Ceuta, un crisol de culturas donde cristianos, musulmanes, judíos e hindúes han convivido en armonía a lo largo de los siglos, ofrece una experiencia gastronómica única. Esta diversidad se refleja en cada plato, en cada dulce, convirtiendo la ciudad en un verdadero paraíso para los amantes de la buena comida.

Un Crisol de Culturas y Cocinas
La gastronomía ceutí es un reflejo de su rica historia y multiculturalidad. Las festividades religiosas de cada comunidad marcan los menús en muchos hogares y restaurantes de la ciudad.
La relación con Marruecos ha influido profundamente en la cocina ceutí, fusionando lo mejor de ambos países. Los fines de semana, la tradición del cous-cous de los viernes se une a la paella del domingo, creando una mezcla de sabores única.
Dulces Tradiciones y Pastelerías Emblemáticas
Si queremos considerar detenidamente la vida de nuestra ciudad, debemos observar sus fiestas y los sentimientos de las gentes que en esos días tenemos. Porque a fin de cuentas nosotros… solo somos gentes sencillas siempre a la cola de las pequeñas necesidades de nuestras vidas cotidianas y que nos esparcimos todos los días en tropel entre nuestras calles, comprando en el mercado y tiendas de nuestra ciudad.
En Ceuta, las pastelerías son verdaderos templos del sabor. Una de las más antiguas y queridas es La Campana, ubicada en la céntrica calle Real. Con su propio obrador, ofrece pasteles caseros recién horneados, como las tradicionales milhojas y las innovadoras palmeras rellenas de Kinder. No hay persona que no haya disfrutado de sus pasteles caseros ya que llevan años ofreciendo los mejores productos a sus clientes. La pastelería cuenta con su propio obrador, por lo que sus dulces salen recién horneados para que el cliente pueda disfrutarlos en toda su esencia.
Otra pastelería destacada es Confitería “La Africana”, donde tan buenos pasteles y pastas nos alegran el paladar todo el año. Su mostrador solo nos muestra un lienzo de color, olor y sabor donde los golosos sueños alcanzan su esplendor. Porque su mostrador es como un bello cuadro, lleno de bellos colores, que como un gran arco iris muestran los tonos que la glotonería exige, haciendo disfrutar a nuestras papilas gustativas.
En Semana Santa, las calles se impregnan del olor a incienso y de los dulces típicos de la época: rosquillas, torrijas y arroz con leche. Durante el Ramadán, las panaderías y pastelerías exhiben chuparquía (shubbakia), breguas de pollo, canutillos de almendra y pastelas.

El Tapeo Ceutí: Un Festín de Sabores
Un buen vino o una fría cerveza acompañada de una tapa reúne a muchos ceutíes en la céntrica calle Jáudenes. De toda la oferta para este tapeo, a quienes vienen de fuera de Ceuta les suele sorprender el montadito de corazones de pollo, plato único en la gastronomía de española.
Según cuenta la historia, todo comenzó cuando el dueño de un antiguo bar cocinó esta casquería con especias, ajo, perejil y limón y lo sirvió a unos clientes habituales para gastarles una broma que no salió bien porque les encantó el invento. La broma se convirtió en la receta más ceutí por excelencia.
En la popular Jaúdenes, entre callejas pequeñas, encontramos en pocos metros un auténtico menú degustación del tapeo ceutí. Allí está, el gastrobar Albedrío con una gran variedad de tapas, y mesones como Pedro’s, La Dehesa, El Mentidero o La Trastienda donde se puede beber la cerveza local África Star, acompañada de las típicas salazones.
Hugo Ruiz, chef de El Bugao, es de los pocos cocineros que son capaces de entrar en una almadraba, nadar con los atunes rojos, realizar un impecable ronqueo, y después preparar un delicioso y único tartar. Acude al popular mercado de abastos para elegir los pescados y mariscos que aporta el Atlántico y Mediterráneo. Su juventud no le aleja del éxito que ha logrado ya en poco tiempo con una “nueva cocina de vanguardia ceutí”.
PASTELA DE POLLO MARROQUÍ XL 🎉 بسطيلة الدجاج | AUTÉNTICA RECETA paso a paso BY PALOMA
La Pastela: Un Tesoro Gastronómico
La pastela es propia de la gastronomía tanto de Ceuta como de Melilla. Aunque cocinar una pastela al más puro estilo marroquí pueda resultar laborioso, el resultado impresiona a cualquier paladar cuando la mezcla de especias y el crujir la masa llegan a la boca del comensal.
Ingredientes:
- Pasta brick o filo
- 500 gramos de pechuga de pollo sin piel
- 50 gramos de almendras fritas con sal
- 400 gramos de cebolla en trozos
- 1 diente de ajo
- 70 gramos de aceite de oliva
- 2 huevos
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- ½ cucharadita de canela molida (y un poco más para espolvorear)
- ½ cucharadita de jengibre en polvo
- ½ cucharadita de pimienta
- ½ cucharadita de cúrcuma
- 100 gramos de agua
- 50 gramos de piñones
- 50 gramos de pasas
- 160 gramos de azúcar moreno
- 1-2 cucharaditas de sal
- 1-2 pellizcos de azafrán
- 1 litro de caldo de pollo
Elaboración:
- Picar muy finamente la cebolla y el diente de ajo.
- En una olla, añadir el aceite de oliva e incorporamos el ajo hasta que se dore. En ese momento añadimos la cebolla y la sal. Dejamos sofreír hasta que la cebolla adquiera un aspecto transparente.
- Incorporar el pollo y las especias (pimienta, jengibre, azafrán, canela y cúrcuma). Remover hasta que todo se mezcle de forma uniforme. En ese punto agregamos el perejil y cubrimos todo con caldo de pollo. Tapamos bien y dejamos a fuego medio durante aproximadamente una hora.
- Picar las almendras y el azúcar con la ayuda de un mortero o picadora. Reservar estos ingredientes.
- Transcurrida una hora, sacar el pollo de la cacerola y dejar reducir el caldo una media hora más.
- Una vez que el pollo está frio, desmenuzarlo e incorporar el caldo ya reducido. Añadimos a esta mezcla las almendras con el azúcar, las pasas, los piñones y los huevos batidos.
- Tomamos un molde redondo y lo untamos con aceite, colocamos sobre él una o dos láminas de masa brick para cubrir la superficie. Rellenamos generosamente con nuestra mezcla. Cerramos con más masa y pintamos con aceite. Introducimos en el horno a 200ºC con calor arriba y abajo y horneamos durante 15-20 minutos.
- Desmoldamos con la ayuda de un plato.
Sabores del Verano y Recuerdos Dulces
Hoy ya no hay vitaminas en la orilla. Tampoco pasteles. Pero basta con que alguien lo mencione en voz alta -¿te acuerdas del suso que vendían en la playa?- para que medio grupo de amigos sonría. Porque esos sabores, esos olores y esos personajes forman parte de la memoria de Ceuta.
Puede que el tiempo los haya barrido como a las huellas en la arena, pero su recuerdo sigue ahí, dulce y crujiente, como una almendra del 'vitaminas'.

La nostalgia y los días de playa se asocian porque evocan recuerdos sensoriales intensos: el olor a sal, el calor en la piel, los juegos en la arena y los sabores del verano.
En definitiva, Ceuta ofrece un viaje culinario inolvidable, donde la tradición y la modernidad se fusionan para deleitar a todos los paladares.