James Marshall Hendrix, conocido mundialmente como Jimi Hendrix, fue un músico que revolucionó la forma de tocar la guitarra. Nacido en Seattle, Washington, el 27 de noviembre de 1942, Hendrix mezcló el blues y el rock con una intuición compositiva e imaginación técnica que lo convirtieron en un icono. Su emotiva explosión creativa surgía de las raíces vitales del genio zurdo, y su legado sigue inspirando a músicos de todo el mundo.

Los Orígenes y la Evolución de un Genio
Desde joven, Hendrix mostró una gran pasión por la música. Su padre le fue adquiriendo instrumental, aprendió de oído influenciado por el rock de Elvis Presley o Eddie Cochran y los blues de los maestros Robert Johnson, Howlin’ Wolf, Muddy Waters, John Lee Hooker, Albert King…, que escuchaba en los singles de casa. Tocar fue su tabla de salvación, y apoyado por sustancias adictivas.
Hendrix fue un pionero en el uso de la guitarra como elemento central y fuente de sonido electrónico. Revolucionó la técnica con imaginativo uso del pedal distorsionador wah-wah, de la palanca del trémolo o integrando acoples con amplificadores al máximo volumen y distorsión. Una de sus técnicas más llamativas era tocar con la guitarra a la espalda y con los dientes.
«en Tennessee debías saber tocar con los dientes o te pegaban un tiro.»
Experimentando a Trío
En 1966, Hendrix aterrizó en Londres, ansiando conocer a Eric Clapton. Le invitó a tocar y su arte descolocó al entonces “dios” de la guitarra: «Un amigo trajo a aquel tío vestido de freaky. Interpretó ‘Killing Floor’, de Howlin’ Wolf, y aluciné ... Ginger y Jack creyeron que trataba de eclipsarme, pero me enamoró… Tocó todos los estilos que se le ocurrían, pero no de forma ostentosa. Hizo sus trucos con los dientes o con la guitarra en la espalda, pero no para eclipsarme... Se convirtió en mi colega y en lo musical fue lo que yo quería oír.
Además de gran instrumentista, Hendrix se mostró brillante compositor de música y textos. Atrajo a sus shows a Lennon-McCartney, Jagger-Brian Jones, Pete Townshend… Teloneó a Johnny Hallyday en una mini gira francesa. Deslumbró en Monterrey Pop Festival con la icónica imagen de quemar la guitarra en escena y fue el artista mejor pagado del Festival de Woodstock.
Vestía una personal estética colorista y bohemia: «No vamos a intentar estar a la moda sino crear nuestra propia moda». Con pasajes espaciales (“Up from the Skies”) o de ciencia ficción (“Third Stone from the Sun”) y juego de espejos (“Room Full of Mirrors”) en sus textos, definió que «no queremos que se nos encasille en ninguna categoría... Y si tiene que haber una etiqueta me gustaría que fuese ‘sentimiento libre’, una mezcla de rock, locura, delirio y blues». Tras su éxito en el Festival Monterrey afinó más: «Lo logramos porque hicimos nuestra propia cosecha. Teníamos nuestro hermoso sonido rock-blues-country-funky-freaky que excitaba realmente a la gente.
Hendrix se convirtió en icono de la época el 18 de agosto de 1969, en el concierto que cerró los cuatro días del Festival de Música y Arte de Woodstock. Fue un lunes, en horario de mañana y ante los restos que aún aguantaban tras más de 70 horas de fiesta en una cita musical multitudinaria calificada como histórica, cuando el guitarrista zurdo interpretó el himno de EE UU, “The Star-Spangled Banner”. Un gesto que suscitó múltiples lecturas.
El INSOLITO Descubrimiento de Hendrix | ¡REVOLUCIONO la Guitarra Eléctrica!
Al Aronowitz, crítico de música pop del New York Post, lo describió como “el momento más electrizante de Woodstock y, seguramente, el momento destacado más importante de la década de los años 60. Finalmente, se oía de qué iba la canción: de que puedes amar a tu país, pero detestar al Gobierno”, según recoge Charles R. Cross en Jimi Hendrix. La biografía (Ediciones Robinbook, 2007).
Woodstock supuso, además, el debut de la nueva banda de Hendrix, una vez disuelta la Experience por agotamiento personal y creativo. El guitarrista tenía nuevas ideas, quería ampliar sus horizontes y no repetirse, pero no dispuso de tiempo para desarrollar esas intenciones.
