que si no se realiza correctamente, pueden aparecer abscesos dentales posteriores.

¿Qué hacer si un bebé nace con dientes?

En cuanto a la segunda consulta, si notas que tu pequeño ha nacido con un diente natal, lo más adecuado es que acudas a un profesional. En ningún caso se recomienda tocarlo ni arrancarlo. La extracción o no de los dientes natales dependerá de la situación de cada bebé. Si estos se dejan en su sitio en un tiempo corto podrá estabilizarse y crecerá como uno normal. El tipo de diente determinará el riesgo de complicaciones, el odontopediatra indicará el tratamiento. Solo se recomienda extraerlos en casos extremos como el riesgo de aspiración, como lo mencionamos antes, o en caso de autotraumatismo.

Y, de ser así, se deben esperar al menos 10 días después del nacimiento, dando tiempo para que el bebé pueda generar vitamina K, la cual será indispensable para la formación del coágulo. También pueden ser un problema si interfieren con la lactancia. Pero si esto no pasa lo mejor es que se dejen ahí hasta que se caigan naturalmente, alrededor de los 6 años. La recomendación general es evitar la extracción de los dientes si no es probable que los aspiren. La opción de una cirugía es bastante invasiva para un pequeño. Aunque siempre debes consultar con un experto.

Tipo de Diente Momento de Aparición Consideraciones Tratamiento
Natal Presente al nacer Riesgo de aspiración, problemas de lactancia Valoración profesional, posible extracción si es necesario
Neonatal Erupción en los primeros 30 días Similares a los natales Valoración profesional, posible extracción si es necesario

¿Por qué hay que evitar extraer los dientes natales?

Los dientes natales son dientes de leche y estos cumplen funciones importantes, tales como la masticación, ayudan en la producción de sonidos y son los guías para los dientes permanentes que saldrán más adelante. Por estos motivos debería evitarse extraer los dientes natales. Sin embargo, la situación de cada bebé es única y, como explicamos antes, existe el riesgo de inhalación. En esos casos, el mismo especialista indicará la extracción.

Pero, debido a la importancia de estos dientes, no hay que olvidar que su extracción puede traer consecuencias. Por ejemplo, el apiñamiento de los dientes de adultos una vez que estos salgan. De modo que si los dientes natales se caen o hay que extraerlos es conveniente tomar medidas para cuidar el espacio que ha dejado. Lo más probable es que el odontopediatra recomiende colocar un mantenedor de espacio. Este aparato se coloca entre los dos dientes vecinos al que ha caído para evitar que ocupen el espacio de la pieza faltante.

Cuidados de los dientes natales

Es imprescindible conocer todo sobre cómo cuidar la salud bucal de tu bebé y aún más cuando tiene dientes natales, ya que requiere de atenciones especiales. Como por ejemplo:

  • Hacer una limpieza constante con un trozo de tela limpia y húmeda. Cubres tu dedo con esta y lo pasas suavemente sobre el diente y las encías. También puedes utilizar gasas mojadas con suero fisiológico. Esto con el fin de remover cualquier residuo de alimentos.
  • Revisar de forma periódica su boca para comprobar que no se hayan formado ulceraciones en la lengua.
  • Visita al dentista periódicamente. Si todo va bien lo ideal es que sea cuando el bebé tenga 6 meses y luego al año.
  • Si el diente llega a caer cuando lo limpies has presión en la zona para calmar el sangrado y no intentes volver a colocar el diente. Lleva al bebé tan pronto como sea posible al dentista.
  • Si el bebé empieza a mostrar lesiones u otros síntomas por causa de estos dientes es hora de ir con el especialista.

Finalmente, y a modo de conclusión, el tratamiento para los dientes natales no es otro que una correcta valoración y asesoramiento para que las familias sepan cómo tienen que actuar ante esta situación que no es habitual.

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