Cuando llega el invierno, los bebés recién nacidos y los niños pequeños se resfrían con mucha facilidad. Esto suele llevar a una gran cantidad de mucosidades y dificultades para respirar. Los lavados nasales son una técnica simple y efectiva para limpiar las fosas nasales, eliminando moco, polvo, alérgenos y partículas que pueden obstruir la respiración.
En niños y bebés, los lavados nasales ayudan a reducir la congestión causada por resfriados, alergias o infecciones como la bronquiolitis. Sin embargo, hay que andarse con ojo.

Lavado nasal en bebé
¿Por Qué Hacer Irrigaciones Nasales?
La mucosa nasal retiene y elimina las impurezas del aire inhalado gracias a su función ciliar. El moco espeso y las secreciones que se asocian a rinitis, sinusitis, asma y goteo retronasal, afectan a dicha función y empeoran los síntomas. Por tanto, es muy importante que los niños respiren por la nariz. Y la mejor manera de conseguirlo es limpiando bien la nariz con un buen lavado nasal con suero.
¿Cuándo se Recomiendan los Lavados Nasales?
Se recomiendan lavados nasales en casos de infecciones respiratorias (como resfriados, sinusitis o bronquiolitis), alergias estacionales y después de exposiciones a ambientes con polvo o contaminantes.
Las irrigaciones nasales se recomiendan en casos de rinitis y sinusitis, congestión nasal de causa alérgica o infecciosa, exceso de mucosidad, y en general en todas aquellas patologías que cursen con obstrucción nasal e hipersecreción. También tras cirugía nasal o cuando se desarrollen actividades en ambientes contaminados.
Es recomendable hacer los lavados antes de dormir y antes de las tomas en los bebés.
¿Con Qué Frecuencia Hacer Irrigaciones Nasales?
Respecto a la frecuencia de los lavados nasales a bebés, la Asociación Española de Pediatría recomienda hacerlos tantas veces al día como sea necesario para que el bebé esté cómodo y pueda respirar.
La frecuencia de la irrigación depende de la indicación. En alergias por polen se recomienda hacer de 1 a 3 irrigaciones diarias durante el periodo de polinización, antes de la administración de sprays nasales. En procesos agudos (p. ej., catarro común), la irrigación se hace 2-3 veces al día mientras dure la congestión nasal. En procesos crónicos, 1 ó 2 veces al día durante varias semanas o meses.
Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.
Para mantenimiento o prevención, una vez al día suele ser suficiente.
Para evitar este tipo de complicaciones y facilitar la respiración del bebé, se recomienda hacer un lavado nasal diario si el niño está sano, y unos cinco al día como mínimo si está enfermo.
¿Cómo Realizar un Lavado Nasal Correctamente?
Para realizar un lavado nasal en bebés, se recomienda colocarlos en una posición semi-reclinada o acostados de lado.
Ten todos los materiales listos.
Coloca al niño adecuadamente:
- Para bebés: Colócalo tumbado de lado, sujetando suavemente su cabeza.
- Para niños más mayores: Pueden estar sentados con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante.
Aplica el suero fisiológico:
- La recomendación principal es usar suero fisiológico para limpiar las vías.
- El suero fisiológico se puede adquirir en formato monodosis o en spray. Cualquiera de las dos opciones es válida y funciona bien.
- Después, introduce entre 1’5 y 2 ml de suero fisiológico en el orificio nasal que esté “arriba”.
- Puedes sentar al bebé para ayudar que expulse mejor el moco, pero también es posible que no te de tiempo y lo eche todo inmediatamente.
- Suele ser suficiente con 1-2 ml en cada fosa nasal en niños pequeños y hasta 5 ml en niños mayores.
Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.
Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.
Calma al niño: Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos, pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole suavemente.
Consejos prácticos:
- No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas.
- Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
- Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de cada uso.
- Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica.

Tipos de soluciones salinas
3 Maneras de Hacer un Lavado Nasal
Sabemos que a veces no es fácil hacerlos, incluso se puede convertir en una tortura diaria para padres e hijos. Por eso vamos a explicar 3 maneras de hacer un lavado nasal, sus beneficios, riesgos y limitaciones:
- Tumbado boca arriba con la cabeza ladeada: El lavado nasal más usado pero quizá no el más eficaz. Se echa el suero fisiológico con fuerza, con una jeringuilla o con monodosis, por la narina (agujero nasal) que queda arriba. Generalmente, después de hacerlo hay que aspirar con un aspirador nasal tipo pera o narinel para dejar la nariz completamente limpia.
- El niño sentado: Para niños más mayores. Se echa el suero con fuerza hacia el interior de la nariz por una narina y posteriormente por la otra. Suele necesitar de aspiración posterior.
- Tumbado boca arriba o sentado con la cabeza hacia atrás: Nuestro lavado estrella, el que más nos gusta en FisioRespiración. Se echa el suero fisiológico despacio, sin presión, hacia el interior de la nariz por una narina y posteriormente por la otra. El suero cae hacia la parte posterior de la nariz y resbala hacia la garganta arrastrando parte del moco. Posteriormente, para desobstruir la nariz completamente, si el niño es colaborador, pediremos que inspire con fuerza, es decir, que sorba, para que ese moco que está en la zona posterior taponando acabe de caer a la garganta y sea tragado o escupido. Si el niño no colabora, normalmente hasta los 2-3 años no lo hacen, cerraremos la boca para aprovechar el llanto (es raro el bebé que al hacerle el lavado nasal no llora) y buscar de esta manera una inspiración intensa por la nariz. Si hay mucha congestión por inflamación de la mucosa a veces puede resultar complicado hacerlo.
