La prevención es la mejor medicina para tu sonrisa. En esta ocasión, hablaremos del efecto que producen las bebidas gaseosas en nuestros dientes. Las bebidas azucaradas pueden tener un efecto negativo significativo en tu salud bucal si no las consumes de manera responsable.

El Problema del Azúcar y los Ácidos
No es un secreto que los refrescos con azúcar pueden ocasionar caries. Las bebidas azucaradas, como refrescos, jugos industrializados y bebidas energéticas, son una de las principales fuentes de azúcar que consumimos a diario. Aunque son refrescantes y agradables, su impacto en la salud bucal puede ser perjudicial si no se toman con precaución.
El principal problema que causan las bebidas azucaradas es la cantidad de azúcar que contienen. Cuando consumes estas bebidas, las bacterias presentes en tu boca se alimentan del azúcar y producen ácidos. Estos ácidos atacan el esmalte dental, la capa protectora de los dientes, debilitándolo y causando la desmineralización.
Además de su contenido en azúcar, muchas bebidas azucaradas son también ácidas. Los refrescos y jugos cítricos, por ejemplo, tienen un pH bajo que contribuye a la erosión del esmalte dental. Las bebidas como el café, el té y algunos refrescos también pueden manchar los dientes.
¿Cómo el Azúcar Afecta tus Dientes?
El azúcar dentro de los refrescos no es, por sí solo, un problema. El problema ocurre cuando ese azúcar reacciona con las bacterias naturales de la boca. El resultado es una reacción química de 20 minutos entre el azúcar y las bacterias que erosiona el esmalte de los dientes y provoca daños estructurales en los propios dientes.
El esmalte de tus dientes es importante. Es la capa externa protectora que mantiene la dentina y todo lo que está debajo de esa capa de seguridad. Pero, dado que es la primera línea de defensa de tus dientes, también pueden ser la más susceptible a daños y efectos nocivos. Si te quitas el esmalte de los dientes, el siguiente paso es el daño a un nivel más profundo a través de las caries.
Las caries son agujeros en el esmalte que eventualmente viajan hacia la dentina e incluso pueden comenzar a afectar la raíz si no se controlan.
El Consumo de Bebidas Gaseosas y las Caries
Uno de los principales problemas que pueden derivarse de un consumo excesivo de bebidas gaseosas son las caries dentales. Recordamos que las caries se producen cuando las bacterias entran en contacto con los azúcares o almidones que contienen los alimentos o bebidas. Esto favorece la actividad de las bacterias y facilita la liberación de ácidos que desmineralizan el esmalte y la dentina y conlleva a la aparición de caries.
Efectos Adicionales de las Bebidas Carbonatadas
El consumo frecuente de bebidas gaseosas es el responsable de serias lesiones dentales por su alto contenido ácido. Estas bebidas, ampliamente criticadas por la presencia de altas concentraciones de azúcar, cafeína y otras sustancias, pueden provocar incluso que los dientes pierdan su esmalte.
De acuerdo con una investigación desarrollada por la Universidad Diderot, en París, las afecciones, provocadas por las bebidas carbonatadas, generan un adelgazamiento del esmalte y después de la dentina. En los niños, la erosión afecta a las encías, que pierden su perfil ligeramente abombado. Además, la cara trituradora de los primeros molares inferiores se aplana.
Aunque es habitual que los dientes estén en contacto con bebidas o alimentos ácidos, su consumo regular desde edades tempranas deteriora la dentadura. Los componentes de estos refrescos dañan la capa protectora de la dentadura, dejándola vulnerable a infecciones.
Al parecer los efectos nocivos para los dientes pueden aparecer con todas las versiones de refrescos que están disponibles en el mercado, ya sean azucarados o dietéticos, pero en especial en aquellos de sabor a cola. Por esta razón, la Asociación Odontológica Británica recomienda a las empresas fabricantes de gaseosas y refrescos con gas, un cambio en sus formulaciones para reducir el impacto negativo del ácido que incorporan.
Consejos para Minimizar los Daños
Para evitar los daños de las bebidas azucaradas en tus dientes, es recomendable limitar su consumo. Si decides tomarlas, trata de hacerlo con moderación y usa una pajilla para reducir el contacto directo con los dientes.
