Diferencias clave entre encía sana, gingivitis y periodontitis

Las dolencias de las encías pueden a veces pasar inadvertidas hasta que se presentan síntomas muy evidentes de estar sufriendo una patología. En este artículo, te explicaré de manera cercana todo lo que necesitas saber sobre las encías y cómo cuidarlas. Para entender la diferencia entre gingivitis y periodontitis, debes conocer qué es cada una, cómo afectan a la salud de tu boca y qué tratamientos son necesarios para controlarlas.

Para gozar de una buena salud bucodental también es imprescindible mantener unas encías sanas. La encía, también llamada gingiva, es el tejido blando y fibroso que recubre los maxilares y rodea la base de los dientes.

¿Por qué es tan importante tener encías sanas?

Te puedo contar que unas encías sanas mantienen mi sonrisa firme y sin dolor. Unas encías enfermas, en cambio, pueden causar desde sangrado al cepillar, hasta pérdida de dientes en casos graves. Además, la salud de las encías se relaciona con la salud general: unas encías enfermas (enfermedad periodontal) se han asociado con problemas cardiovasculares, diabetes y otras condiciones sistémicas.

Funciones de las encías sanas

Siempre he pensado que las encías son como los “guardianes silenciosos” de la boca. ¿Qué funciones cumplen exactamente?

  • Protección y barrera contra bacterias: La encía forma un sello alrededor de cada diente, funcionando como una barrera natural que impide la entrada de bacterias y partículas hacia las raíces dentales y el hueso.
  • Soporte y sujeción de los dientes: Una de las funciones principales de la encía es sostener los dientes en su posición. Junto con el hueso alveolar y los ligamentos periodontales, las encías forman parte del periodonto, que es el conjunto de tejidos que mantienen cada diente firme en su lugar.
  • Amortiguación de fuerzas: Las encías actúan como un pequeño cojín. Al masticar alimentos o al morder, las encías absorben parte del impacto o la presión. Esto protege tanto a los dientes como al hueso de golpes directos.
  • Suministro de sangre y nutrientes: Aunque no lo parezca, las encías están llenas de vasos sanguíneos diminutos. Estos vasos nutren a los dientes y al hueso cercano, ayudando a mantenerlos sanos.
  • Función estética: No puedo olvidar mencionar la estética. Unas encías de color rosa pálido, firmes y bien contorneadas hacen que la sonrisa se vea saludable y armoniosa. Si las encías están inflamadas o retraídas, la apariencia de la sonrisa cambia (dientes más largos, rojos o con espacios negros).

Como ves, las encías no están ahí de adorno. Son multifuncionales y trabajan en equipo con tus dientes. Cuando cuidas tus encías, les permites cumplir estas funciones a la perfección. Ahora bien, ¿qué pasa cuando algo no va bien con ellas?

Problemas comunes de las encías

A lo largo de mi vida he experimentado o visto varios de estos problemas en las encías. Seguramente tú también has notado alguna vez las encías rojas o un poco de sangrado al cepillarte. Es importante reconocer estos signos a tiempo.

Encías inflamadas

Las encías inflamadas son quizás el problema más frecuente y suelen ser el primer aviso de que algo anda mal. Cuando hablo de encías inflamadas me refiero a encías enrojecidas, hinchadas e incluso un poco brillantes. En lugar de ese color rosa coral saludable, toman un tono rojo intenso.

¿Por qué se inflaman las encías? La causa más común es la gingivitis, una inflamación causada por la acumulación de placa bacteriana. Si, como me pasó a mí en el pasado, no eres muy constante con el cepillado o el uso de hilo dental, la placa (esa película pegajosa de bacterias y restos de comida) se acumula en la línea de la encía.

Otras causas de encías inflamadas pueden ser cambios hormonales (por ejemplo, durante el embarazo muchas personas sufren “gingivitis del embarazo”), ciertos medicamentos que inducen crecimiento gingival, respirar constantemente por la boca, o irritantes como el tabaco.

Sangrado de encías

El problema de unas encías inflamadas es que muchas veces vienen acompañadas de otro síntoma: el sangrado. ¿Te ha pasado de escupir espuma rosada al cepillarte? A mí sí, y la primera vez me asusté bastante.

