Alrededor del 20-30% de la población tiene torus, una exostosis oral que se manifiesta como una protuberancia ósea de etiología desconocida. Estas protuberancias benignas pueden aparecer tanto en el maxilar superior (torus palatino) como en el maxilar inferior (torus mandibular). Aunque generalmente asintomáticos, es importante comprender sus causas, diagnóstico y opciones de tratamiento.

¿Qué son el Torus Mandibular y el Torus Palatino?
El torus mandibular es una protuberancia ósea benigna que se desarrolla en la mandíbula inferior, específicamente en la parte interna del hueso, ubicándose en la superficie lingual a nivel de los premolares, por encima de la línea milohioidea. Por otro lado, el torus palatino se presenta en el maxilar superior. Ambos se manifiestan como prominencias compactas de hueso cubiertas de mucosa sana.
Estas exóstosis bucales son protuberancias óseas nodulares benignas que pueden aparecer en el reborde alveolar de la maxila o mandíbula. Las exóstosis bucales afectan ambos maxilares, aunque el maxilar superior muestra una mayor prevalencia en comparación con la mandíbula. Los hombres también se ven afectados más que las mujeres, en todas las ubicaciones intraorales.

Causas de las Exóstosis Óseas
La causa exacta de las exóstosis bucales se desconoce. Se cree que son el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. En la actualidad se sabe que existe una predisposición genética a desarrollar torus, y que, además, existen algunos factores que pueden detonar su aparición como es el caso del estrés, el bruxismo o un trauma. Además, diferentes estudios revelan una relación entre el hiperparatiroidismo como causa del desarrollo del torus.
Otros investigadores creen que existe una conexión entre la presión ejercida sobre las estructuras óseas de la boca cuando se rechina y se aprietan los dientes o por la presión continua sobre el paladar por el uso de prótesis dentales.
No existe una única causa definitiva; de hecho, la odontología considera que interviene una combinación de factores genéticos y ambientales en la aparición del torus mandibular:
- Predisposición genética: La herencia juega un papel importante.
- Bruxismo y factores funcionales: Rechinar o apretar los dientes continuamente puede estimular el hueso.
- Microtraumatismos repetitivos: Hábitos como masticar muy agresivamente o morderse la lengua con frecuencia.
- Densidad ósea y factores anatómicos: Personas con una densidad ósea elevada parecen tener mayor probabilidad de desarrollar exostosis.
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Características y Síntomas
Las exóstosis bucales consisten en tejido óseo maduro. Las exóstosis bucales son protuberancias óseas duras, lisas y blancas que se forman en la superficie vestibular del maxilar superior y la mandíbula inferior. El tamaño de las exóstosis bucales puede variar desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros. Las exóstosis bucales se encuentran con mayor frecuencia en la región premolar y molar del maxilar superior y la mandíbula inferior.
En la mayoría de los casos, las exóstosis bucales no causan ningún síntoma. Tienen un crecimiento lento: suele comenzar durante la pubertad, pero puede no hacerse evidente hasta la mediana edad. Generalmente, los torus crecen en adultos y no acostumbran a aparecer hasta haberse superado la pubertad. El tamaño puede variar mucho.
Sin embargo, dependiendo del tamaño y la posición del torus, también se pueden experimentar dificultades con la respiración, al hablar o comer. Si el torus es demasiado prominente, el paciente experimentará problemas para hablar adecuadamente. Al presentar una forma irregular, los rodetes traerán problemas para llevar a cabo la higiene bucal diaria, generando, por ejemplo, mal aliento. Si el paciente utiliza prótesis dentales removibles, el torus podría afectar el ajuste correcto de las mismas.
En raras ocasiones, un torus puede interferir con la función de la boca o con la elaboración y ajuste de una prótesis removible, volviendo una cirugía preprotésica necesaria.
Diagnóstico
El diagnóstico de las exóstosis bucales se basa en la historia clínica, el examen físico y la evaluación de las características clínicas. Un torus mandibular se distingue por ser un bulto muy duro (óseo), generalmente bilateral y de crecimiento lento. De todos modos, la mejor forma de distinguirlo es acudiendo al dentista. Con un examen clínico y, si hiciera falta, una radiografía, confirmaremos que ese bulto duro es simplemente hueso (el torus) y no otra patología.
