Las caries dentales son uno de los problemas bucodentales más frecuentes, pero también uno de los más evitables. Una de las enfermedades infecciosas más comunes es la caries dental, la segunda más prevalente solo detrás del resfriado común. Estas lesiones destruyen el esmalte y la dentina de los dientes y están causadas por bacterias que transforman los azúcares de la comida en ácidos.
Las enfermedades bucales y su tratamiento representan una carga económica importante para la sociedad. La caries dental se considera la enfermedad más prevalente, después del resfriado común, lo que supone elevados costes de tratamiento.

¿Qué es la Caries Dental?
La caries dental es una enfermedad infecciosa que destruye progresivamente los tejidos duros del diente. Está causada por los ácidos que generan las bacterias presentes en la boca al descomponer los azúcares de los alimentos. Las caries aparecen cuando la higiene bucal no es suficiente para eliminar la placa bacteriana. Por tanto, la placa bacteriana es la principal responsable de la aparición de la caries.
Las caries se forman cuando las bacterias, presentes de manera natural en la boca, se juntan con los restos de alimentos que se quedan en la cavidad oral después de las comidas, creando ácidos que dañan el esmalte.
A menudo, las caries se desarrollan de forma silenciosa, sin dolor ni molestias aparentes, hasta que ya han afectado a capas profundas del diente.
La caries dental es una patología multifactorial que como tal cuenta con unos factores causales, una patogénesis, sus manifestaciones clínicas y una serie de factores de riesgo predisponentes. Se considera una infección bacteriana caracterizada por la destrucción de los tejidos calcificados del diente, debido a la acción de los microorganismos que integran la placa dental. Es una enfermedad transmisible y la mayoría de los niños adquieren las bacterias cariogénicas de manera vertical de la saliva de sus madres o cuidadores.
Factores Etiológicos Implicados
Hay que considerar la caries dental como una enfermedad multifactorial condicionada tanto en su localización y extensión, como en su progresión por elementos, como son las características del huésped (diente), la presencia de bacterias (microflora) y el sustrato (carbohidratos refinados), que tienen que coincidir en el tiempo en una medida determinada. El conjunto de ellos constituye un sistema donde cada elemento puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad y, a su vez, convertirse en un elemento para su prevención y control.
Cierto número de factores propios del huésped determinan la predisposición de riesgo y la gravedad de la caries, como son la composición y el flujo de la saliva, los procesos eruptivos, la morfología del diente y la naturaleza físico-química de la superficie dentaria. Por otra parte, se han implicado otros factores como la edad y la genética, y aspectos ajenos a la propia afección, como los factores sociales, económicos y culturales.
La combinación de todos estos factores, su frecuencia, además de los mecanismos básicos de la acción bacteriana en la superficie del diente, son los que determinan conjuntamente la sensibilidad a la caries dental y la evolución de esta. Por ello, actualmente a cada uno de estos factores se les denomina «determinantes».
La presencia de microorganismos es necesaria para el desarrollo de la caries, siendo el Streptococcus el más implicado en este proceso y especialmente las especies mutans, sanguis y salivarius, y sobrinus. Este aspecto microbiológico determina que la caries dental es una enfermedad transmisible.
Las bacterias acidogénicas del biofilme dental necesitan los hidratos de carbono como fuente de energía para sus actividades celulares. Los hidratos de carbono, como la sacarosa y lactosa, son metabolizados con rapidez por ciertos microorganismos, produciendo mayor acidez en periodos cortos.
Por otra parte, la habilidad de los microorganismos para adherirse a la superficie y acumularse sobre esta va ligada a la capacidad de formar polisacáridos extracelulares que, además, sirven como fuente de energía de reserva para las bacterias durante los períodos de carencia de nutrientes, que permitirán seguir produciendo ácido y mantener el pH bajo.
El nivel hasta el cual cae el pH tras la ingesta de azúcares es fundamental en la producción de la caries dental. La desmineralización del esmalte se produce cuando los ácidos disminuyen el pH hasta valores comprendidos entre 5,5 y 6, en los que la hidroxiapatita se disuelve. Es el denominado pH crítico. Este pH crítico puede variar dependiendo de la concentración de iones calcio y fosfato del medio y del poder iónico y la capacidad tampón de la saliva.
