Aunque no lo parezca, la pasta de dientes lleva utilizándose desde hace muchos años. No debemos pensar que era la misma pasta de dientes que usamos en la actualidad, sino que su composición era el resultado de la mezcla de varios ingredientes naturales. La pasta dental es uno de los productos básicos en la higiene bucal de cualquier persona. Actualmente existen muchas casas comerciales con productos muy innovadores que ayudan a prevenir, tanto la caries dental como las enfermedades de las encías. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde surge la pasta de dientes?
Para responder a todas las preguntas, nos tenemos que remontar 4.000 años atrás en el tiempo. Hoy en día, la pasta de dientes es un producto esencial en nuestra rutina diaria del cuidado dental. Pero la historia de la pasta de dientes no es una historia de corto recorrido, si no que se remonta a tiempos bastantes lejanos.
En el artículo de hoy vamos a tratar de explicar cómo se ha transformado la pasta de dientes a lo largo del tiempo. ¿Nunca te has preguntado cómo y cuándo se creó la primera pasta dental? ¿Qué componentes tenían? ¿Su evolución hasta ahora? Pues sigue leyendo que te lo contamos todo.
Los Primeros Dentífricos: Egipto y Mesopotamia (5.000 a.C.)
Los primeros registros del cuidado dental provienen de civilizaciones antiguas, como la egipcia y la mesopotámica.

Egipto
Se considera que las primeras pastas de dientes aparecieron en el Antiguo Egipto (s.IV a.c). La primera vez que se nombra la pasta de dientes, es en un manuscrito de Egipto el siglo IV A.C. En el antiguo Egipto, alrededor del 5.000 a.C., los registros arqueológicos indican que las personas utilizaban una mezcla en polvo para limpiar sus dientes. Esta mezcla estaba compuesta por ingredientes naturales y abrasivos.
Los egipcios mezclaban pimienta, sal pulverizada, hojas de menta y flores diversas, creando una pasta llamada clister. La primera pasta dental estaba compuesta por una mezcla de polvo de sal, pimienta, Hojas de menta, iris y flores que le daban un fuerte sabor y olor. La llamaban clisterate. A esto se le podían añadir mirra, cáscara de huevo machacada, uñas de buey y piedra pómez. Algunos antiguos textos de esta civilización hacen referencia a la existencia de un producto muy abrasivo (conocido como "clister") y dotado de un intenso sabor que se fabricaba con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo.
Para fabricarla se mezclaba además, piedra pómez pulverizada, sal pimienta agua, uñas de buey, cáscara de huevo y mirra. Entre estos remedios se encontraba el clister, así era llamado una especie de mezcla de polvo de sal, pimienta, hojas de menta, iris y flores. Para fabricarla además se mezclaba piedra pómez en polvo, sal, pimienta, uñas de buey, agua, cascara de huevo y mirra. Tenía un fuerte sabor y olor.
Ingredientes como la mirra no solo ayudaban a la limpieza, sino que también aportaban propiedades antisépticas. Los egipcios creían firmemente que la higiene bucal tenía una conexión directa con la salud general del cuerpo, lo cual se refleja en los escritos médicos de la época.
Mesopotamia
En Mesopotamia, aproximadamente en el 3.000 a.C., la práctica de la higiene dental también era relevante. Los mesopotámicos usaban polvos hechos de ingredientes similares a los utilizados en la civilización egipcia. A diferencia de los egipcios, su enfoque en la higiene dental estaba más vinculado a la superstición y los rituales mágicos. Se creía que los problemas bucales eran causados por espíritus malignos.
El acceso a estas mezclas estaba mayormente reservado para las clases altas, puesto que se consideraba un lujo mantener una buena salud bucal. Sin embargo, la importancia de la higiene dental en ambas civilizaciones está claramente documentada.
Avances en la Antigua Roma y Grecia (500 a.C.)
En la Antigua Roma y Grecia, la higiene dental se convirtió en un aspecto imprescindible de la salud y el bienestar. Tanto fue así que, primero los griegos, y después los romanos, hicieron avances significativos en los métodos de limpieza dental.

