Las Frases Inolvidables de Cary Grant: Un Legado de Elegancia y Naturalidad

Cary Grant, un nombre sinónimo de elegancia, naturalidad y talento en la época dorada de Hollywood. Su presencia en la pantalla irradiaba una veracidad que trascendía la mera actuación. Pero no fue a este inglés afincado en Los Ángeles al que el mundo lloró cuando se hizo pública la noticia, sino a su álter ego, Cary Grant, que había conseguido esconder durante décadas sus miserias interpretando el mejor papel de su vida: el de estrella perfecta. Para ello se ayudó de directores y guionistas que pusieron en su boca frases que, como Hitchcock recordó más de una vez, no hacía falta indicarle cómo debía recitarlas. Simplemente lo hacía.

José Luis Garci, en su "Películas malas e infravalorados", describió esa cualidad innata de los grandes actores, como Grant, que es la naturalidad. Dice Garci que «Él y Spencer Tracy estaban graduados en esa magia. Si cualquiera de ellos, mediados los años cincuenta, hubiese llamado a mi casa madrileña, o a cualquier casa de España, a la hora de comer, mi padre o mi madre, o cualquier vecino, para nada se habrían extrañado; al contrario, habrían dicho «!Hombre, Cary (o Spencer)! ¿Cómo estás? Pasa. ¿Quieres un café?». Y se habría sentado a nuestra mesa como la cosa más normal del mundo. Eran amigos. Eran familia».

Cary Grant e Ingrid Bergman en "Indiscreet"

El Impacto de Cary Grant en la Pantalla

Cuando uno ve aquel cine, ¿no da la impresión de que estén ahí, de verdad, vivos y que nosotros asistimos en persona a las historias que nos cuenta y a las vicisitudes de sus vidas? Muchos otros, además de Tracy y Grant, traspasaron las pantallas y se incorporaron a nuestras vidas como amigos, familia o amores.

Un ejemplo perfecto de esto es su actuación junto a Audrey Hepburn en "Charada", esa maravilla de Stanley Donen. No creo que ningún número especial de Vogue haya superado esa explosión de buen gusto, diseño y elegancia en su quintaesencia. La eternidad de aquellas escenas de la pareja paseando y enamorándose bajo los cielos plomizos de París, comiendo helado, duchándose vestidos o navegando por el Sena en el Batea-Mouche. Audrey y Cary, cuánta clase envuelta en frases de Peter Stone y música de Mancini.

Audrey Hepburn y Cary Grant en "Charada"

Y es que, a pesar de toda esa elegancia y teatralidad, aquellas viejas películas de las que Charada sirve de abanderada hoy y sus intérpretes de arquetipos, no dejaban de estar repletas de pequeñas cosas cotidianas, naturales, de la vida misma. Cosas como ver a Cary tomar un café, o caminar por el andén de una estación de ferrocarril, o sacar un billete de tren o como sonreír, mirar y besar sin excentricidades ni imposturas. Fumar cigarrillos poco, que yo recuerde.

Ante el futuro que parece tener el cine de hoy en día, aquellos que buscamos encontrarnos a nosotros mismos en las películas; aquellos que, como yo, nos conocemos mejor sentados en la oscuridad, que no a oscuras, esperando a que en la pantalla aparezca el logo de la RKO, o de la Paramount, o de la Universal y un par de viejas caras conocidas que nos van a contar algo donde refugiarnos. aquellos que queremos encontrar amigos, familia, ejemplos y amores en la pantalla nos refugiamos en esa frase final de Casablanca, reformulada, pues siempre nos quedará Cary Grant.

CARY GRANT

Frases para la Historia

Pero al protagonista de películas como "Con la muerte en los talones" o "Charada" no le hizo falta estar en un rodaje para dejar frases para la historia. Él solito se bastaba para lograr sentencias que explican las contradicciones con las que tenía que vivir este ídolo irrepetible.

  • "Me he pasado toda la vida intentando ser la persona que siempre quise ser hasta que lo conseguí. O mejor dicho, esa persona se convirtió en mí".
  • "Mi secreto para mantenerme vivo es muy simple: me levanto por la mañana y me voy a la cama por la noche. Entremedias, me mantengo ocupado de la mejor manera que puedo".
  • "Si quieres triunfar con el sexo opuesto, diles que eres impotente. Ninguna mujer se resiste a demostrarte lo equivocado que estás".
  • "Para mí, la simplicidad siempre ha sido la esencia del buen gusto".
  • "Hollywood es como un tranvía. Si una nueva estrella se sube a bordo, uno de los viejos es lanzado fuera. No hay espacio suficiente para todos".
  • "No entiendo a la gente que se deprime porque se hacen mayores. Piense en los millones de personas a los que se les ha negado ese privilegio".
  • "Hacer comedia es el mayor reto al que puede enfrentarse un actor. Yo mismo quiero ser como Cary Grant".
  • "No tengo ninguna intención de escribir mi autobiografía. Le dejo ese privilegio a otros. Estoy seguro que acabarán contando que soy homosexual o un espía nazi o algo por el estilo".
  • "El gobierno se queda con 81 centavos de cada dólar que gano, menos mal qe soy uno de esos tipos afortunados que ganan muchos dólares, todos con un aviso que dice ’19 centavos para Grant’. ¡No está mal!”.
  • "¿Quién puede creerse suficientemente sabio o sensible como para decidir cuáles son los nuevos estándares sobre lo que es el buen gusto y lo que no?"
  • “Hubo un tiempo en el que solo era un imbécil lleno de dolor”.
  • “Haz tu trabajo y exige tu compensación por ello. Bueno, más que correr, galopa".
  • "Siempre es mucho mejor comprar un buen par de zapatos caros que cuatro baratos".
  • "Mi mejor consejo para aquellos que quieran ganarse la vida actuando es que se aprendan sus frases y eviten chocarse en el escenario con el resto de actores".
  • "Un chupito de brandy puede salvarte la vida. Pero ser uno mismo es mucho más difícil de lo que algunos creen".
  • "Es importante saber de dónde vienes para saber dónde quieres llegar. En mi caso, probablemente decidí ser actor porque estaba buscando aprobación, adulación, admiración y cariño".
  • "No hay mejor ejercicio que hacer el amor".
  • "Solo hay siete estrellas en el mundo cuyo nombre es suficiente reclamo para que los banqueros suelten dinero para rodar una película sin pedir nada más a cambio. Y la única mujer de esa lista es Ingrid Bergman".
  • "No entiendo esa obsesión por los nuevos ídolos del cine. Me refiero a Marlon Brando y su 'método', pero también a Montgomery Clift y a James Dean. Algún productor debería contratar a los tres en la misma película para que acaben a puñetazos**.

“A Grant no lo diriges, simplemente lo pones delante de la cámara. La audiencia se identifica con su personaje de inmediato. Representa al hombre que conocemos, nunca resulta un desconocido para nadie”.

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