Por otra parte, son varias las características del alimento que pueden influir en el potencial cariogénico de este: concentración de sacarosa, consistencia, aclaramiento oral, combinación de alimentos, secuencia y frecuencia de ingestión y pH de los alimentos.
La frecuencia en la ingesta de alimentos cariogénicos, sobre todo entre comidas, tiene una fuerte relación con el riesgo de caries, pues favorece cambios en el pH y alarga el tiempo de aclaramiento oral, lo que incrementa la probabilidad de desmineralización del esmalte.
Tipos de Caries Dental
Según la localización y el estado del daño, en odontología se diferencian varios tipos de caries dental. Este daño se puede producir tanto en los dientes de leche, como en los dientes definitivos de niños y adultos.
- Caries coronal: Se conoce como caries de corona el deterioro del esmalte que aparece en la zona visible del diente, aquella que se encuentra por encima de la encía. En una primera fase, la caries de corona se aprecia como una decoloración del diente que se vuelve amarillo. Es la más frecuente, especialmente en los niños y adultos jóvenes, y afecta a las partes del diente que realizan la función de masticación.
- Caries fisural: Aprovechando las pequeñas fisuras, propias de la anatomía del esmalte que cubre el diente, las bacterias patógenas presentes en la placa dental se depositan con facilidad y, poco a poco, van deteriorando la estructura del esmalte.
- Caries radicular: La raíz del diente carece de la capa de esmalte que la protege del exterior. Sin embargo, cuando se produce una recesión de las encías, la raíz del diente puede quedar expuesta, dejando la dentina a expensas de la acción de la placa dental. Se asocia normalmente a pacientes de mayor edad con problemas periodontales en los que queda expuesta la raíz del diente.
- Caries interproximal: Los espacios interproximales son los grandes olvidados en la limpieza dental. El uso de cepillos interdentales y la seda dental son el mejor remedio para eliminar los restos de comida y la placa dental que se concentra donde el cepillo de dientes no llega. Cuando se produce una caries entre dos piezas dentales, la única forma de detectarla es a través de la consulta del dentista.
- Caries recurrente: Aquella que aparece debajo de los empastes o de las fundas que se han colocado previamente para el tratamiento de otra caries o en otras circunstancias, como reconstrucción de dientes fracturados, reposición de dientes de ausentes, tratamientos restauradores estéticos etc.
Prevención de la Caries Dental
El mejor enfoque terapéutico es, por tanto, la prevención y la determinación de los factores que aumentan el riesgo de enfermar se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de este enfoque.
- Higiene bucal: El primer paso para prevenir la caries dental es mantener una buena higiene bucal. Cepillarse los dientes dos veces al día con un dentífrico que contenga flúor es una forma efectiva de mantener los dientes limpios y libres de bacterias.
- Hilo dental: El hilo dental es una herramienta valiosa para la prevención de la caries dental. Al utilizar hilo dental, se pueden limpiar las áreas interdentales donde el cepillo de dientes no puede llegar.
- Dieta saludable: Una dieta saludable es importante para la prevención de la caries dental. Consumir alimentos ricos en vitaminas y minerales, como frutas, verduras y productos lácteos, puede ayudar a mantener los dientes fuertes.
- Limitar azúcares: Aunque es importante consumir alimentos y bebidas saludables, también es necesario limitar la ingesta de aquellos que contienen azúcares añadidos. Esto incluye refrescos, dulces, caramelos y algunos alimentos procesados. Los alimentos con mayor potencial cariogénico son los que contienen azúcares refinados y son pegajosos.
- Flúor: El fluoruro es un mineral que ayuda a fortalecer los dientes y a prevenir la caries dental. Beber agua con fluoruro es una forma efectiva de obtener suficiente fluoruro y mantener los dientes saludables. El flúor tiene un triple efecto: es antibacteriano, aumenta la resistencia del diente ante el ataque ácido y tiene un efecto remineralizador que permite recuperar las lesiones iniciales de la caries.
- Visitas regulares al dentista: Visitar a tu dentista con regularidad es una parte importante de la prevención de la caries dental. Tu dentista puede realizar una limpieza profesional de los dientes y detectar de manera temprana cualquier problema dental antes de que se convierta en un problema más grave.