El sangrado de encías no es normal (aunque muchos piensen que “un poco de sangre al cepillar es algo común”). Unas encías sanas no deben sangrar ni al cepillarse ni al usar el hilo dental. La principal causa, de nuevo, suele ser la gingivitis. Las encías inflamadas están tan irritadas que cualquier roce - el cepillo de dientes, el hilo dental, o incluso morder una manzana - las hace sangrar.

Ahora, ojo: encías sangrantes de forma espontánea o persistente (por ejemplo, encuentras la almohada con manchitas de sangre o te sangran incluso sin cepillar) pueden indicar un problema más serio. La periodontitis (infección más profunda de la encía y el hueso) también causa sangrado, a veces acompañado de pus, mal aliento y movilidad dental en etapas avanzadas.

En cualquier caso, el sangrado de encías es un llamado de atención.

Encías retraídas

Las encías retraídas son otro problema frecuente, especialmente a medida que envejecemos o si hemos tenido enfermedad periodontal. Yo lo describo así: es cuando la encía “se echa para atrás” dejando expuesta una parte del diente que antes no veíamos. De pronto notas tus dientes más largos o ves la raíz de un diente asomando.

¿Por qué ocurre la recesión de encías?

  • Enfermedad periodontal (periodontitis): Una gingivitis no tratada puede avanzar a periodontitis, donde las encías se desprenden del diente formando bolsas y el hueso de soporte se va perdiendo. Esto suele provocar que la encía se retraiga.
  • Cepillado agresivo: Irónicamente, querer limpiar muy bien puede dañar. Si usas un cepillo de cerdas duras o tallas tus dientes con mucha fuerza (movimientos bruscos horizontales), puedes desgastar la encía en el cuello del diente.
  • Bruxismo (rechinar dientes): Apretar o rechinar los dientes también puede contribuir a la recesión.
  • Factores anatómicos o genéticos: Algunas personas naturalmente tienen encías más delgadas y frágiles (biotipo gingival fino) que son más propensas a retraerse con irritantes leves.

El principal problema de las encías retraídas, además del estético (ese “diente largo” que puede hacerte sentir cohibido al sonreír), es la sensibilidad dental. Al exponerse la raíz del diente, que no está cubierta de esmalte, puedes sentir dolor con bebidas frías, calientes o incluso al respirar aire frío.

Dolor de encías

El dolor de encías no es algo que debamos ignorar. Personalmente, lo he experimentado al comer algo muy caliente que me quemó la encía, y también cuando tuve una llaga cerca de la línea gingival. Las encías, cuando están sanas, no duelen así como así.

  • Úlceras o llagas (aftas): Son esas pequeñas lesiones redondas y blancas que arden al rosarles. Pueden aparecer en la encía, causándote dolor localizado.
  • Infecciones o abscesos: Un absceso periodontal es una acumulación de pus en la encía, producto de una infección bacteriana. Esto duele mucho (dolor punzante, latente) y la encía se ve hinchada, con una especie de bulto.
  • Encías muy inflamadas: En la gingivitis típica, suele haber más molestia que dolor agudo.

Sea cual sea la causa, el dolor en las encías nos está pidiendo atención. Nadie quiere estar con la encía adolorida mientras come o habla.

Estos cuatro problemas - encías inflamadas, sangrantes, retraídas y dolor en encías - abarcan la mayoría de situaciones comunes. Muchas veces están interrelacionados (por ejemplo, la gingivitis causa inflamación y sangrado; la periodontitis causa sangrado y retracción). En mi experiencia, la causa número uno de los problemas de encías es la acumulación de placa bacteriana por una higiene deficiente. Pero no es la única.