Los griegos fueron pioneros en el uso de polvos dentales más refinados, como el polvo de conchas de ostras trituradas y mármol, mezclados con ingredientes como la miel, el vinagre y hierbas aromáticas. Hipócrates, el médico griego considerado el padre de la medicina, recomendaba una fórmula de polvo dental basada en una mezcla de piedra pómez triturada y mirra, entre otros ingredientes.
Los romanos, al igual que los griegos, valoraban mucho el cuidado personal, y la higiene bucal no era una excepción. El escritor romano Plinio el Viejo documenta varias recetas para polvos dentales en su obra Historia Natural. En este manual se describe el uso de ingredientes como los huesos triturados, cuerno de ciervo y cáscaras de nueces. Un factor interesante es que los romanos también consideraban la apariencia y el aliento como aspectos fundamentales de su estética.
Además, los romanos no usaban únicamente polvos, sino también soluciones líquidas como enjuagues bucales, algunos de ellos basados en mezclas de vinagre y orina humana fermentada. En Grecia y Roma, las pastas de dientes estaban basadas en orina humana, porque se consideraba que ésta contenía elementos blanqueadores. Incluso se llegó a utilizar la orina humana como dentífrico, ya que ésta contiene grandes cantidades de amoníaco, lo que permite una limpieza del esmalte gracias a sus propiedades químicas y blanqueadoras.
De hecho, los romanos establecieron una verdadera industria basada en la recolección de orina, que no solo se usaba para la limpieza dental, sino también para blanquear ropa. Para su aplicación, se usaba una tela de algodón que se restregaba por los dientes.
A nivel de instrumentación, los romanos hicieron uso de objetos primitivos similares a los cepillos de dientes. Utilizaban palillos hechos de hueso o madera, conocidos como miswaks o ramitas de Salvadora pérsica, que también fueron populares en otras culturas antiguas, como por ejemplo en el mundo árabe.
Los romanos, al igual que los egipcios, también reconocieron el vínculo entre la higiene dental y la salud general. Hallazgos arqueológicos en ciudades como Pompeya, que fue destruida en el año 79 d.C. por la erupción del Vesubio, han proporcionado importantes datos sobre las prácticas dentales romanas. Restos de dientes encontrados en estas excavaciones muestran signos de abrasión debido al uso de polvos muy ásperos, pero también revelan la relativa eficacia de los métodos romanos para prevenir infecciones dentales graves.
La Edad Media y el Mundo Maya
Con la caída del Imperio Romano de Occidente, 476 de nuestra era, y la llegada de la Edad Media, muchas prácticas de higiene, incluyendo el cuidado dental, cayeron en desuso en Europa. En la Edad Media poca gente tenía por costumbre lavarse los dientes, los maestros encargados de curar dientes y sacar muelas, tenían raspadores para eliminar el sarro y aplicar polvos dentífricos. En la Edad Media, la gente no tenía la costumbre de limpiarse los dientes. Este acto era una tarea reservada a los "dentistas". En aquella época, los "maestros de curar dientes y sacar muelas" utilizaban raspadores para eliminar el tártaro o sarro dental y aplicaban polvos dentífricos.
En el mundo islámico, en cambio, se mantuvieron hábitos de higiene bucal más avanzados. En cuanto a la pasta dental, historiadores y textos de medicina islámica describen mezclas que incluían ingredientes naturales. Los dentífricos rudimentarios podían estar compuestos por cenizas, especias, hierbas y minerales triturados. Estas fórmulas eran utilizadas para blanquear los dientes, refrescar el aliento y prevenir enfermedades de las encías. Los médicos islámicos, como el famoso Al-Razi (Rhazes) y Avicena (Ibn Sina), escribieron sobre la importancia de la higiene bucal en sus tratados.
La oración cinco veces al día en el Islam iba acompañada de una meticulosa higiene bucal. La combinación de estos ingredientes naturales con la herramienta del miswak daba como resultado un enfoque completo y avanzado para la higiene bucal, mucho antes de la invención de las pastas dentales modernas.
