La mayoría de nosotros cree que con un buen cepillado y pasarse el hilo dental ya es suficiente para garantizar una buena higiene dental. Pero lo cierto es que hay zonas en donde ni el cepillo ni el hilo llegan y allí es donde entra en juego el irrigador dental. Si no has llevado ortodoncia o implantes, puede que no te suene o creas que no lo necesitas, pero la verdad es que aunque hay casos en lo que es prácticamente imprescindible, todos deberíamos utilizarlo.
Un irrigador bucodental es un aparato complementario al cepillado, que funciona mediante la aplicación directa de un chorro de agua sobre los dientes y encías. Esta agua es expulsada a presión a través de una punta fina, lo que ayuda a eliminar los restos de comida situada en zonas de difícil acceso y a tener una correcta limpieza interdental.
Su función es ayudar a combatir la placa bacteriana en los espacios donde el cepillo no puede llegar. Su uso, por supuesto, no sustituye al cepillo de dientes, sino que, como he dicho, lo complementa y se aconseja combinarlo con el uso de hilo dental.
¿Cómo utilizar el irrigador bucal Waterpik®?
Tipos de Irrigadores Dentales
Aunque existen diversos tipos, todos disponen de un depósito de agua (más grande o más pequeño según el modelo), un motor eléctrico para accionar la bomba que genera la presión y una boquilla por la que se expulsa el agua. En concreto, podemos distinguir los siguientes tipos de irrigadores dentales:
- Irrigador dental de sobremesa: Es el tipo más voluminoso. Se le llama de sobremesa porque se coloca en la encimera del baño y va conectado a la electricidad. La base está compuesta por el motor y el depósito que se conecta al irrigador por un cable. Son los modelos que tienen más potencia y también más capacidad de agua.
- Irrigador dental portátil: Este tipo es más pequeño y compacto (similares a un cepillo de dientes eléctrico), incorporan el depósito en el mango y no llevan cable. Pueden ser a batería, en cuyo caso incluyen un cargador, o a pilas. Tienen menos potencia que los de sobremesa, aunque hay modelos que alcanzan bastante nivel de presión.
- Irrigador dental de grifo: Son irrigadores mucho más simples. Se conectan directamente al grifo del lavabo. No requiere de motor ya que se conecta directamente a un grifo. Emiten el agua aprovechando la presión con la que sale de este.
Los irrigadores dentales de grifo sin motor son modelos menos conocidos. No obstante, también resultan una opción muy efectiva. Van conectados al grifo y puedes ponerlos y sacarlos fácilmente todas las veces que quieras. Sin embargo, hay quienes consideran un poco tedioso tener que colocarlos y desmontarlos en cada uso. Cabe mencionar que estos aparatos podrían acumular más gérmenes y bacterias que los otros modelos.
El irrigador dental es un dispositivo electrónico que actúa a través de un chorro a presión. De esta manera, elimina la suciedad en zonas inaccesibles para el cepillo de dientes y el hilo dental.

Factores a Considerar al Elegir un Irrigador Dental
La variedad que puedes encontrar en el mercado es bastante amplia, digamos que hay para todos los gustos. Pero saber cuál es el más adecuado para ti puede resultarte difícil si no sabes bien qué buscar. Para que esto no suceda, hemos preparado una lista con los cinco criterios de compra que consideramos más importantes:
- Alimentación: La mayoría de los irrigadores dentales funcionan con energía eléctrica, por lo que deben estar enchufados a la corriente para poder funcionar. No obstante, también hay modelos que llevan pilas o batería. Si deseas priorizar la portabilidad, los segundos serán tu mejor opción. Sin embargo, debes tener en cuenta la vida útil de las pilas o baterías, ya que deberás cambiarlas con cierta regularidad (lo que también supondrá un gasto económico).
- Modos de Limpieza: Los modos de limpieza están determinados por las particularidades del chorro de agua a presión.
- Chorro simple de agua: Es el modo más común y utilizado.
- Chorro de aire y agua: Este sistema está compuesto por una mezcla de microburbujas de aire (previamente filtrado) y agua.
- Modos especiales: ¿A qué nos referimos? A más presión, mayor potencia y, por ende, mejor limpieza. Sin embargo, es importante que el irrigador dental que elijas tenga presión regulable. Esto es debido a que cada situación bucal requiere una intensidad específica. Por ejemplo, si tienes implantes dentales o encías sensibles, un chorro muy potente resultará contraproducente.
- Accesorios Adicionales: La mayoría de los irrigadores dentales incluyen accesorios adicionales. No elijas el que traiga más cantidad, sino el que incorpore utensilios que vayas a usar. Además, ten en cuenta que a más accesorios, mayor precio. Por otra parte, verifica que dichos accesorios se puedan sustituir fácilmente. Hay variantes que son muy difíciles de encontrar. Aparte, necesitarás reemplazarlas con cierta regularidad.