Más Allá de Hendrix: Otros Maestros de la Guitarra
Yngwie Malmsteen y el Shredding
Yngwie Malmsteen es un reconocidísimo guitarrista sueco, miembro del club de los denominados como «Shredders«, tales como Joe Satriani, Steve Vai, o Eddie Van Halen, entre otros. La técnica denominada como Shred, se empezó a realizar a partir de los años 80, y se trata principalmente de la ejecución de pasajes con un alto nivel de complejidad, técnica y velocidad.

Aunque Malmsteen era muy dado a tocar la guitarra con los dientes y romper la guitarra como hacia Jimi, su mayor referencia musical no fue Hendrix, si no Ritchie Blackmore, guitarrista de Deep Purple. A los 15 años, decidió abandonar los estudios para dedicar todos sus esfuerzos a la guitarra y a la música. Pero no sólo la guitarra le ocupaba las horas, sino que influenciado por su hermana, estudió música clásica.
En su temprana adolescencia, Yngwie viendo por televisión la interpretación de una obra del virtuoso violinista Niccolo Paganini, comprendió cómo combinar la música clásica, con sus habilidades como guitarrista. Adaptando técnicas de digitación de violín, a la guitarra, definiéndose claramente su estilo.
Joe Pass: Virtuosismo en Solitario
En 1973, Joseph Anthony Jacobi Passalacqua luce un grueso bigote, ha superado sus tendencias autodestructivas, se mantiene aún delgado y tiene 45 años. Ya no es un neófito en la materia: lleva treinta y seis años tocando la guitarra y diez años de carrera. Ha grabado ya siete discos y con «Virtuoso», pretende dar un vuelco a su trayectoria.
«Virtuoso» (Pablo Records) se presenta como el primer LP en que Joe Pass toca completamente solo, y en el cual despliega un estilo nuevo y tradicional a la vez. Pass se nos presenta como un excelente guitarrista, como lo demuestra variando las ecualización en el sonido de una guitarra que siempre suena, no obstante, limpia, y que a ratos nos hace recordar a Kenny Burrel por su característica simpleza y vértigo en sus fraseos, y por ese sonido tradicional y clásico.
“Virtuoso” se caracteriza por el sentido intimista de cada una de sus interpretaciones, por la enorme cantidad de recursos técnicos en los que alterna entre notas gruesas y agudas, cambios de ritmo, walking bass, double stops, acordes tocados en bloque, contrapuntos, polifonía, arpegios y fraseos que parecen no obedecer a escalas (y que recuerdan a menudo fraseos de trompetas).
En su repertorio de acordes, escoge de los más simples, de su mano derecha desarrolla un sonido rico en timbres: el pizzicato, el cello, el brass, el pianissimo, diversas técnicas que trabajó Pass también, un poco al modo de Andrés Segovia.
La Trágica Desaparición de Hendrix
A las 12:45 del 18 de septiembre de 1970 se certificó legalmente la defunción de James Marshall Hendrix. Aún sin aclarar del todo sus causas -la investigación oficial concluyó que fue por inhalación de vómitos debida a una intoxicación con barbitúricos, otras tesis apuntaron al suicidio o incluso a la participación de la CIA-, el fallecimiento de Jimi Hendrix clausuró simbólicamente la década del verano del amor, esa en la que la música psicodélica, la revolución sexual, la alteración de la conciencia mediante sustancias, la lucha contra el racismo y la oposición a la guerra se hicieron prácticas dominantes entre la juventud en Estados Unidos y, por reflejo, en el resto del mundo occidental.
Lo curioso es que Hendrix había hablado con lucidez sobre su final: «No estoy seguro de que viviré hasta los 28, pero me han sucedido muchas cosas hermosas en los últimos tres años. Cuando la gente le teme a la muerte, es un claro caso de inseguridad. Tu cuerpo es solo un vehículo físico para llevarte de un lugar a otro sin meterte en muchos problemas. Lo tienes que portar, cuidar y proteger, pero se agota. La muerte libera .
Él mismo se había adelantado al interés por su persona: «Todavía lloramos cuando la gente muere. Es autocompasión. Todos somos egoístas hasta cierto punto, por eso la gente entristece cuando alguien muere: no habían terminado de usarlo. La persona muerta no llora. La tristeza es para cuando un bebé nace en este mundo tan duro. Cuando yo muera tendré una jam sesión, que la gente flipe y se desmadre. Conociéndome, probablemente me arresten en mi propio funeral. Con nuestra propia música y a tope. No quiero canciones de los Beatles sino algo de Eddie Cochran y mucho blues. Estará Roland Kirk e intentaré llevar a Miles Davis, si le apetece. Por eso, casi vale la pena morir. Es curioso la forma en que la gente ama a los muertos. Tienes que morir para que piensen que vales algo. Una vez muerto, estás hecho para siempre.