- Aplicadores de flúor: Los aplicadores de flúor son pequeños dispositivos que se colocan en los dientes y liberan una pequeña cantidad de flúor durante todo el día.
- Calcio: El calcio es un mineral importante para la salud dental. Los dientes y huesos necesitan suficiente calcio para mantenerse fuertes y saludables.
- Evitar tabaco y alcohol: El tabaco y el alcohol son perjudiciales para la salud dental. El tabaco puede causar manchas en los dientes y aumentar el riesgo de caries dental, enfermedades de las encías y cáncer oral. El alcohol también puede aumentar el riesgo de caries dental y otros problemas bucales.

Estrategias de Prevención Primaria
Siendo la caries una enfermedad transmisible, la prevención primaria se ha de centrar en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año. Hay datos que confirman que el éxito de la intervención es mayor cuando se comienza con la embarazada y, sobre todo, si se le motiva a cuidar su propia boca para proteger la de su bebé se puede conseguir una colonización de la boca del niño con menos cantidad de bacterias cariogénicas, controlando así uno de los principales factores predisponentes a presentar la enfermedad en la primera infancia.
La filosofía actual es promover una cultura de salud bucal en el hogar que asegure cuidados apropiados y constantes desde los primeros meses de vida, centrados en la alimentación e higiene general y bucal del bebé adecuadas, y una valoración adecuada de la situación oral del niño durante el primer año de vida. En esta filosofía deben confluir también para darle soporte, todos los profesionales sanitarios que estarán más próximos al niño durante los primeros años.
Orientación Anticipada sobre la Caries
Se trata de dar información adecuada a los padres sobre los aspectos más importantes de la salud oral del niño en los primeros años. Debe incluir aspectos como origen de la caries, la higiene oral, los hábitos dietéticos y el uso racional del flúor:
- Higiene oral: Los padres deben limpiar los dientes del niño desde su aparición al menos 2 veces al día una de ellas por la noche antes de acostarlo y esta responsabilidad se debe mantener mientras el niño crece y va adquiriendo habilidad para realizar por sí mismo la higiene. Se puede comenzar limpiando con una gasa los primeros dientes pero se debe usar ya un cepillo de cabezal pequeño cuando salgan los incisivos superiores, incorporando la pasta dental tan pronto como los padres adquieran seguridad en la efectividad de la limpieza. El cepillado dental requiere siempre un aprendizaje paulatino tanto en la consecución de la limpieza como en el control de la eliminación de la pasta dental sobrante enseñando progresivamente al niño a no tragar.
- Flúor: El cepillado dental con pasta fluorada es la medida de prevención de la caries más efectiva que existe por cuanto que es accesible, y está extendida y aceptada universalmente en todas las culturas, y conduce a establecer un hábito de higiene en el niño desde muy pronto. En la actualidad, la evidencia científica apoya transmitir un mensaje unificado a los padres: se deben limpiar los dientes del niño con pasta dental con flúor lo más pronto posible y para minimizar el riesgo de fluorosis dental es importante enseñarles la cantidad a usar en cada cepillado. En niños menores de 3 años, se usará un barrillo de pasta y a partir de los 3 años, y hasta los 6 una cantidad similar a un guisante. Se pueden usar pastas de bajo contenido en flúor (500ppm) durante el aprendizaje, pero concentraciones menores a 1.000ppm no han mostrado tener un efecto preventivo significativo en diferentes estudios. Deben valorarse siempre todas las posibles fuentes de flúor que existan en su dieta (agua de bebida, fórmulas de leche…) y confirmar que en conjunto no sitúen al niño en riesgo de fluorosis, especialmente en los 30 primeros meses de vida, que es cuando se mineralizan los incisivos permanentes y existe mayor riesgo en ellos de fluorosis dental. Los suplementos en forma de comprimidos y gotas, ya no se utilizan de forma sistemática, sino en aquellos casos de alto riesgo en que no es posible asegurar un contacto seguro con el dentífrico fluorado. En estos casos, se recomendarán dosis bajas, insistiendo en que el beneficio preventivo deriva del efecto tópico y, por tanto, del tiempo de contacto más que del posible efecto sistémico.