- Sistema de Seguridad: Muchos irrigadores dentales cuentan con sistema de un seguridad contra el sobrecalentamiento. No obstante, es importante que compruebes que el modelo que elijas tenga esta función, ya que podrías olvidarte el aparato encendido y causar un accidente totalmente evitable.
- Consulta a tu Odontólogo: También puedes recurrir a tu odontólogo. Él usará un modelo más profesional de este mismo aparato. Si tu boca está sana y no tienes propensión a contraer enfermedades asociadas, puedes optar por un buen hilo dental y un cepillo apropiado para ti. Y, lo más importante, cepíllate con regularidad, evita el tabaco y reduce el consumo de azúcar.
Otros factores importantes:
- Presión: La presión es la fuerza con la que sale expulsado el chorro de agua del limpiador y en la mayoría de modelos está indicada en PSI, es decir, libras por pulgada cuadrada (pound per square inch), que es una de las unidades de presión más utilizadas. Por supuesto, cuanta más presión, más eficacia tendrá.
- Tecnología: La tecnología utilizada es otro de los factores que influyen en la eficacia de este. Algunas de las empleadas por los modelos más avanzados son la tecnología de microburbujas, ultrasónica o de modulación de pulsos.
- Capacidad del depósito: La capacidad del depósito puede ir desde los 100 hasta los 1000 ml, dependiendo del modelo. Los irrigadores bucales de sobremesa son los que cuentan con depósitos más grandes, por lo que permiten hacer un ciclo de lavado completo y, en algunos casos, pueden alcanzar para que lo use más de una persona. Los modelos portátiles, en cambio, tienen una capacidad bastante más reducida.
- Tamaño y peso: Los de sobremesa son los más voluminosos. Los irrigadores portátiles son modelos muy compactos y ligeros, pensados sobre todo, para poder transportarlos con comodidad.
- Boquillas: Antes de decidirte por un modelo en concreto, te aconsejo que prestes atención al tipo de boquillas que incluye y cuáles de la misma marca o de otra es compatible. Si, por ejemplo, tu odontólogo te ha recomendado empezar a usar un irrigador porque te acabas de colocar brackets, sería interesante que, como mínimo, el modelo que escojas incluya al menos una boquilla específica para ello, que siempre será mucho más efectiva que una estándar. Lo mismo si tenéis pensado utilizarlo dos o más personas en la familia.

¿Cómo Usar un Irrigador Dental?
El uso de un irrigador dental es bastante sencillo. Sin embargo, resulta importante que sigas ciertos pasos para asegurar una mejor limpieza de tus dientes, así como para cuidar y alargar la vida útil de este aparato.
- Para empezar, cepíllate los dientes.
- Luego, rellena el depósito del irrigador dental. Usa agua templada si padeces sensibilidad dental.
- A continuación, coloca la boquilla en el irrigador y ponla en tu boca.
- Después, enciende el aparato y orienta el chorro hacia la zona que quieres limpiar. Si es la primera vez que lo usas, opta por una presión más leve.
- Cuando hayas finalizado, lava y seca el depósito. Haz lo mismo con la boquilla.
Lo ideal es que utilices el irrigador dental después de cada cepillado de dientes, es decir, cuatro veces al día. Sin embargo, puedes usarlo más veces si quieres.
Beneficios de Usar un Irrigador Dental
Comprar un irrigador dental es una inversión que se amortiza rápidamente ya que, gracias a él, podemos disfrutar de estos beneficios:
- Reduce las posibilidades de que las encías se inflamen.
- Evita el sangrado de las encías durante el cepillado.
- Elimina eficazmente los restos de comida de las áreas poco accesibles para impedir que se genere placa bacteriana o retardar su aparición.
- Es muy fácil de usar.
- Su eficacia es mucho mayor que la de la seda dental.
- Alarga la vida útil de las coronas y de los implantes en general.
- Ayuda a eliminar más fácilmente los restos de comida que se acumulan en los brackets de las ortodoncias.
- Previene la formación de sarro y mal aliento.
- Ofrece una sensación de limpieza y frescura única.
- Impide que aparezcan antiestéticas manchas en el esmalte de los dientes.
¿Es Necesario Invertir en un Irrigador Dental?
Es verdad que la compra de un irrigador dental implica un importante desembolso de dinero dependiendo del modelo y la marca, aunque hay algunos económicos. No obstante, en menos de un año podrás amortizar la inversión. ¿Por qué? Porque ya no tendrás que gastar dinero en dentistas y remedios para las enfermedades bucodentales. Tu boca estará sana y, además, se verá muy bonita.