En el Nuevo Mundo, las civilizaciones precolombinas, como los mayas, emplearon sustancias naturales como la raíz de la Rauwolfia heterophyla willad, más conocida por este pueblo como chacmun, que se usaba para combatir la caries, la halitosis y las molestias dentales en general. Los mayas empleaban sustancias de procedencia animal o vegetal. Una de sus técnicas más destacadas era recopilar raíces de Rauwolfia heterophyla Willad para frotarlas contra los dientes y así evitar la halitosis, las caries o otras molestias dentales.
Con el mismo fín, los mayas utilizaban diversos analgesicos bucales como las cenizas de iguana quemada viva, y el hollín pulverizado y envuelto en algodón en rama. Otro método usado por los mayas para la higiene bucal era el chicle, producto que se extraía de un árbol originario de las selvas del Petén, en Guatemala, y que conocían con el nombre de sicte.
El Renacimiento y la Evolución Hacia la Pasta Dental Moderna
En el Renacimiento, Europa experimentó un resurgimiento en el interés por el cuidado del cuerpo en general. Ese mismo interés se tradujo en una mayor higiene personal, incluida la bucal. Se comenzaron a crear polvos dentales a base de carbón, sal y hierbas, como la menta, para mejorar el aliento. El redescubrimiento de los textos médicos clásicos y el auge de la investigación científica llevaron a una mayor atención hacia la salud.
El uso de polvos dentales seguía siendo común, con fórmulas que incluían ingredientes abrasivos como el carbón vegetal, la piedra pómez o la cáscara de huevo molida. También se utilizaban hierbas y especias aromáticas como la menta, el clavo, el anís y la salvia para mejorar el sabor y refrescar el aliento.
El azúcar, que se había vuelto más accesible debido al comercio, empezó a ser un problema para la salud dental, ya que el consumo excesivo causaba caries. El gran salto hacia la pasta de dientes tal como la conocemos hoy se dio en el siglo XIX. Este siglo marcó un punto de inflexión en la historia de la higiene bucal.
El Dentífrico Moderno
Las modernas pastas de dientes tienen su origen en el siglo XVIII. Un dentista llamado Peabody fue el primero en modificar la composición original de la pasta, a la que agregó jabón. En 1842, un dentista llamado Peabody fue el primero en agregar jabón a la pasta de dientes. Un dentista llamado Peabody tuvo la idea de añadir jabón a la pasta de dientes, después Jonh Harris le añadió tiza.
El primer dentífrico comercializado en forma de polvo o pasta envasado en una caja de cerámica apareció en Gran Bretaña a finales de ese siglo. Así, apareció en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII el primer dentífrico para comercializar. El primer dentífrico comercializado apareció en Gran Bretaña a finales del Siglo XVIII, en presentación de polvo o pasta envasado en cerámica.
En 1850, un tal John Harris agregó un nuevo ingrediente a la composición: la tiza. Tras esto la composición de la pasta de dientes siguió avanzando incorporando las diferentes innovaciones aparecidas en detergentes sintéticos, pero lo que realmente revolucionó las pasta dentales fue la adición de flúor a su composición, ya que le flúor ayuda a prevenir la caries.
En 1873, una firma norteamericana produjo en masa el primer dentífrico que se lanzó al mercado presentado en forma de polvo y envasado en un frasco de vidrio. En el año 1873, Colgate lanzó el primer dentífrico. Su presentación en el mercado era en forma de polvo y envasado en un frasco de vidrio.
Aunque Colgate es una marca muy asociada al tubo de pasta dental, el verdadero inventor fue el Dr. Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico estadounidense. En 1850, el doctor Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico, inventó la primera pasta de dientes. En 1892, el farmacéutico y cirujano dental Washington Sheffield Wentworth inventó la primera pasta dental tal y como la conocemos hoy en día, dentro de un tubo plegable.
Inspirado en los tubos de pintura al óleo, Sheffield tuvo la idea de utilizar un envase flexible y hermético para su pasta dental. El Dr. Sheffield había estado utilizando su invención, que él llamó Creme Dentifrice, en su práctica privacidad. Sheffield bautizó a su pasta dentífrica con el nombre de Creme dentifrice. El nombre se lo sugirió su hijo Lucius, un gran aficionado a la pintura, al ver lo prácticos que eran los envases de colores para pinturas al óleo usados por los artistas.