Tratamiento
Por lo general, no se recomienda el tratamiento del torus a menos que afecte de algún modo el día a día de la persona. Como avanzábamos al comienzo del post, habitualmente los torus no requieren ningún tipo de tratamiento, y solo es necesario intervenir cuando estos son excepcionalmente grandes.
Dado que el torus mandibular por sí mismo es inocuo, no solemos recomendar ningún tratamiento si no causa inconvenientes. La filosofía es: “si no está roto, no lo arregles”. El torus mandibularis es inocuo, así que no es necesario tratarlo.
Sin embargo, si las exóstosis causan molestias, interfieren con la higiene bucal o dificultan la colocación de prótesis, se pueden considerar las siguientes opciones de tratamiento:
Cirugía
La cirugía es el tratamiento definitivo para eliminar las exóstosis bucales. Cuando el tratamiento está indicado, se recurre a la extirpación quirúrgica mediante una osteotomía en la base. Tras la intervención quirúrgica, el odontólogo suele recetar analgésicos y antiinflamatorios e informar al paciente sobre los cuidados que debe tener en cuenta durante los días posteriores.
El cirujano suele ser un cirujano maxilofacial, es decir, un especialista en cirugía de cuello, cara y maxilar. La cirugía puede realizarse con anestesia local. El riesgo de complicaciones con esta cirugía es bajo. La recuperación suele durar entre 3 y 4 semanas.
La extirpación del torus mandibular es un procedimiento quirúrgico seguro y relativamente sencillo cuando lo realiza un especialista. Normalmente se lleva a cabo en el propio consultorio dental o quirófano ambulatorio, bajo anestesia local (igual que cuando te empastan una muela).
¿Qué hace el cirujano exactamente?
- Anestesia local: Se adormece la zona de la mandíbula donde está el torus.
- Incisión y acceso: Se realiza una pequeña incisión en la encía para exponer el hueso sobresaliente.
- Remoción del hueso sobrante: Se rebaja y elimina el exceso de hueso que forma el torus.
- Sutura: Se coloca nuevamente la encía en su sitio y se cierran los tejidos con suturas.
Tras la torusectomía, inicia un periodo de recuperación relativamente rápido y con molestias mínimas. Al ser cirugía oral, el postoperatorio es parecido al de una extracción dental grande:
- Medicamentos: Analgésicos y antiinflamatorios para controlar las molestias.
- Hielo local: Aplicar frío externo para reducir la inflamación.
- Dieta blanda: Consumir alimentos blandos para no lastimar la herida.
- Higiene oral cuidadosa: Limpiar los dientes con cepillo suave, evitando la zona de la cirugía.
- Evitar tabaco y alcohol: Estas sustancias retrasan la curación.
- Reposo relativo: Evitar actividades físicas intensas.
- Seguimiento: Acudir a las citas de revisión con el dentista.
Un punto importante: en la mayoría de casos el torus NO reaparece tras la cirugía, es decir, la eliminación es definitiva.
Cuidados y Precauciones
Como hemos visto, en ausencia de síntomas no es necesario quitar el torus. Pero ¿qué precauciones puedes tomar en el día a día para convivir con tu torus mandibular sin problemas?
- Mantén una rigurosa higiene bucal.
- Cuidado al comer.
- Atención al bruxismo.
- Revisiones periódicas con el dentista.
El torus mandibular suele ser completamente compatible con una boca sana. Con buenos hábitos de higiene y las precauciones mencionadas, puedes olvidarte de que lo tienes.
Aunque, como hemos visto, el torus no representa un problema, nunca hay que ignorar la aparición de un bulto o quiste en la boca. Por lo general, siempre es importante someterse a revisiones periódicas. En la mayoría de los casos, si el torus no molesta y no interfiere con la salud, el dentista se limitará a revisar la protuberancia sin requerir ningún otro tratamiento.