Nuestro primer consejo es que intentes reducir el consumo de este tipo de bebidas, y no sobrepasar las dos latas diarias. También ayudará que evites dar sorbos prolongados. Una buena opción para conseguir el mínimo contacto del líquido con tus dientes será usar una pajita.
En el caso de los niños el riesgo de deterioro de sus dientes aún es mayor, los dientes de leche son más susceptibles a los agentes irritantes, como ácidos, gas o azúcares que se encuentran entre los componentes de este tipo de bebidas. Además, los niños suelen mantener las bebidas en la boca por un tiempo más prolongado.
Después de ingerir bebidas carbonatadas es aconsejable enjuagar tu boca con agua. Y, aunque algunas personas piensan que lo mejor es ir inmediatamente a cepillarse los dientes, es mejor no hacerlo. El cepillo, en esta ocasión, ayuda al ácido a penetrar en el diente y destruirlo aún más. Espera al menos una hora para tu rutina de higiene oral, así da tiempo a que el ácido se neutralice y el calcio que se encuentra disuelto en la saliva vuelva a pegarse al esmalte.
Procura no beber refrescos antes de ir a dormir.

Alternativas a los Refrescos
Si deseas dejar el hábito, pero necesitas algo para reemplazar los refrescos, un paso es al menos dejar las bebidas de cola, que tienen una acidez más alta que otras opciones. Sprite y otros refrescos transparentes son más suaves para los dientes desde un punto de vista ácido. Todo debe ser con moderación. Incluso si no puedes dejar por completo el hábito de las bebidas gaseosas, puedes encontrar formas de reducir el peligro que causa en tus dientes y hacer que tu próxima visita al dentista sea un poco menos dolorosa.
Una opción menos dañina para los dientes será el consumo de refrescos sin azúcares ni edulcorantes, aunque la mayoría también contienen ácido. Cierto es que puedes encontrar bebidas gaseosas sin azúcares y con niveles de ácidos bajos, aunque no suelen ser las más habituales. Pero debes tener en cuenta que todas estas bebidas contienen dióxido de carbono para producir las burbujas.
La mejor opción sería eliminar de tu dieta todo tipo de bebidas carbonatadas y optar por otras opciones como zumos naturales, agua o leche.
Hay miles de bebidas que podemos tomar, os dejamos dos ejemplos:
- La leche y sus derivados: Son productos ricos en calcio que fortalecen y remineralizan el esmalte de los dientes, protegiéndolos del desgaste que puedan sufrir.
- Queso: Tiene mucho calcio, que ayuda a fortalecer la superficie de los dientes.
- Yogur: También está compuesto de calcio, además de fosfatos, y caseína, que se encarga de remineralizar los dientes.
- Frutas y verduras: Manzanas, zanahoria y apio remueven la placa bacteriana y quitan los restos de otros alimentos. Además, las verduras provocan la segregación de saliva, encargada de proteger los dientes.
- Té verde, sin azúcar: Es rico en flúor y compuestos antioxidantes, que mantienen los dientes y las encías sanos y fuera del alcance de las bacterias. Además, no hay que olvidar, que es muy saludable para el organismo en general.
- Agua, sin gas: Suele contener flúor, lo que reduce la aparición de caries. También remineraliza los dientes y los mantiene en plena forma.
- Chicle con xilitol, sin azúcar: Ayuda a limpiar los dientes y provoca la secreción de saliva, la cual contiene compuestos que luchan contra las bacterias. No hay que abusar de ellos, ya que los dientes y las articulaciones de la mandíbula se pueden sobrecargar.
- Chocolate: Es más aconsejable que los caramelos por sus atributos antibacterianos.
- Alimentos ricos en fibra: Como requieren mayor masticación, supone una mayor secreción de saliva. Además de las frutas y verduras, son muy aconsejables los cereales integrales y las legumbres.
- Frutos secos: Tienen una gran cantidad de magnesio, que refuerza la estructura de los dientes.
Mitos Comunes sobre el Azúcar y los Dientes
El azúcar es malo para los dientes, en eso estamos todos de acuerdo, pero hay otras suposiciones sobre los dulces que pueden no ser fiables. Veamos algunos mitos comunes sobre el azúcar en la dieta y los dientes.