- Dieta: Se debe explicar la importancia de limitar la frecuencia de contacto con azúcares sólidos o líquidos a partir de los 6 meses. No acostar al niño a dormir con el biberón porque es la forma en la se aumenta la permanencia de sustratos sobre los dientes a partir de los cuales las bacterias acidogénicas en el biofilme dental, producirán ácidos que bajarán el pH bucal, resultando en la desmineralización del esmalte. Aconsejar retirar el pecho cuando se duerma el niño y limpiar las encías y los dientes antes de acostarlo, a partir de la erupción de los primeros dientes, entre los 4 a 5 meses, ya que la permanencia de azúcares entre los dientes, favorecerá el crecimiento de las especies más patógenas para la caries. La caries de la primera infancia, cuyas consecuencias son rápidas y muy devastadoras, se relaciona entre otros factores con el hábito prolongado de dejar dormir al bebé alimentándose a demanda, ya que los dientes no resisten el ataque ácido continuado.
Prevención Secundaria
Se centraría en favorecer el equilibrio entre los factores que colocan al individuo en situación de riesgo de desarrollar lesiones y aquellos que le protegen de hacerlo según el enfoque actual de manejo del proceso de caries a partir del riesgo.
Estrategias Específicas para Disminuir el Riesgo de Caries
Establecer progresivamente una dieta variada, equilibrada, sin excesivos contenidos en dulces y grasas, acostumbrar al niño a seguir las pautas horarias que progresivamente han de confluir en las 5 comidas diarias, para que los factores protectores actúen y no se agoten, educarle a beber agua para satisfacer la sed, limitando el consumo de otros alimentos no esenciales para la nutrición.
Crear un hábito de higiene de la boca que incluye la limpieza de los dientes al menos 2 veces al día y una de ellas por la noche es fundamental para disminuir el riesgo de caries. Es difícil eliminar por completo el biofilme de todas las superficies dentales con el cepillado dental y menos que un niño de corta edad lo consiga. Por eso, es importante que los padres realicen el cepillado para limpiar los dientes a diario, independientemente de que se le vaya dando oportunidad al niño para que aprenda poco a poco a hacerlo.
A medida que el niño gane habilidad, se podrá hacerle responsable de uno de los cepillados pero conviene mantener el cepillado asistido en la noche al menos hasta la erupción de los primeros molares permanentes, a los 6 años y sobre todo en los niños de riesgo moderado y alto.
No puede decirse que haya una técnica de cepillado de elección, ya que lo fundamental en los niños es la eliminación con la mayor efectividad posible de los restos y el biofilme según la habilidad del que cepilla. Respecto al cepillo, se recomienda usar un cabezal pequeño para ganar en accesibilidad.
Por último, el efecto tópico del flúor y la aplicación de selladores de fisuras son las estrategias más efectivas para aumentar la resistencia de los dientes a las oscilaciones de pH bucal que se producen en la boca de forma habitual.
Tratamientos para la Caries Dental
Para el tratamiento de la caries existe una especialidad que se conoce como odontología conservadora. Existen dos tipos de tratamientos para la caries: obturación y endodoncia. Siempre que sea posible conservar la funcionalidad de la pieza dental se optará por el tratamiento menos invasivo.
El tratamiento para la caries depende de la fase en la que se encuentra. Cuanto más profunda sea la caries, más minucioso y complejo deberá ser el tratamiento a realizar por el odontólogo.
Una vez que el tejido infectado ha sido removido, se obtura el diente.
Al ser la caries una enfermedad de origen multifactorial se ha de afrontar con productos que cubran varios de estos factores al mismo tiempo, como por ejemplo VITIS anticaries, el 1er anticaries con 3 mecanismos de acción para la prevención de la caries y protección frente a la erosión dental.
Técnicas Modernas de Tratamiento
- Microabrasión física: Utiliza micropartículas (óxido de aluminio) mezcladas con aire para remover áreas infectadas del diente, elimina la vibración y el ruido comparado con los instrumentos de alta velocidad convencionales. Esta técnica presenta resultados estéticos excelentes, además de ser muy fácil su aplicación.
- Técnica restaurativa atraumática: Basada en la remoción del tejido dental cariado en la dentición temporal mediante instrumentos manuales y la restauración posterior con ionómeros de vidrio.