Riesgos y Precauciones
Las irrigaciones nasales son extremadamente seguras. Sólo hay que evitar ladear la cabeza o echarla hacia atrás durante la irrigación, ya que esto puede favorecer el riesgo de otitis al pasar secreciones purulentas al oido medio. Con los sistemas RhinoDouche® y RhinoDouche® Junior esto se evita ya que la irrigación se realiza con la cabeza centrada y hacia adelante. Además, en esta posición de la cabeza, el líquido sale fácilmente al exterior por el orificio contralateral, evitándose que vaya a la garganta.
Para evitar contaminaciones, no debe usarse el mismo dispositivo entre varias personas.
Es normal si tu bebé se traga parte de la mucosa junto con el suero.
Parte de los mocos los expulsarán y otra parte se los tragarán, que, por otro lado, es normal.
Advertencias:
- No se pueden hacer irrigaciones nasales solo con agua: La mucosa nasal, a diferencia de la mucosa bucal, es extremadamente sensible a la concentración de sales. Hacer irrigaciones con agua (sin sales) resulta dolorosa, daña la mucosa y altera e inhibe la función de los cilios nasales.
- No se puede usar sal de mesa para preparar el líquido de irrigación: La sal de mesa tiene aditivos (p. ej., antiapelmazantes, yodo) que son irritantantes para la sensible mucosa nasal. La solución hecha con sal común no está tamponada, por lo que no tiene capacidad para amortiguar las variaciones electrolíticas del agua del grifo. Tampoco tiene los iones que requiere la actividad de los cilios nasales, por lo que resulta perjudicial para la mucosa.
Aspirador Nasal vs. Lavado Nasal
El cuidado de la higiene nasal en bebés y niños pequeños es fundamental, especialmente en épocas de resfriados, alergias o infecciones respiratorias. La congestión nasal puede dificultar la respiración, la alimentación y el descanso, por lo que los padres buscan métodos eficaces para aliviarla. Entre las opciones más utilizadas están el lavado nasal y el aspirador nasal, pero ¿son realmente igual de efectivos y seguros?
A pesar de ser una herramienta popular, el aspirador nasal no es la mejor opción para eliminar la mucosidad de los niños. El sistema respiratorio está diseñado para expulsar los mocos hacia la boca, no para succionar desde la nariz. La presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa (piel que recubre por dentro la nariz).
Dado que los lavados nasales eliminan la mucosidad de manera natural, son la mejor opción para mantener las vías respiratorias despejadas en bebés y niños. El lavado nasal es el método más seguro y efectivo para eliminar la mucosidad en niños y bebés, ya que respeta la fisiología del sistema respiratorio y previene infecciones.
Fisioterapia Respiratoria y Lavados Nasales
La fisioterapia respiratoria es un conjunto de técnicas destinadas a mejorar la función pulmonar, movilizar secreciones y facilitar la respiración en pacientes con enfermedades respiratorias. Los lavados nasales preparan las vías respiratorias para la fisioterapia respiratoria, eliminando moco y facilitando la movilización de secreciones.
Cuando se combinan los lavados nasales con sesiones de fisioterapia respiratoria, los pacientes experimentan una recuperación más rápida, menor riesgo de complicaciones y una mejora significativa en la calidad de vida.
Si tu hijo presenta congestión nasal persistente o infecciones respiratorias recurrentes, la fisioterapia respiratoria combinada con lavados nasales puede ser la solución ideal.
Técnica AFE (Aceleración del Flujo Espiratorio):
La AFE consiste en ejercer una presión no dolorosa en el pecho y la tripa del niño, siguiendo su ritmo respiratorio, para que el aire salga con mucha más fuerza y arrastre la mucosidad que está en el pulmón. La fisioterapeuta asegura que a través de esta técnica se consigue que el bebé respire, coma y descanse mejor, y además, que el efecto de los medicamentos, en el caso de que sean necesarios, sea más rápido al tener limpio el pulmón.
Mantener un entorno limpio es fundamental para prevenir infecciones respiratorias. La hidratación adecuada ayuda a diluir las secreciones, facilitando su eliminación.
Un comentario, especialmente para los papás y mamás primerizas que se preocupan por todo: Es normal si tu bebé se traga parte de la mucosa junto con el suero.
Si tu bebé tiene mucho, mucho moco, puedes utilizar un aspirador de secreciones. Sin embargo, no es recomendable usar estos aparatos más de un par de veces al día. Una alternativa más suave es el aspirador nasal anatómico de Suavinex.
💦 Las claves para una buena limpieza nasal paso a paso
Preguntas Frecuentes
- ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
- ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.
- ¿Puede penetrar el líquido de irrigación en los senos maxilares? Sí, el líquido de irrigación entra en los senos y queda retenido en los senos durante un periodo breve de tiempo. Su salida se favorece con los movimientos de la cabeza. En caso de sinusitis, las secreciones retenidas se diluyen facilitándose su expulsión.
- ¿Qué diferencia hay entre hacer una irrigación o usar sprays? La irrigación nasal hace un lavado de toda la mucosa nasal y paranasal. Este lavado se realiza con un volumen abundante de líquido de irrigación (entre 250-500 mL) lo que permite el efecto mecánico de arrastre. Por el contrario los sprays pulverizan una pequeña cantidad de solución salina que sirven para humidificar la nariz pero no para conseguir el efecto lavado de la irrigación.
- ¿A qué edad se puede comenzar a hacer irrigaciones nasales? A partir de los 3 años, cuando el niño sea capaz de colaborar en su realización.