El Dr. Aunque Sheffield fue el inventor, fue Colgate quien popularizó el tubo de pasta dental. La compañía estadounidense adquirió la patente de Sheffield y comenzó a comercializar su pasta dental en tubos a finales del siglo XIX.
Tras la Segunda Guerra Mundial, aparecieron detergentes sintéticos que sustituyeron el jabón usado en las pastas dentales, tales como Lauril sulfato de sodio y sulfato de sodio.
La investigación del flúor en odontología tuvo su inicio en 1901, el dentista Frederick McKay, en Colorado, inició la investigación al observar que numerosos residentes presentaban manchas de aspecto desagradable y color café en sus dientes, el cual llegó a conocerse como Mancha Café de Colorado. El odontólogo Frederick McKay estudió un nuevo componente para la pasta dental tras comprobar que algunas personas presentaban pigmentaciones de color café en los dientes tras su uso continuado. Aquel nuevo compuesto era el flúor.
En 1909 el renombrado Dr. G.V. Black, accedió ir a colorado Springs y colaborar con él en la búsqueda de la causa de la misteriosa enfermedad.
La pasta dental fluorada aparece en 1914 y es introducida a los países industrializados a finales de los años 60. La pasta dental fluorada aparece en 1914 y es introducida a los países industrializados a finales de los años 60. Esta adición se debió a las investigaciones llevadas a cabo por el Dr. G.V.
En 1950, una multinacional norteamericana desarrolló un proyecto de investigación encabezado por Joseph Muhler, de la Universidad de Indiana, para estudiar una nueva pasta de dientes en la que el flúor fuera uno de sus compuestos principales. Los estudios revelaron que los niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años reflejaron una reducción del 49% en el desarrollo de caries y los adultos presentaban una reducción del deterioro de los dientes en casi la misma proporción.
En 1955, las pastas dentales Crest fueron líderes en el mercado debido al reconocimiento realizado por la American Dental Association (ADA), asociación científica altamente prestigiada.
A partir de ese momento el mercado de las pasta de dientes, avanzo y se extendió hasta tal punto. El siglo XX marcó un antes y un después en la historia de la pasta de dientes.
Muchas de las innovaciones en la pasta de dientes fueron después del avance del fluoruro, a partir de 1980 la atención se centró en otras dos problemáticas, el sarro y la hipersensibilidad dental.
La HISTORIA de la PASTA de DIENTES
El Siglo XXI y el Futuro de la Pasta Dental
El siglo XXI ha sido testigo de una explosión de innovación en la industria de la pasta de dientes. A pesar de los grandes avances, la investigación en el campo de la salud bucal continúa.
Personalización
La personalización de los tratamientos dentales también se refleja en el desarrollo de pastas dentales.
Salud bucal y salud general
La relación entre la salud bucal y enfermedades sistémicas es clara y manifiesta.

Hoy, la pasta de dientes es un producto fundamental para la higiene bucal en todo el mundo. La evolución de la pasta de dientes refleja el progreso de la ciencia y la tecnología a lo largo de los siglos. Desde los antiguos egipcios hasta la era moderna, hemos mejorado continuamente nuestras prácticas de higiene bucal garantizando una mejor salud dental.
Toda esa evidente evolución científica y tecnológica de las pastas dentales hace que hoy en día observemos en el mercado una amplia gama para elegir. Así, apareció en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII el primer dentífrico para comercializar.
Esperamos que te haya gustado la historia de la pasta dental. En Social Dental Studio Clínica Dental Chamberí Madrid siempre recomendamos tener una buena higiene dental y cepillarse los dientes después de cada comida.
Actualmente existen muchas casas comerciales con productos muy innovadores que ayudan a prevenir, tanto la caries dental como las enfermedades de las encías.
Desde Clínica Fuset recomendamos que acudas a nosotros para evaluar tu boca, y en función de ello, te asesoraremos sobre cuál es la pasta de dientes que más te conviene.
Si quiere conocer nuestro programa de prevención dental, puede ponerse en contacto con nosotros. Dr. Jordi Cambra y Dr. Víctor Cambra, especialistas en el tratamiento de salud dental y estética dental. En Cambra Clinic Dentistas, gracias a estudios previos ensayo/error del Dr.