1. A los dientes les gustan las bebidas «dietéticas» y sin azúcar
Esto es un mito. Muchas bebidas sin azúcar tienen un alto contenido en ácido fosfórico, ácido cítrico y/o ácido tartárico, y son estos ácidos los que pueden dañar el esmalte de los dientes, provocando caries y posibles problemas en las encías. Esto se aplica incluso a los zumos de frutas, que pueden tener un alto contenido de ácido cítrico natural.
2. Poco y a menudo es mejor que una gran dosis
Lo primero puede ser peor para la cintura, pero lo segundo, picotear continuamente golosinas azucaradas, tiene mucho más potencial para dañar tus dientes. Picar dulces o tomar lentamente una bebida azucarada a lo largo del día crea muchas más oportunidades para estos ataques a los dientes.
3. Eliminar todo el azúcar es beneficioso
Sí, se recomienda eliminar los azúcares refinados como los de los dulces, pero no los azúcares «naturales», la fructosa y la lactosa, que se encuentran en las frutas y los lácteos. Los alimentos con azúcares naturales contienen otros nutrientes importantes que ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y benefician a la salud en general.
4. Debes cepillarte los dientes inmediatamente después de consumir azúcar
Cepillarse los dientes después de consumir azúcar refinado, como por ejemplo después de comer una galleta, es bueno. Cepillarse después de un zumo de naranja -que combina azúcar y ácido- no lo es tanto. Al comer o beber algo ácido, el nivel de pH de la boca cambia y cepillarse inmediatamente después de una bebida o comida aumenta el riesgo de dañar el esmalte. En estas situaciones es mejor esperar una hora antes de cepillarse los dientes.
El Desgaste Dental y los Alimentos Ácidos
El desgaste dental no es un simple achaque de la edad. Es un problema que afecta a la mitad de la población. Algunas características o componentes de ciertos alimentos y bebidas producen la pérdida gradual del esmalte que recubre y protege los dientes (compuesto, en su mayor parte, por sales de calcio) hasta llegar a la dentina. Esto produce cambios de color en los dientes y sensibilidad al frío o al calor.
El azúcar no es el único culpable cuando se trata de daños en los dientes. Los niveles elevados de ácido en los alimentos y bebidas cotidianos pueden ser también perjudiciales. Desde las naranjas hasta el vino, los alimentos y bebidas con altos niveles de acidez pueden desgastar tus dientes. Eso no significa que debas eliminar de tu dieta todos los alimentos y bebidas ácidas. La manera en la que se consumen estos artículos puede reducir el daño que hacen sobre los dientes.
Deberían restringirse aquellos productos con un pH ácido inferior al 5.5, que son los que pueden provocar la erosión del esmalte dentario. A modo de ejemplo, el pH del zumo de naranja natural oscila entre 2.92 y 5.27.
Recomendaciones Finales
Para que tus dientes luzcan limpios, blancos y brillantes, es esencial tener una buena higiene dental. En el caso de que consumamos el alimento o producto, es recomendable enjuagarse la boca con agua lo antes posible, para arrastrar las sustancias que pueden actuar contra los dientes.
Además de estos consejos, recuerda visitar al dentista, al menos una vez al año, para detectar cualquier anomalía y actuar a tiempo.
Para prevenir el desgaste dental, además de restringir el uso de los productos causantes del daño en el esmalte, es fundamental tener una adecuada limpieza bucodental, pero siempre teniendo en cuenta el cuándo. No es aconsejable realizarlo inmediatamente después de la toma del alimento ácido para no añadir fricción sobre el diente.
Los hábitos adecuados de salud bucal y las revisiones dentales 1-2 veces al año son muy recomendables y pueden ayudar a mantener tu salud bucal bajo control.
Deseamos que después de leer este artículo tomes más consciencia de los efectos de las bebidas carbonatadas en tu salud oral y sigas nuestros consejos para prevenir al máximo los efectos nocivos de estas bebidas. Si aún así, consideras que consumes este tipo de bebidas en exceso consulta con tu odontólogo porque podría recomendarte tratamientos preventivos como por ejemplo, una fluoración profesional para fortalecer y proteger tus dientes.

Desde la clínica deseamos que tengas una boca y una sonrisa saludables que dure toda la vida.