Causas de la gingivitis y la periodontitis

  • Placa bacteriana y sarro: Lo repito porque es crucial: la placa es el enemigo público número uno de las encías. Si no eliminas la placa a diario, esta se mineraliza formando sarro (tártaro) que se pega tenazmente al diente. El sarro es rugoso y facilita más acumulación de placa, creando un círculo vicioso de irritación. Las bacterias en la placa y el sarro producen toxinas que causan gingivitis.
  • Técnica de higiene inadecuada: No solo importa cepillarse, sino cómo lo hacemos. Un mal cepillado (rápido, sin cubrir todas las zonas o muy superficial) deja placa en las encías. Por otro lado, un cepillado demasiado agresivo puede dañar físicamente el tejido.
  • Tabaquismo: Fumar es pésimo para las encías. El tabaco reduce el flujo sanguíneo en la encía y altera la respuesta inmunitaria. ¿Sabías que los fumadores a veces no ven sus encías sangrar mucho a pesar de tener enfermedad periodontal? Es porque el tabaco “enmascara” la inflamación, pero el daño sigue ocurriendo debajo. Los fumadores tienen 2 a 5 veces más riesgo de periodontitis que los no fumadores.
  • Cambios hormonales: Como mencioné antes, etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia pueden hacer que las encías se vuelvan más sensibles a la placa. En el embarazo, por ejemplo, el aumento de ciertas hormonas puede causar que incluso cantidades pequeñas de placa provoquen encías muy inflamadas y sangrantes (gingivitis gestacional).
  • Genética y predisposición: Hay personas que, por herencia, tienen mayor predisposición a las enfermedades de las encías. Pueden formar sarro más rápidamente, tener encías más delicadas o respuestas inmunes diferentes a las bacterias.
  • Enfermedades sistémicas: Diabetes es la más conocida en este punto. Una diabetes mal controlada aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y a su vez tener periodontitis puede dificultar el control de la glucemia - es una vía de doble sentido.
  • Alimentación deficiente: Una dieta baja en nutrientes esenciales puede debilitar las defensas de la encía. La falta de vitamina C puede causar sangrado fácil de encías (como en el escorbuto, caso extremo). Deficiencia de vitamina D, de vitaminas del complejo B, o dietas muy altas en azúcares (que alimentan las bacterias) también son factores que perjudican la salud gingival.
  • Medicamentos: Algunos fármacos tienen efectos secundarios en las encías. Por ejemplo, la fenitoína (un anticonvulsivo), inmunosupresores como la ciclosporina, y algunos bloqueadores de canales de calcio para hipertensión pueden causar crecimiento excesivo de encía (hiperplasia gingival). Este tejido extra inflamado sangra con facilidad. Otros medicamentos pueden reducir la saliva (efecto de boca seca), favoreciendo placa y problemas gingivales.
  • Estrés: Quizás te sorprenda, pero el estrés crónico se ha ligado con mayor riesgo de enfermedad periodontal. El estrés puede debilitar la respuesta inmunológica y además suele ir acompañado de descuidar hábitos saludables. Algunos estudios sugieren que personas muy estresadas tienen encías más susceptibles a inflamarse.

Las causas inmediatas suelen ser bacterias por higiene deficiente, mientras que los factores de riesgo como el tabaco, la genética, enfermedades o cambios hormonales pueden agravar o acelerar los daños.

Diferencias clave entre gingivitis y periodontitis

La gingivitis y la periodontitis son las principales enfermedades en peridoncia dental. A pesar de tener un mismo origen, presentan diferencias en su tratamiento y consecuencias. Es importante conocer cada enfermedad para saber detectarla y tratarla a tiempo, antes de que se vuelvan irreversibles.

Para entender la diferencia entre gingivitis y periodontitis, es necesario entender que en realidad, la segunda es un estado avanzado de la primera. La periodontitis hace que se destruyan de forma gradual todos los tejidos que sostienen las piezas dentales.

Al tratarse de un estado avanzado de gingivitis, podríamos decir que los síntomas son los mismos pero con una presencia mucho más continua y prolongada en el tiempo. Estas bacterias forman diferentes comunidades y habitan en nuestra boca, a veces poniendo en peligro la salud de nuestras encías y, por ende, de nuestros dientes.

¿Cómo saber cuándo padecemos gingivitis?

Hay una serie de síntomas que marcan la diferencia entre gingivitis y periodontitis y es importante que aprendas a detectarlos.

  • Encías que sangran. Este es un síntoma que mucha gente pasa por alto pensando erróneamente que es totalmente normal que las encías sangren, sobre todo durante el cepillado. ¡Ojo!
  • Sangrado al cepillarse o usar hilo dental: uno de los signos más comunes y tempranos.
  • Sangrado leve de las encías, mal aliento ocasional, enrojecimiento e hinchazón.

¿Qué sintomatología es entonces la que diferencia entre gingivitis y periodontitis?

  • Dientes que se mueven. Este es uno de los síntomas de alerta que pueden darnos pistas al advertir la diferencia entre gingivitis y periodontitis.
  • Dientes que se caen.
  • Sangrado frecuente, mal aliento persistente, retracción de encías, movilidad dental, pus entre las encías y los dientes, y dolor al masticar.

Ahora que ya conoces la diferencia entre gingivitis y periodontitis, te resultará más sencillo identificar estas dolencias y prevenirlas.

Gingivitis vs periodontitis. Cuál es la diferencia? | salud bucal

Tabla comparativa: Gingivitis vs. Periodontitis

Característica Gingivitis Periodontitis
Reversibilidad Completamente reversible con tratamiento adecuado No es reversible, pero se puede controlar
Tejidos afectados Principalmente las encías Encías, hueso alveolar y ligamentos
Progresión Si se trata correctamente, no evoluciona a periodontitis Si no se trata, puede llevar a la pérdida de dientes
Síntomas Sangrado leve, mal aliento ocasional, enrojecimiento e hinchazón Sangrado frecuente, mal aliento persistente, retracción de encías, movilidad dental, pus, dolor al masticar

Factores de riesgo

  • Mala higiene bucal: La principal causa de la gingivitis y la periodontitis es la acumulación de placa bacteriana en los dientes debido a una mala higiene oral.
  • Tabaquismo: El fumar es un factor de riesgo importante para la enfermedad periodontal. El tabaco disminuye el flujo sanguíneo en las encías, dificultando la capacidad del cuerpo para luchar contra las infecciones.
  • Factores genéticos: Algunas personas pueden ser más propensas a sufrir gingivitis o periodontitis debido a su predisposición genética.
  • Diabetes: La diabetes no controlada aumenta significativamente el riesgo de padecer enfermedades periodontales. El alto nivel de glucosa en sangre favorece la proliferación de bacterias en las encías y reduce la capacidad de cicatrización de los tejidos.
  • Estrés: El estrés prolongado debilita el sistema inmunológico y dificulta la capacidad del cuerpo para combatir infecciones, incluidas las enfermedades periodontales.
  • Cambios hormonales: Las fluctuaciones hormonales durante el embarazo, la menstruación o la menopausia pueden aumentar la sensibilidad de las encías. Esto hace que las personas sean más propensas a desarrollar gingivitis y periodontitis.
  • Medicamentos: Ciertos medicamentos, como los antidepresivos, antihipertensivos, anticonceptivos orales y medicamentos para la epilepsia, pueden causar sequedad bucal o inflamación de las encías.
  • Dieta poco equilibrada: Una dieta rica en azúcares y carbohidratos procesados favorece la acumulación de placa bacteriana, que puede provocar gingivitis y periodontitis.
  • Enfermedades autoinmunes y otros trastornos de salud: Algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus o la artritis reumatoide, pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales.

Prevención y tratamiento

La buena noticia es que muchos de estos factores los podemos controlar o manejar. Dicen que “más vale prevenir que curar”, y con las encías esto es totalmente cierto. Después de algunas malas experiencias, aprendí a cuidar mis encías con tanto esmero como cuido mis dientes.

Medidas preventivas

  • Mantén una higiene bucal adecuada: Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y una pasta dental fluorizada. No olvides cepillar también la lengua y el paladar, ya que las bacterias también se acumulan en esas áreas.
  • Realiza limpiezas profesionales: Acude al dentista para una limpieza profesional al menos una vez al año.
  • Evita el tabaco: El fumar es uno de los mayores factores de riesgo para las enfermedades periodontales. El tabaco perjudica la circulación sanguínea en las encías, dificultando la capacidad del cuerpo para luchar contra las infecciones.
  • Controla tu dieta: Mantén una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y alimentos con vitamina C, que son esenciales para la salud de las encías.
  • Gestiona el estrés: El estrés prolongado puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de enfermedades periodontales.
  • Monitorea enfermedades crónicas: Si tienes diabetes u otras enfermedades crónicas, asegúrate de mantenerlas bajo control.
  • Consulta periódicamente a tu dentista: Realiza visitas regulares al dentista, al menos dos veces al año, para chequeos y limpiezas profesionales.

Tratamientos

  • Cepillado adecuado: cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y pasta dental fluorizada.
  • Antibióticos o medicamentos: en algunos casos, los antibióticos pueden ser necesarios para controlar la infección.

En los casos de periodontitis avanzada, donde el daño a las encías y al hueso es grave, la pérdida de dientes puede ocurrir.

Si sospechas que tienes gingivitis o periodontitis, ¡no esperes más! Recuerda: la prevención es siempre la mejor opción.

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